{"id":1632,"date":"2020-05-25T12:35:00","date_gmt":"2020-05-25T17:35:00","guid":{"rendered":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=1632"},"modified":"2020-05-25T12:39:28","modified_gmt":"2020-05-25T17:39:28","slug":"carlo-galli-epidemia-entre-norma-y-excepcion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=1632","title":{"rendered":"Carlo Galli \/ Epidemia entre norma y excepci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>Carlo Galli public\u00f3 el 29 de abril de 2020 en el sitio web de <a href=\"https:\/\/www.iisf.it\/index.php\/attivita\/pubblicazioni-e-archivi\/diario-della-crisi\/carlo-galli-epidemia-tra-norma-ed-eccezione.html\">Istituto Italiano per gli Studi Filosofici<\/a> este ensayo que expone detalladamente el paradigma de la excepci\u00f3n que se libra en las decisiones de los gobiernos m\u00e1s dem\u00f3cratas y \u00abnormales\u00bb alrededor del mundo durante la gesti\u00f3n de la pandemia.<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">1. El tema del caso de excepci\u00f3n ha sido elaborado por pensadores antiliberales, de izquierda a derecha, de Schmitt a Benjamin, de Donoso a Agamben, de Sorel a Tronti. El \u00abcaso de excepci\u00f3n\u00bb ha sido alcanzado laboriosamente como la cima de una monta\u00f1a, despu\u00e9s de una agonizante escalada. Es un concepto extremo y desestructurante, ya que muestra que la esencia de todo orden reside en el poder de crear desorden. En otras palabras, que la soberan\u00eda es reguladora, en un espacio determinado, porque comienza con el \u00abno-orden\u00bb, porque tiene ante s\u00ed una materia, los ciudadanos, homog\u00e9nea e indiferenciada, infinitamente pl\u00e1stica, que puede ordenarse y desordenarse en mil diferencias cambiantes, con m\u00faltiples clasificaciones, en infinitos diques e infinitas aperturas. Este atar y desatar, este \u00abhacer orden en hacer desorden\u00bb, y viceversa, es la obra de la decisi\u00f3n soberana.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En vano el mundo liberal en sus desarrollos ha querido llenar el espacio vac\u00edo de la soberan\u00eda con \u00absustancias\u00bb s\u00f3lidas no disponibles para la acci\u00f3n soberana: las personas y sus derechos, los cuerpos elementales o secundarios, en definitiva, la sociedad. En vano, el pensamiento dial\u00e9ctico ha demostrado que la soberan\u00eda es la expresi\u00f3n de una vida hist\u00f3rica compleja, de intensas contradicciones reales, que no s\u00f3lo es el poder decisivo en su formalismo absoluto sino que es la hegemon\u00eda, la dominaci\u00f3n articulada. Y al mismo tiempo es un instrumento de acci\u00f3n orientada a la autonom\u00eda colectiva, a la revoluci\u00f3n como apertura a lo nuevo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Frente a todo esto, el pensamiento de la excepci\u00f3n despeja el campo con una actitud irresistible: la verdad de la pol\u00edtica moderna es el gesto que vuelve a proponer el origen, es el rel\u00e1mpago de la decisi\u00f3n, el surgimiento del poder constituyente, la cu\u00f1a de la revoluci\u00f3n que quiebra la historia. En la excepci\u00f3n y no en la norma, en la soberan\u00eda y no en la sociedad, reside el m\u00e1ximo poder concebible; de hecho, la potencia inconcebible de la indiferencia diferenciadora. El mundo civilizado es siempre nuevo porque siempre est\u00e1 suspendido en una excepci\u00f3n y en una decisi\u00f3n, siempre abierto a una nueva forma; pero tambi\u00e9n es, en realidad, siempre el mismo: siempre desprovisto de consistencia, de autonom\u00eda. Su norma est\u00e1 aqu\u00ed, en esta anomia. Su plenitud es este vac\u00edo, este nihilismo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En el l\u00e9xico de la bio-pol\u00edtica orientada a la tana-topol\u00edtica, la soberan\u00eda reina sobre una sociedad incapaz de sostenerse, una sociedad enferma, contagiada, privada de su propia forma y sujeta a una acci\u00f3n pol\u00edtica decisiva que separa a los sanos de los enfermos. Algunos hacen vivir, otros dejan morir: arbitrariamente, en el sentido de que las razones de esta decisi\u00f3n no existen; la decisi\u00f3n en el sentido propio es la ausencia de razones, aunque se aplique mediante dispositivos t\u00e9cnicos racionales. La salud y la enfermedad est\u00e1n vinculadas por la excepci\u00f3n, como el orden y el desorden.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">2. El pensamiento de la excepci\u00f3n sabe descubrir la norma an\u00f3mica del mundo liberal \u2014 para deslegitimarlo, para rebatir su autojustificaci\u00f3n: en esta revelaci\u00f3n hay un desaf\u00edo subversivo, un <em>pathos<\/em> de la verdad que querr\u00eda silenciar la raz\u00f3n liberal reduci\u00e9ndola a charlataner\u00eda, a ideolog\u00eda. Obviamente esta interpretaci\u00f3n es rechazada por los liberales, que presentan sus propios ordenamientos como bien fundados en principios y valores personalistas y humanistas, en procedimientos potestativos racionales y transparentes. El liberalismo se ajusta a la raz\u00f3n universal y a los derechos de todos, y piensa como <em>primum<\/em> no el poder sino los l\u00edmites del poder.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Pues bien, los acontecimientos que rodean la pandemia nos dicen algo diferente. Es decir, que el mundo liberal \u2014los pol\u00edticos liberales\u2014, con sobriedad y prosa\u00edsmo, sin <em>pathos<\/em> y, si acaso, con algunas l\u00e1grimas sentimentales de acompa\u00f1amiento medi\u00e1tico, practica el caso de excepci\u00f3n. Nada sangriento: el cataclismo, la cuasi suspensi\u00f3n de la constituci\u00f3n, la pesada limitaci\u00f3n de los derechos constitucionales que estamos viviendo \u2014el <em>lockdown<\/em>\u2014, son el resultado de una orden comisarial implementada con un Decreto del Presidente del Consejo de Ministros y legitimada por una ley ordinaria (el C\u00f3digo de Protecci\u00f3n Civil) as\u00ed como una interpretaci\u00f3n jer\u00e1rquica de los derechos constitucionalmente reconocidos. La excepci\u00f3n ya est\u00e1 contenida en la cadena de normas, con algunos forzamientos pero sin que el ordenamiento sea abierta y solemnemente desquiciado. La igualdad ante la ley se utiliza hoy en d\u00eda para clasificar, etiquetar, crear casos y subcasos, categor\u00edas y peculiaridades: enfermos, portadores sanos, curados a\u00fan infectados, cr\u00edticos, subcr\u00edticos, inmunes \u2014 diferentes tipolog\u00edas que dan derecho a un acceso diferente al tratamiento, y que generan diferentes deberes de control y autocontrol. Siempre se imponen nuevos per\u00edmetros espaciales: la vivienda, el municipio de residencia, los doscientos metros de la residencia, el metro y medio de las dem\u00e1s personas; y luego los l\u00edmites regionales, y luego las fronteras nacionales. Sobre estas bases, se prev\u00e9n controles electr\u00f3nicos, internaciones, confinamientos, exclusiones, discriminaciones, concesiones de salvoconductos por edad, profesi\u00f3n, territorio. Las derogaciones al bloqueo f\u00edsico de las personas \u2014a sus distanciamientos, que son la <em>contrapartida<\/em> de los acercamientos forzados (hospitalizaciones)\u2014 est\u00e1n ligadas a infinitos casos de necesidad, a causas y motivaciones tan fantasiosas como inciertas, que pueden ser evaluadas arbitrariamente por los custodios del orden (y por los abogados, que en tal pandemonio se encuentran perfectamente en su casa): un ejemplo entre lo absurdo y lo grotesco es la dificultad de definir legalmente los \u00aballegados\u00bb, los \u00abparientes\u00bb, los \u00abafines\u00bb, con los que se puede encontrar, sin por ello dar lugar a reuniones; o el n\u00famero m\u00e1ximo de quince personas en los funerales.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La casu\u00edstica m\u00e1s meticulosa, el m\u00e1ximo del orden artificial, impuesto por decreto, se ve volcado en un torbellino de verdadero desorden, se desbarata en infinidad de casillas. La potencia clasificadora del mando produce menos orden que agitaci\u00f3n; la fijaci\u00f3n espacial es una movilizaci\u00f3n incesante, a la que no se resiste ning\u00fan cuerpo intermedio (ni siquiera la Iglesia). Todo esto no debe confundirse con la desorganizaci\u00f3n, con la disfuncionalidad. \u00c9stos son los resultados de las debilidades pr\u00e1cticas de nuestro pa\u00eds, en t\u00e9rminos de eficiencia administrativa; debilidades multiplicadas por el ordenamiento regional que permite disparidades muy marcadas. No: el desorden, el abarrotamiento de excepciones, est\u00e1 contenido en los dispositivos de ordenamiento, en las propias normas, en su propensi\u00f3n a producir las diferencias indiferentemente.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El mundo liberal est\u00e1 mucho m\u00e1s desencantado con la norma y su relaci\u00f3n con la soberan\u00eda que sus cr\u00edticos decisionistas. El pensamiento de la excepci\u00f3n se confirma con la epidemia, por supuesto; pero tambi\u00e9n se redimensiona: lo que descubre \u2014con esfuerzo y esc\u00e1ndalo, con intenciones dram\u00e1ticamente subversivas, con inflexiones tr\u00e1gico-apocal\u00edpticas\u2014 el liberalismo ya lo sabe, a su manera, y por necesidad lo pr\u00e1ctica, a su manera. Ciertamente, por necesidad: cuando se presenta una emergencia \u2014 para eliminar las acusaciones de negacionismo hay que decir que la epidemia existe, no es un efecto \u00f3ptico; lo que interesa son los efectos pol\u00edticos producidos por su gesti\u00f3n, por su transformaci\u00f3n en caso de excepci\u00f3n. Y hay que se\u00f1alar que esta transformaci\u00f3n no est\u00e1 necesariamente dictada por la voluntad mal\u00e9vola de los gobernantes, sino que est\u00e1 en el ADN de la soberan\u00eda; que no siempre opera a trav\u00e9s del caso de excepci\u00f3n, pero que siempre puede hacerlo. Los antisoberanistas en el gobierno no han notado, o no quieren admitirlo, que han activado las l\u00f3gicas soberanas m\u00e1s radicales.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En todo caso, el dato cognoscitivo es que la excepci\u00f3n es un instrumento de orden \u2014a trav\u00e9s de la segmentaci\u00f3n desordenadora de lo social\u2014 compatible con los ordenamientos pol\u00edticos liberales, y con el principio real (no ideol\u00f3gico) que les da forma: es decir, que el dominio puede ejercerse de forma generalizada, sobre entidades discretas (disueltas) y movilizables, cuyo consenso debe, sin embargo, obtenerse de axiomas inducidos como incontrovertibles y legitimados con l\u00f3gicas indiscutibles. Esto significa, hoy en d\u00eda, ciudadanos reducidos a cuerpos, gobernados y jerarquizados en nombre de la salud, por una pol\u00edtica que se legitima a trav\u00e9s de la ciencia.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">3. Desde el punto de vista te\u00f3rico, que surge aqu\u00ed, se desprende que la interpretaci\u00f3n biopol\u00edtica de las pr\u00e1cticas liberales de gobierno no es suficiente: \u00e9stas constituyen el funcionamiento real del poder pero requieren una \u00abposici\u00f3n\u00bb teol\u00f3gico-pol\u00edtica preventiva, una inmediatez en torno a la cual girar, y un acompa\u00f1amiento discursivo, una mediaci\u00f3n, que las introyecte.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Esa inmediatez es la salvaci\u00f3n de la vida f\u00edsica, la \u00abnuda vida\u00bb. Lo absoluto, lo no dicho, lo inmediato, lo incontrovertible, el origen de las mediaciones, de las estrategias pr\u00e1cticas y discursivas, est\u00e1 aqu\u00ed. Esta primac\u00eda por un lado es obvia \u2014sin vida no hay otros derechos\u2014, por otro lado tiene costos. El primero de ellos es que es ciertamente cierto que hay aqu\u00ed una de las ra\u00edces de la modernidad: la igualdad. La soberan\u00eda no conoce ninguna cualidad, y por lo tanto tampoco diferentes grados de dignidad: todas las vidas son dignas, o m\u00e1s bien todas las vidas est\u00e1n igualmente a disposici\u00f3n del acto soberano. Pero tambi\u00e9n es cierto que en las mediaciones pr\u00e1cticas, en los procedimientos que descienden de esa inmediatez, se mantienen las diferencias cuantitativas: de hecho, quienes tienen menos vida que vivir parecen contar menos. Se sospecha que para acceder a los tratamientos m\u00e9dicos m\u00e1s complejos se ha dado prioridad a los menos ancianos en las fases agudas de la epidemia.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Otro costo es que la vida como absoluto es una vida exenta de v\u00ednculos, pobre, agotada, irrelacionada. Casi todas las funciones vitales no biol\u00f3gicas son suspendidas, o son reemplazadas por lo virtual, representadas en la electr\u00f3nica. Si la vida biol\u00f3gica del individuo es la \u00faltima instancia \u2014an\u00e1logo funcional de Dios\u2014, entonces es autorreferencial; por eso se presta a ser virtualizada. El paso de lo biol\u00f3gico a lo electr\u00f3nico es corto: existe una afinidad entre estas dos formas de falta de concreci\u00f3n hist\u00f3rica y relacional, de d\u00e9ficit de vida real (el lazo a trav\u00e9s de lo virtual no es, evidentemente, un lazo sino una simple comunicaci\u00f3n).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Las legitimaciones narrativas, las mediaciones discursivas, a su vez, han actuado en dos frentes, ambos centrados en el axioma de que el <em>summum bonum<\/em> es la vida desnuda. El primero es el miedo, del que los medios de comunicaci\u00f3n se han convertido en promotores \u2014de modo que se deposita en las mentes y genera angustia pero no p\u00e1nico (que el poder pol\u00edtico no ser\u00eda capaz de afrontar)\u2014; sin la presencia inminente del miedo la serie infinita de limitaciones y restricciones no ser\u00eda soportable. Un miedo que ha aflojado a\u00fan m\u00e1s el lazo social: todos han aprendido a mirar con recelo a los dem\u00e1s, a temer a todos. Para estigmatizar a los inconformes, a los nuevos <em>untori <\/em>(desde el <em>runner<\/em> hasta el jubilado indisciplinado), y para ver en la televisi\u00f3n la caza del hombre con helic\u00f3pteros y drones.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El segundo frente legitimador es la ciencia. Contrariamente a lo que se cree, el <em>mood<\/em> fundamental de nuestras sociedades no es el anticientificismo, que tambi\u00e9n existe, sino el culto a la ciencia como una t\u00e9cnica cuasi-m\u00e1gica, capaz de resolver todos los problemas. Presentada por la pol\u00edtica y los medios de comunicaci\u00f3n como el verdadero culto al verdadero Dios, como el camino a la salvaci\u00f3n biol\u00f3gica individual y colectiva, la ciencia no ha logrado hasta ahora ganar la batalla contra el virus \u2014el <em>lockdown<\/em> es una demostraci\u00f3n de impotencia, frente a la ausencia de terapias y vacunas (la abnegaci\u00f3n terap\u00e9utica, hasta el hero\u00edsmo, no est\u00e1 aqu\u00ed en discusi\u00f3n)\u2014, pero no ha dejado de lanzar \u00f3rdenes, advertencias, anatemas, y de demostrar que se siente a gusto razonando en t\u00e9rminos de \u00abnuda vida\u00bb, en la evaluaci\u00f3n de los ciudadanos como \u00abreba\u00f1o\u00bb. Y aunque se han exhibido, entre sus adeptos y sacerdotes, contrastes muy fuertes, conflictos personales y epistemol\u00f3gicos, esto no la ha deslegitimado: que los cient\u00edficos se contradigan es un signo de que el culto es inestable, de que las herej\u00edas se multiplican, no de que la religi\u00f3n expresada aqu\u00ed sea falaz.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">4. Que la pol\u00edtica ha demostrado ser demasiado dependiente de la ciencia, utilizada como escudo por los pol\u00edticos \u2014que por un lado han producido innumerables <em>task force<\/em> t\u00e9cnicas y por el otro (de forma cada vez m\u00e1s vertical y casi monocr\u00e1tica) han tomado, sin embargo, las decisiones finales (inciertas y de m\u00e9rito muy cuestionable, aunque excepcionales en la forma), por lo que es err\u00f3neo hablar de dictadura tecnocr\u00e1tica\u2014; que el sistema de salud ha revelado sus deficiencias y que, lamentablemente, se han perdido decenas de miles de vidas; que la ciencia no es ni infalible ni omnipotente; todos \u00e9stos son hechos de la experiencia.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Pero lo que importa aqu\u00ed es que en el gobierno de la pandemia hay una concentraci\u00f3n de la pol\u00edtica moderna, sus axiomas, sus estrategias, sus apor\u00edas. La gesti\u00f3n excepcional de la emergencia hace comprender los mecanismos originales de la modernidad pol\u00edtica, pero no constituye nada radicalmente extraordinario; al contrario, tiene mucho de ordinario en s\u00ed mismo. Las profundas razones de la continuidad vencen a las apariencias de discontinuidad, llamativas pero enga\u00f1osas.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Ciertamente, no toda la historia moderna es una historia de contagios y pandemias, de decisiones ordenadoras y desordenadoras; pero con igual certeza la excepci\u00f3n forma parte, como posibilidad original y permanente, de las razones pol\u00edticas modernas que se expresan en la soberan\u00eda, y de las coacciones que les siguen; y de la crisis, esas razones, esas coacciones, afloran hoy en d\u00eda aumentadas. El efecto de la excepci\u00f3n es, como vemos, una nueva normalizaci\u00f3n, una nueva normalidad. Se refuerza el efecto de adhesi\u00f3n conformadora con las pr\u00e1cticas y las consignas del ejecutivo: en tiempos de crisis no se puede discutir, sino que hay que obedecer, hay que remar de acuerdo; el imperativo de la <em>salus populi<\/em> deslegitima toda dial\u00e9ctica (y esto se aplica al sector de la salud, pero tambi\u00e9n con respecto a las relaciones econ\u00f3micas y financieras con la UE). Un reflejo del orden, un efecto de neutralizaci\u00f3n, que no es armon\u00eda civil ni empat\u00eda social: es, en todo caso, una confianza forzada al poder. Pasar\u00e1, cuando se presente a los ciudadanos la factura econ\u00f3mica de la pandemia; pero mientras tanto existe.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Esta funci\u00f3n normalizadora de la excepci\u00f3n parece ser muy importante para la pol\u00edtica; para la indecisi\u00f3n, para escapar de la responsabilidad; pero la indecisi\u00f3n es tambi\u00e9n una decisi\u00f3n, es un c\u00e1lculo, es una estrategia que produce efectos. Y el efecto es que la emergencia se prolonga, se hace permanente. En contra de la voluntad de vivir que impregna el cuerpo social, en contra del deseo generalizado de volver a lo que para todos aparece como la normalidad pre-crisis (el factor psicol\u00f3gico, aqu\u00ed, prevalece comprensiblemente sobre los datos estructurales), los cient\u00edficos y los pol\u00edticos plantean continuamente advertencias (con muy pocas excepciones aisladas) que indican el deber de \u00abcambiar el estilo de vida\u00bb, de aprender a \u00abconvivir con el virus\u00bb, de \u00abno bajar la guardia\u00bb: el miedo debe sedimentarse en el cuerpo social, debe inducir una nueva obediencia, una nueva introyecci\u00f3n de la disciplina, una nueva sumisi\u00f3n \u2014 en un contexto cada vez m\u00e1s desordenado por \u00f3rdenes siempre nuevas. La compactaci\u00f3n de los derechos se convierte as\u00ed en una nueva normalidad, legitimada por la racionalidad cient\u00edfica y una inoculaci\u00f3n mesurada del miedo. El distanciamiento personal, las mascarillas, el empobrecimiento de la vida social, el teletrabajo y la teleense\u00f1anza, deben continuar: al menos hasta que la vacuna est\u00e9 lista (si es que alguna vez lo estar\u00e1).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Por lo tanto, la inmunizaci\u00f3n es v\u00e1lida hoy en d\u00eda como una estrategia no para el presente sino para el futuro \u2014 no como un orden realmente efectuado sino como una aspiraci\u00f3n. El \u00abtiempo de la espera\u00bb \u2014el tiempo de la modernidad\u2014 no es el esperar en el desencanto y la paz leviat\u00e1nica el reino venidero de Cristo, sino esperar en la ansiedad por la salvaci\u00f3n sanitaria de las epidemias. Esto no es un retroceso, sino un fortalecimiento de las l\u00f3gicas de la pol\u00edtica moderna: la excepci\u00f3n originalmente escondida en las entra\u00f1as del Leviat\u00e1n es ahora evidente; el gran animal marino ahora la exhibe, la persigue para alimentarse de ella. Mientras haya excepci\u00f3n, hay vida: la suya propia. El fin es siempre el mismo: la obediencia a cambio de la seguridad; antes, de la seguridad ya conseguida, en el orden artificial; hoy, de la seguridad por alcanzar, en la movilizaci\u00f3n perenne.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Pero hay una variable, importante. Tambi\u00e9n en esta circunstancia el principio de soberan\u00eda (la gesti\u00f3n de la nuda vida), debe ser comparado con el otro principio moderno, que no puede reducirse a \u00e9l: el principio de rendimiento, de utilidad, de beneficio. Ambos \u2014Estado y econom\u00eda\u2014 implican la movilizaci\u00f3n del sujeto, su exposici\u00f3n al riesgo (la \u00absociedad del riesgo\u00bb cantada por el neoliberalismo), pero dan vida a din\u00e1micas diferentes, reconciliables s\u00f3lo de manera emp\u00edrica y transitoria. Por el momento, son las exigencias de la producci\u00f3n (y no los \u00abderechos\u00bb) las que constituyen el terrapl\u00e9n del poder soberano; exigencias que requieren que se aflojen algunas de las limitaciones actualmente vigentes. Se encontrar\u00e1 un nuevo equilibrio entre el rendimiento y la excepci\u00f3n, a expensas de los s\u00fabditos, de los ciudadanos, para quienes la vuelta al trabajo ser\u00e1 parad\u00f3jicamente una liberaci\u00f3n, y la obediencia a obligaciones siempre nuevas un precio justo que pagar a las disposiciones combinadas de la epidemia, la reconstrucci\u00f3n y el endeudamiento con el Mecanismo Europeo de Estabilidad; la libertad ser\u00e1 \u00abcondicionada\u00bb, y la espontaneidad una concesi\u00f3n. Las mujeres y los hombres ser\u00e1n m\u00e1s sumisos, m\u00e1s disciplinados frente a los reg\u00edmenes de excepci\u00f3n que normalizar\u00e1n progresivamente, en nuevos \u00f3rdenes cada vez m\u00e1s extra\u00f1os, la sucesi\u00f3n de las emergencias de todo tipo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Por otra parte, eliminar un poco de democracia (el 10 %, se calcul\u00f3 seriamente en un libro reciente) es una condici\u00f3n indispensable para competir, en el mundo globalmente enfermo, con el autoritarismo chino que vence. La dilataci\u00f3n de la excepci\u00f3n significa, por lo tanto, que todo debe cambiar para que todo permanezca como est\u00e1. En lugar de ser la irrupci\u00f3n de lo nuevo, la excepci\u00f3n es la prueba de la resiliencia del sistema \u2014 a expensas de las libertades de los ciudadanos, a los que se les pide una nueva obediencia, que confirma la antigua. Una continuidad descendente, por lo tanto, en la que el capitalismo de control (el de los <em>big data<\/em>, privatista) est\u00e1 flanqueado por el Estado de seguridad (la funci\u00f3n p\u00fablica), en una mezcolanza cojeante y apor\u00e9tica, en un orden desordenado, abarrotado de excepciones, an\u00f3mico.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Por supuesto, aunque la pandemia y su gesti\u00f3n han revelado y acelerado procesos y estructuras, no es del todo irrealista pensar que de los muchos desequilibrios que se vislumbran en el horizonte podr\u00eda surgir un acontecimiento imprevisto: el deseo de libertad de una sociedad cansada de vivir disuelta, y dispuesta a forjar v\u00ednculos significativos sobre la base de la vida concreta y sus dificultades reales, no del miedo, ni de la nuda vida ni de la vida virtual. Un acontecimiento excepcional, y al mismo tiempo una pulsi\u00f3n hacia la normalidad, que, por una vez, no ser\u00eda una compulsi\u00f3n a repetir sino un aut\u00e9ntico aliento de novedad.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carlo Galli public\u00f3 el 29 de abril de 2020 en el sitio web de Istituto Italiano per gli Studi Filosofici este ensayo que expone detalladamente el paradigma de la excepci\u00f3n que se libra en las decisiones de los gobiernos m\u00e1s dem\u00f3cratas y \u00abnormales\u00bb alrededor del mundo durante la gesti\u00f3n de la pandemia. &nbsp; 1. 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