{"id":1478,"date":"2020-05-03T22:29:55","date_gmt":"2020-05-04T03:29:55","guid":{"rendered":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=1478"},"modified":"2020-07-10T17:11:26","modified_gmt":"2020-07-10T22:11:26","slug":"giorgio-agamben-la-medicina-como-religion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=1478","title":{"rendered":"Giorgio Agamben \/ La medicina como religi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>Traducci\u00f3n de <em>Artiller\u00eda Inmanente<\/em> de otro texto de Giorgio Agamben publicado en su columna <a href=\"https:\/\/www.quodlibet.it\/giorgio-agamben-la-medicina-come-religione\"><em>Una voce<\/em><\/a> el 2 de mayo de 2020. Adem\u00e1s de las aproximaciones posibles a los estudios sobre medicina y normalizaci\u00f3n de <a href=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=595\">Ivan Illich<\/a> o Michel Foucault, en \u00e9l reaparece uno de los conceptos menos estudiados del pensamiento de Agamben: la <a href=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=535\">guerra civil mundial<\/a> como el escenario pol\u00edtico contempor\u00e1neo que enfrentamos.<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Que la ciencia se ha convertido en la religi\u00f3n de nuestro tiempo, aquello en lo que los hombres creen que creen, ha sido evidente desde hace mucho tiempo. En el Occidente moderno han coexistido y, hasta cierto punto, siguen coexistiendo tres grandes sistemas de creencias: el cristianismo, el capitalismo y la ciencia. En la historia de la modernidad, estas tres \u00abreligiones\u00bb se han entrelazado necesariamente varias veces, entrando en conflicto de vez en cuando y luego de diversas maneras reconcili\u00e1ndose, hasta llegar progresivamente a una especie de coexistencia pac\u00edfica y articulada, si no a una verdadera colaboraci\u00f3n en nombre del inter\u00e9s com\u00fan.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El nuevo hecho es que entre la ciencia y las otras dos religiones se ha reavivado sin que nos demos cuenta un conflicto subterr\u00e1neo e implacable, cuyos resultados victoriosos para la ciencia est\u00e1n hoy en d\u00eda ante nuestros ojos y determinan de manera sin precedentes todos los aspectos de nuestra existencia. Este conflicto no se refiere, como en el pasado, a la teor\u00eda y los principios generales, sino, por as\u00ed decirlo, a la praxis cultual. De hecho, la ciencia, como toda religi\u00f3n, conoce diferentes formas y niveles a trav\u00e9s de los cuales organiza y ordena su propia estructura: la elaboraci\u00f3n de una dogm\u00e1tica sutil y rigurosa corresponde en la praxis a una esfera cultual extremadamente amplia y capilar que coincide con aquello que llamamos tecnolog\u00eda.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">No es de extra\u00f1ar que el protagonista de esta nueva guerra de religiones sea aquella parte de la ciencia en la que la dogm\u00e1tica es menos rigurosa y el aspecto pragm\u00e1tico es m\u00e1s fuerte: la medicina, cuyo objeto inmediato es el cuerpo vivo de los seres humanos. Intentemos fijar las caracter\u00edsticas esenciales de esta fe victoriosa con la que tendremos que lidiar cada vez m\u00e1s.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">1) La primera caracter\u00edstica es que la medicina, al igual que el capitalismo, no necesita una dogm\u00e1tica especial, sino que se limita a tomar prestados sus conceptos fundamentales de la biolog\u00eda. Sin embargo, a diferencia de la biolog\u00eda, articula estos conceptos en un sentido gn\u00f3stico-maniqueo, es decir, seg\u00fan una exasperada oposici\u00f3n dualista. Hay un dios o un principio maligno, la enfermedad, precisamente, cuyos agentes espec\u00edficos son las bacterias y los virus, y un dios o un principio ben\u00e9fico, que no es la salud, sino la curaci\u00f3n, cuyos agentes cultuales son los m\u00e9dicos y la terapia. Como en toda fe gn\u00f3stica, los dos principios est\u00e1n claramente separados, pero en la praxis se pueden contaminar y el principio ben\u00e9fico y el m\u00e9dico que lo representa pueden equivocarse y colaborar sin darse cuenta con su enemigo, sin que esto invalide de ning\u00fan modo la realidad del dualismo y la necesidad del culto mediante el cual el principio ben\u00e9fico libra su batalla. Y es significativo que los te\u00f3logos que deben establecer su estrategia son los representantes de una ciencia, la virolog\u00eda, que no tiene un lugar propio, sino que se sit\u00faa en la frontera entre la biolog\u00eda y la medicina.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">2) Si esta pr\u00e1ctica cultual era hasta ahora, como toda liturgia, epis\u00f3dica y limitada en el tiempo, el fen\u00f3meno inesperado que estamos presenciando es que se ha vuelto permanente y omnipresente. Ya no se trata de tomar medicinas o someterse a una visita m\u00e9dica o a una intervenci\u00f3n quir\u00fargica cuando sea necesario: la vida entera de los seres humanos debe convertirse en el lugar de una celebraci\u00f3n cultual ininterrumpida en todo momento. El enemigo, el virus, est\u00e1 siempre presente y debe ser combatido incesantemente y sin descanso posible. La religi\u00f3n cristiana tambi\u00e9n conoc\u00eda estas tendencias totalitarias, pero s\u00f3lo afectaban a unos pocos individuos, especialmente a los monjes, que eleg\u00edan poner toda su existencia bajo la bandera de \u00aborar sin cesar\u00bb. La medicina como religi\u00f3n retoma este precepto paulino y, al mismo tiempo, lo trastoca: donde antes los monjes se reun\u00edan en los conventos para orar juntos, ahora se debe practicar el culto con asiduidad, pero manteni\u00e9ndose separados y a distancia.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">3) La pr\u00e1ctica cultual ya no es libre y voluntaria, expuesta s\u00f3lo a sanciones de orden espiritual, sino que debe volverse normativamente obligatoria. La colusi\u00f3n entre religi\u00f3n y poder profano no es ciertamente nueva; lo que s\u00ed es nuevo, sin embargo, es que ya no se trata, como en el caso de las herej\u00edas, de la profesi\u00f3n de los dogmas, sino exclusivamente de la celebraci\u00f3n del culto. El poder profano debe asegurar que la liturgia de la religi\u00f3n m\u00e9dica, que ahora coincide con toda la vida, se observe puntualmente en los hechos. Que se trata aqu\u00ed de una pr\u00e1ctica cultual y no de una exigencia cient\u00edfica racional es inmediatamente evidente. La causa de mortalidad m\u00e1s frecuente en nuestro pa\u00eds es, de lejos, las enfermedades cardiovasculares, y se sabe que \u00e9stas podr\u00edan reducirse si se practicara una forma de vida m\u00e1s sana y si se siguiera una alimentaci\u00f3n particular. Pero a ning\u00fan m\u00e9dico se le hab\u00eda ocurrido que esta forma de vida y de alimentaci\u00f3n, que recomendaban a los pacientes, se convirtiera en objeto de una normativa jur\u00eddica, que decrete <em>ex lege<\/em> lo que se debe comer y c\u00f3mo se debe vivir, transformando toda la existencia en una obligaci\u00f3n sanitaria. Precisamente esto se ha hecho y, al menos por ahora, la gente ha aceptado como si fuera obvio renunciar a su libertad de movimiento, al trabajo, a las amistades, al amor, a las relaciones sociales, a sus convicciones religiosas y pol\u00edticas.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Se mide aqu\u00ed c\u00f3mo las otras dos religiones de Occidente, la religi\u00f3n de Cristo y la religi\u00f3n del dinero, han cedido su primac\u00eda, aparentemente sin luchar, a la medicina y la ciencia. La Iglesia ha renegado pura y simplemente de sus principios, olvidando que el santo cuyo nombre ha tomado el actual pont\u00edfice abrazaba a los leprosos, que una de las obras de misericordia era visitar a los enfermos, que los sacramentos s\u00f3lo pueden administrarse en presencia. El capitalismo por su parte, aunque con cierta protesta, ha aceptado p\u00e9rdidas de productividad que nunca se hab\u00eda atrevido a contabilizar, probablemente esperando llegar m\u00e1s tarde a un acuerdo con la nueva religi\u00f3n, que parece dispuesta a transigir en este punto.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">4) La religi\u00f3n m\u00e9dica ha tomado sin reservas del cristianismo la instancia escatol\u00f3gica que \u00e9ste hab\u00eda dejado caer. Ya el capitalismo, secularizando el paradigma teol\u00f3gico de la salvaci\u00f3n, hab\u00eda eliminado la idea de un fin de los tiempos, sustituy\u00e9ndola por un estado de crisis permanente, sin redenci\u00f3n ni fin. <em>Krisis<\/em> es originalmente un concepto m\u00e9dico, que designaba en el corpus hipocr\u00e1tico el momento en que el m\u00e9dico decid\u00eda si el paciente sobrevivir\u00eda a la enfermedad. Los te\u00f3logos han retomado el t\u00e9rmino para indicar el Juicio Final que tiene lugar el \u00faltimo d\u00eda. Si se observa el estado de excepci\u00f3n que estamos viviendo, se dir\u00eda que la religi\u00f3n m\u00e9dica combina la crisis perpetua del capitalismo con la idea cristiana de un tiempo \u00faltimo, de un <em>eschaton<\/em> en el que la decisi\u00f3n extrema est\u00e1 siempre en marcha y el fin al mismo tiempo se precipita y se aplaza, en un intento incesante de poder gobernarlo, pero sin resolverlo nunca de una vez por todas. Es la religi\u00f3n de un mundo que se siente en el fin y que sin embargo es incapaz, como el m\u00e9dico hipocr\u00e1tico, de decidir si sobrevivir\u00e1 o morir\u00e1.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">5) Al igual que el capitalismo y a diferencia del cristianismo, la religi\u00f3n m\u00e9dica no ofrece perspectivas de salvaci\u00f3n y redenci\u00f3n. Por el contrario, la curaci\u00f3n a la que aspira s\u00f3lo puede ser provisional, ya que el dios maligno, el virus, no puede ser eliminado de una vez por todas, al contrario, muta constantemente y asume nuevas formas, presumiblemente m\u00e1s riesgosas. La epidemia, como sugiere la etimolog\u00eda del t\u00e9rmino (<em>demos<\/em> es en griego el pueblo como cuerpo pol\u00edtico y <em>polemos epidemios<\/em> es en Homero el nombre de la guerra civil), es ante todo un concepto pol\u00edtico, que est\u00e1 a punto de convertirse en el nuevo terreno de la pol\u00edtica \u2014o de la no-pol\u00edtica\u2014 mundial. Es posible, en efecto, que la epidemia que estamos experimentando sea la realizaci\u00f3n de la guerra civil mundial que, seg\u00fan los polit\u00f3logos m\u00e1s cuidadosos, ha tomado el lugar de las guerras mundiales tradicionales. Todas las naciones y todos los pueblos est\u00e1n ahora permanentemente en guerra consigo mismos, porque el invisible y escurridizo enemigo con el que est\u00e1n luchando est\u00e1 dentro de nosotros.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Como ha sucedido muchas veces a lo largo de la historia, los fil\u00f3sofos tendr\u00e1n que volver a entrar en conflicto con la religi\u00f3n, que ya no es el cristianismo, sino la ciencia o la parte de ella que ha tomado la forma de una religi\u00f3n. No s\u00e9 si las hogueras volver\u00e1n a encenderse y algunos libros se pondr\u00e1n en el \u00edndice, pero ciertamente el pensamiento de quienes siguen buscando la verdad y rechazan la mentira dominante ser\u00e1, como ya est\u00e1 ocurriendo ante nuestros ojos, excluido y acusado de difundir noticias (noticias, no ideas, \u00a1porque la noticia es m\u00e1s importante que la realidad!) falsas. Como en todos los momentos de emergencia, verdadera o simulada, veremos de nuevo a los ignorantes calumniando a los fil\u00f3sofos y a los canallas tratando de sacar provecho de las desgracias que ellos mismos han causado. Todo esto ya ha sucedido y continuar\u00e1 sucediendo, pero quienes testifican por la verdad no dejar\u00e1n de hacerlo, porque nadie puede testificar por el testigo.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Traducci\u00f3n de Artiller\u00eda Inmanente de otro texto de Giorgio Agamben publicado en su columna Una voce el 2 de mayo de 2020. 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