{"id":155,"date":"2016-05-07T08:21:19","date_gmt":"2016-05-07T06:21:19","guid":{"rendered":"http:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=155"},"modified":"2016-05-07T08:21:19","modified_gmt":"2016-05-07T06:21:19","slug":"theodor-w-adorno-y-max-horkheimer-el-individuo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=155","title":{"rendered":"Theodor W. Adorno y Max Horkheimer \/ El individuo"},"content":{"rendered":"<div class=\"separator\" style=\"clear: both;text-align: center\">\n<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" border=\"0\" height=\"416\" src=\"https:\/\/2.bp.blogspot.com\/-Co474OnpDCE\/Uvrkdpmn2XI\/AAAAAAAAAVU\/_QjS1IKfGnU\/s1600\/horkheimer+adorno.jpg\" width=\"640\" \/><\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\nEn numerosas ocasiones se ha subrayado que la ciencia de la sociedad, la sociolog\u00eda, no puede aislarse de otras disciplinas (por ejemplo la psicolog\u00eda, la historia, la econom\u00eda pol\u00edtica) si efectivamente quiere enunciar proposiciones que se refieran a la totalidad de las relaciones y las fuerzas sociales. Pero quiz\u00e1 sea superfino agregar que con esto no se quiere resolver a la sociolog\u00eda misma en un confuso conglomerado de qui\u00e9n sabe cu\u00e1ntas y cu\u00e1les ciencias. Lo espec\u00edfico de la sociolog\u00eda no son sus objetos, que aparecen tambi\u00e9n en esas otras ciencias, sino el acento que pone sobre el objeto, es decir, la relaci\u00f3n entre todos esos objetos y las leyes de la socializaci\u00f3n, que precisamente instituye la sociolog\u00eda. Esta curvatura espec\u00edfica vale inclusive en el caso de un concepto, el de individuo, que aparece para la conciencia ingenua y, si es posible decirlo, presociol\u00f3gica, como la ant\u00edtesis de la socializaci\u00f3n. Pero aun para ello tiene suma importancia tratar de desarrollar las consecuencias sociol\u00f3gicas que contiene dicho concepto.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\nEn el campo de las investigaciones sociol\u00f3gicas el concepto de individuo se presenta raramente. La sociolog\u00eda, que se dedica en general al estudio de las \u201crelaciones intrahumanas\u201d, de los grupos, de las clases, de las instituciones sociales, tiende a considerar al individuo como un dato irreductible, y conf\u00eda el an\u00e1lisis del mismo a la biolog\u00eda, la psicolog\u00eda y la filosof\u00eda. Esta \u00faltima, que tambi\u00e9n habr\u00eda intentado la tarea de reflexi\u00f3n cr\u00edtica sobre el concepto, propuso durante mucho tiempo absolutizar al individuo como categor\u00eda extrasocial. La idea de la autonom\u00eda orient\u00f3, desde Descartes en adelante, las investigaciones filos\u00f3ficas, que desembocaron en la afirmaci\u00f3n de la primac\u00eda del yo soy y del yo pienso. Este \u00faltimo se mantendr\u00eda independiente de los sujetos concretos, querido, en Descartes como <i>sum<\/i> del <i>cogitans<\/i>, o en Kant como percepci\u00f3n trascendental y autonom\u00eda moral, como yo absoluto en Fichte y finalmente como pura conciencia en Husserl. En la \u00f3rbita de estas tradiciones, los fil\u00f3sofos del siglo XIX se mantuvieron en su mayor\u00eda ajenos a la experiencia del predominio real del individuo aislado y, complementariamente, de la sociedad. Por encima de ambos parec\u00eda elevarse la concepci\u00f3n idealista de la subjetividad.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\nDesde su primera aparici\u00f3n, el concepto de individuo quiere designar algo concreto, cerrado y subsistente por s\u00ed mismo; es una singularidad caracterizada por propiedades particulares que s\u00f3lo a \u00e9l le son pertinentes. Pero en primer t\u00e9rmino, y en sentido puramente l\u00f3gico, sin referencia a la persona humana, <i>individuum<\/i> es la traducci\u00f3n latina del <i>atomon<\/i> materialista de Dem\u00f3crito. Boecio ofrece esta definici\u00f3n del individuo:<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-left: 0.5cm;text-align: justify\">\n<small>\u201cIndividuo\u201d se aplica de muy diversas maneras. Se denomina individuo a aquel que no puede ser subdividido en modo alguno, como la unidad o el esp\u00edritu [<i>mens<\/i>]; se llama individuo aquello que por solidez no se deja dividir, como el diamante; y se llama individuo aquello cuya predicaci\u00f3n propia no conviene a las otras cosas similares, como \u201cS\u00f3crates\u201d.<small><sup>1<\/sup><\/small><\/small><\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\nEsta predicaci\u00f3n que anuncia lo singular y particular se convertir\u00e1 luego, con Duns Escoto, en el momento de iniciaci\u00f3n de la gran escol\u00e1stica, cuando los Estados nacionales comienzan a afirmarse contra el universalismo medieval, en la <i>hecceitas<\/i>, en el <i>principium individuationis<\/i>, mediante el cual Escoto trat\u00f3 de mediar la naturaleza humana general, la <i>essentia communis<\/i>, con la persona individual, el <i>homo singularis<\/i>. Con ello se prepara la concepci\u00f3n nominalista del individuo, que llegar\u00e1 a ser una segunda naturaleza en todo el desarrollo posterior. Leibniz, sin ayudas ontol\u00f3gicas, define finalmente al individuo por medio de su simple ser; en la doctrina de las m\u00f3nadas se da un modelo conceptual de la visi\u00f3n individualista del hombre concreto en la sociedad civil burguesa:<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-left: 0.5cm;text-align: justify\">\n<small><span class=\"st\">\u2026<\/span>que una sustancia particular no act\u00faa sobre otra sustancia particular, y menos aun la sufre, si se considera que todo lo que sucede a cada una de ellas es s\u00f3lo la consecuencia de su idea o de su noci\u00f3n completa, pues esta idea encierra ya todos los predicados o sucesos, y expresa todo el universo.<small><sup>2<\/sup><\/small><\/small><\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\n\u201cLas m\u00f3nadas no tienen ventanas por las cuales algo pueda entrar o salir\u201d<small><sup>3<\/sup><\/small>, y las modificaciones que se producen en ellas no tienen causas exteriores, sino que derivan de un \u201cprincipio interno\u201d<small><sup>4<\/sup><\/small>. Por \u00faltimo, cada m\u00f3nada es diferente de las dem\u00e1s.<small><sup>5<\/sup><\/small> La sociedad ser\u00e1 entonces una suma de singularidades:<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-left: 0.5cm;text-align: justify\">\n<small>lo que constituye la esencia de un ser de agregaci\u00f3n no es m\u00e1s que un modo de ser de las entidades que lo componen. Por ejemplo, la esencia de un ej\u00e9rcito es s\u00f3lo un modo de ser de los hombres que lo componen.<small><sup>6<\/sup><\/small><\/small><\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\nBajo la influencia de la doctrina de la libre competencia y, en general, del liberalismo, naci\u00f3 la costumbre de considerar las m\u00f3nadas como algo absoluto, como un ser en s\u00ed. Por lo tanto resulta dif\u00edcil exagerar el valor de la obra realizada por la sociolog\u00eda, y antes, por la filosof\u00eda especulativa de la sociedad, cuando socavaron esa creencia y mostraron que el individuo mismo est\u00e1 socialmente mediado. Dado que la filosof\u00eda, luego, se fue constituyendo como ciencia de la sociedad en la \u00e9poca individualista, no debe extra\u00f1ar que las relaciones entre individuo y sociedad representen su tema central, y que, por el contrario, la profundidad y fecundidad de las teor\u00edas sociol\u00f3gicas se midan por la capacidad que han mostrado para penetrar en tales relaciones.<small><sup>7<\/sup><\/small> Pero la din\u00e1mica de la composici\u00f3n interna del individuo s\u00f3lo fue tenida en cuenta por la teor\u00eda al finalizar el proceso.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\nCuando se afirma que la vida humana es en esencia \u2014y no s\u00f3lo por casualidad\u2014 convivencia, se pone en duda el concepto del individuo como \u00e1tomo social \u00faltimo. Si en el fundamento mismo de su existir el hombre es por los dem\u00e1s, que son sus semejantes, y si s\u00f3lo por ellos es lo que es, entonces su definici\u00f3n \u00faltima no es la de una primitiva indivisibilidad y singularidad, sino, m\u00e1s bien, la de una necesaria participaci\u00f3n y comunicaci\u00f3n con los dem\u00e1s. Antes de ser \u2014inclusive\u2014 individuo, el hombre es uno de los semejantes, se relaciona con los otros antes de referirse expl\u00edcitamente a s\u00ed mismo, es un momento de las relaciones en que vive antes de poder llegar eventualmente a autodeterminarse. Todo esto es expresado por el concepto de persona, a pesar de lo mucho que hoy lo maltratan la \u00e9tica y la psicolog\u00eda personalistas. Basta recordar el sentido primitivo de este concepto. <i>Persona<\/i> era el t\u00e9rmino romano para la m\u00e1scara del teatro antiguo. En Cicer\u00f3n el vocablo encuentra una sublimaci\u00f3n en la designaci\u00f3n de la m\u00e1scara del personaje con que alguno se presenta y aparece ante los dem\u00e1s; el papel que alguien, por ejemplo el fil\u00f3sofo, representa en la vida; por lo tanto, el titular de ese papel, y la particular dignidad de que se llega uno a revestir, por ejemplo como actor. De este \u00faltimo significado el concepto pasa luego a designar al ciudadano nacido libre como persona jur\u00eddica, a diferencia del esclavo. Durante la antig\u00fcedad todav\u00eda no posee del todo el sentido de la individualidad sustancial, de \u201cpersonalidad\u201d; la primera nota en ese sentido es perceptible en Boecio, en el siglo VI<small><sup>8<\/sup><\/small>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\nEl concepto enf\u00e1tico y propiamente personalista de la persona tiene sus ra\u00edces en los dogmas cristianos, ante todo en el del alma individual inmortal. Pero la doctrina de la persona constituye a su vez un momento del desarrollo hist\u00f3rico del individuo, que encontr\u00f3 su expresi\u00f3n social, sobre todo en la Reforma protestante. Con ello no queremos decir que la concepci\u00f3n teol\u00f3gica como tal haya sido la causa actuante de esa trasformaci\u00f3n, ni que el desarrollo hist\u00f3rico social del individuo tenga su fuente en el cristianismo, como aparece en la construcci\u00f3n especulativa hegeliana de la historia universal. Pero queremos decir que, por lo menos, la discusi\u00f3n te\u00f3rica del individuo en relaci\u00f3n con la doctrina de la sociedad se desarroll\u00f3, hasta Hegel, en el terreno de esa concepci\u00f3n teol\u00f3gica.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\nLa definici\u00f3n del hombre como persona implica que, en el \u00e1mbito de las condiciones sociales en que vive, y antes de tener conciencia de s\u00ed, aqu\u00e9l debe representar siempre papeles determinados, como semejante de otros hombres. En virtud de dichos papeles y en relaci\u00f3n con sus semejantes, es lo que es: hijo de una madre, alumno de un maestro, miembro de una tribu, practicante de una profesi\u00f3n. Por consiguiente, esas relaciones no son para \u00e9l algo extr\u00ednseco, sino relaciones en las cuales \u00e9l se determina respecto de s\u00ed mismo: precisamente como hijo, alumno, etc. Quien quisiera prescindir de este car\u00e1cter funcional de la persona para buscar en cada uno un significado singular y absoluto, no llegar\u00eda al individuo puro en su singularidad inefable, sino a un punto de referencia altamente abstracto, que a su vez adquirir\u00eda significado respecto del contexto social considerado como principio abstracto de la unidad de la sociedad. Inclusive la persona aislada es, en su biograf\u00eda, una categor\u00eda social, determinada s\u00f3lo en la correlaci\u00f3n vital con otras personas, cosa que constituye, precisamente, su car\u00e1cter social. S\u00f3lo en esta correlaci\u00f3n adquiere un sentido su vida, en condiciones sociales determinadas, y s\u00f3lo en \u00e9l la m\u00e1scara social del personaje es \u2014si lo es\u2014 tambi\u00e9n un individuo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\nLa relaci\u00f3n entre individuo y sociedad no es separable, en segundo t\u00e9rmino, de la relaci\u00f3n con la naturaleza. La constelaci\u00f3n de los tres momentos tiene un car\u00e1cter din\u00e1mico, y la ciencia de la sociedad no puede conformarse con contemplar su interacci\u00f3n perpetuadora, sino que debe indagar las leyes a que obedece esa interacci\u00f3n para deducir las figuras variables que individuo, sociedad y naturaleza van adoptando en su din\u00e1mica hist\u00f3rica. \u201cNo existe una f\u00f3rmula que defina de una vez para siempre las relaciones entre individuo, sociedad y naturaleza.\u201d<small><sup>9<\/sup><\/small> La influencia de determinadas condiciones naturales, geof\u00edsicas y en particular clim\u00e1ticas, sobre las condiciones sociales deb\u00eda ser, para Comte, el primer objeto de la \u201csociolog\u00eda positiva\u201d. De ello qued\u00f3 uno de los temas predilectos que dio lugar a una particular disciplina sociol\u00f3gica de la geograf\u00eda: la ecolog\u00eda. El desarrollo extremo en ese sentido fue efectuado por los disc\u00edpulos de Friedrich Ratzel, quienes absolutizaron las condiciones f\u00edsicas de la convivencia humana, y de tal manera alejaron de lo propiamente social el foco de la investigaci\u00f3n. La necesaria visi\u00f3n integradora del car\u00e1cter socialmente elaborado de la naturaleza, ante el cual los hombres se encuentran una y otra vez, ha gozado de un favor mucho m\u00e1s escaso en la ciencia sociol\u00f3gica, y se mantuvo como privilegio de la filosof\u00eda dial\u00e9ctica y de sus herederos materialistas<small><sup>10<\/sup><\/small>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\nLa llamada sociolog\u00eda cl\u00e1sica dirige la atenci\u00f3n desde el comienzo, m\u00e1s que hacia el individuo, hacia la totalidad social y a su movimiento, adapt\u00e1ndose, en ese sentido, a la tradici\u00f3n filos\u00f3fica. No por casualidad la doctrina de la necesaria primac\u00eda del todo se encuentra en la <i>Pol\u00edtica<\/i> de Arist\u00f3teles poco despu\u00e9s de la f\u00f3rmula del <i>zo\u00f2n politik\u00f3n<\/i><small><sup>11<\/sup><\/small>, es decir, de la naturaleza social del hombre. S\u00f3lo en la convivencia con los dem\u00e1s es hombre el hombre, tanto para Plat\u00f3n cuanto para Arist\u00f3teles, a quienes les parece \u201cnatural\u201d su existencia en la comunidad de la polis, y s\u00f3lo en \u00e9sta puede realizarse plenamente la verdadera naturaleza humana<small><sup>12<\/sup><\/small>. El hombre no social podr\u00e1 ser s\u00f3lo un animal o un dios<small><sup>13<\/sup><\/small>. En lo que respecta a la naturaleza \u201chombre\u201d, la polis aparece, pues, como un <i>a priori<\/i>, que constituye la posibilidad misma del ser hombre. Este motivo vuelve tambi\u00e9n en Kant, quien, en una menci\u00f3n directa de la f\u00f3rmula aristot\u00e9lica, llama al hombre \u201cser destinado a la vida de sociedad\u201d<small><sup>14<\/sup><\/small> y le atribuye la \u201ctendencia a asociarse\u201d, pues s\u00f3lo en la sociedad desarrolla ese ser sus potencialidades naturales. Luego, la condici\u00f3n de dicho desarrollo no es \u00fanicamente la convivencia como tal, sino la convivencia organizada: \u201cEl hombre no estaba destinado, como los animales dom\u00e9sticos, al reba\u00f1o, sino, como la abeja, a la colmena\u201d. Kant presupone como \u201cnecesidad\u201d la de ser \u201cmiembro de una sociedad civil\u201d<small><sup>15<\/sup><\/small>. Hegel, cr\u00edtico riguroso de la filosof\u00eda pr\u00e1ctica kantiana, concuerda sin embargo con Kant en el acento puesto en este momento, que constituye m\u00e1s bien una de las consecuencias esenciales de su cr\u00edtica a Kant por haber asignado un lugar muy escaso a la mediaci\u00f3n societaria, en beneficio de la subjetividad abstracta de la persona moral en su singularidad:<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-left: 0.5cm;text-align: justify\">\n<small>La verdadera autonom\u00eda consiste s\u00f3lo en la unidad y compenetraci\u00f3n de la individualidad con la universalidad, pues lo universal s\u00f3lo adquiere realidad concreta a trav\u00e9s de lo singular, y de la misma manera el sujeto singular y particular s\u00f3lo encuentra la base indestructible y el contenido aut\u00e9ntico de su realidad en lo universal.<small><sup>16<\/sup><\/small><\/small><\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\nLa punta pol\u00e9mica de la filosof\u00eda hegeliana se vuelve totalmente contra la pura individualidad, que el romanticismo hab\u00eda inscrito en esa \u00e9poca sobre sus banderas, y que quer\u00eda realizar la \u201cley del coraz\u00f3n\u201d y en realidad cay\u00f3 en la \u201clocura de la presunci\u00f3n\u201d<small><sup>17<\/sup><\/small>. El ser-para-s\u00ed de lo singular se le aparece a Hegel como un momento necesario del proceso social, pero como un momento transitorio que es necesario vencer y superar. En cambio, con Schlegel se convert\u00eda en sustrato sustancial; el ideal cortejado por Schlegel es el hombre que extrae de s\u00ed mismo el sentido de s\u00ed, sin limitaci\u00f3n alguna impuesta por la sociedad, es decir, una individualidad que no absorbe en s\u00ed a los dem\u00e1s en la imitaci\u00f3n y la identificaci\u00f3n, y que no est\u00e1 sujeta a ley alguna de lo universal. Si bien no tiene quiz\u00e1 una derivaci\u00f3n hist\u00f3rico-cultural directa, la concepci\u00f3n del viejo Nietzsche parece bastante similar; <i>La genealog\u00eda de la moral<\/i> nos presenta un \u201c<i>individuo soberano<\/i> s\u00f3lo igual a s\u00ed mismo, que ha vuelto a liberarse de la moral de las costumbres, el individuo aut\u00f3nomo supermoral\u201d, el hombre \u201cde la propia, amplia e independiente voluntad, a quien es l\u00edcito prometer\u201d<small><sup>18<\/sup><\/small>. En <i>La voluntad de poder<\/i>, por \u00faltimo, el individuo es \u201calgo totalmente nuevo y creador de novedad, un absoluto, cada una de cuyas acciones es toda y s\u00f3lo suya. Por medio de sus acciones el individuo extrae, en \u00faltima instancia, valores de s\u00ed mismo, y aun las palabras de las tradiciones s\u00f3lo le son dadas en la interpretaci\u00f3n individual\u201d<small><sup>19<\/sup><\/small>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\nAl sostener la primac\u00eda de la sociedad sobre el individuo, la sociolog\u00eda no sigui\u00f3 al comienzo un impulso progresista, sino que, por el contrario, se ubic\u00f3 en la corriente de las tendencias restauradoras que siguieron a la revoluci\u00f3n francesa. As\u00ed, Auguste Comte contrapon\u00eda su sociolog\u00eda a la fase precedente, \u201cmetaf\u00edsica\u201d, de la historia, en la cual precisamente el individuo se hab\u00eda rebelado contra lo \u201cpositivo\u201d, es decir, el orden establecido. De ah\u00ed una \u201canarqu\u00eda profunda y cada vez m\u00e1s amplia, aunque de naturaleza puramente transitoria, en todo el sistema intelectual\u201d. La sociolog\u00eda positiva liberar\u00e1 a la sociedad \u201cde esa tendencia fatal a una inminente disoluci\u00f3n, para conducirla en forma directa a una nueva organizaci\u00f3n, a la vez m\u00e1s progresista y m\u00e1s coherente que la que se bas\u00f3 alguna vez en la filosof\u00eda teol\u00f3gica\u201d<small><sup>21<\/sup><\/small>. Comte pide \u2014en los t\u00e9rminos de una futura consigna del fascismo\u2014 que los intereses ego\u00edstas se subordinen a los \u201csociales\u201d, a la utilidad com\u00fan<small><sup>21<\/sup><\/small>, y reduce t\u00e1citamente el individuo a un mero representante del g\u00e9nero, otorg\u00e1ndole por lo tanto una importancia secundaria. Por lo dem\u00e1s, cada vez que se escuch\u00f3 a los soci\u00f3logos tronar contra el ego\u00edsmo, se trataba, en rigor, de convencer a los hombres de que no deb\u00edan perseguir la felicidad. Es cierto que en Comte se une a ese momento la visi\u00f3n altamente progresista del individuo como producto social, concepto de origen un tanto tard\u00edo<small><sup>22<\/sup><\/small>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\nPara apreciar con claridad el alcance de la concepci\u00f3n comtiana del individuo como categor\u00eda de la sociedad, no en su aspecto trivial, sino como descubrimiento riqu\u00edsimo en consecuencias, conviene recordar cu\u00e1nto se aleja esta idea de la opini\u00f3n, vigente a\u00fan hoy en el sentido com\u00fan, que ve en el individuo algo dado en la naturaleza. En efecto, se podr\u00eda inclusive sostener que cada hombre viene al mundo como individuo, como ente biol\u00f3gico individual, y que frente a este hecho fundamental su naturaleza social es secundaria, o s\u00f3lo derivada. Este hecho biol\u00f3gico no es olvidado; una sociolog\u00eda verdaderamente cr\u00edtica debe rehacerse de acuerdo con \u00e9l, y no como \u00faltimo t\u00e9rmino, para evitar el idolatrar la comunidad social. Pero por otro lado, el concepto de individuaci\u00f3n biol\u00f3gica es tan abstracto e indeterminado, que no puede expresar en forma completa y adecuada lo que los individuos son efectivamente. Se puede dejar aqu\u00ed a un lado el hecho de que ya la simple existencia natural del individuo est\u00e1 mediatizada por el g\u00e9nero humano, y en consecuencia por la sociedad<small><sup>23<\/sup><\/small>; pero \u201cindividuo\u201d, en sentido estricto, quiere decir algo m\u00e1s, que no es en rigor el ente biol\u00f3gico individual. \u00c9ste surge, en cierto sentido, en cuanto se pone a s\u00ed mismo y eleva su ser-para-s\u00ed, su unicidad, a la categor\u00eda de verdadera determinaci\u00f3n. Antes, el lenguaje filos\u00f3fico y el lenguaje com\u00fan indicaban todo eso con el t\u00e9rmino \u201cautoconciencia\u201d, \u201csentido-de-s\u00ed\u201d<small><sup>24<\/sup><\/small>. Individuo es s\u00f3lo el que se diferencia a s\u00ed mismo de los intereses y puntos de vista de los otros, se hace sustancia de s\u00ed, instaura como norma la propia autoconservaci\u00f3n y el propio desarrollo. Y no es casual que el t\u00e9rmino \u201cindividuo\u201d designe al hombre singular, s\u00f3lo alrededor del siglo XVIII, y la cosa no es mucho m\u00e1s antigua que la palabra: comienza a existir poco antes del Renacimiento. La grandiosa novedad de la poes\u00eda de Petrarca ha sido vista, y con raz\u00f3n, en el hecho de que en \u00e9l se despertaba por primera vez la individualidad<small><sup>25<\/sup><\/small>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\nPero incluso esta autoconciencia del yo individual, que por s\u00ed sola no hace un individuo, es una autoconciencia social; y vale la pena recordar aqu\u00ed que aun la concepci\u00f3n filos\u00f3fica de la \u201cautoconciencia\u201d supera al individuo \u201cabstracto\u201d, en s\u00ed, y conduce a la mediaci\u00f3n social. Ciertamente, la autoconciencia es, seg\u00fan la c\u00e9lebre definici\u00f3n de Hegel, \u201cverdad de la certidumbre de s\u00ed misma\u201d, pero \u201calcanza su satisfacci\u00f3n s\u00f3lo en otra autoconciencia\u201d<small><sup>26<\/sup><\/small>. El individuo s\u00f3lo surge en esa relaci\u00f3n de una autoconciencia con otra, y surge como nueva autoconciencia; as\u00ed tambi\u00e9n lo universal, la sociedad como unidad de las m\u00f3nadas, en la que \u201cel yo es el nosotros, y el nosotros el yo\u201d<small><sup>27<\/sup><\/small>. Tambi\u00e9n la idea de que el individuo llega a s\u00ed mismo s\u00f3lo en cuanto se aliena, no se limita en Hegel a la esfera de la conciencia como contemplaci\u00f3n, sino que se aplica al trabajo directo para satisfacer las necesidades vitales: \u201cEl trabajo del individuo para sus necesidades, es tanto satisfacci\u00f3n de sus necesidades como de las de los otros, y la satisfacci\u00f3n de sus necesidades s\u00f3lo es lograda gracias al trabajo de los otros\u201d<small><sup>28<\/sup><\/small>. Este motivo hegeliano retorna fielmente en Marx: \u201cEl hombre Pedro se refiere a s\u00ed mismo como hombre s\u00f3lo mediante la relaci\u00f3n con el hombre Pablo como su semejante\u201d<small><sup>29<\/sup><\/small>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\nEn realidad, la creencia en la independencia radical del ser individual respecto del todo, es, a su vez, s\u00f3lo apariencia. La forma misma de individuo es forma de una sociedad que se mantiene viva gracias a la mediaci\u00f3n del mercado libre, en el cual se encuentran sujetos econ\u00f3micos libres e independientes<small><sup>30<\/sup><\/small>. Cuanto m\u00e1s se refuerza el individuo, tanto m\u00e1s crece la fuerza de la sociedad, en virtud de la relaci\u00f3n de cambio en que se forma el individuo. Los dos conceptos, individuo y sociedad, son rec\u00edprocos<small><sup>31<\/sup><\/small>; e individuo en sentido amplio es, sin duda, lo contrario del ser natural, un ser que se emancipa y se aleja de las simples relaciones naturales, y desde el comienzo est\u00e1 referido espec\u00edficamente a la sociedad, y precisamente por eso es en s\u00ed mismo solitario. Si es cierto que la llamada \u201cpsicolog\u00eda de masas\u201d se despliega en realidad con procesos psicol\u00f3gicos individuales, se observa tambi\u00e9n el momento contrario, en que el contenido y la forma de cada individualidad son debidos a la sociedad como estructura dotada de leyes propias. La interacci\u00f3n y la tensi\u00f3n de individuo y sociedad resumen en gran medida la din\u00e1mica de todo el complejo. Y por ello, porque unilateralmente la sociolog\u00eda, en virtud de su peculiar posici\u00f3n en la divisi\u00f3n del trabajo entre las ciencias, hab\u00eda subrayado la primac\u00eda de la sociedad sobre el individuo, se puede decir que esa acentuaci\u00f3n vale como correctivo de la difundida ilusi\u00f3n de que cada hombre ha llegado a ser lo que es actuando esencialmente por s\u00ed mismo, por sus disposiciones naturales y por su psicolog\u00eda<small><sup>32<\/sup><\/small>. Este m\u00e9rito de la sociolog\u00eda hay que recordarlo hoy, cuando la sociedad ha llegado a ejercer sobre el individuo poderos\u00edsima presi\u00f3n, y las reacciones individuales son contenidas dentro de l\u00edmites muy reducidos; pero la consideraci\u00f3n psicol\u00f3gica es la que m\u00e1s a menudo se adelanta a la sociol\u00f3gica: cuanto menos individuo tenemos, tanto m\u00e1s individualismo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\nSe podr\u00eda objetar que la consideraci\u00f3n sociol\u00f3gica tiende a reducir una vez m\u00e1s al hombre a simple ser gen\u00e9rico, aunque a un ser gen\u00e9rico de un orden particularmente elevado, a hacer de \u00e9l el modelo impotente de la sociedad. Esta objeci\u00f3n posee gran peso, y es necesario tenerla en cuenta; el concepto puro de sociedad es tan abstracto como el puro concepto de individuo, lo mismo que el de una eterna ant\u00edtesis entre los dos<small><sup>33<\/sup><\/small>. Pero el derecho y el abuso de uno y otro momento, la sustancia y la mera apariencia de ellos, no se dejan determinar completamente al nivel de tales generalizaciones; es necesario el an\u00e1lisis de las relaciones sociales concretas y de la figura concreta que el individuo adopta en estas relaciones.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\nLa comprensi\u00f3n de la acci\u00f3n rec\u00edproca que individuo y sociedad ejercen uno sobre otro tiene una consecuencia fundamental \u2014evitada precisamente por la sociolog\u00eda positivista\u2014 en la idea de que el hombre como individuo alcanza su existencia propia s\u00f3lo en una sociedad justa y humana. Esto est\u00e1 ya impl\u00edcito en el motivo plat\u00f3nico de la conexi\u00f3n funcional de la sociedad como condici\u00f3n para la realizaci\u00f3n de la idea que est\u00e1 en cada hombre; s\u00f3lo la justa rep\u00fablica permite al hombre realizar su idea. Al concretarse, este pensamiento se hace cada vez m\u00e1s cr\u00edtico respecto de la sociedad existente. Si ya en Plat\u00f3n la teor\u00eda de semejante justicia postulaba la construcci\u00f3n de una utop\u00eda, al comienzo de la edad moderna la <i>Utop\u00eda<\/i> de Tom\u00e1s Moro declara ya, mucho m\u00e1s abiertamente, que el objeto de la constituci\u00f3n econ\u00f3mica de un Estado es<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-left: 0.5cm;text-align: justify\">\n<small>reclamar a todos los ciudadanos, cuanto m\u00e1s tiempo sea posible [<\/small><small><span class=\"st\">\u2026<\/span>] la servidumbre del cuerpo a la libertad del esp\u00edritu y de la cultura. En esto, en efecto, consiste [<\/small><small><span class=\"st\">\u2026<\/span>] la felicidad de la vida.<small><sup>34<\/sup><\/small><\/small><\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\nPero tambi\u00e9n Spinoza, cuya tendencia general es cualquier cosa menos utopista, ha sostenido con firmeza este tipo de consideraciones y augurado un ordenamiento del Estado seg\u00fan la raz\u00f3n y con vistas al pleno desenvolvimiento de las fuerzas individuales.<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-left: 0.5cm;text-align: justify\">\n<small>Cada deseo nuestro, en la medida en que es justificado, se puede reducir en sustancia a estos tres: comprender las cosas en sus causas primeras, dominar las pasiones, o sea, llegar al estado de virtud y vivir seguro y sano de cuerpo [<\/small><small><span class=\"st\">\u2026<\/span>] El medio m\u00e1s seguro que la raz\u00f3n y la experiencia ense\u00f1an para este objetivo es fundar una sociedad con leyes bien definidas.<small><sup>35<\/sup><\/small><\/small><\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\nEsta visi\u00f3n de la sociedad, impl\u00edcita en la metaf\u00edsica occidental, est\u00e1 resumida en la sentencia de Hegel: \u201cS\u00f3lo como ciudadano de un buen Estado alcanza el individuo su derecho\u201d<small><sup>36<\/sup><\/small>. Con ello se llega a un punto de viraje entre la sociolog\u00eda cientificista por un lado, que abandona (por motivos sociales) la l\u00ednea de la antigua coherencia, y por el otro, el pensamiento que se supera en praxis trasformadora.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\nCon la diferencia de que en la idea cre\u00edda, realizada por Hegel, el individuo de la sociedad burguesa es tiranizado por la oposici\u00f3n entre existencia burguesa-particular y civil-universal (pol\u00edtica), y entre esfera privada y esfera profesional. Estas oposiciones se han agudizado con el desarrollo econ\u00f3mico-pol\u00edtico. Entronizado el principio de la competencia, derribados los l\u00edmites de los \u00f3rdenes correlativos e iniciada la revoluci\u00f3n t\u00e9cnica de la industria, la sociedad burguesa desarroll\u00f3 un dinamismo social que obliga al individuo econ\u00f3mico a perseguir sus intereses de ganancia despiadadamente y sin preocuparse del bien de la colectividad. La obligaci\u00f3n de conciencia de actuar en ese sentido fue ofrecido por la \u00e9tica protestante y por el concepto burgu\u00e9s-capitalista del deber. El ideal antifeudal de la autonom\u00eda del individuo comprend\u00eda la autonom\u00eda de la decisi\u00f3n pol\u00edtica de los individuos; en el contexto econ\u00f3mico esto se transforma en la ideolog\u00eda que exig\u00eda el mantenimiento del orden existente y el constante incremento de la eficacia de la prestaci\u00f3n. As\u00ed, para el individuo totalmente interiorizado, la realidad se convierte en apariencia y la apariencia en realidad. Al postular y proclamar como absoluta su existencia solitaria, dependiente de la sociedad, e inclusive tolerada y revocable por \u00e9sta, se hace \u201cfrase absoluta\u201d, \u201c\u00fanica\u201d, al modo de Stirner. El terreno ideal de la individuaci\u00f3n, el arte, la religi\u00f3n, la ciencia, se restringe y empobrece como posesi\u00f3n privada de algunos individuos, cuya subsistencia s\u00f3lo a veces es asegurada por la sociedad. La sociedad, que llev\u00f3 al desarrollo del individuo, se desarrolla ahora a s\u00ed misma alejando de s\u00ed al individuo y destron\u00e1ndolo; pero el individuo desconoce a ese mundo, del cual sin embargo depende en lo \u00edntimo, hasta creerlo todo suyo.<\/div>\n<hr align=\"left\" style=\"height: 1px\" width=\"15%\" \/>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>*<\/sup><\/small> Cap\u00edtulo 2\u00b0 de <i>La sociedad. Lecciones de sociolog\u00eda<\/i>, publicado por Editorial Proteo en 1969 en traducci\u00f3n de Floreal Maz\u00eda e Irene Cusien.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>1<\/sup><\/small> Trad, de A. M. S. Boethii, <i>In Isagogen Porphyrii Commenta<\/i>, Viena- Leipzig 1906, p. 195 (Editionis secundae, liber II, c. 7). (<i>Corpus Script. Eccl. Latinorum<\/i>, XLVIII, cf. Migne. PL 64, 97 C-98A).<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>2<\/sup><\/small> Gottfried Wilhelm Leibniz, <i>Hauptschriften zur Grundlegung der Philosophie<\/i>, Leipzig, 1906, p. 154.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>3<\/sup><\/small> Id., <i>Die Monadologie<\/i>, \u00a7 7.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>4<\/sup><\/small> <i>Ibid.<\/i>, \u00a7 11.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>5<\/sup><\/small> Cf. <i>ibid.<\/i>, \u00a7 9.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>6<\/sup><\/small> Trad, de Leibniz, <i>Lettres de L. \u00e1 Arnould<\/i> d&#8217;apr\u00e9s un manuscrit in\u00e9dit, avec une introduction historique et notes critiques par Genevi\u00e8ve Lewis, Par\u00eds, 1952, p. 69.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>7<\/sup><\/small> No s\u00f3lo se anticipa Hegel a la idea de algunas modernas tendencias de la psiquiatr\u00eda, en el sentido de que la individualidad aislada cae en la locura (hoy se trata, en efecto, de explicar la enfermedad mental por la carencia de contacto social: cf. por ejemplo Harry Stack Sullivan, <i>Conceptions of Modern Psychiatry<\/i>, Washington, 1947), sino que ve tambi\u00e9n c\u00f3mo la absolutizaci\u00f3n de cada individuo, la resistencia contra \u00e9sta y el consiguiente estado de lucha de todos contra todos crean las condiciones en las que nadie llega a desarrollar verdaderamente la propia individualidad: \u201cEn efecto, siendo esa [el orden invertido bajo el imperio de la ley del coraz\u00f3n] la ley de cada coraz\u00f3n, y siendo inmediatamente todos los individuos este universal, dicho orden es una efectividad que es s\u00f3lo la efectividad de la individualidad existente por si o del coraz\u00f3n. La conciencia que propone la ley de su coraz\u00f3n, advierte, pues, resistencia por parte de los otros, porque contradice las leyes tambi\u00e9n individuales de sus corazones; y \u00e9stos, en su resistencia, no hacen otra cosa que proponer la propia ley y darle validez. El universal ahora presente es, por lo tanto, s\u00f3lo una resistencia general y un combatirse rec\u00edproco de todos; cada uno quiere hacer v\u00e1lida la propia singularidad, pero sin lograrlo, porque inclusive su singularidad exhibe la misma resistencia y es rec\u00edprocamente envanecida por las otras singularidades. Lo que parece orden p\u00fablico es por lo tanto, esta guerrilla general en la que cada uno arrebata lo que puede, ejerce la justicia sobre la individualidad de los otros y consolida su propia individualidad, que a su vez se disipa por obra de otros. Este orden p\u00fablico es el curso del mundo, apariencia de un andar constante, pero que es s\u00f3lo una universalidad opinada, y cuyo contenido es m\u00e1s bien el juego inesencial del consolidar: 3 y disolverse de las individualidades\u201d. Cf. Hegel, <i>Fenomenolog\u00eda del esp\u00edritu<\/i>. Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico, 1967. [El autor cita la edici\u00f3n Glockner,<i> S\u00e4mtliche Werke<\/i>, vol. II, pp. 291, 283 y ss. (N. del T.)].<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>8<\/sup><\/small> Cf. Boecio, <i>Liber de persona et duabus naturis<\/i>, cap. III.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><sup>9<\/sup> Horkheimer, <i>Bemerkungen zur philosophischen Antropologie<\/i> [Observaciones sobre la antropolog\u00eda filos\u00f3fica], en \u201cZeitschrift f\u00fcr Sozialforschung\u201d, a. IV, 1935, p. 3.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>10<\/sup><\/small> Marx subrayaba con fuerza esta necesidad de la sociedad que tienen los hombres para la satisfacci\u00f3n de sus necesidades vitales en la naturaleza. Esto se ve ya en la <i>Ideolog\u00eda alemana<\/i>: \u201cEl primer presupuesto de toda la historia humana es, naturalmente, la existencia de individuos humanos vivos. De hecho, el primer dato que se debe comprobar es, pues, la organizaci\u00f3n f\u00edsica de estos individuos, y en consecuencia, la relaci\u00f3n con el resto de la naturaleza. Por supuesto, no podemos adentrarnos aqu\u00ed en el examen de la constituci\u00f3n f\u00edsica del hombre, ni de las condiciones naturales encontradas por los hombres, como las condiciones geol\u00f3gicas, orohidrogr\u00e1ficas, clim\u00e1ticas, etc\u00e9tera. Cada historiograf\u00eda debe tomar en cuenta los movimientos de estas bases naturales y las modificaciones que han sufrido, en el curso de la historia, por la acci\u00f3n de los hombres\u201d. Marx-Engels, <i>La ideolog\u00eda alemana<\/i>, Ed. Pueblos Unidos, Montevideo.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>11<\/sup><\/small> Arist\u00f3teles, <i>Pol\u00edtica<\/i>, libro I, cap. 2, 1253 a.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>12<\/sup><\/small> <i>Ibid<\/i>., 1252 b.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>13<\/sup><\/small> <i>Ibid.<\/i>, 1253 a.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>14<\/sup><\/small> Emanuel Kant, <i>Gesammelte Schriften<\/i> (Akademie-Ausgabe), VI: <i>Metaphysik der Sitten<\/i>, II, \u00a7 47, p. 471. [Cf. <i>Metaf\u00edsica de las costumbres<\/i>, II: Doctrina de la virtud.]<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>15<\/sup><\/small> <i>Ibid.<\/i>, VII: <i>Antropologie in pragmatischer Hinsicht<\/i>, p. 330. [Cf. <i>Antropolog\u00eda pragm\u00e1tica<\/i>].<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>16<\/sup><\/small> Hegel, Werke, cit., XII: <i>Vorlesungen \u00fcber die \u00c4sthetik<\/i>, p. 247 [Cf. <i>Est\u00e9tica<\/i>, M\u00e9xico.]<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>17<\/sup><\/small> As\u00ed, en Federico Schlegel: \u201cLo originario y eterno en el hombre es justamente la individualidad [<\/small><small><span class=\"st\">\u2026<\/span>] Practicar la formaci\u00f3n y el desarrollo de \u00e9sta como profesi\u00f3n suprema ser\u00eda un divino ego\u00edsmo\u201d (<i>Ideen<\/i>, en \u201cAthenaeum\u201d, vol. Ill, i, Berl\u00edn, 1800, p. 15). Eso se obtiene aisl\u00e1ndose de todo lo que es ordinario y com\u00fan [<i>Gemein<\/i>] (<i>ibid<\/i>., pp. 28 y ss.), y cre\u00e1ndose por s\u00ed mismo el propio centro (<i>ibid<\/i>., p. 12): \u201c<\/small><small><span class=\"st\">\u2026<\/span>quien se da sus propias leyes es relativamente libre. Y esta es la condici\u00f3n para acercarse a la libertad absoluta [<\/small><small><span class=\"st\">\u2026<\/span>] Una sociedad confoime a este concepto de libertad ser\u00e1 anarqu\u00eda, se llame luego tambi\u00e9n Reino de Dios, o Edad de oro\u201d. (Cf. <i>Neue philosophische Schriften<\/i>, a cargo de J. K\u00f6rner, Frankfurt 1935, p. 199).<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>18<\/sup><\/small> Nietzsche, <i>Werke<\/i>, ed. cit., vol. VII, <i>Zur Genealogie der Moral<\/i>, 2, afor. 2, p. 346.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>19<\/sup><\/small> Ibid., XVI: <i>Der Wille zur Macht<\/i>, afor. 767, p. 203.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>20<\/sup><\/small> Comte, <i>Cours de philosophie positive<\/i>, ed. cit., t. IV, 1839, pp. 8-9, cf. tambi\u00e9n p. 183, nota.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>21<\/sup><\/small> \u201cCualquiera sea el desarrollo intelectual que se pueda suponer en la masa de los hombres, es evidente que el orden social ser\u00e1 siempre incompatible con la libertad permanente concedida a cada uno [<\/small><small><span class=\"st\">\u2026<\/span>] La tolerancia sistem\u00e1tica no puede existir, y en realidad no ha existido nunca.\u201d (Comte, <i>ob. cit<\/i>, p. 58).<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>22<\/sup><\/small> Comte habla de una \u201csociabilidad esencialmente espont\u00e1nea de la especie humana, en virtud de ima propensi\u00f3n instintiva a la vida com\u00fan, independiente de cualquier c\u00e1lculo personal, y con frecuencia contraria a los intereses individuales m\u00e1s vigorosos\u201d (<i>ob. cit.<\/i>, p. 541). Por el contrario, comprueba tambi\u00e9n la influencia del hombre sobre la comunidad social, y se propone poner en evidencia \u201cla influencia necesaria de los m\u00e1s importantes atributos generales de nuestra naturaleza en lo referente a dar a la sociedad humana el car\u00e1cter fundamental que es suyo permanentemente, y que su desarrollo no podr\u00e1 alterar jam\u00e1s (<i>Ibid.<\/i>, p. 543).<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>23<\/sup><\/small> Que la \u201cdomesticaci\u00f3n\u201d del hombre es una de las condiciones ineliminables de su existencia, ha sido mostrado por la psicolog\u00eda, antropolog\u00eda y biolog\u00eda modernas en el estudio del proceso de crecimiento del ni\u00f1o. \u201cLa psicolog\u00eda social debe tener en cuenta esto: en la domesticaci\u00f3n se regulan y forman desde el primer d\u00eda de vida del hombre funciones biol\u00f3gicas b\u00e1sicas de car\u00e1cter totalmente \u201cprivado\u201d: este proceso de regulaci\u00f3n y formaci\u00f3n no es determinado s\u00f3lo por las leyes vitales del ser humano en cuesti\u00f3n, y tampoco por las condiciones objetivas, o de peculiaridad, intenciones o arbitrio de los padres, sino en conjunto, y de modo decisivo, por el sistema de opiniones y de comportamiento preestablecido y objetivado perteneciente al orden primario y al cultural\u201d (Walter Beck, <i>Grundz\u00fcge der Sozilapsychologie<\/i> [Lineamientos de psicolog\u00eda social], M\u00fcnchen, 1953, p. 20. Adolf Portmann ha puesto de relieve, en sus <i>Biologische Fragmente zur Lehre des Menschen<\/i> [Fragmentos biol\u00f3gicos de una doctrina del hombre], Basilea, 1944, c\u00f3mo el hombre se distingue esencialmente del animal, inclusive en cuanto su existencia f\u00edsica presupone la sociedad.)<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>24<\/sup><\/small> Los dos conceptos est\u00e1n expresados en la voz <i>Selbstbewustsein<\/i>, tambi\u00e9n en el alem\u00e1n moderno, si bien en distintos niveles del lenguaje. [<i>N. del E.<\/i>]<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>25<\/sup><\/small> El t\u00e9rmino \u201cindividualismo\u201d fue usado primeramente por los sansimonianos para caracterizar, en contraposici\u00f3n a \u201csocialismo\u201d, una econom\u00eda de competencia. La teor\u00eda acabada del individualismo en sentido estricto implica la tesis liberal seg\u00fan la cual el individuo, al perseguir sus intereses particulares, presta un servicio a los intereses generales. La historia de esta idea ha sido reconstruida por Alexander R\u00fcstow, poniendo de manifiesto sobre todo su relaci\u00f3n con el estoicismo antiguo. (Cf. Alexander R\u00fcstow, <i>Das Versagen des Wirtschaftsliberalismus als religionsgeschichtliches Problem<\/i> [La quiebra del liberalismo como problema de historia religiosa], Estambul, 1945.) R\u00fcstow recuerda algunas formulaciones caracter\u00edsticas de este \u201cindividualismo\u201d: \u201cMientras el hombre imagina que persigue s\u00f3lo su propio beneficio, es sin embargo instrumento en manos de un poder superior y trabaja, a menudo sin saberlo, por el grandioso edificio del Estado y de la sociedad civil\u201d (Johann Heinrich von Th\u00fcnen, cit. en R\u00fcstow, <i>ob. cit.<\/i>, p. 30). \u201c<\/small><small><span class=\"st\">\u2026<\/span>de esta forma [el Creador] prescribe al hombre su camino en la eterna e inmutable convivencia con sus semejantes, mediante la ley del aprovechamiento de sus propias energ\u00edas. De esta manera. \u00c9l hace que, una vez reconocidas las leyes del funcionamiento de esa energ\u00eda, cada hombre particular, actuando en su propio beneficio, deba en conjunto emplear sus fuerzas por la salud de todos del modo m\u00e1s conveniente para promove\u00ed el bien de \u00e9stos. Tal es, pues, la fuerza que mantiene unida a la sociedad humana, vinculo que une a todos los hombres y los obliga, en un intercambio rec\u00edproco, a promover, con su propio beneficio, el del vecino\u201d (Hermann Heinrich Gossen, cit. en R\u00fcstow, <i>ob. cit.<\/i>, p. 35).<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>26<\/sup><\/small> Hegel, <i>Werke<\/i> cit., 2, p. 146. [<i>Fenomenolog\u00eda del esp\u00edritu<\/i>, vol. I.]. <\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>27<\/sup><\/small> <i>Ibid.<\/i>, p. 147. Cf. tambi\u00e9n <i>Werke<\/i>, 7, \u00a7 182 y Agregado a los \u00a7\u00a7 182 y 184.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>28<\/sup><\/small> Hegel. <i>Werke<\/i>, cit,, 2, p. 247. Cf. Marx, <i>El Capital<\/i>, Berl\u00edn, 1951, vol. I, p. 113.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>29<\/sup><\/small> Marx, <i>ob. cit.<\/i>, p. 57.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>30<\/sup><\/small> Cf., sobre este punto, Simmel: \u201cLa competencia desarrolla la especificidad del individuo en la proporci\u00f3n num\u00e9rica de los participantes en la competencia misma\u201d (Georg Simmel. <i>Soziologie<\/i>, M\u00fcnchen-Leipzig, 1922, p. 528). Mucho tiempo antes, Hegel hab\u00eda relacionado con la competencia la formaci\u00f3n del individuo que es por s\u00ed, distinta de al relaci\u00f3n entre el hombre verdaderamente libre y el que se cree tal, entre la personalidad, como determinaci\u00f3n fundamental del derecho, que adquiere existencia con la propiedad, y la individualidad como elemento portador del esp\u00edritu viviente. Cf. Hegel, <i>Werke<\/i>, ed. cit., II, p. 362 [<i>Lecciones sobre la filosof\u00eda de la historia<\/i>].<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>31<\/sup><\/small> Cf. Simmel. <i>ob. cit<\/i>., pp. 525 y 530: \u201cLa especificidad individual de la persona y las influencias sociales, los intereses, e inclusive las relaciones sociales que la ligan a su entorno, manifiestan, en el curso de su desenvolvimiento rec\u00edproco, una relaci\u00f3n entre s\u00ed; y \u00e9sta aparece como forma t\u00edpica en los m\u00e1s diversos sectores y momentos de la realidad social. Ksa individualidad del ser y del hacer se desarrolla, as\u00ed, en relaci\u00f3n con la medida en que se ampl\u00eda el c\u00edrculo social en que se encuentra el individuo.\u201d \u201c<\/small><small><span class=\"st\">\u2026<\/span>individualizaci\u00f3n y diferenciaci\u00f3n disminuyeron los v\u00ednculos con el m\u00e1s pr\u00f3ximo, para establecer en cambio uno nuevo, sea real o ideal, con el m\u00e1s lejano\u201d. Simmel cree en una especie de ley o \u201cf\u00f3rmula fenomenol\u00f3gica\u201d en virtud de la cual los miembros de una sociedad se diferencian tanto m\u00e1s cuanto m\u00e1s extiende \u00e9sta, y por lo tanto cuanto menos se distingue de las otras sociedades; y rec\u00edprocamente, cuanto m\u00e1s peque\u00f1a y distinta de las otras es una sociedad, tanto mayor es la homogeneidad de sus miembros: \u201c<\/small><span class=\"st\">\u2026<\/span><small><i>ceteris paribus<\/i>, hay en cada hombre, por decirlo as\u00ed, una relaci\u00f3n proporcional invariable entre lo individual y lo social, que s\u00f3lo cambia respecto de la forma; cuanto m\u00e1s peque\u00f1o es el c\u00edrculo al cual nos damos, tanto menor es nuestra libertad individual: y sin embargo el c\u00edrculo mismo es entonces algo individual, que se distingue con claridad de todos los otros, precisamente porque es peque\u00f1o. Y a la inversa, cuando el c\u00edrculo en que actuamos y al cual se refieren nuestros intereses es m\u00e1s amplio, crece en \u00e9l el \u00e1mbito ofrecido para el desarrollo de nuestra individualidad; pero como partes de este todo tenemos menos peculiaridad, y \u00e9sta es, como grupo social, menos individual. Por lo tanto, la nivelaci\u00f3n de sus individuos no corresponde a la pequenez o a la restricci\u00f3n relativa de la comunidad, sino pobre todo a sus caracter\u00edsticas individuales propias. O. en una f\u00f3rmula brev\u00edsima: los elementos del c\u00edrculo diferenciado son indiferenciados; los del c\u00edrculo indiferenciado son diferenciados\u201d (<i>ibid.<\/i> pp. 531 y ss.).<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>32<\/sup><\/small> La superioridad de la sociedad sobre el individuo es declarada de modo dr\u00e1stica por Vierkandt: \u201cLlamemos <i>totalmente<\/i> [<i>ganzheitlich<\/i>] constituida una formaci\u00f3n en la que cada acontecimiento producido en una de las partes est\u00e1 determinado, o al menos parcialmente determinado, por \u00e9l todo [<\/small><small><span class=\"st\">\u2026<\/span>] El ser humano individual est\u00e1 aqu\u00ed en relaciones que lo superan, y en cierto modo no le permiten ser aut\u00f3nomo; relaciones que existen independientemente de su deseo y sin que \u00e9l lo sepa, y lo determinan, o por lo menos influyen sobre \u00e9l\u201d. (Alfred Vierkandt, <i>Kleine Gesellschftslchre<\/i> [Peque\u00f1o tratado social], Stuttgart, 1949, pp. 3 y ss.). Para Vierkandt, la Sociedad es un verdadero absoluto: \u201cLa moral del grupo tiene por objeto \u00fanicamente la prosperidad del grupo, no del individuo\u201d; m\u00e1s tarde proclama la \u201cresponsabilidad social de los compa\u00f1eros del grupo por el acto del individuo\u201d (<i>Gesellschaftslehre<\/i> [Tratado social], Stuttgart, 1928, pp. 422 y ss.). Para la cr\u00edtica de esta sobrevaloraci\u00f3n de la sociedad y subvaloraci\u00f3n del individuo v\u00e9ase Horkheimer, <i>Zum Rationalismusstreit in der gegenw\u00e4rtigen Philosophie<\/i> (La disputa sobre el racionalismo en la filosof\u00eda contempor\u00e1nea), en \u201cZeitschrift f\u00fcr Sozialforschung\u201d, III, 1934, pp. 1 y ss., y en particular las pp. 34 y ss.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>33<\/sup><\/small> Cf, para este punto Siegfried Landshut, <i>Kritik der Soziologie<\/i>, M\u00fcnchen, 1929, pp. 16 y ss. Sobre la abstracci\u00f3n de la categor\u00eda de individuo, cf. la introducci\u00f3n general de Horkheimer en <i>Autorit\u00e4t und Familie<\/i>, Par\u00eds, 1936, pp. 30 y ss., y Wilhelm Dilthey, <i>Einleitung in die Geisteswissenschaften<\/i>, Leipzig y Berl\u00edn, 1922, I, pp. 91 y ss.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small>Sobre algunos problemas a los que remite la ant\u00edtesis de individuo y sociedad, cf. Horkheimer, <i>Zum Rationalismusstreit<\/i><\/small><small><span class=\"st\">\u2026<\/span>, ed. cit., pp. 83 y ss.; y para la relaci\u00f3n entre individuo y sociedad, lo que escribe Simmel, <i>ob. cit.<\/i>, p. 535: \u201cEl hombre no es nunca mero ser colectivo, ni mero ser individual. Y sin embargo se trata aqu\u00ed, naturalmente, s\u00f3lo de un m\u00e1s o de un menos, y de individuos latos y de determinaciones de la existencia, en los cuSles se manifiesta el paso del predominio de uno al del otro [momento<\/small><small><span class=\"st\">\u2026<\/span>] El individuo no puede encontrar beneficio frente al todo; s\u00f3lo renunciando a favor de alg\u00fan otro a una parte de su yo absoluto, y vincul\u00e1ndose con ellos, puede conservar el sentimiento de la propia individualidad sin excluirse demasiado a si mismo, sin aislarse en la amargura y en la extra\u00f1eza. Y ampliando su personalidad y sus intereses con los de una multiplicidad de otras personas, llega a confrontarse con la totalidad, por decir as\u00ed, con un empuje mucho mayor.\u201d<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>34<\/sup><\/small> Tom\u00e1s Moro, <i>L&#8217;utopia o la miglior forma di repubblica<\/i>, 1, II, versi\u00f3n de T. Fiore, Bari, 1963, p. 84.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>35<\/sup><\/small> Baruch Spinoza, <i>Trattato teologico-politico<\/i>, trad, de S. Casellato, Venecia, 1945.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>36<\/sup><\/small> Hegel, <i>Filosof\u00eda del derecho<\/i>, agregado al \u00a7 153.<\/small><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En numerosas ocasiones se ha subrayado que la ciencia de la sociedad, la sociolog\u00eda, no puede aislarse de otras disciplinas (por ejemplo la psicolog\u00eda, la historia, la econom\u00eda pol\u00edtica) si efectivamente quiere enunciar proposiciones que se refieran a la totalidad de las relaciones y las fuerzas sociales. 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