{"id":1828,"date":"2020-07-14T22:45:36","date_gmt":"2020-07-15T03:45:36","guid":{"rendered":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=1828"},"modified":"2020-07-15T12:22:13","modified_gmt":"2020-07-15T17:22:13","slug":"giorgio-agamben-que-es-el-miedo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=1828","title":{"rendered":"Giorgio Agamben \/ \u00bfQu\u00e9 es el miedo?"},"content":{"rendered":"<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>Texto de Giorgio Agamben publicado en su columna <em><a href=\"https:\/\/www.quodlibet.it\/giorgio-agamben-che-cos-u2019-a-paura\">Una voce<\/a><\/em> el 13 de julio de 2020.<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u00bfQu\u00e9 es el miedo, en el que los hombres de hoy parecen tan ca\u00eddos, que olvidan sus convicciones \u00e9ticas, pol\u00edticas y religiosas? Algo familiar, por supuesto, y sin embargo, si tratamos de definirlo, parece eludir obstinadamente la comprensi\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Del miedo como tonalidad emotiva, Heidegger dio un tratamiento ejemplar en el par. 30 de <em>Ser y tiempo<\/em>. S\u00f3lo se puede comprender si no se olvida que el Ser-ah\u00ed (\u00e9ste es el t\u00e9rmino que designa la estructura existencial del hombre) est\u00e1 siempre ya dispuesto en una tonalidad emotiva, lo que constituye su apertura originaria al mundo. Precisamente porque en la situaci\u00f3n emotiva se cuestiona el descubrimiento originario del mundo, la consciencia est\u00e1 siempre ya anticipada por ella y por lo tanto no puede disponer de ella ni creer que puede dominarla a voluntad. De hecho, la tonalidad emotiva no debe confundirse en modo alguno con un estado psicol\u00f3gico, sino que tiene el significado ontol\u00f3gico de una apertura que siempre ya ha abierto al hombre en su ser en el mundo y de la que s\u00f3lo son posibles experiencias, afecciones y conocimientos. \u00abLa reflexi\u00f3n puede encontrar experiencias s\u00f3lo porque la tonalidad emotiva ya ha abierto el Ser-ah\u00ed\u00bb. Nos asalta, pero \u00abno viene ni de fuera ni de dentro: se eleva en el estar-en-el-mundo mismo como una modalidad propia\u00bb. Por otra parte, esta apertura no implica que lo que se abre sea reconocido como tal. Por el contrario, s\u00f3lo manifiesta una nuda facticidad: \u00abel puro \u201cque hay\u201d se manifiesta; el de d\u00f3nde y el d\u00f3nde permanecen ocultos\u00bb. Por eso Heidegger puede decir que la situaci\u00f3n emotiva abre al Ser-ah\u00ed en el \u00abser-arrojado\u00bb y \u00abconsignado\u00bb a su propio \u00abah\u00ed\u00bb. La apertura que tiene lugar en la tonalidad emotiva tiene, por lo tanto, la forma de un ser remitido a algo que no puede ser asumido y de lo que se intenta \u2014sin \u00e9xito\u2014 escapar.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Esto es evidente en el descontento, el aburrimiento o la depresi\u00f3n, que, como cualquier tonalidad emotiva, abren el Ser-ah\u00ed \u00abm\u00e1s originariamente que cualquier percepci\u00f3n de s\u00ed mismo\u00bb, pero tambi\u00e9n lo cierran \u00abm\u00e1s severamente que cualquier no-percepci\u00f3n\u00bb. As\u00ed, en la depresi\u00f3n, \u00abEl Ser-ah\u00ed se vuelve ciego a s\u00ed mismo; el mundo circundante que se cuida se oculta, la previsi\u00f3n circundante se oscurece\u00bb; y sin embargo, aqu\u00ed tambi\u00e9n, el Ser-ah\u00ed est\u00e1 consignado a una apertura de la que no puede liberarse de ninguna manera.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Es sobre el trasfondo de esta ontolog\u00eda de tonalidades emotivas que debe situarse el tratamiento del miedo. Heidegger comienza examinando tres aspectos del fen\u00f3meno: el \u00abante qu\u00e9\u00bb (<em>wovor<\/em>) del miedo, el \u00abtener miedo\u00bb (<em>Furchten<\/em>) y el \u00abpor qu\u00e9\u00bb (<em>Worum<\/em>) del miedo. El \u00abante qu\u00e9\u00bb, el objeto del miedo es siempre un ente intramundano. Lo que asusta es siempre \u2014cualquiera que sea su naturaleza\u2014 algo que se da en el mundo y que, como tal, tiene la caracter\u00edstica de la temibilidad y la perjudicialidad. Es algo m\u00e1s o menos conocido, \u00abpero no por esta raz\u00f3n tranquilizador\u00bb y, cualquiera que sea la distancia de la que venga, est\u00e1 en una cierta proximidad. \u00abEl ente perjudicial y amenazador no est\u00e1 todav\u00eda a una distancia controlable, pero se est\u00e1 acercando. A medida que se acerca, la perjudicialidad se intensifica y por lo tanto produce la amenaza\u2026 A medida que se acerca, lo perjudicial se convierte en amenazante, podamos o no ser afectados. A medida que nos acercamos, este \u201ces posible pero quiz\u00e1 tambi\u00e9n no\u201d aumenta\u2026 el acercamiento de lo que es nocivo nos hace descubrir la posibilidad de ser salvados, de que siga su camino, pero esto no suprime ni disminuye el miedo, sino que lo aumenta\u00bb (pp. 140-41). (Este car\u00e1cter, por as\u00ed decirlo, de \u00abcierta incertidumbre\u00bb que caracteriza al miedo tambi\u00e9n es evidente en la definici\u00f3n que da Spinoza: una \u00abtristeza inconstante\u00bb, en la que \u00abse duda del acontecimiento de algo que se odia\u00bb).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En cuanto a la segunda caracter\u00edstica del miedo, el temer (el mismo \u00abtener miedo\u00bb), Heidegger se\u00f1ala que un mal futuro no se predice primero racionalmente, que luego, en un segundo momento, se teme: m\u00e1s bien, desde el principio, lo que se acerca se descubre como temible. \u00abS\u00f3lo teniendo miedo, el miedo puede, observando expresamente, darse cuenta de lo que da miedo. Uno se da cuenta de lo que da miedo, porque ya est\u00e1 en la situaci\u00f3n emotiva del miedo. El temer, como posibilidad latente del estar-en-el-mundo emotivamente dispuesto, la medrosidad, ha abierto ya el mundo de tal manera que algo que da miedo puede acercarse\u00bb (p. 141). La medrosidad, como apertura originaria del Ser-ah\u00ed, siempre precede a todo miedo determinable.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En cuanto, finalmente, al \u00abpor qu\u00e9\u00bb, al \u00abpara qui\u00e9n y para qu\u00e9\u00bb el miedo tiene miedo, siempre est\u00e1 en cuesti\u00f3n el ente mismo que tiene miedo, el Ser-ah\u00ed, este hombre determinado. \u00abS\u00f3lo un ser para el que, en su existir, va su propio existir, puede asustarse. El miedo abre a este ente en su estar en peligro, en su ser abandonado a s\u00ed mismo\u00bb (<em>ibid<\/em>.). El hecho de que uno a veces sienta miedo por su propia casa, por sus propias posesiones o por los dem\u00e1s no es una objeci\u00f3n a este diagn\u00f3stico: se puede decir que uno \u00abtiene miedo\u00bb por otro, sin por esto espantarse verdaderamente y, si uno efectivamente siente miedo, es por nosotros mismos, porque tememos que nos quiten al otro.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El miedo es, en este sentido, un modo fundamental de la disposici\u00f3n emotiva, que abre al ser humano en su ser ya siempre expuesto y amenazado. Naturalmente, se dan diferentes grados y medidas a esta amenaza: si algo amenazante, que est\u00e1 ante nosotros con su \u00abpor ahora no todav\u00eda, pero sin embargo en cualquier momento\u00bb, llega de repente a este ser, el miedo se convierte en temor (<em>Erschrecken<\/em>); si la amenaza no es ya conocida, pero tiene la caracter\u00edstica de la m\u00e1s profunda extra\u00f1eza, el miedo se convierte en horror (<em>Grauen<\/em>). Si une estos dos aspectos en s\u00ed mismo, entonces el miedo se convierte en terror (<em>Entsetzen<\/em>). En cualquier caso, todas las diferentes formas de esta tonalidad emotiva muestran que el hombre, en su propia apertura al mundo, es constitutivamente \u00abtemeroso\u00bb.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La \u00fanica otra tonalidad emotiva que Heidegger examina en <em>Ser y tiempo<\/em> es la angustia y es a la angustia \u2014y no al miedo\u2014 que se le da el rango de tonalidad emotiva fundamental. Y sin embargo, es precisamente en relaci\u00f3n con el miedo que Heidegger puede definir su naturaleza, distinguiendo en primer lugar \u00abaquello ante lo que la angustia es angustia de aquello ante lo que el miedo es miedo\u00bb (p. 186). Mientras que el miedo siempre tiene algo que ver con algo, el \u00ab\u201cante qu\u00e9\u201d de la angustia nunca es una ente intramundano\u00bb. No s\u00f3lo la amenaza que se produce aqu\u00ed no tiene la caracter\u00edstica de un posible perjuicio por una cosa amenazante, sino que \u00abel \u201cante qu\u00e9\u201d de la angustia es completamente indeterminado. Esta indeterminaci\u00f3n no s\u00f3lo nos deja completamente indecisos sobre de qu\u00e9 ente intramundano proviene la amenaza, sino que tambi\u00e9n significa que, en general, el ente intramundano es \u201cirrelevante\u201d\u00bb (<em>ibid<\/em>.). El \u00abante qu\u00e9\u00bb de la angustia no es un ente, sino el mundo como tal. La angustia es, por lo tanto, la apertura originaria del mundo en cuanto mundo (p. 187) y \u00abs\u00f3lo porque la angustia ya siempre determina latentemente el estar-en-el-mundo del hombre, \u00e9l\u2026 puede sentir miedo. El miedo es una angustia que ha ca\u00eddo en el mundo, inaut\u00e9ntica y escondida de s\u00ed misma\u00bb (p. 189).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">No sin raz\u00f3n se observ\u00f3 que la primac\u00eda de la angustia sobre el miedo que Heidegger afirma puede ser f\u00e1cilmente invertida: en lugar de definir el miedo como una angustia disminuida y deca\u00edda en un objeto, se puede definir tan leg\u00edtimamente la angustia como un miedo privado de su objeto. Si se quita al miedo su objeto, se transforma en angustia. En este sentido, el miedo ser\u00eda la tonalidad emotiva fundamental, en la que el hombre ya est\u00e1 siempre en riesgo de caer. De ah\u00ed su significado pol\u00edtico esencial, que lo constituye como aquello en lo que el poder, al menos desde Hobbes, ha buscado su fundamento y justificaci\u00f3n.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Intentemos desarrollar y continuar el an\u00e1lisis de Heidegger. Es significativo, en la perspectiva que nos interesa aqu\u00ed, que el miedo siempre se refiere a una \u00abcosa\u00bb, a un ente intramundano (en el presente caso, al m\u00e1s peque\u00f1o de los entes, un virus). Intramundano significa que ha perdido toda relaci\u00f3n con la apertura del mundo y existe facticia e inexorablemente, sin ninguna trascendencia posible. Si la estructura del estar-en-el-mundo implica para Heidegger una trascendencia y una apertura, es precisamente esta misma trascendencia la que consigna el Ser-ah\u00ed a la esfera de la cosidad. Estar-en-el-mundo significa, de hecho, ser cooriginariamente remitido a las cosas que la apertura del mundo revela y hace aparecer. Mientras que el animal, privado de mundo, no puede percibir un objeto como objeto, el hombre, al abrirse a un mundo, puede ser asignado sin escape a una cosa en cuanto cosa.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">De ah\u00ed la posibilidad originaria del miedo: es la tonalidad emotiva que se abre cuando el hombre, al perder el nexo entre el mundo y las cosas, se encuentra irremisiblemente consignado a los entes intramundanos y no puede poner fin a su relaci\u00f3n con una \u00abcosa\u00bb, que ahora se convierte en amenazante. Una vez que se pierde su relaci\u00f3n con el mundo, la \u00abcosa\u00bb es en s\u00ed misma aterradora. El miedo es la dimensi\u00f3n en la que cae la humanidad cuando se encuentra consignada, como sucede en la modernidad, a una cosidad sin escapatoria. El ser espantoso, la \u00abcosa\u00bb que en las pel\u00edculas de terror asalta y amenaza a la humanidad, es en este sentido s\u00f3lo una encarnaci\u00f3n de esta cosidad insuperable.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">De ah\u00ed tambi\u00e9n el sentimiento de impotencia que define el miedo. Quienes sienten miedo tratan de protegerse de todas las maneras y con todos los medios posibles de la cosa que los amenaza \u2014por ejemplo, usando una mascarilla o encerr\u00e1ndose en casa\u2014, pero esto no los tranquiliza de ninguna manera, al contrario, hace que su impotencia para enfrentarse a la \u00abcosa\u00bb sea a\u00fan m\u00e1s evidente y constante. En este sentido, el miedo puede definirse como lo inverso a la voluntad de potencia: la caracter\u00edstica esencial del miedo es una voluntad de impotencia, el querer-ser-impotente ante la cosa que da miedo. An\u00e1logamente, se puede confiar en alguien que se reconoce con alguna autoridad en la materia \u2014por ejemplo, un m\u00e9dico o funcionarios de protecci\u00f3n civil\u2014 para tranquilizarse, pero esto no suprime en modo alguno el sentimiento de inseguridad que acompa\u00f1a al miedo, que es constitutivamente una voluntad de inseguridad, un querer-ser-inseguro. Y esto es tan cierto que los mismos sujetos que se supone que deben tranquilizar se entretienen en cambio con la inseguridad y no se cansan de recordar, en inter\u00e9s de los atemorizados, que lo que da miedo no puede ser superado y eliminado de una vez por todas.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u00bfC\u00f3mo podemos hacer frente a esta tonalidad emotiva fundamental, en la que el hombre parece constitutivamente siempre a punto de caer? Dado que el miedo precede y anticipa el conocimiento y la reflexi\u00f3n, es in\u00fatil tratar de convencer a los asustados con pruebas y argumentos racionales: el miedo es ante todo la imposibilidad de acceder a un razonamiento que no sea sugerido por el propio miedo. Como escribe Heidegger, el miedo \u00abparaliza y hace que uno pierda la cabeza\u00bb (p. 141). As\u00ed pues, ante la epidemia se ha visto que la publicaci\u00f3n de datos y opiniones ciertas que provienen de fuentes fidedignas se ignoraba sistem\u00e1ticamente y se dejaba de lado en nombre de otros datos y opiniones que ni siquiera trataban de ser cient\u00edficamente fiables.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Dado el car\u00e1cter originario del miedo, se podr\u00eda hacer frente s\u00f3lo si fuera posible acceder a una dimensi\u00f3n igualmente originaria. Tal dimensi\u00f3n existe y es la misma apertura al mundo, donde s\u00f3lo las cosas pueden aparecer y amenazarnos. Las cosas se vuelven espantosas porque olvidamos su copertenencia al mundo que las trasciende y, al mismo tiempo, las hace presentes. La \u00fanica posibilidad de sacar la \u00abcosa\u00bb del miedo del que parece inseparable es recordar la apertura en la que ya est\u00e1 siempre expuesta y revelada. No el razonamiento, sino la memoria \u2014recordarnos a nosotros mismos y a nuestro estar en el mundo\u2014 puede devolvernos el acceso a una cosidad libre de miedo. La \u00abcosa\u00bb que me aterroriza, aunque sea invisible a los ojos, est\u00e1, como todos los dem\u00e1s entes intramundanos \u2014como este \u00e1rbol, este arroyo, este hombre\u2014 abierta en su pura existencia. S\u00f3lo porque estoy en el mundo, las cosas pueden aparecerme y, eventualmente, darme miedo. Son parte de mi ser en el mundo, y esto \u2014y no una cosidad abstractamente separada e indebidamente erigida como soberano\u2014 dicta las reglas \u00e9ticas y pol\u00edticas de mi comportamiento. Por supuesto, el \u00e1rbol puede romperse y caer sobre m\u00ed, el torrente desbordarse e inundar el pa\u00eds y este hombre golpearme repentinamente: si esta posibilidad se hace realidad repentinamente, un temor justo sugiere las cautelas oportunas sin caer en el p\u00e1nico y sin perder la cabeza, dejando que otros canalicen su poder sobre mi miedo y, convirtiendo la emergencia en una norma estable, decida a su arbitrio lo que puedo o no puedo hacer y cancele las reglas que garantizaban mi libertad.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Texto de Giorgio Agamben publicado en su columna Una voce el 13 de julio de 2020. &nbsp; \u00bfQu\u00e9 es el miedo, en el que los hombres de hoy parecen tan ca\u00eddos, que olvidan sus convicciones \u00e9ticas, pol\u00edticas y religiosas? Algo familiar, por supuesto, y sin embargo, si tratamos de definirlo, parece eludir obstinadamente la comprensi\u00f3n. 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