{"id":157,"date":"2016-05-07T08:22:33","date_gmt":"2016-05-07T06:22:33","guid":{"rendered":"http:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=157"},"modified":"2016-05-07T08:22:33","modified_gmt":"2016-05-07T06:22:33","slug":"georges-bataille-el-bajo-materialismo-y-la-gnosis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=157","title":{"rendered":"Georges Bataille \/ El bajo materialismo y la gnosis"},"content":{"rendered":"<div class=\"separator\" style=\"clear: both;text-align: center\">\n<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" border=\"0\" height=\"296\" src=\"https:\/\/4.bp.blogspot.com\/-mjipMXb-V7Y\/UvwWNIlxV2I\/AAAAAAAAAVo\/X0aML18cGb8\/s400\/archontes-a-tete-de-canard.jpg\" width=\"400\" \/><\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nSi se considera un objeto particular, resulta f\u00e1cil distinguir la materia de la forma, y una distinci\u00f3n an\u00e1loga puede hacerse en lo que concierne a los seres org\u00e1nicos, tomando la forma esta vez el valor de la unidad del ser y de su existencia individual. Pero si se considera el conjunto de las cosas, una vez que las distinciones de ese tipo se transponen, \u00e9stas devienen arbitrarias e incluso ininteligibles. Se forman as\u00ed dos entidades verbales que se explican \u00fanicamente por su valor constructivo en el orden social: Dios abstracto (o simplemente idea) y materia abstracta, el jefe de la guardia y los muros de la prisi\u00f3n. Las variantes de este andamiaje metaf\u00edsico no tienen m\u00e1s inter\u00e9s que los diferentes estilos arquitect\u00f3nicos. Se ha debatido para discernir si la prisi\u00f3n proven\u00eda del guardia o el guardia de la prisi\u00f3n: aunque ese debate haya tenido hist\u00f3ricamente una importancia primordial, actualmente corre el riesgo de provocar un asombro tard\u00edo, aunque s\u00f3lo fuera en raz\u00f3n de la desproporci\u00f3n entre las consecuencias de la discusi\u00f3n y su radical insignificancia.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nSin embargo, cabe se\u00f1alar que la \u00fanica forma de materialismo consecuente que hasta el momento ha escapado de la abstracci\u00f3n sistem\u00e1tica <i>en su desarrollo<\/i>, o sea el materialismo dial\u00e9ctico, tuvo como punto de partida, al menos tanto como el materialismo ontol\u00f3gico, el idealismo absoluto en su forma hegeliana. (Probablemente no haya que volver sobre ese procedimiento: necesariamente el materialismo, cualquiera que sea su alcance en el orden positivo, es ante todo la negaci\u00f3n obstinada del idealismo, lo que en \u00faltima instancia significa la negaci\u00f3n de la base misma de <i>toda<\/i> filosof\u00eda.) Ahora bien, el hegelianismo proviene, parece ser, no menos que de la filosof\u00eda cl\u00e1sica de la \u00e9poca de Hegel, de concepciones metaf\u00edsicas muy antiguas, de concepciones desarrolladas entre otros por los gn\u00f3sticos, en una \u00e9poca en que la metaf\u00edsica pudo asociarse a las m\u00e1s monstruosas cosmogon\u00edas <i>dualistas,<\/i> y por eso mismo extra\u00f1amente rebajadas<small><sup>1<\/sup><\/small>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nConfieso que con respecto a las filosof\u00edas m\u00edsticas s\u00f3lo tengo un inter\u00e9s inequ\u00edvoco, pr\u00e1cticamente an\u00e1logo al que un psiquiatra para nada infatuado les dirigir\u00eda a sus enfermos: me parece inconducente confiarse a instintos que tienen por objeto, sin esfuerzo alguno, los desv\u00edos y las carencias m\u00e1s lamentables. Pero actualmente es dif\u00edcil permanecer indiferente a las soluciones, aunque parcialmente falsas, aportadas a comienzos de la era cristiana a problemas que no parecen notoriamente diferentes de los nuestros (que son los de una sociedad cuyos principios originales se han vuelto, en un sentido muy preciso, <i>letra muerta<\/i>, una sociedad que debe cuestionarse y trastocarse ella misma para recuperar motivos de fuerza y de agitaci\u00f3n). Es as\u00ed que la adoraci\u00f3n de un dios con cabeza de asno (siendo el asno el animal m\u00e1s horriblemente c\u00f3mico pero a la vez el m\u00e1s humanamente viril) me parece a\u00fan hoy capaz de adquirir un valor fuertemente capital y que la cabeza de asno cortada de la personificaci\u00f3n ac\u00e9fala del sol representa sin duda, por imperfecta que sea, una de las m\u00e1s virulentas manifestaciones del materialismo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nDejar\u00e9 aqu\u00ed a Henri-Charles Puech el trabajo de exponer, en pr\u00f3ximos art\u00edculos, el desarrollo de tales mitos<small><sup>2<\/sup><\/small>, tan sospechosos en aquella \u00e9poca, repulsivos como chancros y transportando los g\u00e9rmenes de una subversi\u00f3n extravagante, aunque mortal, del orden y del ideal hoy expresados por los t\u00e9rminos de antig\u00fcedad cl\u00e1sica. Sin embargo, yo no creo que sea vano ni imposible simplificar las cosas excesivamente, en principio, e indicar el sentido que se les debe dar a los des\u00f3rdenes filos\u00f3ficos y mitol\u00f3gicos que afectaban entonces la representaci\u00f3n del mundo. La gnosis, en efecto, lo mismo antes que despu\u00e9s de la predicaci\u00f3n cristiana y de una manera casi brutal, sin importar cu\u00e1les hayan sido sus desarrollos metaf\u00edsicos, introduc\u00eda en la ideolog\u00eda grecorromana los fermentos m\u00e1s impuros, tomaba de todas partes, de la tradici\u00f3n egipcia, del dualismo persa, de la heterodoxia judeo-oriental, los elementos menos acordes con el orden intelectual establecido; a\u00f1ad\u00eda sus propios sue\u00f1os que expresaban sin consideraci\u00f3n obsesiones monstruosas; no retroced\u00eda en la pr\u00e1ctica religiosa ante las formas m\u00e1s bajas (ya entonces inquietantes) de la magia y de la astrolog\u00eda griegas o caldeo-asirias; y al mismo tiempo utilizaba \u2014aunque quiz\u00e1 m\u00e1s exactamente compromet\u00eda\u2014 la naciente teolog\u00eda cristiana y la metaf\u00edsica helen\u00edstica.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nNo resulta sorprendente que el car\u00e1cter proteico de ese movimiento haya dado lugar a interpretaciones contradictorias. Fue incluso posible concebir la gnosis como una forma intelectual, fuertemente helenizada, del cristianismo primitivo, demasiado popular y poco propenso a los desarrollos metaf\u00edsicos: una especie de cristianismo superior elaborado por fil\u00f3sofos avezados en las especulaciones helen\u00edsticas y rechazado por las masas cristianas incultas<small><sup>3<\/sup><\/small>. De modo que los principales protagonistas de la gnosis, Bas\u00edlides, Valent\u00edn, Bardesanes, Marci\u00f3n, son considerados como grandes humanistas religiosos y, desde un punto de vista protestante tradicional, como grandes cristianos. La mala reputaci\u00f3n y el car\u00e1cter m\u00e1s o menos sospechoso de sus teor\u00edas se explicar\u00edan a partir de que s\u00f3lo son conocidas a trav\u00e9s de la pol\u00e9mica de los Padres de la Iglesia, sus enemigos violentos y sus calumniadores obligados.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nLos escritos de los te\u00f3logos gn\u00f3sticos fueron sistem\u00e1ticamente destruidos por los cristianos ortodoxos (actualmente, de una literatura considerable casi nada queda). S\u00f3lo las piedras sobre las que grabaron en relieve las figuras de un Pante\u00f3n provocativo y particularmente inmundo permiten comentar algo m\u00e1s que diatribas: pero precisamente confirman la mala opini\u00f3n de los heresi\u00f3logos. La ex\u00e9gesis moderna m\u00e1s consistente admite adem\u00e1s que las formas abstractas de las entidades gn\u00f3sticas evolucionaron a partir de mitos toscos que se corresponden con la tosquedad de las im\u00e1genes grabadas en las piedras<small><sup>4<\/sup><\/small>. Y establece sobre todo que en el origen de la gnosis, cuyo fundamento \u00faltimo es el dualismo zoroastriano, no deben buscarse el neoplatonismo o el cristianismo<small><sup>5<\/sup><\/small>. Un dualismo a veces desfigurado, sin duda a consecuencia de las influencias cristiana o filos\u00f3fica, pero un dualismo profundo y, al menos en su desarrollo espec\u00edfico, no emasculado por una adaptaci\u00f3n a las necesidades sociales como en el caso de la religi\u00f3n irania (al respecto es esencial hacer notar que la gnosis y en el mismo grado el manique\u00edsmo que, de alguna manera, deriva de ella, nunca sirvieron a las combinaciones sociales, nunca asumieron el papel de religi\u00f3n de Estado).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nPr\u00e1cticamente, es posible considerar como un <i>leitmotiv<\/i> de la gnosis la concepci\u00f3n de la materia como un principio <i>activo<\/i> que posee una existencia eterna y aut\u00f3noma, la de las tinieblas (que no ser\u00edan la ausencia de la luz sino los arcontes monstruosos revelados por esa ausencia), la del mal (que no ser\u00eda la ausencia del bien, sino una acci\u00f3n creadora). Tal concepci\u00f3n era totalmente incompatible con el principio mismo del esp\u00edritu hel\u00e9nico, profundamente monista, y cuya tendencia dominante consideraba la materia y el mal como degradaciones de principios superiores. Atribuir la creaci\u00f3n de la Tierra, donde tiene lugar nuestra agitaci\u00f3n repugnante y rid\u00edcula, a un principio horrible y <i>completamente ileg\u00edtimo<\/i> implicaba evidentemente, desde el punto de vista de la construcci\u00f3n intelectual griega, un pesimismo aborrecible, inadmisible, exactamente lo contrario de lo que a toda costa era necesario establecer y poner universalmente de manifiesto. Poco importa en efecto la existencia opuesta de una divinidad excelsa y digna de la confianza absoluta del esp\u00edritu humano si la divinidad nefasta y odiosa de ese dualismo no le resulta reductible en ning\u00fan caso, sin ninguna posibilidad de esperanza. Bien es cierto que aun dentro de la gnosis las cosas no estaban siempre tan contrastadas. La doctrina bastante difundida de <i>la emanaci\u00f3n<\/i>, seg\u00fan la cual el innoble dios creador, el <i>dios maldito<\/i> (a veces identificado con el Jehov\u00e1 b\u00edblico) emanar\u00eda del dios supremo, respond\u00eda a la necesidad de un paliativo. Pero si nos atenemos a la significaci\u00f3n espec\u00edfica de la gnosis, suministrada a la vez por las controversias de los heresi\u00f3logos y por las grabaciones en piedra, la obsesi\u00f3n desp\u00f3tica y bestial por las fuerzas malvadas y fuera de la ley parece indiscutible, tanto en la especulaci\u00f3n metaf\u00edsica como en la pesadilla mitol\u00f3gica.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nResulta dif\u00edcil creer que despu\u00e9s de todo la gnosis no de testimonio ante todo de un siniestro amor por las tinieblas, un gusto monstruoso por los arcontes obscenos y fuera de la ley, por la cabeza de asno solar (cuyo rebuzno c\u00f3mico y desesperado ser\u00eda el indicio de una rebeli\u00f3n descarada contra el idealismo en el poder). La existencia de una secta de <i>gn\u00f3sticos licenciosos<\/i> y de ciertos ritos sexuales responde a ese oscuro partido tomado a favor de una bajeza que no ser\u00eda reductible, a la que le ser\u00edan debidas las atenciones m\u00e1s imp\u00fadicas: la magia negra continu\u00f3 esa tradici\u00f3n hasta nuestros d\u00edas.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nBien es cierto que el objeto supremo de la actividad espiritual de los maniqueos as\u00ed como de los gn\u00f3sticos, era constantemente el bien y la perfecci\u00f3n: por eso es que sus concepciones traen consigo su significaci\u00f3n pesimista. Pero resulta casi in\u00fatil tomar en cuenta esas apariencias, y al fin y al cabo s\u00f3lo la admisi\u00f3n confusa del mal puede determinar el sentido de esas aspiraciones. Si hoy abandonamos abiertamente el punto de vista idealista, as\u00ed como los gn\u00f3sticos y los maniqueos lo hab\u00edan abandonado impl\u00edcitamente, la actitud de quienes ve\u00edan en su propia vida un efecto de la acci\u00f3n creadora del mal parece incluso radicalmente optimista. Es posible ser un juguete del mal en completa libertad si el propio mal no tiene que responder ante Dios. Aparentemente, haber recurrido a unos <i>arcontes<\/i> no indica que se haya deseado profundamente la sumisi\u00f3n de las cosas que existen a una autoridad superior, a una autoridad que los <i>arcontes<\/i> confunden mediante una eterna bestialidad.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nEs as\u00ed como parece \u2014al final de cuentas\u2014 que la gnosis, en su proceso psicol\u00f3gico, no es tan diferente al materialismo actual, quiero decir un materialismo que no implica una ontolog\u00eda, que no implica que la materia sea la cosa en s\u00ed. Pues ante todo se trata de no someterse, ni uno mismo ni su raz\u00f3n, a algo que ser\u00eda m\u00e1s elevado, a cualquier cosa que pueda darle al ser que yo soy, a la raz\u00f3n que estructura ese ser, una autoridad prestada. Ese ser y su raz\u00f3n no pueden someterse en efecto sino a lo que es m\u00e1s <i>bajo<\/i>, a lo que no puede servir de ning\u00fan modo para imitar cualquier tipo de autoridad. Por eso, a lo que hay que llamar verdaderamente la materia, pues <i>eso<\/i> existe fuera de m\u00ed y de la idea, yo me someto enteramente y en tal sentido no admito que mi raz\u00f3n se vuelva el l\u00edmite de lo que dije, pues si yo procediera de ese modo, la materia limitada por mi raz\u00f3n adquirir\u00eda de inmediato el valor de un principio superior (que dicha raz\u00f3n <i>servil<\/i> estar\u00eda encantada de establecer por encima de ella, a fin de hablar como funcionario autorizado). La materia baja es exterior y extra\u00f1a a las aspiraciones ideales humanas y se niega a dejarse reducir a las grandes m\u00e1quinas ontol\u00f3gicas que resultan de esas aspiraciones. Ahora bien, el proceso psicol\u00f3gico del que depende la gnosis ten\u00eda id\u00e9ntico alcance: tambi\u00e9n se trataba de confundir al esp\u00edritu humano y al idealismo ante algo bajo, en la medida en que se reconoc\u00eda que los principios superiores no ten\u00edan ning\u00fan poder sobre ello.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nEl inter\u00e9s de este acercamiento se incrementa debido a que las reacciones espec\u00edficas de la gnosis desembocaban en la figuraci\u00f3n de formas en radical contradicci\u00f3n con el academicismo antiguo: con la figuraci\u00f3n de formas en las cuales es posible ver la imagen de esa materia baja que por s\u00ed sola, por su incongruencia y por una perturbadora falta de consideraci\u00f3n, le permite a la inteligencia escapar de la coacci\u00f3n del idealismo. Ahora bien, hoy en d\u00eda, en el mismo sentido, las figuraciones pl\u00e1sticas son la expresi\u00f3n de un materialismo intransigente, de un recurso a todo lo que compromete a los poderes establecidos en materia de forma, que ridiculiza las entidades tradicionales, que rivaliza ingenuamente con esperpentos que causan estupor. Lo que no es menos importante que la interpretaci\u00f3n anal\u00edtica general de que s\u00f3lo las formas espec\u00edficas y significativas en el mismo grado que el lenguaje pueden suministrar una expresi\u00f3n concreta, inmediatamente sensible, de los desarrollos psicol\u00f3gicos determinados por el an\u00e1lisis.<\/div>\n<hr align=\"left\" style=\"height: 1px\" width=\"15%\" \/>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>1<\/sup><\/small> Como la doctrina hegeliana es ante todo un extraordinario y muy perfecto sistema de reducci\u00f3n, es evidente que s\u00f3lo se vuelven a encontrar los <i>elementos bajos<\/i> que son esenciales en la gnosis en un estado reducido y debilitado.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small>No obstante, en Hegel el papel de esos elementos en el pensamiento sigue siendo de destrucci\u00f3n, aun cuando la destrucci\u00f3n se considere necesaria para la constituci\u00f3n del pensamiento. Raz\u00f3n por la cual cuando se sustituy\u00f3 el idealismo hegeliano por el materialismo dial\u00e9ctico (mediante una inversi\u00f3n completa de los valores, d\u00e1ndole a la materia el papel que desempe\u00f1aba el pensamiento), la materia no era una abstracci\u00f3n sino una fuente de contradicci\u00f3n; por otra parte, ya no se trataba del car\u00e1cter providencial de la contradicci\u00f3n, que simplemente se volv\u00eda una de las propiedades del desarrollo de los hechos materiales.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>2<\/sup><\/small> H. Ch. Puech efectivamente public\u00f3 un arr\u00edenlo titulado \u201cEl dios Besa y la magia helen\u00edstica\u201d, en el N\u00b0 7 (1930) de Documento [<i>N. del T<\/i>].<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>3<\/sup><\/small> Interpretaci\u00f3n que expuso en Francia Eug\u00e8ne de Faye (cf. <i>Introduction \u00e0 l&#8217;\u00e9tude du gnosticisme<\/i>, Par\u00eds, 1903, in-8\u00b0, extracto de <i>Revue de l&#8217;histoire des religions<\/i>, T. XLV y XLVI y <i>Gnostiques et gnosticisme, \u00c9tude critique des documents du gnosticisme chr\u00e9tien au IIe et IIIe si\u00e8cle<\/i>, Par\u00eds 1913, in-8\u00b0 en <i>Biblioth\u00e8que de l&#8217;\u00c9cole des Hautes \u00e9tudes, Sciences religieuses<\/i>, 27e vol.).<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>4<\/sup><\/small> Wilhelm Bousset, <i>Hauptynrobleme der Gnosis<\/i>, Gottingen, 1907.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>5<\/sup><\/small> <i>Id.<\/i>, cap. III. <i>Der Dualismus der Gnosis<\/i>.<\/small><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si se considera un objeto particular, resulta f\u00e1cil distinguir la materia de la forma, y una distinci\u00f3n an\u00e1loga puede hacerse en lo que concierne a los seres org\u00e1nicos, tomando la forma esta vez el valor de la unidad del ser y de su existencia individual. 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