{"id":1416,"date":"2020-04-10T13:01:56","date_gmt":"2020-04-10T18:01:56","guid":{"rendered":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=1416"},"modified":"2021-09-29T12:25:05","modified_gmt":"2021-09-29T17:25:05","slug":"del-mesianismo-en-tiempos-de-crisis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=1416","title":{"rendered":"Del mesianismo en tiempos de crisis"},"content":{"rendered":"<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>Traducci\u00f3n de un texto an\u00f3nimo publicado en <a href=\"https:\/\/lundi.am\/Du-messianisme-en-temps-de-crise\"><em>lundimatin<\/em><\/a> el 6 de abril de 2020: este art\u00edculo demuestra pacientemente las diferentes formas de optimismo y \u00absoluciones\u00bb frente a la \u00abcrisis\u00bb del coronavirus que los miedos y las supersticiones asignan a la pasividad. Si la situaci\u00f3n est\u00e1 abierta, es en nuestras propias fuerzas y nuestras propias acciones en las que tendremos que confiar para \u00abponer fin a la historia universal de la que este virus es la \u00faltima emanaci\u00f3n\u00bb.<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: right;padding-left: 160px\"><small><em>Que las cosas contin\u00faen \u00abas\u00ed\u00bb es la cat\u00e1strofe.<\/em><\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: right;padding-left: 160px\"><small>Walter Benjamin<\/small><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: right;padding-left: 160px\"><small><em>Tengo la sensaci\u00f3n de estar curado.<\/em><\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: right;padding-left: 160px\"><small>Christian Estrosi<\/small><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Nos lo advirtieron, no pod\u00edamos creerlo. Este siglo ya muy avanzado nos hab\u00eda puesto a dormir, confundiendo el pensamiento entre el fin de la Historia y el resurgimiento de un choque antediluviano, el de las civilizaciones. Si se nos permit\u00eda m\u00e1s que nunca considerar la posibilidad de que nuestro mundo se sacudiera, prefer\u00edamos imaginarlo bajo la apariencia de una guerra vuelta molecular en la que una vez m\u00e1s se opondr\u00edan imperialismos, en lugar de bajo las nuevas ropas de un capitalismo globalizado cuyos efectos, no s\u00f3lo clim\u00e1ticos, eran sin embargo cada vez m\u00e1s palpables. La obsolescencia del hombre, avalada por su supuesto <em>poder<\/em> de exterminar la integralidad de lo vivo y autodestruirse con ello, hab\u00eda sido oportunamente reemplazada por la supervivencia de un conflicto irreductible entre culturas, concebido como el sitio privilegiado de las guerras contempor\u00e1neas.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El correlato pol\u00edtico de este estado de hechos: por un lado los brotes fascistas y por otro lado una intensificaci\u00f3n de la amenaza terrorista. Dos enemigos unidos por una utilidad com\u00fan: despertar el miedo para mantener la tenue legitimidad de la contrarrevoluci\u00f3n neoliberal en curso, si es que puede profundizarse. Aparte de este antagonismo actualizado y su soluci\u00f3n ya preparada, no hay salvaci\u00f3n; tanto peor para aquellos cuya preocupaci\u00f3n era determinar por cu\u00e1nto tiempo las <em>condiciones mismas de posibilidad<\/em> de este antagonismo pod\u00edan mantenerse. Se pretend\u00eda solemnemente cuidarse de esto en las inofensivas cumbres, cuyo \u00fanico prop\u00f3sito era anestesiar a estas Casandras, dejando el objeto de su reflexi\u00f3n a un apenas m\u00e1s subversivo pu\u00f1ado de improvisados profetas: los autoproclamados colaps\u00f3logos. Por lo tanto, ya podemos ver que cualquier situaci\u00f3n cr\u00edtica, si no se toma en serio <em>actuando<\/em> sin demora, requiere todo tipo de supersticiones.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Esta vez, sin embargo, la hip\u00f3tesis del desastre y su corolario, la crisis inherente a la econom\u00eda, vinieron de otra parte, aunque re\u00fanen muchos aspectos de lo que hace a este mundo inhabitable. Causado en su magnitud por la velocidad ilimitada de los intercambios humanos, el virus encuentra su fuente en la configuraci\u00f3n mortal de nuestras relaciones con los no-humanos. Invoca as\u00ed nuevos tiempos, de los que nadie parece tener la clave para entenderlos. Avanza subrepticiamente, nos vigila y finalmente nos a\u00edsla \u00aben nuestras casas\u00bb, una frase atribuida a esas burbujas donde cada uno de nosotros se mantiene sabiamente separado de los dem\u00e1s y lo reivindica m\u00e1s bellamente en tiempos de epidemia. Por lo tanto, revela una parte no despreciable de la forma en que nuestras vidas est\u00e1n continuamente siendo partidas y organizadas, acelerando de alguna manera la descomposici\u00f3n de su forma. Ciertamente era necesario recurrir al confinamiento; sin embargo, es all\u00ed donde experimentamos definitivamente esa soledad consumada tan caracter\u00edstica de las individualidades mon\u00e1dicas bajo cuya figura ya pretend\u00edamos existir. Incluso hay una expresi\u00f3n para esto: <em>distanciamiento social<\/em>.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: center\">*<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: center\">*\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 *<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Sin embargo, todo esto no extingue el p\u00e1nico. Por el contrario, parece abrazarnos a todos; es m\u00e1s poderoso que nunca. Naturalmente, el pensamiento no surge de esta situaci\u00f3n. Nadie puede encontrar una explicaci\u00f3n o soluci\u00f3n a lo que est\u00e1 <em>sucediendo<\/em>; excepto por la continuaci\u00f3n limitada de lo que <em>es<\/em>, cada uno se basa en su propio fetiche. M\u00e1s all\u00e1 de la l\u00f3gica militar que los gobernantes aplican a la crisis, m\u00e1s all\u00e1 de las perspectivas econ\u00f3micas que aquejan al capital, corresponde a la elecci\u00f3n una cadena de comentarios que confinan a la glosa o la salmodia. Las interpretaciones se suceden, y renuevan con terror los esfuerzos inspirados de los malos te\u00f3logos para atribuir un sentido a lo que est\u00e1 desprovisto de \u00e9l. Entre los ineludibles colaps\u00f3logos, y m\u00e1s ampliamente entre toda una multitud de ecologistas de c\u00e1mara, un tema imperecedero resurge: la naturaleza nos est\u00e1 enviando un mensaje. Debemos escucharlo <em>religiosamente<\/em>. La palabra redentora de esta naturaleza sacrosanta, cuyo coraz\u00f3n es desafiado por los hombres, se revelar\u00eda en el fondo de este virus. Se afirmar\u00eda la venganza de lo que se ha negado durante demasiado tiempo. \u00ab<em>Humans are the disease, corona is the cure<\/em>\u00bb, terminan murmurando algunos de estos sacerdotes en ciernes, olvid\u00e1ndose de paso de especificar qu\u00e9 m\u00e1s que sus tonter\u00edas hay que curar.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">B\u00e1sicamente, no hay nada original en este tipo de <em>mantra<\/em>. Es tan antiguo como las pretensiones humanas de una total <em>disposici\u00f3n<\/em> del mundo que lo justifican. Pero su enfermiza duplicaci\u00f3n del esquema del castigo se basa en la visi\u00f3n fantasmag\u00f3rica de una naturaleza reificada. Fantasmag\u00f3rica porque es fundamentalmente antropoc\u00e9ntrica: postular cualquier forma de voluntad a la naturaleza equivale tanto a renovar el gesto que nos separa de ella como a atribuirle rasgos que la reduzcan a la forma en que el hombre concibe y representa su propia acci\u00f3n desde que el cartesianismo lo convirti\u00f3 en un demiurgo. Hay, pues, en este giro del pensamiento una extensi\u00f3n del dominio de la intencionalidad y sus supuestos metaf\u00edsicos (en cuyo primer plano se encuentra obviamente la voluntad, y toda la procesi\u00f3n ontol\u00f3gica de la culpa que subyace a ella), donde la inmensidad de las interdependencias materiales que surgen con la cat\u00e1strofe ecol\u00f3gica deber\u00eda invitarnos a cuestionar la pertinencia misma del esquema intencional. En <em>Abondance et libert\u00e9<\/em>, Pierre Charbonnier se\u00f1ala con raz\u00f3n que la asimetr\u00eda entre humanos y no-humanos, entre sujeto y objeto, que constituye lo que \u00e9l llama el \u00abparadigma produccionista\u00bb, no puede superarse por el repliegue de unos sobre otros: \u00abno es absolutamente necesario universalizar la condici\u00f3n de persona para hacer justicia al poder de actuar singular que poseen los no-humanos, vivos o no\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En definitiva, lo que falta aqu\u00ed es lo m\u00e1s importante: prestar las galas humanas o el encanto divino a las fuerzas cuya \u00abnaturaleza\u00bb se atraviesa, equivale a prescindir de hacerse pol\u00edticamente cargo de lo que es problem\u00e1tico en su destrucci\u00f3n. Al mismo tiempo, significa condenarnos a la inerte y contemplativa espera de nuestra propia desaparici\u00f3n. Es, finalmente, hacer como si la pecabilidad ecol\u00f3gica fuera compartida por todos los seres que componen este pastel espec\u00edfico que llamamos \u00abhumanidad\u00bb. Es por lo tanto cegarse al car\u00e1cter de los mecanismos productivos-destructivos por los cuales hemos podido agotar nuestros h\u00e1bitats de vida, olvidando que su universalidad contempor\u00e1nea es el resultado de una historia particular: la de la colonizaci\u00f3n. Detr\u00e1s de las imprecaciones desenfrenadas de quienes profesan estar listos para pensar en el apocalipsis, se esconde un narcisismo autocomplaciente que consiste en jactarse de \u00abhaberlo sabido antes que los dem\u00e1s\u00bb. Una reciente declaraci\u00f3n de Yves Cochet lo atestigua: \u00abCon mis amigos colaps\u00f3logos, nos llamamos y decimos: \u201c\u00a1Ey, eso fue m\u00e1s r\u00e1pido de lo que pens\u00e1bamos!\u201d\u00bb. Autocomplacencia a la medida de una p\u00e9rdida de puntos de referencia que les hace liquidar r\u00e1pidamente la pol\u00edtica, para alegrarse indecentemente de la secuencia actual, admirando sus consecuencias concretas sobre las poblaciones m\u00e1s vulnerables con su sucia indiferencia.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: center\">*<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: center\">*\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 *<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">En una vena un poco m\u00e1s mesurada pero no menos prof\u00e9tica, se puede observar a aquellos que ingenuamente cuentan con la toma de conciencia casi autom\u00e1tica que la situaci\u00f3n permite esperar. El virus act\u00faa por s\u00ed mismo sobre las cosas: interrumpe el curso normal de la econom\u00eda, reduce concomitantemente la contaminaci\u00f3n, y luego se filtra en las conciencias para mostrarles lo absurda que es la existencia (post)moderna. De hecho, es f\u00e1cil ver que nuestra reacci\u00f3n refleja la irracionalidad fundamental del capitalismo: desde el trabajo ficticio que se hace a distancia hasta las nimiedades cotidianas que ya no compramos, nos damos cuenta de repente de que lo que no es necesario es prescindible. Verlo como una llamada espont\u00e1nea a la decencia com\u00fan es, sin embargo, un error de asceta. Ciertamente hay una disminuci\u00f3n de la producci\u00f3n, pero su car\u00e1cter temporal queda atestiguado por la enormidad de las interdependencias que subyacen a las ocupaciones de los confinados durante esta crisis, en la que todo tiene que ver con las <em>bases<\/em> de datos (no siendo Netflix el \u00faltimo en complementar a la polic\u00eda clavando a todo el mundo en su sof\u00e1) y de productos (por ejemplo una computadora o, m\u00e1s sencillamente, todo lo que constituye una casa) que tenemos a nuestra disposici\u00f3n; en resumen, <em>mercanc\u00edas<\/em>. Estas bases no durar\u00e1n para siempre, as\u00ed como no podremos prescindir de ellas al instante cuando se levante el confinamiento.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Lo m\u00e1s importante es que, a pesar de la reducci\u00f3n general de los intercambios comerciales, la mayor\u00eda de las cadenas de suministro siguen funcionando, independientemente de los riesgos para quienes las mantienen en funcionamiento. Se podr\u00eda argumentar que aquellos cuyas vidas suelen parecer tan f\u00fatiles est\u00e1n <em>saliendo<\/em> a la luz. Como nos recuerda Johann Chapoutot en un escrito titulado <em>Pathologies sociales<\/em>, se destaca inmediatamente la siguiente observaci\u00f3n:\u00a0 los \u00abh\u00e9roes de bata blanca\u00bb reemplazan a los \u00abl\u00edderes-<em>coach<\/em>\u00bb en el orden de evaluaci\u00f3n de las utilidades sociales, hasta el punto de que es imposible negar que \u00ablas clases sociales existen y condicionan, si no determinan, la vida \u2014y tal vez la muerte\u2014 de los individuos\u00bb. Tanto es as\u00ed que <em>tenemos<\/em> que agradecerles.\u00a0 Pero como hemos visto, esto no suspende la lucha que rige la relaci\u00f3n entre estas clases, ni la l\u00f3gica del valor que dicta su din\u00e1mica, por una simple y buena raz\u00f3n: ninguna crisis, de ning\u00fan tipo, tiene en su esencia la interrupci\u00f3n duradera de los modos de producci\u00f3n y reproducci\u00f3n de una sociedad. Desde las guerras hasta los desastres naturales y las crisis econ\u00f3micas, la historia lo demuestra mejor que el primer hombre obsesionado con el colapso que se avecina. Por lo tanto, deducir de este virus la aparici\u00f3n irremediable y luego la inmediata abolici\u00f3n del estado de cosas presente es ignorar las l\u00f3gicas reactivas que induce; l\u00f3gicas que la respuesta disciplinaria y marcial del poder nos proporciona una ilustraci\u00f3n. Porque este \u00faltimo puede <em>adaptar<\/em> perfectamente su funcionamiento a la crisis \u2014esto es incluso una de sus razones de ser\u2014 si nada se interpone <em>efectivamente<\/em> en su camino.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: center\">*<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: center\">*\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 *<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">A estos mesianismos animados por una confusa fe en la emancipaci\u00f3n, responde quien encuentra en un microbi\u00f3logo temerario el salvador de esta humanidad contra la que los primeros conspiraron. Didier Raoult defraud\u00f3 as\u00ed la cr\u00f3nica y es como si sus turiferarios, cuyo n\u00famero se multiplica diariamente, esperaran ver en su persona <em>la<\/em> soluci\u00f3n general de este problema particular, en el mismo momento en que ser\u00eda apropiado buscar soluciones singulares a lo que resulta ser un problema universal. As\u00ed que podemos escuchar el clamor at\u00f3nito de unos cuantos libertarianos descerebrados y otros politicuchos angustiados, que no saben si est\u00e1n m\u00e1s contaminados por el virus o por su propia mierda. Entre ellos, Christian Estrosi mantiene sus esperanzas en alto, habi\u00e9ndose autoprescrito hidroxicloroquina, con su ciega \u00abconfianza\u00bb en el Profesor Silvestre Tornasol 2.0 como su principal argumento. Tiene una \u00absensaci\u00f3n de estar curado\u00bb, lo que es suficiente para concluir que este f\u00e1rmaco es eficaz, y que sus efectos secundarios potencialmente terribles son bien conocidos. \u00c9sta es una \u00e9poca para la precipitaci\u00f3n, no para la precisi\u00f3n. De ah\u00ed que los propios pol\u00edticos, habiendo entregado el aparato estatal a la ciencia, se apresuren a tomar su territorio. Desafiando los criterios epistemol\u00f3gicos m\u00e1s elementales, son ellos los que deciden la credibilidad que debe otorgarse a tal o cual investigaci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La \u00e9poca, de hecho y sobre todo, es confusa. En la ignorancia escandalosa de ese conjunto de creencias met\u00f3dicamente estructuradas en conocimientos que es la ciencia, en el rechazo desde\u00f1oso de los procedimientos por los que se establecen las pruebas, aparece el desierto donde quedamos, el desorden donde se nos priva del \u00faltimo \u00eddolo que todav\u00eda nos importaba. H\u00e1bitos nuevos para una crisis antigua, la de las ciencias europeas, diagnosticada por Husserl hace casi un siglo. A menos que atribuyamos a la ciencia una funci\u00f3n de idolatr\u00eda, conscientes de que ning\u00fan Dios vendr\u00e1 a salvarnos. Esto explicar\u00eda la estrechez de miras de los que dicen estar del lado del profesor Raoult en esta guerra por la verdad, denunciando los numerosos complots de los que su \u00eddolo ser\u00eda v\u00edctima. Fredric Jameson podr\u00eda haberse anticipado a sus quejas, quien afirma que el discurso del complot se presenta como el cierre definitivo (el tratamiento) de lo que est\u00e1 abierto (la crisis), como la representaci\u00f3n paranoica (los que impiden la prescripci\u00f3n de dicho tratamiento) de una totalidad irrepresentable (la pandemia). El vocabulario de los emuladores del profesor, aunque no es del todo racional, tiene el m\u00e9rito de ser elocuente. Creen en \u00e9l, m\u00e1s por la legitimidad carism\u00e1tica del personaje que por el asentimiento que dan al rigor de su obra, que no discutiremos aqu\u00ed, salvo para constatar que \u00abla comunidad cient\u00edfica\u00bb tiene muchas dudas al respecto.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Aun as\u00ed, la m\u00e1quina de los medios de comunicaci\u00f3n se dej\u00f3 llevar, como de costumbre, sin preguntar por el resto o preocuparse por la verdad. <em>L\u2019Obs<\/em> llega a preguntarse si el profesor Raoult no es el \u00abgeneral De Gaulle del coronavirus\u00bb; uno se pregunta sim\u00e9tricamente si este semanario obsoleto no ofrece la soluci\u00f3n m\u00e1s adecuada a la escasez de papel higi\u00e9nico. <em>BFMTV<\/em> a\u00f1ade: \u00bfacaso no es \u00abel chaleco amarillo de los batas blancas\u00bb?\u00a0 Y se responde con el mismo aplomo que este canal de desinformaci\u00f3n no mostr\u00f3 el mismo entusiasmo hace unas semanas cuando, entre otras cosas, unos y otros nos alertaban sobre el futuro del hospital p\u00fablico. Y M\u00e9lenchon, que aprovecha un asunto que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de \u00e9l \u2014como es su costumbre\u2014 y publica sus intercambios con el profesor Raoult en lo que parece ser un pastiche fallido de <em>Bouvard y P\u00e9cuchet<\/em>. Poco a poco, todos ellos retomaron el estribillo del mes\u00edas-profesor en coro: \u00ab\u00a1crean en mi medicina milagrosa!\u00bb.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: center\">*<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: center\">*\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 *<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Milagros, seguro que esto es lo que so\u00f1amos, lo que m\u00e1s necesitamos en tiempos de crisis. Por eso nos abandonamos al m\u00e1s m\u00ednimo truco te\u00f3rico, que sirve para bajar la guardia. Debemos celebrar las liturgias del colapso y la esperanza puesta en Raoult por lo que son: los \u00faltimos avatares absolutamente an\u00e1logos de la propensi\u00f3n de los humanos a la superstici\u00f3n. La misma que Spinoza dijo en el <em>Tratado teol\u00f3gico-pol\u00edtico<\/em> es un mandato de nuestra desgracia, que deja la puerta abierta a todos los temores posibles, y nos obliga a eliminarlos recurriendo a explicaciones que hagan comprensible el desastre. Ya sea que culpemos a nuestra explotaci\u00f3n de la naturaleza, que discernamos en este virus la expresi\u00f3n de su voluntad a trav\u00e9s del castigo de nuestras fechor\u00edas o que motivemos nuestra esperanza en la ciencia a trav\u00e9s del culto a una personalidad tranquilizadora, es la misma credulidad la que gu\u00eda nuestra debilidad reflexiva. Spinoza, hablando de los humanos, no se equivocaba: \u00abForjan ficciones sin fin e interpretan la Naturaleza de formas sorprendentes, cual si toda ella fuera c\u00f3mplice de su delirio. [\u2026] Tanto hace desvariar el temor a los hombres. La causa que hace surgir, que conserva y que fomenta la superstici\u00f3n es, pues, el miedo\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Salir de este callej\u00f3n sin salida en el que el pensamiento es absorbido consiste, en primer lugar, en sacarnos de este miedo, h\u00e1bilmente mantenido por aquellos que han hecho una profesi\u00f3n de evitar que tengamos que pensar. Estos mesianismos encantadores no nos ayudan de ninguna manera. El mesianismo, en tiempos de crisis, realiza la disoluci\u00f3n de lo pol\u00edtico si no va acompa\u00f1ado de una posici\u00f3n clara y distinta sobre el problema que pretende resolver. El mesianismo, entendido como una inspiraci\u00f3n m\u00edstica que aspira al advenimiento de una fuerza externa capaz de redimirnos, es el medio por el cual dimitimos de las armas de la cr\u00edtica. Busca en la primera figura que aparece la irrupci\u00f3n de una <em>autoridad<\/em> que puede, en el mejor de los casos, librarnos (el tratamiento del maestro), en el peor, consolarnos (la explicaci\u00f3n por el desastre). Por lo tanto, debemos oponer a la proliferaci\u00f3n de estas representaciones de p\u00e1nico otro camino que pueden tomar aquellos que sufren no s\u00f3lo del momento en el que estamos, sino m\u00e1s generalmente del mundo que lo hizo posible. Tanto m\u00e1s porque esta crisis y las soluciones que se est\u00e1n proponiendo prefiguran lo que el desastre ecol\u00f3gico nos promete. Sin embargo, la internalizaci\u00f3n de la cat\u00e1strofe amenaza con hacernos abdicar alej\u00e1ndonos de las posibilidades pol\u00edticas que conforman un mundo deseable. Esperar que nos despierte revelando a un salvador es privarnos de entender sus mecanismos, y m\u00e1s a\u00fan, de luchar contra ellos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En cambio, necesitamos comprender lo que en cada instante se esconde del destino fatal de un mundo ya calcinado. Para ello, debemos analizar cada aspecto del presente para encontrar algo por lo que luchar. El \u00fanico mesianismo aceptable es el que se da a s\u00ed mismo los medios para poner fin a la historia universal de la que este virus es la \u00faltima emanaci\u00f3n. El que sabe que una interrupci\u00f3n del tiempo se <em>provoca<\/em> y busca en el pasado pruebas de este saber. El que concibe la revoluci\u00f3n como un afuera cuyo advenimiento se construye dentro del mundo. El que, finalmente, no olvida que es imperativo ser varios para tirar del freno de emergencia en una locomotora tan imponente como aquella en la que el capitalismo abraza a los vivos. Hemos aprendido esto de Walter Benjamin, y los acontecimientos de hoy en d\u00eda nos obligan a mirar en la direcci\u00f3n que apuntan sus <em>Tesis sobre la historia<\/em>. Porque no hay salida posible a menos que le construyamos la puerta. Empezando por dejar de esperar en medio de la emergencia, podremos seguir actuando contra el estado de cosas que se alimenta de ella y se deleita con nuestros miedos. Tambi\u00e9n podremos concebir una ruptura que no sea otra cosa que la expresi\u00f3n pol\u00edtica de nuestra fuerza. Sobre todo, podremos determinar para qu\u00e9 y contra qu\u00e9 <em>tiene lugar la guerra<\/em>.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Traducci\u00f3n de un texto an\u00f3nimo publicado en lundimatin el 6 de abril de 2020: este art\u00edculo demuestra pacientemente las diferentes formas de optimismo y \u00absoluciones\u00bb frente a la \u00abcrisis\u00bb del coronavirus que los miedos y las supersticiones asignan a la pasividad. 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