{"id":1689,"date":"2020-06-01T11:48:35","date_gmt":"2020-06-01T16:48:35","guid":{"rendered":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=1689"},"modified":"2020-06-02T12:40:09","modified_gmt":"2020-06-02T17:40:09","slug":"jackie-wang-contra-la-inocencia-raza-genero-y-la-politica-de-seguridad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=1689","title":{"rendered":"Jackie Wang \/ Contra la inocencia: raza, g\u00e9nero y la pol\u00edtica de seguridad"},"content":{"rendered":"<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>En apoyo a los <em>riots<\/em> actuales en las calles de los Estados Unidos, compartimos una traducci\u00f3n del siguiente texto de Jackie Wang, altamente recomendado para analizar situaciones vigentes de raza y g\u00e9nero m\u00e1s all\u00e1 y en contra de las maneras liberales y moralizantes (e incluso \u00abultraizquierdistas\u00bb). El texto corresponde al sexto cap\u00edtulo (pp. 260-295) del libro de Jackie Wang <\/strong><a href=\"https:\/\/mitpress.mit.edu\/books\/carceral-capitalism\"><strong><em>Carceral Capitalism<\/em><\/strong><\/a><strong>, publicado por Semiotext(e) en 2018.<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: right;padding-left: 240px\"><small>Saidiya V. Hartman: <em>Creo que eso llega a una de las cuestiones, problemas o crisis \u00e9ticas fundamentales para Occidente: el estatuto de la diferencia y el estatuto del otro. Es como si para llegar a cualquier reconocimiento de una humanidad com\u00fan, el otro deba ser asimilado, es decir, en este caso, totalmente desplazado y borrado: \u00abS\u00f3lo si me veo en esa posici\u00f3n puedo entender la crisis de esa posici\u00f3n\u00bb. \u00c9sa es la l\u00f3gica de los discursos morales y pol\u00edticos que vemos todos los d\u00edas: la necesidad de que el sujeto negro inocente sea victimizado por un Estado racista para ver el racismo del Estado racista. Uno tiene que ser ejemplar en su bondad, a diferencia de\u2026<\/em><\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: right;padding-left: 240px\"><small>Frank Wilderson: [Risas] <em>\u00a1Un negro en pie de guerra!<\/em><sup>1<\/sup><\/small><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Mientras le\u00eda el peri\u00f3dico local, me encontr\u00e9 con una historia que me llam\u00f3 la atenci\u00f3n. El art\u00edculo trataba sobre un muchacho de 17 a\u00f1os de Baltimore llamado Isaiah Simmons que muri\u00f3 en un centro de menores en 2007, cuando entre cinco y siete consejeros lo asfixiaron mientras lo reten\u00edan durante horas. Cuando Simmons no reaccion\u00f3, los consejeros arrojaron su cuerpo a la nieve y no pidieron asistencia m\u00e9dica durante m\u00e1s de cuarenta minutos. A finales de marzo de 2012, el caso fue desestimado. Ninguno de los consejeros involucrados en su asesinato fue acusado. Un art\u00edculo que encontr\u00e9 en Internet sobre el caso se titulaba \u00abCargos descartados contra 5 en la muerte de un delincuente adolescente\u00bb.<sup>2<\/sup> Al destacar que fue un <em>delincuente<\/em> adolescente el que muri\u00f3, el art\u00edculo se\u00f1ala inmediatamente a Simmons como un criminal, se\u00f1alando a los lectores que su muerte es intrascendente y, por lo tanto, no es digna de condolencia. Todos los comentarios publicados en el art\u00edculo eran groseros y despectivos. El sentimiento general fue que su muerte no fue una gran p\u00e9rdida para la sociedad. Las noticias sobre el caso fueron desechadas apenas registradas.<sup>3<\/sup> No hubo ninguna protesta p\u00fablica, ninguna llamada a la acci\u00f3n, ninguna discusi\u00f3n sobre los innumerables temas relacionados con la muerte de Simmons: encarcelamiento de j\u00f3venes, racismo, privatizaci\u00f3n de prisiones y c\u00e1rceles (muri\u00f3 en un centro privado), negligencia m\u00e9dica, violencia estatal, etc.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Durante semanas despu\u00e9s de leer el art\u00edculo, consider\u00e9 estas preguntas: \u00bfcu\u00e1l es la diferencia entre Trayvon Martin e Isaiah Simmons? \u00bfQu\u00e9 casos impulsan a los activistas a la acci\u00f3n, y cu\u00e1les son ignorados? Como consecuencia de los Seis de Jena, Troy Davis, Oscar Grant, Trayvon Martin y otros casos de alto perfil,<sup>4<\/sup> he tomado nota de los patrones que estructuran las convocatorias pol\u00edticas, particularmente la forma en que <em>la inocencia<\/em> se convierte en una condici\u00f3n previa necesaria para el lanzamiento de campa\u00f1as pol\u00edticas antirracistas masivas. Esas campa\u00f1as se centran a menudo en el enjuiciamiento y el castigo severo de los individuos responsables de actos de violencia racista manifiestos y localizables, de manera que el Estado y el sistema de justicia penal se convierten en <em>aliados y protectores de los oprimidos<\/em>. Cuando no se establece la \u00abinocencia\u00bb de una v\u00edctima negra, \u00e9sta no se convertir\u00e1 en un portavoz adecuado de la causa.<sup>5<\/sup> Una estructura emp\u00e1tica de sentimientos basada en apelaciones a la inocencia ha llegado a la base de la pol\u00edtica antirracista contempor\u00e1nea. En este marco, la empat\u00eda s\u00f3lo puede establecerse cuando una persona cumple los est\u00e1ndares de aut\u00e9ntica victimicidad y pureza moral, lo que requiere que los negros, en palabras de Frank Wilderson, se limpien de una \u00abniggerizaci\u00f3n\u00bb. El reconocimiento social, pol\u00edtico, cultural y legal s\u00f3lo se produce cuando se encubre, se neutraliza y se hace inofensiva a una persona. El modelo de activismo \u00abportavoz\u00bb, que implica el aislamiento de los casos considerados \u00abejemplares\u00bb, tambi\u00e9n tiende a hacer hincapi\u00e9 en el car\u00e1cter individual y no colectivo de las lesiones racistas. Enmarcar la opresi\u00f3n en funci\u00f3n de los actores individuales es una t\u00e1ctica liberal que desmantela las respuestas colectivas a la opresi\u00f3n y desv\u00eda la atenci\u00f3n de la violencia estructural.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El uso de la \u00abinocencia\u00bb como base para abordar la violencia contra los negros es <em>una atracci\u00f3n para el imaginario de los blancos<\/em>, aunque estos argumentos son ciertamente hechos tambi\u00e9n por la gente de color. Confiar en este marco vuelve a afianzar una l\u00f3gica que criminaliza la raza y construye sujetos d\u00f3ciles. Una pol\u00edtica liberal de reconocimiento s\u00f3lo puede reproducir una esquematizaci\u00f3n de culpabilidad-inocencia que no se enfrenta al hecho de que existe una asociaci\u00f3n a priori de la negritud con la culpa (la criminalidad). Tal vez la asociaci\u00f3n sea demasiado generosa, pues hay una mezcla de t\u00e9rminos. Como Wilderson se\u00f1ala en \u00abGramsci\u2019s Black Marx: Whither the Slave in Civil Society?\u00bb, la respuesta del polic\u00eda a la pregunta del sujeto negro \u2014<em>\u00bfpor qu\u00e9 me disparaste?<\/em>\u2014 obedece a una tautolog\u00eda: \u00abTe dispar\u00e9 porque eres negro; eres negro porque te dispar\u00e9\u00bb.<sup>6<\/sup> En palabras de Frantz Fanon, la causa es consecuencia.<sup>7<\/sup><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">No s\u00f3lo se asume que los hombres negros son culpables hasta que se demuestre su inocencia, sino que la propia negritud se considera sin\u00f3nimo de culpabilidad.<sup>8<\/sup> La victimicidad aut\u00e9ntica, la pasividad, la pureza moral y la adopci\u00f3n de una posici\u00f3n blanqueada son necesarias para el reconocimiento a los ojos del Estado. Wilderson, citando a N.W.A., se\u00f1ala que \u00abun negro en pie de guerra\u00bb no puede ser un sujeto adecuado de empat\u00eda. El deseo de reconocimiento obliga a los sujetos pol\u00edticos a buscar la alianza con el Estado y a sacrificarse para cumplir con los est\u00e1ndares de la victimicidad. \u00c9sta es tambi\u00e9n la l\u00f3gica de los relatos de violaci\u00f3n y venganza: s\u00f3lo despu\u00e9s de que una mujer se degrada completamente, el p\u00fablico puede empezar a tolerar su rabia (fuera de las pel\u00edculas y los libros, las mujeres violentas no son toleradas incluso cuando tienen motivos \u00abmorales\u00bb para luchar, como lo demuestran las altas tasas de mujeres que son encarceladas o condenadas a muerte por asesinar o agredir a sus parejas abusivas).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Aunque a veces es necesario hacer apelaciones de \u00abinocencia\u00bb por razones estrat\u00e9gicas \u2014para ganar un caso o para influir en la opini\u00f3n p\u00fablica\u2014, estas estrategias se vuelven problem\u00e1ticas cuando refuerzan un marco que hace inimaginable la pol\u00edtica revolucionaria e insurreccional. La abolicionista de prisiones Ruth Wilson Gilmore se\u00f1ala que \u00abaunque salvar a alguien es algo bueno, tratar de afirmar la inocencia como estrategia clave de organizaci\u00f3n pol\u00edtica es hacer la vista gorda al sistema y a su funcionamiento\u00bb.<sup>10<\/sup> Para Gilmore, el problema \u00abno consiste en averiguar c\u00f3mo se determina o se demuestra la inocencia de determinadas personas o de determinadas clases de personas, sino en atacar el sistema general a trav\u00e9s del cual procede la criminalizaci\u00f3n\u00bb.<sup>11<\/sup> Estas apelaciones a la inocencia tambi\u00e9n son anacr\u00f3nicas porque no abordan la transformaci\u00f3n y la reorganizaci\u00f3n de las estrategias racistas en la era post-derechos civiles. Una pol\u00edtica de la inocencia s\u00f3lo es capaz de reconocer ejemplos de actos directos e individualizados de violencia racista y de ocultar el racismo de un liberalismo supuestamente ciego a los colores que opera a nivel estructural. Plantear la cuesti\u00f3n en t\u00e9rminos de prejuicios personales alimenta la falacia del racismo como una intenci\u00f3n, un sentimiento o un prejuicio personal, aunque ciertamente existe una dimensi\u00f3n psicol\u00f3gica y afectiva del racismo que excede al individuo en la medida en que est\u00e1 moldeado por las normas sociales y las representaciones de los medios de comunicaci\u00f3n. El paradigma liberal del racismo, que no tiene en cuenta el color, sumerge a la raza bajo la l\u00f3gica del \u00absentido com\u00fan\u00bb del crimen y el castigo.<sup>12<\/sup> Casos como la ejecuci\u00f3n de Troy Davis \u2014en los que los tribunales se someten a escrutinio por prejuicios raciales\u2014 tambi\u00e9n legitiman la violencia estatal al tratar esos casos como excepcionales. La respuesta pol\u00edtica al asesinato de Troy Davis no pone en tela de juicio la suposici\u00f3n de que las comunidades necesitan limpiar sus calles acorralando a los delincuentes, ya que se basa en la afirmaci\u00f3n de que Davis no es uno de esos temidos delincuentes, sino <em>un hombre negro inocente<\/em>. La inocencia, sin embargo, es a menudo el c\u00f3digo para <em>no amenazar a la sociedad civil blanca<\/em>. Troy Davis se diferencia de otros hombres negros \u2014los malos\u2014 y se diagnostica que el sistema jur\u00eddico est\u00e1 infectado de racismo, enmascarando el hecho de que el sistema jur\u00eddico es el mecanismo constitutivo a trav\u00e9s del cual se lleva a cabo la violencia racial (las deseables apelaciones de \u00faltima hora al derecho a un juicio \u00abjusto\u00bb lo revelan, ya que asumen que los juicios pretenden ser justos). Se imagina que el Estado se est\u00e1 desviando de su funci\u00f3n prevista de protector de la gente en lugar de ser el principal perpetrador. H. Rap Brown nos recuerda que \u00abJusticia significa: \u201cS\u00f3lo-para-nosotros-los-blancos\u201d. No hay reparaci\u00f3n de agravios para los negros en este pa\u00eds\u00bb.<sup>13<\/sup><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Si bien hay innumerables ejemplos de racismo manifiesto, la muerte social (y f\u00edsica) de los negros se logra principalmente a trav\u00e9s de discursos codificados de \u00abcriminalidad\u00bb y formas mediadas de violencia estatal llevadas a cabo por un aparato carcelario impersonal (una matriz de polic\u00eda, prisiones, el sistema jur\u00eddico, fiscales, juntas de libertad condicional, guardias de prisi\u00f3n, agentes de libertad condicional, etc.). En otras palabras, los incidentes en que un individuo parcial ataca o discrimina a una persona de color pueden identificarse como racismo hacia \u00abpersonas conscientes\u00bb, pero el racismo que subyace al encarcelamiento sistem\u00e1tico de los estadounidenses negros bajo el pretexto de la guerra contra las drogas es m\u00e1s dif\u00edcil de localizar y generalmente permanece invisible porque est\u00e1 confinado espacialmente. Cuando es visible, no logra despertar la simpat\u00eda del p\u00fablico, ni siquiera de los l\u00edderes negros. Como Lo\u00efc Wacquant, un estudioso del Estado carcelario, se pregunta: \u00ab\u00bfQu\u00e9 posibilidades hay de que los estadounidenses blancos se identifiquen con los convictos negros cuando incluso los l\u00edderes negros les han dado la espalda?\u00bb.<sup>14<\/sup><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El abandono de los convictos negros por parte de las organizaciones de derechos civiles se refleja en la historia de estas organizaciones. De 1975 a 1986, la NAACP (Asociaci\u00f3n Nacional para el Progreso de las Personas de Color) y la Urban League (Liga Urbana) identificaron el encarcelamiento como un tema central, y el encarcelamiento desproporcionado de estadounidenses negros se entendi\u00f3 como un problema estructural y pol\u00edtico. Los portavoces de las organizaciones de derechos civiles relacionaron el encarcelamiento con el confinamiento general de los estadounidenses negros. Los hombres negros encarcelados eran, como se\u00f1ala Wacquant, retratados de manera inclusiva como \u00abhermanos, t\u00edos, vecinos, amigos\u00bb.<sup>15<\/sup> Entre 1986 y 1990 hubo un cambio dram\u00e1tico en la ret\u00f3rica y la pol\u00edtica oficial de la NAACP y la Urban League que ejemplifica el giro hacia una pol\u00edtica de inocencia. A principios de 1990, la NAACP hab\u00eda disuelto su programa de prisiones y dej\u00f3 de publicar art\u00edculos sobre temas de rehabilitaci\u00f3n y post-prisi\u00f3n. Mientras tanto, estas organizaciones comenzaron a adoptar la ret\u00f3rica de la responsabilidad individual y una postura firme frente al crimen que alentaba a los negros a colaborar con la polic\u00eda para sacar las drogas de sus vecindarios, llegando incluso a aprobar sentencias m\u00e1s duras para los menores y los reincidentes.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Los convictos negros, que inicialmente formaban parte del \u00abnosotros\u00bb articulado por los grupos de derechos civiles, se convirtieron en \u00abellos\u00bb. Wacquant escribe: \u00abEsta [vacilaci\u00f3n de abogar por los convictos negros] se ve reforzada por el hecho, se\u00f1alado hace tiempo por W. E. B. Du Bois, de que la tenue posici\u00f3n de la burgues\u00eda negra en la jerarqu\u00eda social descansa cr\u00edticamente en su capacidad de distanciarse de sus hermanos rebeldes de clase baja: para compensar la discapacidad simb\u00f3lica de la negritud, los afroamericanos de clase media deben comunicar por la fuerza a los blancos que \u201cno tienen absolutamente ninguna simpat\u00eda ni conexiones conocidas con ning\u00fan hombre negro que haya cometido un crimen\u201d\u00bb.<sup>16<\/sup> Cuando los l\u00edderes negros y los negros de clase media se diferencian de los negros m\u00e1s pobres, alimentan una noci\u00f3n de excepcionalismo negro que se utiliza para desmantelar las luchas antirracistas. Esta clase de negros excepcionales (Barack Obama, Condoleezza Rice, Colin Powell) apoya la imagen de los Estados Unidos como una sociedad post-racial.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La ra\u00edz de este cambio en la ret\u00f3rica y la pol\u00edtica de las organizaciones de derechos civiles es quiz\u00e1 el temor a afirmar la amalgama entre la negritud y la criminalidad. Sin embargo, al no abogar por los presos, apuntalan y ampl\u00edan el Estado penal individualizando, despolitizando y descontextualizando la cuesti\u00f3n del \u00abcrimen y el castigo\u00bb y vilipendiando a los que tienen m\u00e1s probabilidades de ser objeto de la violencia racializada del Estado. Esta desidentificaci\u00f3n con los estadounidenses negros pobres y urbanos no se limita a los hombres negros, sino que tambi\u00e9n afecta a las mujeres negras, que son vilipendiadas a trav\u00e9s de la figura de la <a href=\"https:\/\/es.qwe.wiki\/wiki\/Welfare_queen\">Reina del Bienestar<\/a>, retratada como una carga perezosa y sexualmente irresponsable para la sociedad (en particular los estadounidenses blancos trabajadores). El Estado de bienestar y el Estado penal se complementan mutuamente, como se pone de manifiesto en las declaraciones de Bill Clinton de 1998 en las que denuncia a los presos y ex presos que reciben asistencia social o de la Seguridad Social: condena a los ex presos que reciben asistencia social, acus\u00e1ndolos de cometer \u00abfraude y abuso\u00bb contra \u00abfamilias trabajadoras\u00bb que \u00abjuegan seg\u00fan las reglas\u00bb.<sup>17<\/sup> Las mujeres negras son los amortiguadores de la crisis social creada por el Estado penal: el encarcelamiento de los hombres negros aumenta profundamente la carga que recae sobre las mujeres negras, que se ven obligadas a realizar m\u00e1s trabajos asalariados y no asalariados (de cuidado), a criar a sus hijos solas, y que son castigadas por el Estado cuando sus maridos o miembros de la familia son condenados por delitos (por ejemplo, una familia no puede recibir asistencia para la vivienda si alguien del hogar ha sido condenado por un delito de drogas). La reconfiguraci\u00f3n del Estado de bienestar bajo la administraci\u00f3n Clinton (que impuso reglamentos m\u00e1s estrictos a los beneficiarios de la asistencia social) intensific\u00f3 a\u00fan m\u00e1s la reacci\u00f3n contra las mujeres negras pobres. Desde este punto de vista, el Estado de bienestar es el aparato utilizado para regular a las mujeres negras pobres que no est\u00e1n sujetas a la regulaci\u00f3n del Estado penal que se dirige principalmente a los hombres negros, aunque es importante se\u00f1alar que la feminizaci\u00f3n de la pobreza y el giro punitivo de la pol\u00edtica de delitos no violentos dieron lugar a un aumento del 400 % de la poblaci\u00f3n femenina en las c\u00e1rceles entre 1980 y finales de la d\u00e9cada de 1990.<sup>18<\/sup> Los patrones racializados de encarcelamiento y el asalto a los pobres urbanos no se consideran una forma de violencia estatal racista porque, a los ojos del p\u00fablico, los convictos (junto con sus familias y asociados) merecen ese trato. La pol\u00edtica de la inocencia fomenta directamente esta cultura del vilipendio, incluso cuando es utilizada por las organizaciones de derechos civiles.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><em>El espacio blanco<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: right;padding-left: 240px\"><small><em>La \u00abpornodelicuencia\u00bb presenta a menudo una visi\u00f3n de las prisiones y los guetos urbanos como \u00abuniversos alternativos\u00bb donde el orden social es dr\u00e1sticamente diferente, y los v\u00ednculos entre las estructuras sociales y la producci\u00f3n de estos entornos es convenientemente ignorado. En particular, aunque son instituciones p\u00fablicas, las prisiones est\u00e1n alejadas de la experiencia cotidiana de los Estados Unidos.<\/em><br \/>\n<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: right;padding-left: 240px\"><small>Jessi Lee Jackson y Erica R. Meiners<sup>19<\/sup><\/small><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">El paisaje urbano est\u00e1 organizado en funci\u00f3n de una pol\u00edtica espacial de seguridad. Los cuerpos que despiertan sentimientos de miedo, asco, rabia, culpa o incluso incomodidad deben hacerse desechables y ser objeto de eliminaci\u00f3n para asegurar la sensaci\u00f3n de seguridad de los blancos. En otras palabras, el espacio que ocupan los blancos debe ser <em>limpiado<\/em>. La visibilidad de los cuerpos de los pobres negros (as\u00ed como de ciertas personas de color que no son negras: personas trans, personas sin hogar, personas con discapacidades, etc.) induce a la ansiedad, por lo que estos cuerpos deben ser contenidos, controlados y eliminados. Las prisiones y los guetos urbanos evitan que los cuerpos pobres negros y morenos contaminen el espacio blanco. Hist\u00f3ricamente, las apelaciones a la seguridad sexual de las mujeres han sancionado la expansi\u00f3n de los reg\u00edmenes policial y carcelario, al tiempo que evocan la imagen racista del hombre negro violador. Con el auge del movimiento de liberaci\u00f3n de la mujer en la d\u00e9cada de 1970 se produjo un aumento de la conciencia p\u00fablica sobre la violencia sexual. Manuales y clases de autodefensa, as\u00ed como marchas y m\u00edtines de <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Take_Back_the_Night_(marcha)\">\u00abTake Back the Night\u00bb<\/a>, se extendieron r\u00e1pidamente por todo el pa\u00eds. En las d\u00e9cadas de 1970 y 1980 se produjo un aumento de las campa\u00f1as p\u00fablicas dirigidas a las mujeres de las zonas urbanas, en las que se advert\u00eda de los peligros de aparecer solas en los espacios p\u00fablicos. El escuadr\u00f3n de violaciones de la ciudad de Nueva York declar\u00f3 que \u00ablas mujeres deben evitar estar solas en cualquier parte de la ciudad, en cualquier momento\u00bb.<sup>20<\/sup> En <em>The Rational Woman\u2019s Guide to Self-Defense<\/em> (1975), se les dec\u00eda a las mujeres, \u00abun poco de paranoia es realmente algo bueno para todas las mujeres\u00bb.<sup>21<\/sup><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Al mismo tiempo que el Estado se afirmaba como protector de las mujeres (blancas), los Estados Unidos vieron la expansi\u00f3n masiva de las prisiones y la criminalizaci\u00f3n de la negritud. Podr\u00eda argumentarse que el Estado y los medios de comunicaci\u00f3n aprovecharon de manera oportunista la energ\u00eda del movimiento feminista y se apropiaron de la ret\u00f3rica feminista para establecer un Estado penal racializado y, al mismo tiempo, controlar el movimiento de las mujeres (promoviendo la idea de que el espacio p\u00fablico era inherentemente amenazador para las mujeres). Desde este punto de vista, el frenes\u00ed de los medios de comunicaci\u00f3n sobre la seguridad de las mujeres fue una reacci\u00f3n que buscaba disciplinar a las mujeres, revertir los logros alcanzados por el movimiento feminista y promover la idea de que, como escribi\u00f3 Georgina Hickey, \u00ablas mujeres individuales eran en \u00faltima instancia responsables de lo que les suced\u00eda en el espacio p\u00fablico\u00bb.<sup>22<\/sup> Sin embargo, en <em>In an Abusive State: How Neoliberalism Appropriated the Feminist Movement Against Sexual Violence<\/em>, Kristin Bumiller argumenta que el movimiento feminista fue en realidad \u00abun socio en el crecimiento imprevisto de una sociedad criminalizada\u00bb. Al insistir en \u00abel activismo y el procesamiento de los delitos sexuales agresivos\u00bb, las feministas contribuyeron a la creaci\u00f3n de un modelo de actuaci\u00f3n policial y de castigo duro contra los delitos.<sup>23<\/sup><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Independientemente de c\u00f3mo se eval\u00fae la cuesti\u00f3n de la colaboraci\u00f3n de las feministas con el Estado, la alineaci\u00f3n del encarcelamiento racializado y la proliferaci\u00f3n de campa\u00f1as que advierten a las mujeres sobre los peligros del violador que acecha no fue una coincidencia. Si la seguridad de las mujeres hubiera sido una preocupaci\u00f3n genuina, las campa\u00f1as \u00abfeministas\u00bb no se habr\u00edan centrado en las violaciones an\u00f3nimas en los espacios p\u00fablicos, ya que estad\u00edsticamente es m\u00e1s com\u00fan que una mujer sea violada por alguien que conoce. En cambio, la seguridad de las mujeres proporcionaba un pretexto conveniente para la escalada del Estado penal, que era necesaria para regular y disponer de ciertos excedentes de poblaci\u00f3n. Para Wacquant, este nuevo r\u00e9gimen de control social racializado se hizo necesario tras la crisis de los guetos urbanos (provocada por la p\u00e9rdida masiva de puestos de trabajo y recursos que acompa\u00f1\u00f3 a la desindustrializaci\u00f3n) y la amenaza inminente de los movimientos radicales negros.<sup>24<\/sup> Al torrente de levantamientos que tuvo lugar en los guetos negros entre 1963 y 1968, en particular tras el asesinato de Martin Luther King en 1968, sigui\u00f3 una ola de levantamientos en las c\u00e1rceles (entre ellas Attica, Soledad, San Quentin, e instalaciones en Michigan, Tennessee, Oklahoma, Illinois, West Virginia y Pennsylvania). Estos trastornos fueron m\u00e1s f\u00e1ciles de contener y de proteger de la vista del p\u00fablico porque estaban ocultos y amortiguados por los muros de la penitenciar\u00eda.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La ingenier\u00eda y la gesti\u00f3n del espacio urbano tambi\u00e9n demarca los l\u00edmites de nuestra imaginaci\u00f3n pol\u00edtica determinando qu\u00e9 narrativas y experiencias son incluso pensables. La construcci\u00f3n medi\u00e1tica de guetos urbanos y prisiones como \u00abuniversos alternativos\u00bb los marca como zonas de ininteligibilidad, lugares lejanos alejados de la experiencia blanca cotidiana. Las reservas de los nativos americanos son otro ejemplo de zonas \u00abvac\u00edas\u00bb a las que los blancos s\u00f3lo pueden acceder a trav\u00e9s de la fantas\u00eda de las representaciones medi\u00e1ticas. Lo que sucede en estas zonas de abyecci\u00f3n y vulnerabilidad no se registra t\u00edpicamente en el imaginario blanco. En el caso de que una \u00abinjusticia\u00bb se registre, tendr\u00e1 que ser traducida a t\u00e9rminos m\u00e1s comprensibles.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Al considerar las respuestas p\u00fablicas a Oscar Grant y Trayvon Martin, parece significativo que estos asesinatos tuvieron lugar en espacios accesibles al imaginario blanco, lo que permite a los blancos narrar los incidentes en t\u00e9rminos que les son familiares. Martin fue asesinado a tiros mientras visitaba a sus familiares en un barrio cerrado; Grant fue asesinado por el oficial de polic\u00eda Johannes Mehserle en la estaci\u00f3n Fruitvale del BART en Oakland. Estos espacios no son \u00abuniversos alternativos\u00bb o zonas vac\u00edas que se encuentran fuera de la experiencia y comprensi\u00f3n de la clase media blanca. \u00bfHasta qu\u00e9 punto la atenci\u00f3n que estos casos han recibido es atribuible a la invasi\u00f3n de la violencia en los espacios que ocupan los blancos? \u00bfC\u00f3mo responde el p\u00fablico a los casos de violencia racial que se producen fuera de las zonas de confort de los blancos? Al describir la espacializaci\u00f3n de los asentamientos de colonos, Frantz Fanon escribe sobre \u00abuna zona de no ser, una regi\u00f3n extraordinariamente est\u00e9ril y \u00e1rida\u00bb, donde \u00abel negro no es un hombre\u00bb.<sup>25<\/sup> En las regiones donde el negro no es \u00abhombre\u00bb, no hay ninguna historia que contar. O mejor dicho, no hay sujetos considerados dignos de tener una historia propia.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><em>Traducci\u00f3n<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Cuando un caso de violencia racista tiene lugar en territorio blanco, como en los casos de Trayvon Martin y Oscar Grant, sigue existiendo el problema de la traducci\u00f3n. Sostengo que la pol\u00edtica de la inocencia hace comprensible tal violencia <em>s\u00f3lo si uno es capaz de verse a s\u00ed mismo en esa posici\u00f3n<\/em>. Este marco a menudo requiere el injerto de una narrativa blanca (planteada como la perspectiva neutral y universal) en los incidentes que entran en conflicto con esta narrativa. Me qued\u00e9 at\u00f3nita cuando una convocatoria para una marcha de protesta por Trayvon Martin publicada en el sitio web de Occupy Baltimore dijo: \u00abEl caso de Trayvon Martin es un s\u00edmbolo de la guerra contra la juventud en general y la devaluaci\u00f3n de los j\u00f3venes en todas partes\u00bb. (Parece improbable que George Zimmerman pensara \u00ab\u00a1tengo que disparar a ese chico porque es joven!\u00bb). Ni una menci\u00f3n de raza o antinegritud pod\u00eda ser encontrada en esta declaraci\u00f3n; la raza hab\u00eda sido traducida a la juventud, una condici\u00f3n a la que la gente blanca puede acceder imaginativamente. En la marcha, los oradores declararon que el caso de \u00abTrayvon Martin no es una cuesti\u00f3n de raza. Es un asunto del 99 %\u00bb. Como afirma Saidiya Hartman en una conversaci\u00f3n con Frank Wilderson, \u00abel otro debe ser asimilado, es decir, en este caso, completamente desplazado y borrado\u00bb.<sup>26<\/sup><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">A finales de 2011, los disturbios estallaron en todo Londres y el Reino Unido despu\u00e9s de que Mark Duggan, un hombre negro, fuera asesinado por la polic\u00eda. Muchos izquierdistas y liberales fueron incapaces de hacer frente a la expresi\u00f3n de rabia rebelde entre las personas de color, en su mayor\u00eda pobres y desempleadas, y se negaron a apoyar un estallido apasionado que consideraban desordenado y delictivo. Incluso los izquierdistas cayeron en la trampa de inculpar al Estado y a los propietarios (incluidos los due\u00f1os de peque\u00f1as empresas) como v\u00edctimas, mientras criticaban a los amotinados por ser pol\u00edticamente incoherentes y oportunistas. Slavoj \u017di\u017eek, por ejemplo, en un art\u00edculo c\u00ednicamente titulado \u00abShoplifters of the World Unite\u00bb [\u00abSaqueadores del mundo, \u00a1\u00fananse!\u00bb], respondi\u00f3 desestimando los motines como un \u00abarrebato sin sentido\u00bb. Los izquierdistas bienintencionados que se sintieron obligados a afirmar los motines a menudo lo hicieron imponiendo una narrativa de conciencia y coherencia pol\u00edtica a la erupci\u00f3n amorfa, a veces refundiendo a los participantes como \u00abel proletariado\u00bb o consumidores insatisfechos cuyos actos de robo y saqueo arrojan luz sobre la ideolog\u00eda capitalista.<sup>27<\/sup> Estos izquierdistas se apresuraron a purgar y rearticular los elementos antisociales y delincuentes de los disturbios en lugar de integrarlos en sus an\u00e1lisis, insistiendo en que el sujeto de los disturbios era, por tomar prestada una frase de Gayatri Chakravorty Spivak, \u00abuna conciencia deliberada y soberana\u00bb.<sup>28<\/sup><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Despu\u00e9s de los disturbios de 1992 en Los \u00c1ngeles,<sup>29<\/sup> veintinueve comentaristas de izquierda \u2014como una forma de destacar la naturaleza pol\u00edtica de las acciones de la gente\u2014 optaron a menudo por definir el evento como una <em>rebeli\u00f3n<\/em> en lugar de un <em>mot\u00edn<\/em>. Este intento de reformular el discurso p\u00fablico nace de las \u00abbuenas intenciones\u00bb (el deseo de combatir la imagen que los medios de comunicaci\u00f3n conservadores dan de los disturbios como \u00abpura criminalidad\u00bb), pero tambi\u00e9n refleja el impulso de contener, consolidar, apropiarse y dar cabida a los acontecimientos que no se ajustan a los modelos pol\u00edticos basados en las tradiciones blancas y euroamericanas. Cuando los principales medios de comunicaci\u00f3n presentan las perturbaciones sociales como apol\u00edticas, criminales y carentes de sentido, los izquierdistas suelen responder describi\u00e9ndolas como <em>pol\u00edticamente razonadas<\/em>. Aqu\u00ed, la confluencia de las tendencias pol\u00edticas y antisociales en un mot\u00edn o rebeli\u00f3n no son reconocidas ni aceptadas. Ciertamente, algunos de los que participaron en los disturbios de Londres estaban armados con agudos an\u00e1lisis de la violencia estructural y con mensajes expl\u00edcitamente pol\u00edticos; los amotinados no eran pol\u00edtica o demogr\u00e1ficamente homog\u00e9neos. Sin embargo, los radicales simpatizantes tienden a privilegiar las voces de quienes est\u00e1n educados y son pol\u00edticamente astutos, en lugar de escuchar a quienes saben visceralmente que el sistema les ha fallado y act\u00faan sin buscar primero la aprobaci\u00f3n moral. Algunos izquierdistas y radicales se mostraron reacios a afirmar los elementos puramente perturbadores, como los expresados por una mujer de Hackney, Londres, que dijo: \u00abNo nos estamos reuniendo todos por una causa, estamos haciendo polvo una Foot Locker\u00bb;<sup>30<\/sup> o la excitaci\u00f3n pol\u00edticamente \u00abirrazonable\u00bb de dos chicas detenidas por la BBC mientras beb\u00edan vino saqueado. Cuando se les pregunt\u00f3 qu\u00e9 estaban haciendo, hablaron de la \u00ablocura\u00bb vertiginosa de todo ello, de la \u00abbuena diversi\u00f3n\u00bb que estaban teniendo, y dijeron que estaban mostrando a la polic\u00eda y a los ricos que \u00abpodemos hacer lo que queramos\u00bb.<sup>31<\/sup> Traducir los disturbios en t\u00e9rminos moralmente aceptables es otra manifestaci\u00f3n del llamamiento a la inocencia: los alborotadores, saqueadores, criminales, ladrones y perturbadores no son v\u00edctimas propiamente dichas y, por lo tanto, no son actores pol\u00edticos leg\u00edtimos. La victimizaci\u00f3n moralmente ennoblecida se ha convertido en la condici\u00f3n previa necesaria para determinar qu\u00e9 agravios estamos dispuestos a reconocer y autorizar.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Una vez dicho esto, mi reticencia a meter la rabia negra en un marco blanco no es una afirmaci\u00f3n de la viabilidad pol\u00edtica de una pol\u00edtica pura de rechazo. Los anarquistas, ultraizquierdistas, posmarxistas e insurreccionalistas blancos que se adhieren y fetichizan la posici\u00f3n de estar \u00aba favor de nada y en contra de todo\u00bb tambi\u00e9n est\u00e1n ansiosos por apropiarse de eventos como los disturbios de Londres de 2011 para sus propias (no) agendas. Insisten en un an\u00e1lisis centrado en la crisis del capitalismo, que resta importancia a la negritud e ignora las formas de violencia gratuita que no pueden atribuirse \u00fanicamente a las fuerzas econ\u00f3micas. Al igual que los discursos liberales contempor\u00e1neos, los marcos interpretativos posizquierda y antisociales generan narrativas pol\u00edticas estructuradas por presupuestos blancos, que delimitan qu\u00e9 preguntas se plantean y qu\u00e9 categor\u00edas son las m\u00e1s \u00fatiles anal\u00edticamente. Por ejemplo, la revista de ultraizquierda francesa <em>Tiqqun<\/em> explora las formas en que los sujetos est\u00e1n enredados en el poder a trav\u00e9s de sus identidades, pero tiende a centrarse en las formas de poder que operan mediante una inversi\u00f3n en la vida (a veces llamada \u00abbiopol\u00edtica\u00bb) en lugar de, como escribe Achille Mbembe, \u00abel poder y la capacidad de decidir qui\u00e9n puede vivir y qui\u00e9n debe morir\u00bb (a veces llamada \u00abnecropol\u00edtica\u00bb).<sup>32<\/sup> Este marco es decididamente blanco, ya que afirma que el poder no se promulga mediante relaciones directas de fuerza o violencia, y que el capitalismo se reproduce a s\u00ed mismo induci\u00e9ndonos a producirnos a nosotros mismos, a expresar nuestras identidades a trav\u00e9s de las elecciones de los consumidores, y a basar nuestra pol\u00edtica en la afirmaci\u00f3n de nuestras identidades marginales. La acad\u00e9mica feminista negra Joy James rechaza esta conceptualizaci\u00f3n del poder que lo hace productivo y afirmativo de la vida. En respuesta a la afirmaci\u00f3n de Foucault de que \u00abel sistema carcelario no rechaza lo inasimilable arroj\u00e1ndolo a un infierno confuso: no tiene exterior. [\u2026] Lo economiza todo, incluso lo que sanciona\u00bb,<sup>33<\/sup> James escribe:<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;padding-left: 40px\"><small>Sin embargo, el sistema carcelario estadounidense mata, y en sus prisiones, mata m\u00e1s negros que cualquier otro grupo \u00e9tnico. Las prisiones estadounidenses constituyen un \u00abafuera\u00bb en la vida pol\u00edtica de los Estados Unidos. [&#8230;] Foucault permanece mudo acerca de la vulnerabilidad de la persona encarcelada a las palizas de la polic\u00eda, a la violaci\u00f3n, a los tratamientos de choque y al corredor de la muerte. El encarcelamiento y las ejecuciones penales son los procedimientos del Estado para desechar lo inasimilable en un infierno externo de no-existencia. No todo, no todos, se salvan.<sup>34<\/sup><\/small><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Como afirma James, los marcos que ven el poder como puramente generativo y dispersado eclipsan completamente las realidades de la polic\u00eda, la militarizaci\u00f3n del sistema carcelario, la aterrorizaci\u00f3n de la gente de color y la violencia institucional del Estado de bienestar, del Estado penal y de la muerte social de los negros y los morenos. Mientras que las prisiones ciertamente \u00abproducen\u00bb raza, una configuraci\u00f3n generativa de poder que minimiza las relaciones directas de fuerza s\u00f3lo puede ser teorizada desde una posici\u00f3n de sujeto blanco.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Entre las tendencias ultraizquierdistas, la teor\u00eda de la comunizaci\u00f3n mira notablemente m\u00e1s all\u00e1 de la relaci\u00f3n salarial en su intento de captar la din\u00e1mica del capitalismo tard\u00edo. Escribiendo sobre el grupo Th\u00e9orie Communiste (TC), Maya Andrea Gonz\u00e1lez se\u00f1ala que \u00abTC se centra en <em>la reproducci\u00f3n de la relaci\u00f3n capital-trabajo<\/em>, m\u00e1s que en <em>la producci\u00f3n de valor<\/em>. Este cambio de enfoque les permite llevar dentro de su \u00e1mbito el conjunto de relaciones que realmente construyen la vida social capitalista m\u00e1s all\u00e1 de las paredes de la f\u00e1brica o la oficina\u00bb.<sup>35<\/sup> Sin embargo, aunque este replanteamiento puede arrojar luz sobre las relaciones que constituyen la <em>vida social<\/em> fuera del lugar de trabajo, no arroja luz sobre la muerte social, ya que las relaciones definidas por la muerte social no son reducibles a la relaci\u00f3n capital-trabajo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En lugar de reducir la raza a la clase, el pensador afropesimista Frank Wilderson nos llama la atenci\u00f3n sobre la diferencia entre ser explotado bajo el capitalismo (como trabajador) y ser marcado como desechable o superfluo para el capitalismo (como esclavo, como prisionero). Escribe: \u00abLa ausencia de subjetividad negra en el centro del discurso radical es sintom\u00e1tica de [una] incapacidad para hacer frente a la posibilidad de que el sujeto generativo del capitalismo, el cuerpo negro de los siglos XV y XVI, y el sujeto generativo que resuelve la crisis de sobreacumulaci\u00f3n del capital tard\u00edo, el cuerpo negro (encarcelado) de los siglos XX y XXI, no reifique las categor\u00edas b\u00e1sicas que estructuran el conflicto dentro de la sociedad civil: las categor\u00edas de trabajo y explotaci\u00f3n\u00bb.<sup>36<\/sup> El soci\u00f3logo cultural Orlando Patterson insiste igualmente en entender la esclavitud en t\u00e9rminos de muerte social m\u00e1s que en t\u00e9rminos de trabajo o explotaci\u00f3n.<sup>37<\/sup> El trabajo forzoso, seg\u00fan estos pensadores, es indudablemente una parte de la experiencia del esclavo, pero no es lo que define la relaci\u00f3n de esclavitud.<sup>38<\/sup> La explotaci\u00f3n econ\u00f3mica no explica el fen\u00f3meno del encarcelamiento racial; un an\u00e1lisis del capitalismo que no aborda la negritud \u2014o que la aborda s\u00f3lo como un subproducto del capitalismo\u2014 es deficiente.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><em>Espacio seguro<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">La estrategia discursiva de apelar a la seguridad y la inocencia tambi\u00e9n se promulga a un nivel micro cuando los radicales blancos manipulan el lenguaje del \u00abespacio seguro\u00bb para mantener su poder en los espacios de los activistas. Lo hacen silenciando las cr\u00edticas de la gente de color bajo la pretensi\u00f3n de que sus cr\u00edticas los hacen sentir \u00abinseguros\u00bb.<sup>39<\/sup> Este uso del lenguaje del espacio seguro confluye con la incomodidad y el peligro inminente real. La frase \u00abno me siento seguro\u00bb se manipula f\u00e1cilmente porque enmarca la situaci\u00f3n en t\u00e9rminos de los <em>sentimientos personales<\/em> del hablante, lo que dificulta la respuesta cr\u00edtica (incluso cuando la persona es, digamos, racista) porque perjudicar\u00e1 su sensaci\u00f3n de seguridad personal. Las conversaciones suelen detenerse cuando las personas politizan sus sentimientos de incomodidad utilizando un lenguaje de espacio seguro. El ejemplo m\u00e1s llamativo que me viene a la mente es el momento en que una mujer de Occupy Baltimore manipul\u00f3 el lenguaje feminista para defender a la polic\u00eda despu\u00e9s de que un \u00abocupante\u00bb llamara a la polic\u00eda por un vagabundo. Cuando la polic\u00eda lleg\u00f3 al campamento, fue confrontada verbalmente por un grupo de manifestantes. Durante el enfrentamiento, la mujer hizo un esfuerzo por aliviar la situaci\u00f3n coloc\u00e1ndose entre la polic\u00eda y los manifestantes, diciendo a los que estaban enojados con los polic\u00edas que no hab\u00eda justificaci\u00f3n para excluir a la polic\u00eda. En el <em>Baltimore City Paper<\/em> se le cit\u00f3 diciendo: \u00abEstaban violando, pens\u00e9, el espacio de la polic\u00eda\u00bb.<sup>40<\/sup><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La invocaci\u00f3n de la seguridad personal hace presi\u00f3n sobre nuestros registros afectivos y emocionales<sup>41<\/sup> y por lo tanto puede ser manipulada para justificar todo, desde el perfilaje racial hasta la guerra. Cuando la gente usa el lenguaje del espacio seguro para llamar a la gente en los espacios de los activistas, el que esgrime el lenguaje es enmarcado como inocente, y puede incluso amplificar o politizar su presunta inocencia. Despu\u00e9s de que la mujer de Occupy Baltimore saliera del armario como superviviente de la violencia y dijera que estaba traumatizada por los gritos que recibi\u00f3 mientras defend\u00eda a la polic\u00eda, muchas personas se mostraron reacias a adoptar una postura cr\u00edtica ante sus acciones y comentarios abiertamente pro-polic\u00eda, clasistas y hobof\u00f3bicos, que inclu\u00edan afirmaciones como: \u00abHay tantos vagabundos borrachos all\u00ed abajo \u2014sufriendo de una grave enfermedad de adicci\u00f3n\u2014, \u00bfqu\u00e9 me importa si est\u00e1n all\u00ed o no? Preferir\u00eda verlos en tratamiento, eso es seguro, pero donde se desmayen es algo irrelevante para m\u00ed\u00bb.<sup>42<\/sup><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Sobrevivir a la violencia de g\u00e9nero no hace que el superviviente sea incapaz de perpetuar otras formas de violencia. De igual manera, las personas tambi\u00e9n pueden movilizar sus experiencias con el racismo, la transfobia o el clasismo para purificarse. Cuando las personas se identifican con su victimizaci\u00f3n, es importante considerar cr\u00edticamente si utilizan este gesto como una maniobra t\u00e1ctica para construirse a s\u00ed mismas como inocentes y ejercer poder en un espacio social. <em>Ello no significa deslegitimar las afirmaciones de los supervivientes<\/em>, sino m\u00e1s bien rechazar el marco de la inocencia, examinar cada situaci\u00f3n de cerca y ser conscientes de las m\u00faltiples luchas de poder que se dan en los diferentes conflictos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Al otro lado de este debate sobre la seguridad est\u00e1 la cr\u00edtica radical queer a los modelos de \u00abespacio seguro\u00bb. En una declaraci\u00f3n del Festival Queer de Copenhague titulada \u00abNo a los espacios m\u00e1s seguros este a\u00f1o\u00bb, las personas que organizaron el festival explicaron su decisi\u00f3n de eliminar las pautas de espacio seguro del festival, ofreciendo en su lugar un llamamiento a la \u00abreflexi\u00f3n y la responsabilidad individual\u00bb.<sup>43<\/sup> Veo este rechazo de las formas colectivas de organizaci\u00f3n \u2014y la falta de voluntad de pensar m\u00e1s all\u00e1 del individuo como unidad pol\u00edtica fundamental\u2014 como parte de un cambio hist\u00f3rico de la liberaci\u00f3n queer a la performatividad queer que coincide con el advenimiento del neoliberalismo y la \u00abpol\u00edtica\u00bb de elecci\u00f3n al estilo de \u00abcuidado de uno mismo\u00bb.<sup>44<\/sup> Al reaccionar contra el fracaso del espacio seguro con una sospecha de pol\u00edtica articulada\/expl\u00edcita y de todas las formas de colectividad, quienes se muestran desde\u00f1osos ante los intentos de contrarrestar los desequilibrios de poder en un espacio acaban aplanando estas cuestiones y pierden la oportunidad de hacer preguntas cr\u00edticas sobre la distribuci\u00f3n del poder, la vulnerabilidad y la violencia, preguntas sobre c\u00f3mo y por qu\u00e9 ciertas personas cooptan el lenguaje y la infraestructura que se supone que deben responder a la din\u00e1mica opresiva interna.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Por otro lado, como fanoniana, estoy de acuerdo en que eliminar todos los elementos de riesgo y peligro refuerza una pol\u00edtica de reformismo que a menudo reproduce el orden social existente. La militancia es socavada por la pol\u00edtica de seguridad. Cuando la gente habitualmente bloquea cualquier acci\u00f3n que implique riesgo por el hecho de que los hace sentir inseguros, se hace imposible desarrollar un programa pol\u00edtico revolucionario.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Las personas de color que utilizan la teor\u00eda del privilegio para argumentar que los blancos tienen el privilegio de participar en acciones arriesgadas, mientras que las personas de color \u2014porque son las m\u00e1s vulnerables (m\u00e1s propensas a ser el blanco de la polic\u00eda, no tienen los recursos para salir de la c\u00e1rcel, etc.)\u2014 hacen una evaluaci\u00f3n correcta de las diferencias de poder entre los actores pol\u00edticos blancos y no blancos, pero en \u00faltima instancia borran a las personas de color de la historia de la lucha militante al asociar falsamente la militancia con la blanquitud y el privilegio. Cuando un an\u00e1lisis del privilegio se convierte en un programa pol\u00edtico que afirma que los m\u00e1s vulnerables no deben correr riesgos, la \u00fanica pol\u00edtica pol\u00edticamente correcta se convierte en una pol\u00edtica de reformismo y retirada, una pol\u00edtica que necesariamente capitula ante el statu quo mientras borra el legado de los grupos de poder negro como los Black Panthers y el Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n Negra.<sup>45<\/sup> La militancia no es s\u00f3lo necesaria desde el punto de vista t\u00e1ctico; su doble objetivo es transformar a las personas y \u00abalterar fundamentalmente\u00bb su ser envolvi\u00e9ndolas, eliminando su pasividad y limpi\u00e1ndolas de los \u00abn\u00facleos de desesperaci\u00f3n\u00bb cristalizados en sus cuerpos.<sup>46<\/sup><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La pol\u00edtica de seguridad prioriza la comodidad personal, lo que a su vez inhibe la acci\u00f3n en grupos o espacios basados en el consenso. Por ejemplo, cuando la gente de Occupy Baltimore se enfrent\u00f3 a agresores sexuales, fui testigo de c\u00f3mo una asamblea general se empantan\u00f3 tanto por el procedimiento de consenso que la \u00fanica decisi\u00f3n que se tom\u00f3 sobre los agresores en el espacio fue hacer una presentaci\u00f3n de diez minutos sobre espacios m\u00e1s seguros en la siguiente asamblea general. Nadie en el grupo quer\u00eda prohibir a los agresores de Occupy. (Como dijo Stokely Carmichael: \u00abEl liberal tiene miedo de alienar a nadie, y por lo tanto es incapaz de presentar una alternativa clara\u00bb).<sup>47<\/sup> Dar prioridad a la comodidad personal puede paralizar la energ\u00eda y el impulso de los cuerpos en movimiento. La pol\u00edtica de la inocencia y la pol\u00edtica de la seguridad y la comodidad est\u00e1n relacionadas en que ambas estrategias refuerzan la pasividad. La comodidad y la inocencia se producen mutuamente cuando la gente basa su demanda de comodidad en la inocencia de su ubicaci\u00f3n o posici\u00f3n del sujeto. Tal vez no hace falta decir que no hay una posici\u00f3n \u00e9tica innata del sujeto. Aunque soy una mujer de color, mi existencia como persona que vive en los Estados Unidos se basa en la violencia. Como persona no encarcelada, mi \u00ablibertad\u00bb se entiende s\u00f3lo a trav\u00e9s del cautiverio de personas como mi hermano, que est\u00e1 cumpliendo una sentencia de cuarenta a\u00f1os de prisi\u00f3n. Cuando consideramos la seguridad, a veces no hacemos preguntas cr\u00edticas sobre la relaci\u00f3n co-constitutiva entre la seguridad y la violencia. Necesitamos considerar hasta qu\u00e9 punto la violencia racial es el lado inferior t\u00e1cito y necesario de la seguridad, en particular la seguridad de los blancos. La seguridad requiere la remoci\u00f3n y la contenci\u00f3n de las personas consideradas como amenazas. La sociedad civil blanca tiene una inversi\u00f3n ps\u00edquica en el borrado y la abyecci\u00f3n de los cuerpos sobre los que proyectan sentimientos hostiles, permiti\u00e9ndoles la paz mental en medio del estado de violencia perpetua.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La precaria fundaci\u00f3n de los Estados Unidos requiri\u00f3 la desaparici\u00f3n de los nativos americanos, lo que se justific\u00f3 asociando el cuerpo de los nativos con la suciedad. Andrea Smith escribe: \u00abEsta \u201causencia\u201d se efect\u00faa a trav\u00e9s de la transformaci\u00f3n metaf\u00f3rica de los cuerpos nativos en contaminaci\u00f3n de la cual el cuerpo colonial debe purificarse constantemente\u00bb.<sup>48<\/sup> El fundamento violento de la libertad y la seguridad de los blancos en los Estados Unidos suele pasar desapercibido para quienes viven en relativa seguridad porque sus vidas est\u00e1n mediadas de maneras que han hecho que esa violencia sea invisible o, cuando es visible, puede considerarse leg\u00edtima y no se registra como violencia (como la violencia llevada a cabo por la polic\u00eda y las prisiones). Las conexiones entre nuestras vidas y la atm\u00f3sfera generalizada de violencia est\u00e1n sumergidas en una compleja red de instituciones, estructuras y relaciones econ\u00f3micas que legalizan, normalizan, legitiman y, sobre todo, est\u00e1n constituidas por esta repetici\u00f3n de la violencia.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><em>Abyecci\u00f3n y violencia sexual<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Cuando se utiliza la inocencia para seleccionar los sujetos adecuados de identificaci\u00f3n emp\u00e1tica, tambi\u00e9n regula la capacidad de las personas para responder a otras formas de violencia como la violaci\u00f3n y la agresi\u00f3n sexual. Cuando una mujer es violada, su pasado sexual se utiliza inevitablemente en su contra, y la castidad se utiliza para medir la validez de la reclamaci\u00f3n de una mujer. Las mujeres \u00abpromiscuas\u00bb, las trabajadoras del sexo, las mujeres de color, las mujeres sin hogar y las personas adictas a las drogas no se consideran v\u00edctimas leg\u00edtimas de una violaci\u00f3n, ya que siempre se pone en duda su car\u00e1cter moral (siempre se los <em>piden<\/em>). En el sur de California durante las d\u00e9cadas de 1980 y 1990, los agentes de polic\u00eda cerraban todas las denuncias de violaci\u00f3n y violencia realizadas por trabajadoras del sexo, miembros de pandillas y adictos coloc\u00e1ndolas en un archivo con el sello \u00abNHI\u00bb: <em>Ning\u00fan Humano Involucrado<\/em>.<sup>49<\/sup> Esta pr\u00e1ctica polic\u00edaca llama la atenci\u00f3n sobre el hecho de que la posibilidad de violaci\u00f3n tambi\u00e9n es simult\u00e1neamente inviolable en el sentido de que <em>la violaci\u00f3n de alguien que no se considera humano no se registra como tal<\/em>. S\u00f3lo pueden ser violadas las personas consideradas \u00abhumanas\u00bb. La violaci\u00f3n suele definirse convencionalmente<sup>50<\/sup> como \u00abrelaciones sexuales\u00bb sin \u00abconsentimiento\u00bb, y el consentimiento requiere la participaci\u00f3n de sujetos en posesi\u00f3n de una personalidad plena. <em>Los que no se consideran \u00abhumanos\u00bb no pueden dar su consentimiento<\/em>. Es decir, no existe una posici\u00f3n reconocida de sujeto desde la que puedan expresar sus deseos.<sup>51<\/sup> Esto no quiere decir que los cuerpos construidos como violables no puedan <em>expresar<\/em> consentimiento o negarse a participar en una actividad sexual, sino que sus demandas ser\u00e1n ininteligibles porque est\u00e1n hechas desde una posici\u00f3n fuera de la propia feminidad blanca.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Las mujeres de color son vistas como sexualmente desinhibidas por naturaleza y por lo tanto incapaces de acceder a la pureza sexual en el n\u00facleo de la feminidad blanca. Como Smith escribe en <em>Conquest: Sexual Violence and American Indian Genocide<\/em>, las mujeres nativas americanas tienen m\u00e1s probabilidades de ser violadas que cualquier otro grupo de mujeres, sin embargo, los medios de comunicaci\u00f3n y los tribunales tienden sistem\u00e1ticamente a prestar atenci\u00f3n s\u00f3lo a las violaciones que implican la violaci\u00f3n de una mujer blanca por una persona de color.<sup>52<\/sup> Las mujeres inmigrantes indocumentadas son vulnerables a la violencia sexual, no s\u00f3lo porque no pueden abandonar o denunciar a sus parejas abusivas debido al riesgo de deportaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n porque la polic\u00eda y los agentes de la patrulla fronteriza manipulan habitualmente su posici\u00f3n de poder sobre las mujeres indocumentadas viol\u00e1ndolas y agredi\u00e9ndolas, utilizando la amenaza de deportaci\u00f3n para que se sometan y permanezcan en silencio. Las mujeres negras tambi\u00e9n son sistem\u00e1ticamente ignoradas por los medios de comunicaci\u00f3n y el sistema de justicia penal. Seg\u00fan la abogada y defensora de los derechos civiles Kimberl\u00e9 Crenshaw, \u00ablas mujeres negras tienen menos probabilidades de denunciar sus violaciones, de que sus casos lleguen a juicio, de que sus juicios resulten en condenas y, lo que es m\u00e1s inquietante, de que busquen asesoramiento y otros servicios de apoyo\u00bb.<sup>53<\/sup> Las mujeres negras tienen menos probabilidades de denunciar sus violaciones porque el hecho de buscar ayuda de la polic\u00eda a menudo resulta contraproducente: las mujeres pobres de color que llaman a la polic\u00eda durante las disputas dom\u00e9sticas corren el riesgo de perder la custodia de sus hijos, de ser arrestadas o de ser agredidas sexualmente por los agentes de polic\u00eda. Dado que la infraestructura que existe para apoyar a las sobrevivientes (asesoramiento, refugios, etc.) a menudo atiende a las mujeres blancas y no llega a las comunidades pobres de color, no es sorprendente que las mujeres de color tengan menos probabilidades de hacer uso de los recursos de las sobrevivientes. Sin embargo, cuando se observa el abandono generalizado de las poblaciones m\u00e1s vulnerables por parte de la polic\u00eda, el sistema jur\u00eddico y las instituciones sociales, es importante ser cr\u00edtico con la suposici\u00f3n de que el problema principal es el \u00ababandono\u00bb, ya que esta suposici\u00f3n implica que estos aparatos son neutrales, que su funci\u00f3n es proteger a las personas oprimidas y que simplemente est\u00e1n haciendo un mal trabajo. Por el contrario, su prop\u00f3sito es mantener el orden social y proteger los intereses de la gente blanca propietaria. Si estas instituciones son violentas en s\u00ed mismas, entonces la ampliaci\u00f3n de su jurisdicci\u00f3n no ayudar\u00e1 a aquellos que quieren poner fin al orden de la supremac\u00eda blanca, especialmente mientras el racismo y el patriarcado perduren.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En \u00faltima instancia, nuestras apelaciones a la inocencia demarcan qui\u00e9n es matable y qui\u00e9n es violable, aunque estemos usando estrat\u00e9gicamente tales apelaciones para protestar por la violencia cometida contra uno de nuestros compa\u00f1eros. Cuando desafiamos la violencia sexual con apelaciones a la inocencia, nos tendemos una trampa reforzando la suposici\u00f3n de que los cuerpos de las mujeres blancas son los \u00fanicos que no pueden ser violados, porque s\u00f3lo se santifica la feminidad blanca.<sup>54<\/sup> Como escribe Kimberl\u00e9 Crenshaw: \u00abEl \u00e9nfasis inicial de la ley sobre la violaci\u00f3n en el aspecto de la castidad de la mujer, que es similar a la propiedad, dio lugar a una menor solicitud por parte de las v\u00edctimas de violaci\u00f3n cuya castidad se hab\u00eda devaluado de alguna manera\u00bb.<sup>55<\/sup> Una vez que \u00abregala\u00bb su castidad, ya no la \u00abposee\u00bb y, por lo tanto, no puede ser \u00abrobada\u00bb. Sin embargo, la asociaci\u00f3n de las mujeres de color con la desviaci\u00f3n sexual les impide poseer esta \u00abvaliosa\u00bb castidad.<sup>56<\/sup><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><em>Contra la inocencia<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">La insistencia en la inocencia resulta en una negativa a escuchar a los que son etiquetados como culpables o definidos por el Estado como \u00abcriminales\u00bb. Cuando nos basamos en apelaciones a la inocencia, excluimos una forma de resistencia que est\u00e1 fuera de los l\u00edmites de la ley y en su lugar nos aliamos con el Estado. Esto ignora que los \u00abenemigos\u00bb en la guerra contra las drogas y la guerra contra el terrorismo son definidos racialmente, y que el g\u00e9nero y la clase delimitan qui\u00e9n es digno de reconocimiento legal. Cuando el movimiento Occupy estaba en pleno apogeo, le\u00ed innumerables art\u00edculos y me encontr\u00e9 con participantes que estaban ansiosos por vigilar la pol\u00edtica y las t\u00e1cticas de aquellos que no encajaban en un modelo de resistencia no violenta. La tendencia era construir una pol\u00edtica desde la posici\u00f3n de la clase media blanca privada de derechos y eliminar, negar y diferenciar el movimiento de Occupy de los \u00abdelincuentes\u00bb o elementos radicales condenando la destrucci\u00f3n de la propiedad, los enfrentamientos con la polic\u00eda y, en casos como el de Baltimore, los an\u00e1lisis anticapitalistas y anarquistas. Cuando Amy Goodman pregunt\u00f3 a Maria Lewis de Occupy Oakland sobre los manifestantes \u00abviolentos\u00bb despu\u00e9s de m\u00e1s de cuatrocientos arrestos realizados durante un intento de ocupar el vac\u00edo Centro de Convenciones Henry J. Kaiser en Oakland, me complaci\u00f3 que Lewis afirmara el enojo de la gente en vez de extirparlo:<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;padding-left: 40px\"><small>Amy Goodman: Maria Lewis, \u00bfqu\u00e9 hay de los informes que dicen que los manifestantes fueron violentos?<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;padding-left: 40px\"><small>Maria Lewis: Absolutamente. Hubo mucho enojo este fin de semana, y creo que el enojo que los manifestantes mostraron en las calles este fin de semana y el contraataque que tuvo lugar fue un reflejo de un enojo mayor en Oakland que est\u00e1 ardiendo por la traici\u00f3n al sistema. Creo que la gente, d\u00eda a d\u00eda, se est\u00e1 dando cuenta, a medida que la econom\u00eda se pone peor y peor, a medida que el desempleo se pone peor y peor, a medida que la falta de vivienda se pone peor y peor, que el sistema econ\u00f3mico, que el capitalismo en Oakland, nos est\u00e1 fallando. Y la gente est\u00e1 muy enojada por eso, y est\u00e1n empezando a luchar. Y creo que eso es algo realmente inspirador.<\/small><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Aunque el comentario sigue enmarcando la cuesti\u00f3n en t\u00e9rminos de crisis capitalista, la respuesta rearticula h\u00e1bilmente los t\u00e9rminos del debate: a) afirmar las acciones inmediatamente; b) rechazar la purificaci\u00f3n del movimiento integrando en lugar de excluir los elementos \u00abviolentos\u00bb;<sup>58<\/sup> c) legitimar el enojo y los deseos de los manifestantes; y d) desplazar la atenci\u00f3n a la naturaleza estructural del problema en lugar de hacer juicios morales sobre los actores individuales. En otras palabras, rechaza una pol\u00edtica de inocencia que reproduce al ciudadano \u00abbueno\u00bb y obediente. Stokely Carmichael lo expres\u00f3 bien cuando dijo: \u00abLa forma en que el opresor trata de impedir que el oprimido utilice la violencia como medio para lograr la liberaci\u00f3n es planteando cuestiones \u00e9ticas o morales sobre la violencia. Quiero afirmar aqu\u00ed enf\u00e1ticamente que la violencia en cualquier sociedad no es ni moral ni \u00e9tica. No es ni correcta ni err\u00f3nea. Es simplemente una cuesti\u00f3n de qui\u00e9n tiene el poder de legalizar la violencia\u00bb.<sup>59<\/sup><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La pr\u00e1ctica de aislar los casos moralmente aceptables para poner de relieve la violencia racista requiere que se sufra pasivamente la muerte negra y consiente un marco que refuerza y oculta los paradigmas actuales del racismo. Aunque puede ser cierto que Trayvon Martin estaba desarmado, no debemos afirmarlo con un justo sentido de satisfacci\u00f3n. \u00bfY <em>si<\/em> Martin estuviera armado? \u00bfY si fue capaz de defenderse? Si la situaci\u00f3n hubiera dado lugar a la muerte de George Zimmerman en lugar de la de Martin, es poco probable que el p\u00fablico se hubiera sentido tan indignado y se hubiera movilizado en la misma medida.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Antes de la absoluci\u00f3n de Zimmerman, mucha gente de la izquierda ten\u00eda fe en que habr\u00eda \u00abjusticia para Trayvon\u00bb, como si el tiempo en prisi\u00f3n para Zimmerman pudiera compensar de alguna manera la muerte de Martin. Cuando construimos una pol\u00edtica en torno a est\u00e1ndares de leg\u00edtima victimicidad que requieren un sacrificio pasivo, construiremos una pol\u00edtica que requiere un chico negro muerto para demostrar su punto. No es sorprendente que la naci\u00f3n o incluso los l\u00edderes negros no se hayan unido a CeCe McDonald, una mujer negra trans que fue condenada por homicidio en segundo grado despu\u00e9s de que un grupo de blancos racistas y transf\u00f3bicos la atacara a ella y a sus amigos, cortando la mejilla de McDonald con una botella de vidrio y provocando un altercado que llev\u00f3 a la muerte de un hombre blanco que ten\u00eda una esv\u00e1stica tatuada. Las mujeres transexuales de color que se ven envueltas en enfrentamientos que resultan en la muerte de sus atacantes son criminalizadas por su supervivencia. Cuando Akira Jackson, una mujer negra trans, apu\u00f1al\u00f3 y mat\u00f3 a su novio despu\u00e9s de que \u00e9ste la golpeara con un bate de b\u00e9isbol, se le impuso una condena de cuatro a\u00f1os por homicidio involuntario.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Los casos en que una persona negra \u00abinocente\u00bb (pasiva) es v\u00edctima tambi\u00e9n brindan a la conciencia blanca liberal la oportunidad de purificarse y ennoblecerse moralmente adoptando una posici\u00f3n contra el racismo. Es necesario cuestionar el uso de ciertos sujetos racializados y diferenciados por g\u00e9nero como instrumentos de alivio emocional para la sociedad civil blanca, o como organismos que pueden ser desplazados en aras de proporcionar analog\u00edas para amplificar el sufrimiento de los blancos (siendo la \u00abesclavitud\u00bb la analog\u00eda favorita). Aunque debemos hacer hincapi\u00e9 en que Troy Davis no mat\u00f3 al agente de polic\u00eda Mark MacPhail, tal vez tambi\u00e9n debamos preguntarnos por qu\u00e9 el p\u00fablico est\u00e1 moralmente indignado por el asesinato de un polic\u00eda y no por los 136 estadounidenses negros desarmados asesinados por agentes de polic\u00eda, guardias de seguridad y vigilantes autodesignados s\u00f3lo en 2012. Hablar de estos asesinatos no los anular\u00e1. Tener la \u00abl\u00ednea correcta\u00bb no puede alterar la realidad si no ponemos nuestros cuerpos donde est\u00e1n nuestras bocas. Como dice Spivak, \u00abno puede convertirse en nuestra meta el seguir vigilando nuestro lenguaje\u00bb.<sup>60<\/sup> Rechazar la pol\u00edtica de la inocencia no se trata de asumir una cierta postura te\u00f3rica o adoptar una cierta perspectiva, es una posici\u00f3n vivida.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr style=\"height: 1px\" align=\"left\" width=\"25%\">\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>1<\/sup> Saidiya V. Hartman y Frank B. Wilderson, \u00abThe Position of the Unthought\u00bb, en <em>Qui Parle<\/em>, vol. 13, no. 2, 2003, p. 189.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>2<\/sup> \u00abCharges Dropped Against 5 in Juvenile Offender\u2019s Death\u00bb, en <em>CBS Baltimore<\/em>, 29 de marzo de 2012.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>3<\/sup> Sin embargo, hubo una respuesta cr\u00edtica cuando el caso se rompi\u00f3 inicialmente.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>4<\/sup> En este art\u00edculo se supone que se conocen algunos casos relacionados con cuestiones de raza que han recibido una considerable atenci\u00f3n de los medios de comunicaci\u00f3n en los \u00faltimos a\u00f1os. Para aquellos que no est\u00e1n familiarizados con los casos:<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small>Los Seis de Jena fueron seis adolescentes negros condenados por golpear a un estudiante blanco en la Escuela Secundaria de Jena (en Jena, Louisiana, el 4 de diciembre de 2006) despu\u00e9s de las crecientes tensiones raciales, incluyendo el colgar una soga en un \u00e1rbol. Cinco de los adolescentes fueron acusados inicialmente de intento de asesinato.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small>Troy Davis era un hombre negro que fue ejecutado el 21 de septiembre de 2011 por haber asesinado presuntamente al agente de polic\u00eda Mark MacPhail en Savannah (Georgia), aunque hab\u00eda pocas pruebas que apoyaran la condena.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small>Oscar Grant era un hombre negro que fue asesinado a tiros por el oficial de polic\u00eda del BART Johannes Mehserle en Oakland, California, el 1 de enero de 2009.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small>Trayvon Martin era un joven negro de diecisiete a\u00f1os que fue asesinado por George Zimmerman, un vigilante de barrio voluntario, el 26 de febrero de 2012, en Sanford, Florida.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>5<\/sup> Durante un discurso pronunciado en la Universidad Estatal de Morgan, Michelle Alexander describi\u00f3 su desilusi\u00f3n por las respuestas jur\u00eddicas al problema del encarcelamiento masivo, que tienden a capitular ante una pol\u00edtica de respetabilidad. Alexander describe sus experiencias como abogada para ilustrar su punto. Mientras trabajaba como abogada de derechos civiles en la Uni\u00f3n Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU), un joven negro le trajo un mont\u00f3n de papeles despu\u00e9s de o\u00edr hablar de su campa\u00f1a contra los perfilajes raciales. Los papeles documentaban detalladamente casos de acoso policial (incluyendo nombres, fechas, n\u00fameros de placa y descripciones), pero la ACLU se neg\u00f3 a representarlo porque ten\u00eda un delito grave de drogas, a pesar de que afirmaba que las drogas le hab\u00edan sido plantadas. M\u00e1s tarde, estall\u00f3 un esc\u00e1ndalo sobre la polic\u00eda de Oakland plantando drogas en personas de color, incluyendo un oficial que \u00e9l identific\u00f3.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>6<\/sup> Frank B. Wilderson, \u00abGramsci\u2019s Black Marx\u00bb, en <em>Social Identities<\/em>, vol. 9, n\u00fam. 2, 2003, pp. 225-240.<br \/>\n<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>7<\/sup> Frantz Fanon, <em>Los condenados de la tierra<\/em>, Ciudad de M\u00e9xico, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 1965, p. 19.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>8<\/sup> En <em>Social Death: Racialized Rightlessness and the Criminalization of the Unprotected<\/em>, Nueva York, New York University Press, 2012, Lisa Marie Cacho analiza c\u00f3mo, en la legislaci\u00f3n estadounidense, los sujetos radicalizados son considerados culpables de delitos de estatus, definidos como \u00abactividades espec\u00edficas que s\u00f3lo se reconocen transparentemente como \u201ccriminales\u201d cuando est\u00e1n vinculadas a estatus que implican raza (miembro de una banda), etnia (\u201cextranjero ilegal\u201d) y\/o origen nacional (presunto terrorista)\u00bb (p. 43). Cacho argumenta que una pol\u00edtica de respetabilidad no puede responder a grupos considerados \u00abno aptos para ser personas\u00bb (p. 6).<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>9<\/sup> S. Hartman y F. Wilderson, \u00abThe Position of the Unthought\u00bb, <em>op<\/em>. <em>cit<\/em>.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>10<\/sup> Para Gilmore, el Estado carcelario trabaja \u00abmoviendo la l\u00ednea de lo que cuenta como criminal para abarcar y englobar m\u00e1s y m\u00e1s gente en el territorio de la elegibilidad carcelaria\u00bb. V\u00e9ase Ruth Wilson Gilmore, \u00abRace, Capitalist Crisis, and Abolitionist Organizing\u00bb, en Jenna M. Loyd, Matt Mitchelson y Andrew Burridge (eds.), <em>Beyond Walls and Cages: Prisons, Borders, and Global Crisis<\/em>, Atenas, Universidad de Georgia, 2012, p, 43.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>11<\/sup> <em>Idem<\/em>.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>12<\/sup> En \u00abMethodologies of Imprisonment\u00bb, Avery F. Gordon escribe que \u00abla mayor parte de lo que pasa como discurso cr\u00edtico hoy en d\u00eda cede ante todo a la legitimidad de la criminalizaci\u00f3n, el Estado de derecho y la moralidad de la inocencia\u00bb (p. 653). V\u00e9ase \u00abMethodologies of Imprisonment\u00bb, en <em>PMLA<\/em>, vol. 123, n\u00fam. 3, 2008, pp. 651-657.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>13<\/sup> H. Rap Brown (Jamil Abdullah Al-Amin), <em>Die, Nigger, Die! A Political Autobiography<\/em>, Chicago, Lawrence Hill Books, 2002, p. 121.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>14<\/sup> Lo\u00efc Wacquant, \u00abSocial Identity and the Ethics of Punishment\u00bb, en <em>Center for Ethics in Society<\/em>, Stanford University, 2007.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>15<\/sup> <em>Idem<\/em>.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>16<\/sup> Lo\u00efc Wacquant, \u00abDeadly Symbiosis When Ghetto and Prison Meet and Mesh\u00bb, en <em>Punishment &amp; Society<\/em>, vol. 3, n\u00fam. 1, 2001, p. 118.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>17<\/sup> <em>Ibid<\/em>., 120.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>18<\/sup> V\u00e9ase Cassandra Shaylor, \u00ab\u201cIt\u2019s Like Living in a Black Hole\u201d: Women of Color and Solitary Confinement in the Prison Industrial Complex\u00bb, en <em>New England Journal on Criminal and Civil Confinement<\/em>, vol. 24, n\u00fam. 2, 1998.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>19<\/sup> \u00abFear and Loathing: Public Feelings in Antiprison Work\u00bb, en <em>WSQ: Women\u2019s Studies Quarterly<\/em>, vol 39, n\u00fam. 1, 2011, pp. 270-290.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>20<\/sup> Citado in \u00abFrom Civility to Self-Defense: Modern Advice to Women on the Privileges and Dangers of Public Space\u00bb, en <em>WSQ: Women\u2019s Studies Quarterly<\/em>, vol. 39, n\u00fam. 1, 2011, p. 86.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>21<\/sup> Mary Conroy, <em>The Rational Woman\u2019s Guide to Self-Defense<\/em>, Nueva York, Grosset &amp; Dunlap, 1975, p. 8.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>22<\/sup> Georgina Hickey, \u00abFrom Civility to Self-Defense: Modern Advice to Women on the Privileges and Dangers of Public Space\u00bb, en <em>WSQ: Women\u2019s Studies Quarterly<\/em>, vol. 39, n\u00fam. 1, 2011, p. 86.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>23<\/sup> Kristin Bumiller, <em>In an Abusive State: How Neoliberalism Appropriated the Feminist Movement against Sexual Violence<\/em>, Durham, Duke University Press, 2009, p. XII.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>24<\/sup> Lo\u00efc Wacquant, <em>op<\/em>. <em>cit<\/em>., pp. 95-134.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>25<\/sup> Frantz Fanon, <em>Piel negra, m\u00e1scaras blancas<\/em>, Madrid, Akal, 2009, p. 8.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>26<\/sup> S. Hartman y F. Wilderson, <em>op<\/em>. <em>cit<\/em>., p. 189.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>27<\/sup> Zygmunt Bauman describi\u00f3 a los amotinados como \u00abconsumidores defectuosos y descalificados\u00bb. \u017di\u017eek escribi\u00f3 que \u00aberan una manifestaci\u00f3n de un deseo consumista violentamente promulgado cuando no se puede realizar de la manera \u201capropiada\u201d: por las compras. Como tal, tambi\u00e9n contienen un momento de protesta genuina, en forma de una respuesta ir\u00f3nica a la ideolog\u00eda consumista: \u201cNos llamas a consumir mientras simult\u00e1neamente nos privas de los medios para hacerlo apropiadamente: \u00a1as\u00ed que aqu\u00ed lo estamos haciendo de la \u00fanica manera que podemos!\u201d. Los disturbios son una demostraci\u00f3n de la fuerza material de la ideolog\u00eda, tanto m\u00e1s, quiz\u00e1, para la \u201csociedad posideol\u00f3gica\u201d. Desde un punto de vista revolucionario, el problema de los disturbios no es la violencia como tal, sino el hecho de que la violencia no es verdaderamente autoafirmativa\u00bb.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>28<\/sup> Gayatri Chakravorty Spivak y Harasym Sarah, <em>The Post-Colonial Critic: Interviews, Strategies, Dialogues<\/em>, Nueva York, Routledge, 1990, p. 109.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>29<\/sup> Los motines estallaron en Los \u00c1ngeles el 29 de abril de 1992, despu\u00e9s de que tres oficiales blancos y uno hispano de la polic\u00eda de Los \u00c1ngeles fueran absueltos por golpear a Rodney King, un hombre negro, despu\u00e9s de una persecuci\u00f3n a alta velocidad.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>30<\/sup> Zoe Williams, \u00abThe UK Riots: The Psychology of Looting\u00bb, en <em>The Guardian<\/em>, 9 de agosto de 2011.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>31<\/sup> \u00abLondon Rioters: \u201cShowing the Rich We Do What We Want\u201d\u00bb, en <em>BBC News<\/em>, 9 de agosto de 2011.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>32<\/sup> La biopol\u00edtica y la necropol\u00edtica no se excluyen mutuamente. Mientras que las dos formas de poder coexisten y se constituyen mutuamente, la necropol\u00edtica \u00abregula la vida a trav\u00e9s de la perspectiva de la muerte, transformando as\u00ed la vida en una mera existencia por debajo de todo m\u00ednimo vital\u00bb (Marina Grzinic). Al escribir sobre la conceptualizaci\u00f3n de Mbembe sobre el necropoder, Grzinic se\u00f1ala que el necropoder requiere la \u00abm\u00e1xima destrucci\u00f3n de las personas y la creaci\u00f3n de paisajes de muerte que son formas \u00fanicas de existencia social en las que vastas poblaciones est\u00e1n sometidas a condiciones de vida que les confieren la condici\u00f3n de muertos vivientes\u00bb. Aunque Mbembe se centra principalmente en \u00c1frica, otros ejemplos de estos paisajes de muerte pueden ser las prisiones, Nueva Orleans tras el hurac\u00e1n Katrina, Palestina, etc. V\u00e9ase J-A. Mbemb\u00e9 y Libby Meintjes, \u00abNecropolitics\u00bb, en <em>Public Culture<\/em>, vol. 15, n\u00fam. 1, 2003, pp. 11-40.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>33<\/sup> Michel Foucault, <em>Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisi\u00f3n<\/em>, Buenos Aires, Siglo XXI, 2002, p. 280.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>34<\/sup> Joy James, <em>Resisting State Violence: Radicalism, Gender, and Race in U.S. Culture<\/em>, Minneapolis, University of Minnesota, 1996, p. 34.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>35<\/sup> Maya Andrea Gonzalez, \u00abCommunization and the Abolition of Gender\u00bb, en Benjamin Noys (ed.), <em>Communization and Its Discontents: Contestation, Critique, and Contemporary Struggles<\/em>, Nueva York, Minor Compositions\/Autonomedia, 2011, p. 224.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>36<\/sup> Frank B. Wilderson, \u00abThe Prison Slave as Hegemony\u2019s (Silent) Scandal\u00bb, en <em>Social Justice: A Journal of Crime, Conflict &amp; World Order<\/em>, vol. 30, n\u00fam. 2, 2003, p. 22.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>37<\/sup> Orlando Patterson, <em>Slavery and Social Death: A Comparative Study<\/em>, Cambridge, Harvard University Press, 1982.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>38<\/sup> Esta paradigm\u00e1tica y decididamente pesimista visi\u00f3n de la raza ha sido objeto de escrutinio recientemente, m\u00e1s notablemente en el libro <em>Race Defaced<\/em>. Bas\u00e1ndose en ejemplos de los Estados Unidos y Gran Breta\u00f1a, <em>Race Defaced<\/em> critica sistem\u00e1ticamente las doctrinas raciales \u00abpesimistas\u00bb de izquierda y derecha, que hacen imposible el proyecto de emancipaci\u00f3n humana al afirmar que el pensamiento racializado es intr\u00ednseco al orden mundial capitalista moderno. Seg\u00fan Kyriakides y Torres, las doctrinas raciales pesimistas, como las que psicologizan el racismo y naturalizan el odio, son pol\u00edticamente insostenibles. V\u00e9ase <em>Race Defaced: Paradigms of Pessimism, Politics of Possibility<\/em>, Stanford, Stanford University Press, 2012.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>39<\/sup> Esta t\u00e1ctica tambi\u00e9n se utiliza para silenciar y deslegitimar a otras personas, como femmes que son demasiado estridentes o queers que participan en acciones ilegales.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>40<\/sup> Edward Ericson, \u00abOccupy Baltimore Makes Up a Movement as It Goes Along\u00bb, en <em>City Paper<\/em>, 12 de octubre de 2011.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>41<\/sup> En \u00abFear and Loathing\u00bb Jessi Lee Jackson y Erica R. Meiners ofrecen la siguiente definici\u00f3n de afecto: \u00abEl afecto es la respuesta del cuerpo al mundo: amorfo, fuera de la conciencia consciente, no direccional, indefinido, lleno de posibilidades. En este marco, el afecto es distinto de la emoci\u00f3n, que se entiende como el producto del afecto que se transforma en expresiones personales de sentimiento, seg\u00fan lo configurado por las convenciones sociales\u00bb. El afecto es \u00fatil para pensar en la forma en que \u00abel criminal\u00bb y \u00abel terrorista\u00bb se vinculan a ciertos cuerpos racializados, y en c\u00f3mo las personas responden visceralmente a la presencia de esos cuerpos incluso cuando rechazan conscientemente el racismo. V\u00e9ase \u00abFear and Loathing: Public Feelings in Antiprison Work\u00bb, en <em>WSQ: Women\u2019\u2019s Studies Quarterly<\/em>, vol. 39, n\u00fam. 1, 2011, p. 272.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>42<\/sup> Estos comentarios fueron publicados en el art\u00edculo \u00abOccupy Baltimore\u00bb en <em>City Paper<\/em>.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>43<\/sup> \u00abNo Safer Spaces 2011\u00bb, <em>Politics\u2014Cph Queerfestival<\/em>, 2011. http:\/\/www.queerfestival.org\/politics.html.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>44<\/sup> Los post-izquierdistas, tal vez respondiendo a la forma en que estamos fragmentados y atomizados bajo el capitalismo tard\u00edo, tambi\u00e9n rechazan categ\u00f3ricamente un modelo colectivista de movilizaci\u00f3n pol\u00edtica. En \u00abCommunization and the Abolition of Gender\u00bb, Maya Andrea Gonz\u00e1lez aboga por \u00abinaugurar relaciones entre individuos definidos en su singularidad\u00bb. En \u00abTesis sobre la comunidad terrible\u00bb, \u00ab3. Afectividad\u00bb, la idea de que la \u00abcomunidad\u00bb humana es un agregado de singularidades similares a una m\u00f3nada se elabora m\u00e1s a fondo: \u00abLa comunidad terrible es un aglomerado humano, no un grupo de compa\u00f1eros. Los miembros de la comunidad terrible se encuentran y se agregan m\u00e1s por accidente que por elecci\u00f3n. <em>No se acompa\u00f1an<\/em>, no se conocen\u00bb. \u00bfEn qu\u00e9 medida la idea de que la (no) estrategia rizom\u00e1tica o singularista (l\u00e9ase, individualista) es la \u00fanica opci\u00f3n refuerza el individualismo liberal? En <em>One Dimensional Woman<\/em>, Nina Power discute c\u00f3mo la elecci\u00f3n individual, la flexibilidad y la libertad se utilizan para atomizar y enfrentar a los trabajadores entre s\u00ed. Aunque reconoce la din\u00e1mica actual del trabajo asalariado, muestra c\u00f3mo el uso del \u00abindividuo\u00bb como unidad pol\u00edtica primaria es incapaz de abordar cuestiones como la discriminaci\u00f3n de las mujeres embarazadas en el lugar de trabajo. Afirma que pensar a trav\u00e9s de la lente del individuo no puede resolver la explotaci\u00f3n del trabajo de cuidado de la mujer porque la naturaleza individualizada de esta forma de trabajo es una barrera para deshacer la carga que se impone a las mujeres, que son las principales responsables del cuidado de los ni\u00f1os. Tambi\u00e9n analiza c\u00f3mo la transici\u00f3n de un feminismo de liberaci\u00f3n a un feminismo de elecci\u00f3n hace que \u00abcualquier responsabilidad social general de la maternidad, o el avance hacia el reparto equitativo de las responsabilidades del cuidado de los ni\u00f1os se bloquee inmediatamente\u00bb. V\u00e9anse \u00abCommunization and the Abolition of Gender\u00bb de Gonz\u00e1lez y Nina Power,<em> One Dimensional Woman<\/em>, Winchester\/Washington, Zero Books, 2009.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>45<\/sup> En <em>Black Is a Country: Race and the Unfinished Struggle for Democracy<\/em>, Cambridge, Harvard University Press, 2004, Nikhil Pal Singh ofrece a los lectores una \u00abvisi\u00f3n a largo plazo\u00bb del Movimiento de Derechos Civiles que se centra espec\u00edficamente en la creaci\u00f3n de esferas contrap\u00fablicas radicales negras, que se resisten a las \u00abformas institucionalizadas de pertenencia nacional\u00bb y evitan \u00abla igualdad simb\u00f3lica consagrada en la ciudadan\u00eda\u00bb en favor de una pol\u00edtica emancipatoria fundada en \u00abla insurgencia de base y los sue\u00f1os globales\u00bb (pp. 220-221). En su discusi\u00f3n sobre el movimiento del Poder Negro en el cap\u00edtulo \u00abDecolonizing Am\u00e9rica\u00bb, Singh afirma que los Panthers \u00aberan una amenaza para el Estado no s\u00f3lo porque eran violentos, sino porque abusaban del principio de realidad del propio Estado\u00bb (p. 204). Para Singh, la potencia del uso de la violencia de los Panthers era principalmente ret\u00f3rica: se apropi\u00f3 simb\u00f3licamente del monopolio del Estado sobre la violencia y revel\u00f3 que la violencia es la \u00abcondici\u00f3n misma de posibilidad\u00bb del Estado.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>46<\/sup> F. Fanon, <em>Los condenados de la tierra<\/em>, <em>op<\/em>. <em>cit<\/em>., p. 150.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>47<\/sup> Stokely Carmichael, <em>Stokely Speaks: From Black Power to Pan-Africanism<\/em>, Nueva York, Random House, 1971, p. 170.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>48<\/sup> Andrea Smith, <em>Conquest: Sexual Violence and American Indian Genocide<\/em>, Cambridge, South End Press, 2005.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>49<\/sup> V\u00e9anse Amy Scholder (ed.),<em> Critical Condition: Women on the Edge of Violence<\/em>, San Francisco, City Lights, 1993 y el ensayo de Elizabeth Sisco \u00abNHI\u2014No Humans Involved\u00bb, ponencia presentada en el simposio \u00abCritical Condition\u2014Women on the edge of violence\u00bb, San Francisco Cameraworks, 1993.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>50<\/sup> El <em>New Oxford American Dictionary<\/em> da una definici\u00f3n peculiar: \u00abel crimen, cometido por un hombre, de forzar a otra persona a tener relaciones sexuales con \u00e9l sin su consentimiento y en contra de su voluntad, esp. por la amenaza o el uso de violencia contra ellos\u00bb. \u00bfEn qu\u00e9 medida esta definici\u00f3n normaliza la violencia masculina al definir la violaci\u00f3n como algo inherentemente masculino?<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>51<\/sup> \u00bfHasta qu\u00e9 punto la individualidad es una condici\u00f3n previa para la capacidad de decir \u00abno\u00bb y ser escuchado? \u00bfC\u00f3mo se racializa la propia individualidad? El trabajo de Dwight A. McBride sobre el testimonio de los esclavos examina la \u00abimposibilidad\u00bb de que los esclavos \u00abhablen de s\u00ed mismos \u00fanicamente como un individuo\u00bb. McBride contin\u00faa afirmando que la racializaci\u00f3n funciona de manera similar en nuestra sociedad: \u00abEsta l\u00f3gica va mucho m\u00e1s all\u00e1 de explicar por qu\u00e9 los cuerpos blancos pueden significar individualidad y por qu\u00e9 los cuerpos negros, con su acceso limitado a la categor\u00eda de individuo, casi siempre indican que son cuerpos representativos. Las experiencias individuales de horror, tortura y cuerpos con cicatrices no son en s\u00ed mismas significativas\u00bb. V\u00e9ase <em>Impossible Witnesses: Truth, Abolitionism, and Slave Testimony<\/em>, Nueva York, New York University Press, 2001, pp. 10-11.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>52<\/sup> A. Smith, <em>op<\/em>. <em>cit<\/em>.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>53<\/sup> Kimberle Crenshaw, \u00abMapping the Margins Intersectionality, Identity Politics, and Violence Against Women of Color\u00bb, en <em>Stanford Law Review<\/em>, vol. 43, n\u00fam. 6, 1991, p. 1251.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>54<\/sup> Porque la sexualidad de las mujeres blancas deriva su valor de su capacidad para diferenciarse de la sexualidad \u00abdesviada\u00bb, como la de las mujeres de color.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>55<\/sup> <em>Ibid<\/em>., p. 1266.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>56<\/sup> Las primeras leyes sobre violaci\u00f3n se centraban en aspectos \u00abde propiedad\u00bb de la sexualidad de la mujer que las feministas liberales intentan hoy en d\u00eda reclamar. Las feministas liberales enmarcan los debates sobre la salud de la mujer, el aborto y la violaci\u00f3n en torno a una noci\u00f3n de <em>los cuerpos femeninos como propiedad<\/em>. Pero usar la autopropiedad corporal para hacer nuestras demandas es contraproducente porque ciertos cuerpos son m\u00e1s valorados que otros. Las feministas liberales tambi\u00e9n se hacen eco de los argumentos a favor del libre mercado cuando exigen que el Estado no intervenga en los asuntos relacionados con nuestra propiedad privada (nuestros cuerpos), porque como <em>propietarias<\/em> debemos ser libres de hacer lo que queramos con las cosas que poseemos. Para ser due\u00f1as de nuestros cuerpos, primero tenemos que convertir nuestros cuerpos en propiedad \u2014en una mercanc\u00eda\u2014, que es una conceptualizaci\u00f3n de nuestra corporeidad que hace que nuestros cuerpos est\u00e9n sujetos a la conquista y la apropiaci\u00f3n en primer lugar. El discurso pro-elecci\u00f3n que se centra en el derecho de la mujer a <em>hacer lo que quiera con su propiedad<\/em> sustituye una estrategia orientada a la elecci\u00f3n fundada en el individualismo liberal por una colectivista, liberacionista. (Al poner en primer plano la cuesti\u00f3n de la elecci\u00f3n en la pol\u00edtica se ignora la esterilizaci\u00f3n forzada de las mujeres de color y el acceso desigual a los recursos m\u00e9dicos entre las mujeres de clase media y las mujeres pobres). Mientras que los hombres blancos hacen sus reclamos para ser reconocidos como sujetos, las mujeres y las personas de color deben hacer sus reclamos como objetos, como <em>propiedad<\/em> (o, si van a hacer sus reclamos como sujetos, deben traducirse a s\u00ed mismos en un discurso masculino blanco). En los Estados Unidos, el reconocimiento jur\u00eddico se extendi\u00f3 inicialmente s\u00f3lo a los hombres blancos y sus propiedades. Estos son los t\u00e9rminos de reconocimiento que operan hoy en d\u00eda, que debemos rechazar con vehemencia. Las feministas liberales tratan de inscribirse en el marco de la propiedad y los propietarios.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>57<\/sup> Maria Lewis en una entrevista con Amy Goodman, \u00abOccupy Oakland: Over 400 Arrested as Police Fire Tear Gas, Flash Grenades at Protesters\u00bb, en <em>Democracy Now<\/em>, 30 de enero de 2012.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>58<\/sup> En el discurso liberal contempor\u00e1neo, la destrucci\u00f3n de la propiedad se considera una forma de violencia.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>59<\/sup> S. Carmichael, <em>op<\/em>. <em>cit<\/em>., p. 168.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify\"><small><sup>60<\/sup> G. C. Spivak y H. Sarah, <em>op<\/em>. <em>cit<\/em>., p. 41.<\/small><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En apoyo a los riots actuales en las calles de los Estados Unidos, compartimos una traducci\u00f3n del siguiente texto de Jackie Wang, altamente recomendado para analizar situaciones vigentes de raza y g\u00e9nero m\u00e1s all\u00e1 y en contra de las maneras liberales y moralizantes (e incluso \u00abultraizquierdistas\u00bb). 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