{"id":167,"date":"2016-05-07T08:31:03","date_gmt":"2016-05-07T06:31:03","guid":{"rendered":"http:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=167"},"modified":"2016-05-07T08:31:03","modified_gmt":"2016-05-07T06:31:03","slug":"fernando-pessoa-la-opinion-publica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=167","title":{"rendered":"Fernando Pessoa \/ La opini\u00f3n p\u00fablica"},"content":{"rendered":"<div class=\"separator\" style=\"clear: both;text-align: center\">\n<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" border=\"0\" height=\"265\" src=\"https:\/\/3.bp.blogspot.com\/-ynAF8WI3eYE\/UyVZqYrHwYI\/AAAAAAAAAFY\/7NAQNha-ipo\/s1600\/pessoa2.jpg\" width=\"400\" \/><\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nEntre las diferentes supersticiones verbales de las que se alimenta la pseudointeligencia de nuestra \u00e9poca, la m\u00e1s com\u00fanmente utilizada es la de la \u201copini\u00f3n p\u00fablica\u201d. Y, como sucede con todas las supersticiones que realmente consiguen enraizarse pero que nunca consiguen hacerse l\u00facidas, este criterio instintivo, respetuoso de la opini\u00f3n p\u00fablica en palabras (porque siente que por detr\u00e1s de la frase hay una realidad), pero poco respetuoso de ella en los actos (porque definitivamente no sabe qu\u00e9 realidad es esa), es al mismo tiempo el sost\u00e9n y el vicio de las sociedades modernas. Es su sost\u00e9n porque es el sost\u00e9n de todas las sociedades, en su realidad verdadera; es su vicio porque las sociedades modernas tienen de la opini\u00f3n p\u00fablica un concepto absolutamente equivocado. Ese concepto proviene del error fundamental de las teor\u00edas democr\u00e1ticas, profundamente antipopulares; y el origen del error est\u00e1 en la mentalidad del siglo XVIII, donde ese concepto, tal como lo conocemos, se gener\u00f3. En el transcurso de estas consideraciones los distintos puntos a los que estamos aludiendo quedar\u00e1n debidamente esclarecidos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nCualesquiera que sean nuestros principios pol\u00edticos, todos sentimos que, en \u00faltima instancia, toda pol\u00edtica, para que sea algo m\u00e1s que un oportunismo de ego\u00edstas, ha de conformarse a la \u201copini\u00f3n p\u00fablica\u201d, a la presi\u00f3n insistente de una opini\u00f3n general. Todos tenemos la intuici\u00f3n, natural o adquirida, de que una naci\u00f3n vale lo que vale su \u201copini\u00f3n p\u00fablica\u201d; porque, como la esencia de una pol\u00edtica estable y fecunda consiste en su conformidad con la opini\u00f3n p\u00fablica, se presupone, en la naci\u00f3n en que tal pol\u00edtica es posible, un estado de opini\u00f3n p\u00fablica que obliga constantemente a los pol\u00edticos, a los gobernantes, bajo pena de dejar de serlo, a conformarse a su imposiciones.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nEl principio, en lo que tiene de instintivo y de directo, es a tal punto un producto de la experiencia humana de la pol\u00edtica, del instinto humano de la realidad social, que encontramos invoc\u00e1ndolo, en sus argumentos partidarios, a criaturas de los m\u00e1s diversos y antag\u00f3nicos partidos, hombres, incluso, que tienen por las doctrinas y los sistemas democr\u00e1ticos la m\u00e1s expl\u00edcita y confesada de las aversiones. Al mon\u00e1rquico aristocr\u00e1tico, que defiende no s\u00f3lo la monarqu\u00eda, sino la monarqu\u00eda antidemocr\u00e1tica, lo hemos de ver, en los atajos del argumento, enzarzarse en afirmaciones como esta: \u201cque tal pa\u00eds debe tener una monarqu\u00eda porque la mayor\u00eda de sus habitantes es de opini\u00f3n mon\u00e1rquica\u201d. Un argumento ocasional como este, sobre todo por lo que tiene de espont\u00e1neo e instintivo, parece, a primera vista, que anula, o que corrige, una teor\u00eda como aquella. La anular\u00e1 o no, la corregir\u00e1 o no: eso depende de los detalles de esa teor\u00eda, que no vienen al caso, y del contenido l\u00f3gico del t\u00e9rmino \u201copini\u00f3n p\u00fablica\u201d, que todav\u00eda no se analiz\u00f3.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nEl caso, hasta aqu\u00ed, es que, cualquiera sea nuestra posici\u00f3n pol\u00edtica, todos estamos instintivamente de acuerdo en que la pol\u00edtica debe conformarse a la \u201copini\u00f3n p\u00fablica\u201d. En consecuencia, lo que necesitamos, para orientarnos debidamente en el asunto, es determinar, <i>primero<\/i>, qu\u00e9 especie de cosa es esa \u201copini\u00f3n p\u00fablica\u201d a la cual una pol\u00edtica fecunda ha de conformarse, si esa \u201copini\u00f3n p\u00fablica\u201d realmente coincide con la \u201copini\u00f3n de las mayor\u00edas\u201d, si esa \u201copini\u00f3n p\u00fablica\u201d, supuesto que coincida con la \u201copini\u00f3n de las mayor\u00edas\u201d, puede manifestarse por medio del sufragio; y, <i>segundo<\/i>, en qu\u00e9 principios, en qu\u00e9 reglas se basa, por qu\u00e9 procesos se produce esa \u201cconformidad\u201d de la acci\u00f3n de los gobernantes con la \u201copini\u00f3n p\u00fablica\u201d, cu\u00e1l es la manera en que realmente la interpretan o la sirven, y no tan s\u00f3lo dicen servirla e interpretarla. Y para que el estudio no sea puramente te\u00f3rico, sino que tenga su complemento te\u00f3ricamente pr\u00e1ctico, despu\u00e9s de estudiar qu\u00e9 es la \u201copini\u00f3n p\u00fablica\u201d y c\u00f3mo se gobierna con ella, estudiaremos de qu\u00e9 modo se puede actuar sobre la \u201copini\u00f3n\u201d, en qu\u00e9 forma o formas se la puede despertar, agitar, poner en movimiento.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nYa por este enunciado anal\u00edtico debe el lector comenzar a comprender que el problema es m\u00e1s complejo de lo que parec\u00eda cuando no era m\u00e1s que una frase que toda la gente cree comprender; que tal vez haya, en las distinciones por hacer, posibilidades hasta aqu\u00ed insospechadas; que el hipot\u00e9tico mon\u00e1rquico, del que se habl\u00f3 m\u00e1s arriba, acaso no estaba haciendo caer en contradicci\u00f3n su teor\u00eda aristocr\u00e1tica, con en el argumento de las \u201cmayor\u00edas\u201d, del que ocasionalmente se sirvi\u00f3. Y debe notarse que, como no estudiaremos el problema sino en sus l\u00edneas generales y esenciales, las conclusiones a las que lleguemos, no ser\u00e1n sino los resultados m\u00ednimos, a los que ese an\u00e1lisis, as\u00ed realizado, conduce.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nSi el an\u00e1lisis fuese, desde el principio, minucioso, y las conclusiones que se sacasen fuesen, por tanto, todas las que se pudiesen sacar, llegar\u00edamos a resultados que, aunque l\u00f3gicos y verdaderos, sin duda chocar\u00edan demasiado a las almas \u201cliberales\u201d de gran n\u00famero de lectores. Para provocarlos, bien basta con lo que no omitimos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nDicho esto, pasemos al problema.<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: center\">\n*<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nLa psicolog\u00eda moderna, que, aunque todav\u00eda imperfecta, es ya definidamente una ciencia, lleg\u00f3, entre otras, a una conclusi\u00f3n que s\u00f3lo por culpa de la Naturaleza es diametralmente opuesta a aquella idea de los hombres en la que el siglo XVIII apoyaba sus \u201cfilosof\u00edas\u201d. El siglo XVIII cre\u00eda, con la tradici\u00f3n, que el hombre es un animal racional. La ciencia moderna sabe, y con certeza, que el hombre es un animal irracional. La ciencia psicol\u00f3gica sabe que, en el hombre como en los animales, el inconsciente, o subconsciente, predomina sobre la conciencia; que el hombre es, en su esencia, una criatura de instintos y de h\u00e1bitos, y s\u00f3lo por a\u00f1adidura y superficialmente, un ser \u201cintelectual\u201d.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nNada tiene la ciencia contra las pseudoconclusiones metaf\u00edsicas que se puedan sacar de este hecho; ella se limita a constatarlo. Cualquiera sea el grado de nuestras inteligencias, somos, en la acci\u00f3n, hermanos de los animales: instintos, y no razones, nos dirigen; sentimientos, y no ideas, nos conducen.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nEste hecho, que, en lo que se refiere al individuo humano, o por lo menos a ciertos tipos de individuo, es un poco m\u00e1s complejo de lo que arriba se expuso, vuelve a la simplicidad con la que all\u00ed est\u00e1 dicho, cuando pasa a ser aplicado, no ya a individuos, sino a agrupamientos humanos definidos y duraderos, a los que se da el nombre de sociedades.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nDejemos el problema, que no viene al caso, de c\u00f3mo se constituyeron las primeras sociedades, de para qu\u00e9 fin fueron constituidas y con qu\u00e9 grado de intenci\u00f3n los hombres las constituyeron. Observemos cualquier sociedad ya constituida y definida. \u00bfC\u00f3mo coexisten los hombres dentro de ella?<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nLa vida de una sociedad es fundamentalmente una vida de acci\u00f3n. Las relaciones de los individuos dentro de ella son fundamentalmente relaciones entre sus actividades, entre sus acciones. Las relaciones de esa sociedad con otras sociedades \u2013sean esas relaciones de la especie que fueren- son relaciones de alguna especie de actividad, son relaciones de acci\u00f3n. Por lo tanto, es por la acci\u00f3n que el individuo es social. Por lo tanto, es por las facultades que conducen a la acci\u00f3n que el individuo es directamente social. Ahora bien, como la ciencia constata que son los instintos, los h\u00e1bitos, los sentimientos \u2013todo cuanto en nosotros constituye el inconsciente, o el subconsciente\u2013 los que llevan a la acci\u00f3n, se sigue que es por sus instintos, por sus h\u00e1bitos, por sus sentimientos \u2013y no por su inteligencia\u2013 que el individuo es directamente social.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\n\u00bfEn virtud de qu\u00e9 especie de instintos, sin embargo, el individuo es directamente social? Algunos de sus instintos, como el instinto de conservaci\u00f3n y el instinto sexual, son s\u00f3lo indirectamente sociales. Sirvi\u00e9ndolos, el individuo sirve, en \u00faltima instancia, a la sociedad a la que pertenece, porque, manteniendo su vida, mantiene la vida de un elemento componente de la sociedad, y, propagando la especie, contribuye a la continuidad de vida de esa sociedad; pero ni uno ni otro de esos instintos tiene un fin directamente social. La satisfacci\u00f3n de esos instintos envuelve, por el contrario, un grado mayor o menor de concurrencia, de lucha, con otros individuos. Esos instintos, por lo tanto, aunque necesarios a la sociedad, son de orden individual y no social.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nAhora bien, si la caracter\u00edstica de los instintos individuales, aunque \u00fatiles a la sociedad, es la de conducir a un antagonismo con otros individuos, es evidente que la caracter\u00edstica de los instintos propiamente sociales ser\u00e1 que conduzcan a lo contrario de un antagonismo, porque, si no lo hiciesen, no ser\u00edan propiamente sociales. Si por sus instintos individuales un hombre toma conciencia de s\u00ed como en oposici\u00f3n a los otros hombres, y por lo tanto como diferente de ellos, por sus instintos sociales, al contrario, se define a s\u00ed mismo como en colaboraci\u00f3n con ellos, esto es, como su <i>semejante<\/i>. Los instintos propiamente sociales son, pues, aquellos por los cuales un individuo se siente semejante a otro individuo, por divergentes que sean sus actividades, por antag\u00f3nicos que sean, los que sean sus temperamentos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nNo olvidemos, sin embargo \u2013porque olvid\u00e1ndolo ir\u00edamos demasiado lejos\u2013, cu\u00e1l es el fin que delimita este estudio. Es la determinaci\u00f3n de lo que es, esencialmente, la \u201copini\u00f3n p\u00fablica\u201d.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nNo estamos haciendo un estudio sociol\u00f3gico completo del contenido integral del instinto de sociedad; estamos haciendo un estudio sociol\u00f3gico limitado a una modalidad especial de este instinto.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nTengamos esto presente, para limitarnos a lo que es rigurosamente necesario para nuestra demostraci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\n\u201cOpini\u00f3n p\u00fablica\u201d quiere decir opini\u00f3n general corriente en una sociedad. Investigar cu\u00e1les son los fundamentos de la \u201copini\u00f3n p\u00fablica\u201d quiere decir, por consiguiente, investigar cu\u00e1les son los fundamentos de una opini\u00f3n general corriente en una sociedad: y eso implica que investiguemos, solamente, cu\u00e1les son las condiciones mentales que motivan la existencia, en una sociedad, de una opini\u00f3n general, o \u201cp\u00fablica\u201d. Y, como se trata de una opini\u00f3n <i>general<\/i>, esto implica, en \u00faltimo an\u00e1lisis, que determinemos cu\u00e1les son las condiciones, que motivan, en una sociedad, la posibilidad de la existencia de una opini\u00f3n <i>susceptible de generalidad<\/i>, capaz, por su naturaleza, de hacerse extensiva a todos los hombres que componen esa sociedad. Esto basta para que veamos que la investigaci\u00f3n de los instintos sociales, en la que estamos embarcados, debe limitarse a determinar cu\u00e1l es el <i>instinto social fundamental<\/i>. Y el instinto social fundamental ser\u00e1 aquel por el cual un individuo se sienta <i>m\u00e1s \u00edntima y profundamente<\/i> semejante del <i>mayor n\u00famero posible <\/i>de individuos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nDicho y esclarecido esto, podemos volver a la l\u00ednea de nuestro razonamiento. La vida social, vimos, es esencialmente acci\u00f3n. La constataci\u00f3n de semejanza entre dos individuos se resume, por tanto, en la constataci\u00f3n de una semejanza de acci\u00f3n entre ellos. La constataci\u00f3n de semejanza profunda y extensible a un gran n\u00famero de individuos asienta, por lo tanto, en la constataci\u00f3n, entre esos individuos, de la semejanza entre ellos en aquellas acciones suyas que m\u00e1s demuestran una semejanza o desemejanza profunda entre individuos, y en aquellas acciones suyas que mayor semejanza o desemejanza establecen entre el mayor n\u00famero posible de individuos. Ahora, las acciones que m\u00e1s demuestran una semejanza o desemejanza profunda entre individuos son aquellas que derivan de lo que haya de m\u00e1s profundo en cada individuo. Y las acciones que establecen una semejanza o desemejanza entre el mayor n\u00famero posible de individuos son aquellas que, <i>por m\u00e1s naturales, m\u00e1s generales, m\u00e1s repetidas<\/i>, son por eso comunes a un gran n\u00famero de individuos, siendo, a trav\u00e9s de ellas, constatada f\u00e1cil, inmediata y constantemente la semejanza o desemejanza entre individuos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nSe sigue, por tanto, que la acci\u00f3n que m\u00e1s implica la semejanza o desemejanza entre diferentes individuos ser\u00e1 aquella que, siendo la m\u00e1s natural, la m\u00e1s general y la m\u00e1s repetida, sea al mismo tiempo la que represente lo que en cada individuo hay de m\u00e1s profundo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nSin embargo, cuando nos referimos a lo que en cada individuo hay \u201cde m\u00e1s profundo\u201d, entendemos \u201cde <i>socialmente<\/i> m\u00e1s profundo\u201d; no nos reportamos a aquellos instintos profundos suyos, que son de naturaleza individual. Esos, dada la naturaleza del problema, no nos interesan. Pero la base com\u00fan de los instintos individuales y sociales profundos, la base, por lo dem\u00e1s, de todo instinto profundo, es la hereditariedad. Finalmente, lo que tenemos que determinar es <i>en qu\u00e9 acci\u00f3n se manifiesta natural, general y constantemente lo que en el instinto social hay de hereditario<\/i>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nAhora bien, la acci\u00f3n m\u00e1s natural, general y constante que se da en la sociedad, es la acci\u00f3n de <i>hablar<\/i>. La m\u00e1s simple de todas las acciones sociales es la de hablar con otra persona; sin embargo, siendo la m\u00e1s simple, es la que inmediatamente nos pone en contacto con lo que en esa persona hay de m\u00e1s profundo e \u00edntimo. Pero hablar no es posible, en el sentido de conversar, sino cuando los interlocutores se entienden. Hablar, por lo tanto, en el sentido social, presupone <i>hablar la misma lengua<\/i>. Hablar la misma lengua puede involucrar, evidentemente, aquel elemento de hereditariedad, que marcamos como necesario en este problema: es lo que sucede cuando la lengua, que los interlocutores hablan, es la lengua heredada y materna de todos ellos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nEncontramos, por tanto, la acci\u00f3n social que establece entre distintos individuos la relaci\u00f3n de semejanza extensa y profunda: es <i>que hablen la misma lengua materna<\/i>. Y, con eso, queda revelado cu\u00e1l es el instinto social <i>fundamental<\/i>: es el instinto llamado <i>patriotismo<\/i>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nLa conclusi\u00f3n parece mezquina e in\u00fatil, para haber llegado s\u00f3lo a ella, luego de tan largo razonamiento. Reparemos atentamente, sin embargo, en cu\u00e1l es exactamente el valor de la conclusi\u00f3n a la que llegamos, considerando, sobre todo, la manera en que llegamos a ella.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nTuvimos la ventaja de llegar a esa conclusi\u00f3n por medio de un an\u00e1lisis cuidadoso, que la establece definitivamente. Ya con eso, con que no sea una mera hip\u00f3tesis o una tesis dogm\u00e1ticamente dada por verdadera, ganamos alguna cosa. El valor principal de la conclusi\u00f3n est\u00e1, sin embargo, en lo que envuelve, y que s\u00f3lo se determina claramente considerando el razonamiento que condujo a ella.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\n\u00bfQu\u00e9 establecimos? Que la base de la opini\u00f3n p\u00fablica para que pueda, en efecto, ser considerada opini\u00f3n p\u00fablica, es que se apoya en el instinto social fundamental; que el instinto social fundamental es el patriotismo; que la base de la opini\u00f3n p\u00fablica, por consiguiente, es el instinto patri\u00f3tico.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\n\u00bfCu\u00e1l es, sin embargo, el contenido l\u00f3gico del t\u00e9rmino \u201cinstinto patri\u00f3tico\u201d? Vimos que el instinto de la lengua materna es el tipo m\u00e1s flagrante del instinto patri\u00f3tico; si determin\u00e1ramos en qu\u00e9 se basa, fundamentalmente, ese instinto de la lengua materna, tendr\u00edamos la base de todos los instintos de los que se compone el instinto patri\u00f3tico. La lengua materna es un h\u00e1bito, pero es un h\u00e1bito que tiene la peculiaridad de ser un h\u00e1bito <i>hereditario<\/i>; es un h\u00e1bito aprendido, no en el medio social directo, sino en el medio social hereditario. En consecuencia, lo caracter\u00edstico del instinto patri\u00f3tico es estar compuesto de h\u00e1bitos sociales hereditarios. Pero un h\u00e1bito social hereditario tiene un nombre conocido: se llama una <i>tradici\u00f3n<\/i>. Si la opini\u00f3n p\u00fablica se basa, pues, en el instinto patri\u00f3tico; si el instinto patri\u00f3tico es, en \u00faltimo an\u00e1lisis, el instinto de las tradiciones nacionales, se sigue que la base de la opini\u00f3n p\u00fablica es la tradici\u00f3n nacional, que <i>no puede haber opini\u00f3n p\u00fablica que no sea tradicionalista<\/i>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nY la confirmaci\u00f3n pr\u00e1ctica de la conclusi\u00f3n, la tendremos si reparamos en que el pa\u00eds t\u00edpico de la \u201copini\u00f3n p\u00fablica\u201d, Inglaterra, es, al mismo tiempo (y ya sabemos que lo es porque es lo mismo) el pa\u00eds t\u00edpico del tradicionalismo, en el que la propia libertad es defendida, no propiamente como \u201clibertad\u201d, sino como el \u201cprivilegio <i>tradicional<\/i> del pueblo ingl\u00e9s\u201d.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nFijemos. La opini\u00f3n p\u00fablica es, entonces, dos cosas. Es, <i>primero<\/i>, un fen\u00f3meno de instinto; es, <i>segundo<\/i>, un fen\u00f3meno siempre tradicionalista. Veamos a qu\u00e9 conclusiones lleva esta constataci\u00f3n; qu\u00e9 es lo que se deduce de que la opini\u00f3n p\u00fablica sea un fen\u00f3meno de instinto, y qu\u00e9 es lo que se deduce de que la opini\u00f3n p\u00fablica sea un fen\u00f3meno siempre tradicionalista.<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: center\">\n*<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nLa opini\u00f3n p\u00fablica, siendo un fen\u00f3meno del instinto, se manifiesta, como todo instinto, <i>no-intelectualmente<\/i>. Y, como lo propio de la inteligencia es definir y esclarecer, se concluye que la opini\u00f3n p\u00fablica nunca se <i>define<\/i>, nunca explica en t\u00e9rminos de ideas su contenido instintivo. Es un estado de mera <i>tendencia<\/i>; es una <i>atm\u00f3sfera<\/i>, una <i>presi\u00f3n<\/i>, de ning\u00fan modo una orientaci\u00f3n o una actitud.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nLa opini\u00f3n p\u00fablica, como todo instinto, se manifiesta en <i>forma conservadora<\/i>. El instinto no origina, no crea, no se adapta. La opini\u00f3n p\u00fablica nunca se adapta, ni procura adaptarse; adapta las cosas a s\u00ed, o procura hacerlo. Ante una novedad, o bien la absorbe y la convierte en su sustancia, o bien la rechaza. As\u00ed es el instinto. La cualidad que busca adaptarse a las cosas no es el instinto, es la inteligencia.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nLa opini\u00f3n p\u00fablica, por fin, como todo instinto, es radicalmente <i>antagonista<\/i>. La inteligencia, frente a lo no-ella, como busca comprender, no odia, porque se aproxima; y, cuando llega a comprender, en general tolera, y a veces ama. \u201cComprender\u201d, se dice, \u201ces amar\u201d. No es as\u00ed el instinto. Lo que \u00e9l no siente como <i>suyo<\/i>, lo siente como <i>contra s\u00ed<\/i>. \u201cQuien no est\u00e1 conmigo est\u00e1 contra m\u00ed\u201d es la divisa del instinto, y, por lo tanto, de la opini\u00f3n p\u00fablica.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\n\u00bfA qu\u00e9 conclusi\u00f3n conducen estas constataciones simples? <i>Al despedazamiento integral del concepto moderno de Democracia<\/i>, a la demostraci\u00f3n de que la Democracia, como modernamente se comprende, es <i>esencialmente<\/i> enemiga de la opini\u00f3n p\u00fablica, y, por lo tanto, antisocial, antipopular y antipatri\u00f3tica. Veamos esto en sus detalles.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nLa Democracia moderna, el sistema pol\u00edtico que naci\u00f3 de la Revoluci\u00f3n inglesa, e inund\u00f3 Europa a trav\u00e9s del fen\u00f3meno ingl\u00e9s llamado Revoluci\u00f3n Francesa, asienta en tres bases: el principio del sufragio como base de la vida pol\u00edtica; el principio llamado \u201cliberalismo\u201d, cuya sustancia consiste en la tendencia a abolir los privilegios especiales, de ciertas clases o de ciertas personas, y de establecer entre los hombres la mayor igualdad posible; y el principio a que mejor se puede llamar \u201cpacifismo\u201d, que significa que la vida de las sociedades, esencialmente comercial e industrial, es s\u00f3lo epis\u00f3dicamente, o por un vestigio de \u201catraso\u201d, guerrera, y que la paz entre los pueblos es el estado normal, o que deber\u00eda ser normal, en la vida social. Es esto lo que resume el lema \u201clibertad, igualdad, fraternidad\u201d, que la Revoluci\u00f3n Francesa convirti\u00f3 en Sant\u00edsima Trinidad para uso de quien no tiene religi\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nEs f\u00e1cil demostrar que los \u201cprincipios\u201d democr\u00e1ticos est\u00e1n esencialmente dirigidos contra la opini\u00f3n p\u00fablica, contra el pueblo, y contra la propia esencia de toda vida social, que la Democracia es el resumen de todo cuanto sea antipopular, antisocial y antipatri\u00f3tico.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nLa opini\u00f3n p\u00fablica, vimos, no se define. El voto es una definici\u00f3n. El voto es la expresi\u00f3n de una opini\u00f3n individual; la opini\u00f3n p\u00fablica no es susceptible de expresi\u00f3n por los individuos. Es una atm\u00f3sfera que los envuelve y que ellos crean en conjunto, no cada uno por su cuenta; es una s\u00edntesis org\u00e1nica, no una suma realizada mec\u00e1nicamente. M\u00e1s aun, el voto es la expresi\u00f3n de una convicci\u00f3n pol\u00edtica, esto es, de una <i>idea<\/i>; pero el instinto, y tal es la opini\u00f3n p\u00fablica, tiene como naturaleza el <i>no tener ideas<\/i>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nLa opini\u00f3n p\u00fablica, siendo un instinto, se localiza, en cualquier sociedad, esencialmente en los individuos en los que predomina el instinto; por eso se localiza en la <i>mayor\u00eda real<\/i> de la sociedad, puesto que en la mayor\u00eda de los hombres el instinto domina las manifestaciones de la inteligencia, y por eso se localiza en el \u201c<i>pueblo<\/i>\u201d, no s\u00f3lo porque es la mayor\u00eda, sino porque su educaci\u00f3n inferior lo habilita para representar con menos perturbaci\u00f3n los impulsos fundamentales del instinto. El sufragio, por las razones que ya fueron expuestas, no expresa la opini\u00f3n p\u00fablica, no expresa la opini\u00f3n de la mayor\u00eda real del pa\u00eds, ni del pueblo, detentores de la opini\u00f3n p\u00fablica verdadera. El sufragio representa, cuando mucho, a la <i>mayor\u00eda pol\u00edticamente organizada<\/i>, que frente a la mayor\u00eda real de la sociedad es una minor\u00eda, y, en general, una peque\u00f1a minor\u00eda. Y ni siquiera esto, aun, representa. Los resultados de una elecci\u00f3n s\u00f3lo demuestran la organizaci\u00f3n de los partidos pol\u00edticos, y como, en general, vence aquel partido cuya organizaci\u00f3n puramente partidaria deriva de la superioridad de los organizadores partidarios, resulta que los resultados de una elecci\u00f3n s\u00f3lo prueban el poder dictatorial que adquirieron los pocos individuos que son dirigentes del partido vencedor.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nTanto es as\u00ed, que es as\u00ed en Inglaterra, el pa\u00eds donde el sistema representativo moderno naci\u00f3, y donde, todav\u00eda, m\u00e1s limpiamente se desarrollan los actos electorales. \u00bfY qu\u00e9 sucede en Inglaterra? Nos lo va a decir un hombre que es pol\u00edtico tanto por herencia como por actividad propia. He aqu\u00ed lo que se lee en la p\u00e1gina 237 del libro <i>Conservadurismo<\/i>de Lord Hugh Cecil, hijo del Marqu\u00e9s de Salisbury:<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\n\u00abSe pretende que la Casa de los Comunes representa al pueblo. La verdad, sin embargo, es que el pueblo no tiene voz activa en la elecci\u00f3n de la Casa de los Comunes, ni tiene un control definido sobre ella, una vez escogida. En realidad, lo \u00fanico que el pueblo tiene es la ocasi\u00f3n de escoger entre los candidatos partidarios presentados a su elecci\u00f3n. Son los partidarios ardientes \u2013la Guardia Pretoriana\u2013 quienes escogen a los candidatos, y los electores apenas tienen que determinar si prefieren ser representados por el nominado de los Pretorianos Liberales, o por el nominado de los Pretorianos Conservadores, o en casos m\u00e1s raros, pueden escoger un candidato, no menos partidariamente disciplinado, nominado por el Partido Laborista.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nLos Independientes pueden, efectivamente, postularse, y a veces se postulan. Pero las elecciones, en las condiciones modernas, son a tal punto una cuesti\u00f3n de organizaci\u00f3n y de engranajes que un Independiente pocas esperanzas tiene de vencer contra los candidatos nominados por los partidos. La victoria electoral de un Independiente es la cosa m\u00e1s rara de este mundo. La \u00fanica verdadera influencia, que los Independientes pueden tener, deriva del inter\u00e9s que los gerentes de los partidos tienen en conseguir sus votos. Pero incluso esto tiene un efecto limitado. Porque hay pol\u00e9micas en que los partidarios ardientes tienen un excesivo inter\u00e9s como para estar dispuestos a hacer concesiones al p\u00fablico extrapartidario&#8230; El hecho formidable es que la autoridad suprema de nuestro Imperio inmenso y sin igual est\u00e1 alternativamente en las manos de dos bandos de hombres vehementes, intransigentes y desequilibrados.\u00bb<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nEsto no quiere decir que ning\u00fan pa\u00eds democr\u00e1tico sea gobernado de acuerdo con el instinto llamado opini\u00f3n p\u00fablica. Donde la opini\u00f3n p\u00fablica es fuerte, coherente y r\u00e1pida, los electores, y sobre todos los elegidos, sienten su presi\u00f3n, y no osan gobernar contra ella. Pero eso ocurre en todo pa\u00eds donde la opini\u00f3n p\u00fablica sea sana y fuerte, <i>cualquiera sea el r\u00e9gimen pol\u00edtico de ese pa\u00eds<\/i>. En un caso de estos, la Democracia, esencialmente antipopular, no logra hacer el mal que puede; pero alg\u00fan mal hace, porque siempre est\u00e1, estorbando el contacto directo entre la opini\u00f3n p\u00fablica verdadera y los gobernantes, la pseudo-opini\u00f3n que sali\u00f3 de las urnas, que constantemente perturba y oscurece las indicaciones instintivas del alma nacional. En un r\u00e9gimen natural \u2013aristocracia o monarqu\u00eda pura\u2013 pueden existir otros males o defectos, pero ninguno tan grande como \u00e9ste. Es que el principio del sufragio pol\u00edtico es, en su esencia, como vimos, no s\u00f3lo no-social, sino <i>antisocial<\/i>. Admitirlo en una sociedad es hacerle escoger veneno como alimento.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nEn las sociedades tradicionalistas tal vez manden los Muertos; en las sociedades democr\u00e1ticas, en cambio, la que manda es la Muerte.<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: center\">\n*<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nDemostrado, as\u00ed, que la Democracia moderna es radicalmente antisocial, puesto que uno de sus principios fundamentales, el del sufragio pol\u00edtico, es sustancialmente antag\u00f3nico, por \u201cintelectual\u201d, al no-intelectualismo que caracteriza a las manifestaciones del instintivismo social y de la \u201copini\u00f3n p\u00fablica\u201d, manifestaci\u00f3n de \u00e9l y base reconocida de toda vida pol\u00edtica, resta, en este cap\u00edtulo, que probemos que la Democracia moderna es igualmente antipopular y antipatri\u00f3tica. La demostraci\u00f3n se har\u00e1 contraponiendo el segundo de los principios \u201cdemocr\u00e1ticos\u201d, el liberalismo, al segundo de los principios del instintivismo social, la conservatividad; y contraponiendo el tercero de los principios \u201cdemocr\u00e1ticos\u201d, el pacifismo, al tercero de los principios del instintivismo social, que es el antagonismo. As\u00ed se probar\u00e1, en el primer caso, el car\u00e1cter antipopular de la Democracia moderna, y, en el segundo caso, su car\u00e1cter antipatri\u00f3tico.<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: center\">\n*<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nAl comparar los principios \u201cliberales\u201d, o liberalistas, con la esencia conservativa del instintivismo social, tenemos, antes que nada, que excluir una posibilidad de error, o de confusi\u00f3n, que es la que resultar\u00eda de confundir el sentido de <i>conservatividad<\/i> con la significaci\u00f3n de<i>conservadurismo<\/i>. Cuando consideremos la opini\u00f3n p\u00fablica como fen\u00f3meno siempre <i>tradicionalista<\/i> (lo que ya probamos), ser\u00e1 ocasi\u00f3n de encarar el problema del <i>conservadurismo<\/i>, propiamente dicho, esto es, de la actitud usualmente designada como <i>conservadora<\/i>. Lo que nos preocupa ahora, en el an\u00e1lisis comparativo del liberalismo de la Democracia moderna y de la <i>conservatividad<\/i> del instintivismo social, es la definici\u00f3n diferencial de esa <i>conservatividad<\/i>. Y, como el nombre, por semejanza etimol\u00f3gica, sugiere <i>conservadurismo<\/i>, cumple, antes que nada, distinguir.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nCuando en el art\u00edculo anterior, determinamos cu\u00e1les son las caracter\u00edsticas fundamentales del instinto, y, por ende, de la opini\u00f3n p\u00fablica (que probamos que es una s\u00edntesis de instintos, y no de ideas), remarcamos que una de esas caracter\u00edsticas del instinto era el <i>no adaptarse<\/i> (adaptando, por el contrario, las cosas a s\u00ed), siendo en eso lo opuesto de la inteligencia, que es esencialmente adaptativa. A esa peculiaridad del instinto la llamamos, quiz\u00e1 mal, <i>conservatividad<\/i>. Tal, empero, es el sentido que, dentro de este estudio, el t\u00e9rmino comporta. La conservatividad, por lo tanto, se entiende aqu\u00ed como aquella peculiaridad del instinto, por la cual tiende a conservarse tal cual es, no originando ni creando, y procurando, ante cualquier fen\u00f3meno externo, adaptarlo a s\u00ed.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nDe tal peculiaridad resulta que, si hay una tendencia fundamental del instinto, es la de hacer que todas las cosas, con las cuales entre en contacto, se conviertan en su propia sustancia: sustancia suya, instinto. Ahora, esta actitud da como resultado en los individuos de la clase propiamente instintiva, esto es, de la casi totalidad de la naci\u00f3n, el<i>ego\u00edsmo<\/i> como fen\u00f3meno distintivo. Lo que en la generalidad del instinto se caracteriza por la tendencia no-adaptativa, se caracteriza en la particularizaci\u00f3n individual del instinto por la tendencia centr\u00edpeta. Ahora, como son las clases populares (as\u00ed lo vimos) las que concentran en s\u00ed, con menos desv\u00edo y m\u00e1s segura detenci\u00f3n, el instintivismo social, como son ellas las que son sanamente depositarias del instinto de sociedad, se sigue que estas clases son igualmente depositarias del<i>ego\u00edsmo<\/i> como determinaci\u00f3n individual de ese fen\u00f3meno general. Y sigue inmediatamente que para que una teor\u00eda sea antipopular, para que est\u00e9 hecha contra el pueblo, contra sus instintos y contra su alma, basta con que esa teor\u00eda sea anti-ego\u00edsta. Basta con que se lance en una sociedad una teor\u00eda, por la cual se ataque el ego\u00edsmo, para que se lance una teor\u00eda por la cual se ataca al pueblo. S\u00f3lo en las \u00e9pocas de decadencia y de agotamiento social, cuando cae el valor humano del individuo y su dinamismo social se debilita , puede una doctrina altruista echar ra\u00edces en el alma popular.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nTal el caso de las doctrinas liberales en nuestra \u00e9poca incierta y decadente. Tal el caso de la invasi\u00f3n negra del cristismo, con su morbidez y su indisciplina, en la decadencia del imperio romano, en el crep\u00fasculo de los viejos dioses paganos, por quienes vinieron al mundo las virtudes c\u00edvicas y la armon\u00eda y la disciplina de las almas.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nHay, evidentemente, una excepci\u00f3n. Ese ego\u00edsmo nace de la espont\u00e1nea aplicaci\u00f3n particular del instintivismo social; pero ese instintivismo social tiene por base (como ya vimos) el sentimiento patri\u00f3tico. Ahora bien, donde todo es instinto \u2013y as\u00ed es en los depositarios esenciales del instintivismo social\u2013, s\u00f3lo se impide o equilibra la acci\u00f3n de un instinto por la acci\u00f3n de otro instinto, igualmente fuerte. El ego\u00edsmo individual y el sentimiento patri\u00f3tico tienen la misma base instintiva; el individuo normal y sano, por tanto, s\u00f3lo deja de ser ego\u00edsta por la solicitaci\u00f3n del sentimiento patri\u00f3tico. Cuando no hay raz\u00f3n patri\u00f3tica en juego, el hombre sano es absolutamente ego\u00edsta; y la objeci\u00f3n, que inmediatamente viene a la mente, del sentimiento de familia, cae en falso, pues el sentimiento de familia es, en el hombre sano, s\u00f3lo una prolongaci\u00f3n complicada del instinto sexual. Esto en el hombre sano, decimos: lo que sucede en el hombre enfermo no nos interesa saberlo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nNo cuesta ver que el principio liberalista, o igualitario, se contrapone enteramente al ego\u00edsmo sano de los hombres. El liberalismo busca la abolici\u00f3n de los privilegios, la abolici\u00f3n de las diferencias sociales entre los hombres; y lleva esto m\u00e1s o menos lejos: te\u00f3ricamente, conforme la osad\u00eda o indisciplina mental de los teorizadores; pr\u00e1cticamente, seg\u00fan el grado de perturbaci\u00f3n social por el que se atraviese.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nLa abolici\u00f3n de privilegios parece, en principio, que debe ser concordante con el ego\u00edsmo natural de los hombres, puesto que la abolici\u00f3n del privilegio de determinado hombre puede favorecer el ego\u00edsmo de mil hombres, que no tengan tal privilegio; y si hay aqu\u00ed un ego\u00edsmo herido, es por cierto s\u00f3lo el del des-privilegiado. Tal beneficio, sin embargo, es aparente. El punto fundamental est\u00e1 en otra parte, y en \u00e9l, el error.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nAl destruir privilegios, el liberalismo parte de un principio social falso, porque parte de un principio antiego\u00edsta. Parte del principio de que el privilegio es un estorbo, y no de que es una ventaja; esto es, encara el privilegio del lado <i>de quien no lo tiene<\/i>, y no del lado <i>de quien lo tiene<\/i>. Haciendo esto, el liberalismo encara el privilegio del lado antiego\u00edsta y, por lo tanto, socialmente falso. Encara el privilegio como una cosa que no debe existir. Si fuese una doctrina socialmente sana, deber\u00eda encararlo como algo que deber\u00eda existir en mayor abundancia, visto que, para quien lo tiene, es una ventaja. Tal aplicaci\u00f3n del principio ser\u00eda \u2013es cierto\u2013 absurda, pero el absurdo estar\u00eda en la extensi\u00f3n de la aplicaci\u00f3n, y no en el principio mismo; en el liberalismo, por el contrario, el principio es, ya de por s\u00ed, absurdo, de suerte que cualquier aplicaci\u00f3n que de \u00e9l se intente vendr\u00e1 siempre contaminada del vicio de origen.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nEn este criterio antiego\u00edsta est\u00e1, pues, el error del liberalismo; y tan grande es el error, que veremos la espont\u00e1nea operaci\u00f3n del principio y del criterio contrarios: primero, en una sociedad b\u00e1rbara, y, por lo tanto, pr\u00f3xima a los propios instintos y libre de perversiones acumuladas; segundo, en nuestra propia sociedad pervertida y decadente, en la que opera fundamentalmente por debajo de la apariencia igualitaria o liberalista.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nComo \u00e9poca b\u00e1rbara, brutalmente instintiva, no tenemos mejor, o m\u00e1s estudiado, ejemplo que la Edad Media.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\n\u00bfY cu\u00e1l es el criterio de \u201clibertad\u201d en la Edad Media? El pueblo medieval ten\u00eda la libertad como <i>una regal\u00eda<\/i>, como un <i>privilegio<\/i>, como algo que esencialmente val\u00eda <i>por no tenerla los otros<\/i>. Cualquier cita de una autoridad competente podr\u00e1 servir para autenticar esta aserci\u00f3n. Mejor que ningunas otras, servir\u00e1n las palabras del Profesor A. W. Pollard, en su <i>History of England<\/i>:<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\n\u00abEn 1215 una \u00ablibertad\u00bb era la posesi\u00f3n, por una persona definida o un grupo definido de personas, de privilegios bien definidos y tangibles&#8230; El valor de una \u00ablibertad\u00bb estaba en que, por su goce, no se era como los otros hombres\u00bb (p. 53).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nEn lo que respecta a la \u00e9poca presente, con sus prejuicios liberalistas e igualitarios, veremos que ellos en nada impiden la operaci\u00f3n instintiva, en plena afirmaci\u00f3n igualitaria, del fundamental ego\u00edsmo humano. Escogeremos como ejemplo la misma clase \u2013la clase popular\u2013, e iremos a recoger la muestra en aquella parte de la clase popular que m\u00e1s extremo liberalismo ostenta: los infelices mentales cuya ignorancia sociol\u00f3gica y desconocimiento de la historia los induce a tener ideas socialistas o parecidas, demencia terminal del liberalismo. \u00bfVemos, en efecto, que esos pobres diablos busquen espont\u00e1neamente alg\u00fan resultado de acuerdo con la base liberalista e igualitaria de su doctrina? No lo vemos. Lo que encontramos es, al contrario, la tendencia a sustituir los pretendidos \u201cprivilegios\u201d del capital por otros \u201cprivilegios\u201d: los del llamado \u201ctrabajo\u201d. La tendencia espont\u00e1nea es a la inversi\u00f3n de los factores, no a su igualaci\u00f3n. Y la c\u00e9lebre \u201cdictadura del proletariado\u201d, \u00faltimo avatar de la ignorancia y del disparate, revela, con la ingenuidad mental caracter\u00edstica de sus creadores, aquel <i>naturel<\/i> que <i>revient au galop<\/i>, cuanto m\u00e1s lo quieren poner en fuga.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nUn pueblo, por lo dem\u00e1s, sobre todo si se sinti\u00f3 oprimido, puede al principio simpatizar con el movimiento liberalista; pero, tarde o temprano, de desconfiar de \u00e9l, pasar\u00e1 a odiarlo. El caso es simple. O el liberalismo sigue su camino l\u00f3gico y justo, o no lo sigue. Si lo sigue, entra, m\u00e1s tarde o m\u00e1s temprano, en conflicto con privilegios que al pueblo tocan muy de cerca; porque privilegios todos los tienen, reales o esperados. Si no lo sigue, que es lo que generalmente sucede \u2013dada la imposibilidad radical de la operaci\u00f3n del liberalismo y los obst\u00e1culos que cotidianamente encuentra al intentar existir\u2013 el liberalismo gradualmente se va desviando de su primitivo prop\u00f3sito, acaso sincero, y se convierte en una mera arma de expoliaci\u00f3n para los pol\u00edticos sin escr\u00fapulos, modo-de-vivir de los Lloyd George y de los Clemenceaux de la charlataner\u00eda pol\u00edtica internacional. Mero implemento de ambiciosos, cuando no positivamente de ladrones, el liberalismo acaba por despertar las iras del pueblo, cuando no se d\u00e9 el caso de que en el pueblo, por decadente, ya no exista la posibilidad sana de la ira leg\u00edtima.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nEl caso es, pues, que siendo as\u00ed antiego\u00edsta, el liberalismo es radicalmente antipopular. Para ser \u201cliberal\u201d es preciso ser enemigo del pueblo, no tener contacto alguno con el alma popular, ni noci\u00f3n de las nociones instintivas que le son naturales y queridas. Teor\u00eda, por lo dem\u00e1s, originada por emisarios de la aristocracia inglesa, en su conflicto con la vieja monarqu\u00eda; divulgada, despu\u00e9s, por hombres de letras franceses, m\u00e1s como arma contra la Iglesia que contra el <i>ancien r\u00e9gime<\/i>, el liberalismo todav\u00eda hoy se conserva fiel a su origen extrapopular. Hoy, sin embargo, son los extraviados del pueblo los que teorizan \u2013los infelices que salieron del pueblo y, perdido el contacto con \u00e9l y con sus instintos naturales, no se elevaron, sin embargo, a ninguna de las aristocracias que el esfuerzo puede conquistar, eternos intermedios de la vida social, sin cultura verdadera, sin posici\u00f3n conquistada, sin valor interna o externamente definido. Esclavos de todas las envidias y de todas las falencias, su subconsciente indisciplinado espont\u00e1neamente los lleva a colaborar en cuanto sea obra de disoluci\u00f3n social, traidores naturales a todo, excepto a su propia incompetencia para todo. \u00a1Tan triste y d\u00e9bil \u00e9poca es la nuestra que las propias teor\u00edas falsas descendieron de categor\u00eda en las personas de sus secuaces! Hecho as\u00ed por quien o no es pueblo o ya no sabe sentir como pueblo, \u00bfsorprende que este sistema venga contaminado de todos los vicios anti-instintivistas, de todos los odios antinaturales?<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nSi al menos el liberalismo compensase el ser antiego\u00edsta con ser, de alguna forma, un aspecto del sentimiento patri\u00f3tico; si, por ejemplo, la teor\u00eda liberal tuviese por base el ser aplicada s\u00f3lo a determinada naci\u00f3n \u2013la de sus te\u00f3ricos\u2013 con el fin, absurdo pero explicable, de dar a esa naci\u00f3n superioridad, por el \u201cgoce de la libertad\u201d, sobre todas las otras, hasta cierto punto, tal vez equilibrar\u00eda el mal que le adviene de la otra parte de su tesis. Pero si hay un rasgo caracter\u00edstico del liberalismo es el de ser extensivo a toda la humanidad, el de ser una panacea universal. Y, as\u00ed, ni esta defensa, por absurda que fuese, le queda.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nEl asunto comportar\u00eda, de no tener que limitarse, una serie mucho m\u00e1s extensa de consideraciones, entre las cuales la menos interesante no ser\u00eda, por cierto, la demostraci\u00f3n de que un pueblo sano es espont\u00e1neamente aristocratista o mon\u00e1rquico; de que nunca un pueblo fue liberal o democr\u00e1tico; de que nunca un pueblo defendi\u00f3, de s\u00ed, sino sus ego\u00edsmos, individuo a individuo, y a su patria, colectivamente; que nunca, nunca, excepto por enfermedad de la sociabilidad, o perversi\u00f3n de la decadencia, sus \u201cderechos\u201d, sus \u201cjusticias\u201d fueron asunto por el que un hombre del pueblo hiciese el esfuerzo de levantarse de un banco o de sacarse las manos de los bolsillos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nPero dejemos el asunto, y esos \u201cderechos\u201d y \u201cjusticias\u201d a los que forzaron el comercio del opio sobre los chinos, estrangularon a los ni\u00f1os irlandeses con los cabellos de sus madres y dejaron morir a las mujeres boer en los campos de concentraci\u00f3n de Transvaal.<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: center\">\n*<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nConsideremos ahora la oposici\u00f3n, m\u00e1s f\u00e1cil de determinar, entre el instintivismo social, en su caracter\u00edstico <i>antagonismo<\/i>, y la Democracia moderna, en el <i>pacifismo <\/i>que la caracteriza.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nEl patriotismo \u2013lo vimos y demostramos\u2013 es la base del instinto social, es, incluso, el \u00fanico instinto <i>social<\/i> verdadero; no es, por lo dem\u00e1s, m\u00e1s que un ego\u00edsmo colectivo, o, mejor, la forma colectiva del ego\u00edsmo, base de toda la vida ps\u00edquica.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nDemostramos tambi\u00e9n que, al contrario de la inteligencia \u2013que busca comprender y, puesto que lo busca, no puede odiar aquello cuya comprensi\u00f3n la atrae\u2013, el instinto odia todo cuanto no sea \u00e9l, que el instinto es, por tanto, radicalmente <i>antagonista<\/i>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nDe la fusi\u00f3n de estas dos constataciones se ve que el sentimiento patri\u00f3tico es forzosamente <i>antagonista<\/i>; que, por lo tanto, la actitud normal de cualquier naci\u00f3n con relaci\u00f3n a las otras es el odio; que la guerra es, por consiguiente, el estado natural de la humanidad, no siendo la paz, evidentemente, m\u00e1s que un estado de preparaci\u00f3n para la guerra.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nEs esta la vieja tesis del pueblo ingl\u00e9s, del <i>damned foreigner<\/i> (\u201cmaldito extranjero\u201d); es esta la por siempre c\u00e9lebre teor\u00eda de Her\u00e1clito, cuando comentando el deseo de Homero de que las guerras cesaran de una vez, dijo que si las guerras acabasen, la propia vida acabar\u00eda, porque \u201cla guerra\u201d, dijo, \u201ces la madre de todas las cosas\u201d. Y as\u00ed es. \u00bfAtraso a\u00fan de la evoluci\u00f3n humana?, \u00bfpecado original que pesa sobre la raza de los hombres? Sea lo que fuere, tal es la dura ley, y por cierto la tesis cristista de la maldad fundamental de los hombres tiene m\u00e1s base que la tesis rom\u00e1ntica y liberal de su bondad innata. <i>Homo homini lupus<\/i> es una de las tristes certezas de la vida.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nLa tesis, en efecto, puede ser extendida, y aplicada no s\u00f3lo al ego\u00edsmo nacional sino tambi\u00e9n al ego\u00edsmo de los individuos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nSi el amor es la fuente de toda vida f\u00edsica, el odio es la fuente de toda vida ps\u00edquica. Es del odio entre hombre y hombre que nace la civilizaci\u00f3n, es de la competencia entre hombre y hombre que surge el progreso, es del conflicto entre naci\u00f3n y naci\u00f3n que la humanidad recibe su impulso.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nS\u00f3lo la paz es infecunda, s\u00f3lo la concordia es est\u00e9ril, s\u00f3lo el humanitarismo es anti-humanitario. Y as\u00ed muere, ante el an\u00e1lisis sociol\u00f3gico, el \u00faltimo de los falsos principios de la Democracia moderna.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\n<span style=\"font-family: inherit\">Y como vimos que la base del instintivismo social es el sentimiento patri\u00f3tico; como vimos que el instinto es radicalmente antagonista, sabemos, en conclusi\u00f3n, que no hay instinto patri\u00f3tico que no sea antagonista y guerrero. En tanto pacifista, por ende, la Democracia moderna es radicalmente enemiga del sentimiento patri\u00f3tico, radicalmente antipatri\u00f3tica y antinacional.<\/span><\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: center\">\n*<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\n<span style=\"font-family: inherit\">Sucesivamente contrapusimos a los tres principios fundamentales del instintivismo social, base de toda salud de las colectividades y de las naciones, los tres principios fundamentales del fen\u00f3meno de bajo intelectualismo llamado Democracia moderna. Vimos que a la no-intelectualidad del instintivismo se opon\u00eda la pseudo-intelectualidad del principio del sufragio, y que as\u00ed, por ese principio suyo, la Democracia moderna es antisocial. Vimos que a la conservatividad del instintivismo se opon\u00eda el pseudo-altruismo nivelador del liberalismo, y que as\u00ed, por ese principio suyo, la Democracia moderna es antipopular. Vimos que al antagonismo del instintivismo social se opon\u00eda el pacifismo fraternitario, y que as\u00ed, por ese principio suyo, la Democracia moderna es antinacional y antipatri\u00f3tica.<\/span><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nY as\u00ed demostramos que el an\u00e1lisis escrupuloso de lo que es la opini\u00f3n p\u00fablica, y de cu\u00e1les son las bases ps\u00edquicas de una vida social sana y basada en esa opini\u00f3n, lleva inevitablemente al derrumbe integral del concepto moderno de Democracia.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nCorresponde agregar a estas consideraciones tan s\u00f3lo una m\u00e1s, tendiente a esclarecer la aparici\u00f3n, en estos argumentos, de un condicionamiento constante. Dijimos siempre \u201cDemocracia <i>moderna<\/i>\u201d, y no fue sin raz\u00f3n que lo hicimos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\n\u201cDemocracia\u201d, de por s\u00ed, comporta, adem\u00e1s de \u00e9ste, otros dos sentidos posibles. Pod\u00eda entenderse, sin este escr\u00fapulo nuestro, que nuestro argumento negativo no era extensivo a la democracia antigua de los paganos, sistema muy diferente, s\u00f3lidamente asentado, como estaba, en la doble base de la esclavitud y de la aristocracia, y vacunado de este modo contra gran n\u00famero de dolencias sociales. Pod\u00eda tambi\u00e9n entenderse que nuestro argumento apuntase a la democracia mon\u00e1rquica (tal, en verdad, se puede decir que era) de la Edad Media. Pero esa, adem\u00e1s de ser b\u00e1rbara, y, por lo tanto, para el caso, no significativa, era, por b\u00e1rbara, sana, y por eso (como en un argumento casual se vio) libre de la justa injuria de nuestro argumento anal\u00edtico.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nPor eso acentuamos constantemente que los resultados destructivos de nuestro razonamiento alcanzaban s\u00f3lo a la Democracia <i>moderna<\/i>.<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: center\">\n*<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nResta ahora que demostremos la segunda parte de nuestra tesis primaria. Probamos que la opini\u00f3n p\u00fablica era un instinto; probamos que la opini\u00f3n p\u00fablica era siempre tradicionalista. Vimos ya lo que se pod\u00eda deducir de ser la opini\u00f3n p\u00fablica un instinto. Vamos a ver ahora lo que se puede deducir de que la opini\u00f3n p\u00fablica sea siempre tradicionalista. Y este es el punto en que entre en discusi\u00f3n aquel <i>conservadurismo<\/i>, que fue necesario, m\u00e1s arriba, que distingui\u00e9semos cuidadosamente de la conservatividad, entonces tratada.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nSi la opini\u00f3n p\u00fablica es siempre tradicionalista, se sigue que el impulso manifiesto de esa opini\u00f3n ser\u00e1 siempre en el sentido de conservar lo que est\u00e1, las tradiciones del pa\u00eds, los h\u00e1bitos y costumbres del pueblo. Pero para afirmarse en apoyo a lo que ya existe, o lo que es h\u00e1bito y tradici\u00f3n que exista, no hay, evidentemente, necesidad de afirmaci\u00f3n; nadie pide lo que ya hay. Existe, sin embargo, una excepci\u00f3n: es cuando eso, que ya existe, est\u00e1 amenazado. Tenemos, pues, como primera conclusi\u00f3n, que la opini\u00f3n p\u00fablica nunca se afirma <i>sino contra alguien<\/i>, que el tradicionalismo nunca se manifiesta <i>sino contra el antitradicionalismo<\/i>. Esto significa que nunca hay indicaciones <i>positivas<\/i> de la opini\u00f3n p\u00fablica; todas sus indicaciones son <i>negativas<\/i>, a pesar de su car\u00e1cter afirmativo de violencia. La opini\u00f3n p\u00fablica nunca pide <i>que<\/i>: siempre pide <i>que no<\/i>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nEl corolario inmediato a sacar de esta conclusi\u00f3n es que <i>no hay revoluciones nacionales<\/i>; los \u00fanicos movimientos revolucionarios que puede ser verdaderamente <i>nacionales<\/i> son las contrarrevoluciones. Y en el cap\u00edtulo de las revoluciones, propiamente, s\u00f3lo pueden considerarse nacionales las que son hechas contra <i>una dominaci\u00f3n extranjera<\/i>, reacciones esas, tambi\u00e9n, del tradicionalismo insultado en lo que tiene de m\u00e1s fundamental: la mayor tradici\u00f3n de todas, la de la independencia de la patria.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nPor eso son revoluciones nacionales el 1 de Diciembre de 1640 y el 8 de Diciembre de 1917; por eso no lo son, siendo meros fen\u00f3menos de baja pol\u00edtica, la rebeli\u00f3n que implant\u00f3 el constitucionalismo, y la sublevaci\u00f3n que instaur\u00f3 la rep\u00fablica.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nPor eso los \u00eddolos populares, cuando no son (como C\u00e9sar o Napole\u00f3n) jefes militares, con su apelaci\u00f3n fundamental al instinto guerrero y patri\u00f3tico, son siempre <i>jefes de momentos contrarrevolucionarios<\/i>(Napole\u00f3n mismo, Bismarck, Sid\u00f3nio Pais). Incluso figuras secundarias, como Carlos II de Inglaterra, o Don Miguel I, de Portugal, tuvieron el aura nacional que compete a los representantes supremos de las contrarrevoluciones.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nLa rebeli\u00f3n popular contra el dominio extranjero y la rebeli\u00f3n popular contra el dominio de revolucionarios nacionales son, en el fondo, del mismo origen, parten ambas del mismo instinto: la tradici\u00f3n herida, ya sea en su conjunto patri\u00f3tico o en su h\u00e1bito pol\u00edtico y social. Digo mal, digo poco: entre las razones para los dos tipos de rebeli\u00f3n hay una identidad absoluta. Visto que existen revoluciones, y visto que (como mostramos) no existen revoluciones <i>nacionales<\/i>, se concluye que toda revoluci\u00f3n es un acto de desnacionalizaci\u00f3n, una invasi\u00f3n extranjera espiritual. Y la historia as\u00ed lo confirma: sea en el caso de la Revoluci\u00f3n Francesa, que fue una intrusi\u00f3n de ideas inglesas; sea en el establecimiento de los distintos constitucionalismos y rep\u00fablicas modernas, intrusi\u00f3n, en los distintos pa\u00edses, de una inextricable mezcolanza anglofrancesa.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nDe modo que se puede decir con certeza que no hay rebeli\u00f3n nacional que no sea contra el extranjero: sea \u00e9l extranjero de afuera o extranjero de adentro.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nY as\u00ed, como s\u00f3lo hay <i>verdad popular<\/i> en esos movimientos, la Democracia moderna, adem\u00e1s de ser falsa en toda la extensi\u00f3n de sus principios, queda tambi\u00e9n demostrado que es falsa en toda la extensi\u00f3n de sus procesos, que son los revolucionarios.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nSer revolucionario es servir al enemigo. Ser liberal es odiar a la patria. La Democracia moderna es una org\u00eda de traidores.<\/div>\n<hr align=\"left\" style=\"height: 1px\" width=\"15%\" \/>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small>Publicado en <i>Ac\u00e7\u00e3o<\/i>, n\u00ba 2 y 3, Lisboa, 19\/5 y 4\/8 de 1919. Traducido del portugu\u00e9s por Carlos Rasines. <\/small><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entre las diferentes supersticiones verbales de las que se alimenta la pseudointeligencia de nuestra \u00e9poca, la m\u00e1s com\u00fanmente utilizada es la de la \u201copini\u00f3n p\u00fablica\u201d. Y, como sucede con todas las supersticiones que realmente consiguen enraizarse pero que nunca consiguen hacerse l\u00facidas, este criterio instintivo, respetuoso de la opini\u00f3n p\u00fablica en palabras (porque siente que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":10753,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[47],"class_list":["post-167","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general","tag-fernando-pessoa"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/167","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/10753"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=167"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/167\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":168,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/167\/revisions\/168"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=167"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=167"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=167"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}