{"id":1359,"date":"2020-03-17T11:28:34","date_gmt":"2020-03-17T17:28:34","guid":{"rendered":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=1359"},"modified":"2024-11-20T11:49:49","modified_gmt":"2024-11-20T17:49:49","slug":"herbert-marcuse-epilogo-de-para-una-critica-de-la-violencia-y-otros-ensayos-de-walter-benjamin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=1359","title":{"rendered":"Herbert Marcuse \/ Ep\u00edlogo de \u00abPara una cr\u00edtica de la violencia y otros ensayos\u00bb de Walter Benjamin"},"content":{"rendered":"<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>\u00c9ste es el ep\u00edlogo que Herbert Marcuse public\u00f3 para una recopilaci\u00f3n de escritos de Walter Benjamin publicada en alem\u00e1n como <em>Zur Kritik der Gewalt und andere Aufs\u00e4tze: Mit einem Nachwort von Herbert Marcuse<\/em> (Fr\u00e1ncfort del Meno, Suhrkamp, 1965, pp. 99-106). Al final del texto alem\u00e1n se\u00f1ala que lo escribi\u00f3 en octubre de 1964, el mismo a\u00f1o en que public\u00f3 <em>El hombre unidimensional<\/em>.<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Los escritos de Walter Benjamin aqu\u00ed recopilados fueron redactados durante el periodo hist\u00f3rico que comenz\u00f3 con el estallido y el final (ambas fechas casi coinciden) de la Revoluci\u00f3n alemana y termin\u00f3 con la Segunda Guerra Mundial. Pertenecen a esa \u00abimagen del pasado que amenaza con desaparecer con cada presente que no se reconozca significado en ella\u00bb. Quiz\u00e1 por \u00faltima vez, aparecen aqu\u00ed palabras que hoy ya no pueden pronunciarse como vinculantes sin adquirir un tono y un contenido falsos: palabras como \u00abcultura del coraz\u00f3n\u00bb, \u00abamor a la paz\u00bb, \u00abredenci\u00f3n\u00bb, \u00abfelicidad\u00bb, \u00abcosas espirituales\u00bb, \u00abrevolucionario\u00bb. Su contextura interna y la forma de su verdad actual constituyen la sustancia de las obras de Benjamin. Sus contornos ya fueron abordados por Th. W. Adorno en su introducci\u00f3n a los <em>Schriften<\/em>; aqu\u00ed s\u00f3lo cabe comentar el t\u00edtulo de esta selecci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La violencia a la que se refiere la cr\u00edtica de Benjamin no es la violencia que se critica generalmente, y especialmente cuando la usan (o intentan usar) los de abajo contra los de arriba. Es precisamente esta violencia en la que Benjamin, en los pasajes que mejor exponen sus escritos, ve la violencia \u00abpura\u00bb que podr\u00eda ser capaz de poner fin a la violencia \u00abm\u00edtica\u00bb que ha dominado la historia hasta ahora. La violencia criticada por Benjamin es la de lo existente, aquella que ha recibido el monopolio de la legalidad, la verdad y el derecho en lo existente mismo, y en la que el car\u00e1cter violento del derecho ha desaparecido para salir terriblemente a la luz en los llamados \u00abestados de excepci\u00f3n\u00bb (que de hecho no lo son). Tal estado de excepci\u00f3n es la regla con respecto a los oprimidos; sin embargo, la tarea, seg\u00fan sus <em>Tesis filos\u00f3fico-hist\u00f3ricas<\/em>, es \u00abprovocar el verdadero estado de excepci\u00f3n\u00bb que pueda hacer estallar el <em>continuum<\/em> hist\u00f3rico de la violencia. Benjamin se tomaba demasiado en serio lo que promete la palabra \u00abpaz\u00bb para ser pacifista: ve\u00eda c\u00f3mo lo que hoy llamamos paz pertenece inseparablemente a la guerra, y c\u00f3mo esta paz es la \u00absanci\u00f3n necesaria de toda victoria\u00bb y perpet\u00faa la violencia de la guerra. En total oposici\u00f3n y contradicci\u00f3n con dicha paz est\u00e1 la paz (en el sentido \u00aben que Kant habla de \u201cpaz perpetua\u201d\u00bb) que pone t\u00e9rmino a la prehistoria de la humanidad, que se ha convertido en su historia. La verdadera paz es la \u00abredenci\u00f3n\u00bb real y materialista, la no-violencia, la llegada del \u00abhumano justo\u00bb. Frente a la violencia perpetuada en el bien y en el mal, la no-violencia es mesi\u00e1nica y nada menos. En la cr\u00edtica de la violencia de Benjamin queda claro que el mesianismo se ha convertido en la manifestaci\u00f3n de la verdad hist\u00f3rica: la humanidad liberada s\u00f3lo puede concebirse como la negaci\u00f3n radical (ya no meramente \u00abdeterminada\u00bb) de lo existente, porque bajo el poder de lo existente incluso lo bueno se vuelve c\u00f3mplice e impotente. El mesianismo de Benjamin no tiene nada que ver con la religiosidad convencional: para \u00e9l, la culpa y la expiaci\u00f3n son categor\u00edas <em>sociales<\/em>. La sociedad establece el destino en el que luego ella misma cae; en ella, el humano debe convertirse en culpable. \u00abEl destino, entonces, se revela en la contemplaci\u00f3n de una vida como condenada, en el fondo como una vida que primero fue condenada y luego se hizo culpable\u00bb. Al igual que la violencia, el destino es tambi\u00e9n una forma del derecho establecido, \u00aben el que rigen pura y simplemente la infelicidad y la culpa, una balanza en la que la beatitud y la inocencia resultan tan ligeras que se elevan\u00bb. La inocencia no se produce en el destino, y la felicidad es lo que \u00ablibera de la concatenaci\u00f3n de los destinos y de la red de los propios\u00bb. La felicidad es la redenci\u00f3n del destino, pero si el destino es el de la sociedad que se ha convertido en historia, es decir, la opresi\u00f3n establecida como derecho, entonces la redenci\u00f3n es un concepto pol\u00edtico-materialista: el concepto de revoluci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Benjamin era incapaz de hacer concesiones al concepto de revoluci\u00f3n, incluso en un momento en que hacer concesiones parec\u00eda favorecer su causa. Su cr\u00edtica de la socialdemocracia no es principalmente la cr\u00edtica de un partido que se hab\u00eda convertido en un pilar de la sociedad, sino m\u00e1s bien el recordatorio (a\u00fan sin desesperaci\u00f3n) de la verdad y la realidad de la revoluci\u00f3n como necesidad hist\u00f3rica. \u00c9stos son los lugares que exponen la manera en que Benjamin ataca los tab\u00faes \u00abprogresistas\u00bb de la sociedad industrial en marcha: el tab\u00fa del progreso, de la productividad, de la legalidad. Nos recuerda que no se trata de mejorar el trabajo, sino de abolirlo, no se trata de explotar la naturaleza, sino de liberarla, no se trata del humano, sino del \u00abhumano justo\u00bb, y que estas tareas son revolucionarias: exigen el \u00absalto de tigre\u00bb, el estallido del <em>continuum<\/em>, no su limpieza. El argumento de Benjamin va a\u00fan m\u00e1s lejos: golpea tambi\u00e9n en el coraz\u00f3n de ese gradualismo que ha heredado la socialdemocracia, esa estrategia y esa pol\u00edtica que, en nombre de un futuro mejor, prolonga el pasado opresivo a trav\u00e9s de la productividad explotadora. La revoluci\u00f3n \u2014como dice en las <em>Tesis filos\u00f3fico-hist\u00f3ricas<\/em>\u2014 es un salto de tigre no hacia el futuro sino hacia el pasado, un salto de tigre \u00abbajo el cielo abierto de la historia\u00bb, impulsado por el odio y la voluntad de sacrificio. Y este odio y esta voluntad de sacrificio \u00abse alimentan de la imagen de los antepasados esclavizados, no del ideal de los nietos liberados\u00bb. Se trata del pasado, no del futuro. Una frase dif\u00edcilmente salvable, que reniega de la confianza inhumana que ve la libertad en el progreso de lo existente, o que presume de permitirse explotar a las generaciones actuales en beneficio de los nietos que un d\u00eda ser\u00e1n libres. Esta presunci\u00f3n puede pronunciar la ley de la historia pasada, pero las leyes de la historia son para el pensamiento dial\u00e9ctico una legalidad que hay que abolir y superar: el salto de tigre es lo que est\u00e1 fuera de esta legalidad. Pero por mucho que la frase de Benjamin sobre la revoluci\u00f3n incendi\u00e1ndose en el pasado condene la construcci\u00f3n de la nueva sociedad con los medios de la no-libertad, no sirve para justificar el argumento liberal que opone la sacralidad de la vida (que despu\u00e9s de todo no es respetada por lo existente) a la violencia de la revoluci\u00f3n. De hecho, casi parece como si (al menos en <em>Para una cr\u00edtica de la violencia<\/em>) el elogio de la violencia revolucionaria atenuara la condena de su justificaci\u00f3n al invocar el futuro. Benjamin discute el teorema que rechaza \u00abel asesinato revolucionario de los opresores\u00bb con la frase: \u00abPero confesamos que m\u00e1s alta que la felicidad y la justicia de una existencia es la existencia misma\u00bb, es decir, que el \u00abimperio mundial de la justicia\u00bb nunca debe prepararse por tal asesinato. Para Benjamin, la frase es \u00abfalsa y ruin [\u2026] si la existencia no ha de significar otra cosa que nuda vida, y esto es lo que significa la reflexi\u00f3n mencionada\u00bb. Aqu\u00ed Benjamin se aventur\u00f3 en formulaciones que ya casi no podemos aceptar: \u00abPor muy sagrado que sea el humano [\u2026] no lo son sus condiciones, su vida corporal, vulnerable ante sus semejantes\u00bb. Quiz\u00e1 se vuelvan comprensibles a la luz de la esperanza de que \u00abel poder\u00edo del mito ya est\u00e1 roto aqu\u00ed y all\u00e1 en el presente\u00bb y de que lo nuevo no yace \u00aben una huida lejana tan inimaginable\u00bb que \u00abuna palabra contra el derecho se haga cargo de s\u00ed misma\u00bb. Incluso las \u00faltimas <em>Tesis filos\u00f3fico-hist\u00f3ricas<\/em>\u00a0siguen bas\u00e1ndose en esta esperanza. Insisten en el materialismo hist\u00f3rico, que ve en el objeto hist\u00f3rico \u00abel signo de una detenci\u00f3n mesi\u00e1nica de lo que est\u00e1 sucediendo, es decir, de una oportunidad revolucionaria en la lucha por el pasado oprimido\u00bb. Pocas veces se ha expresado de forma tan ejemplar la verdad de la teor\u00eda cr\u00edtica: la lucha revolucionaria consiste en la detenci\u00f3n de lo que sucede y ha sucedido; antes de cualquier objetivo positivo, esta negaci\u00f3n es lo primero positivo. Lo que el humano ha hecho al humano y a la naturaleza debe parar, parar radicalmente; entonces y s\u00f3lo entonces pueden comenzar la libertad y la justicia. Frente al espantoso concepto de productividad progresiva, para el que la naturaleza \u00abest\u00e1 ah\u00ed gratuitamente\u00bb para ser explotada, Benjamin profesa la idea de Fourier de un trabajo social que, \u00ablejos de explotar la naturaleza, es capaz de aliviarla de las creaciones que dormitan como posibles en su seno\u00bb. Al humano liberado, redimido de la violencia opresora, le pertenece la naturaleza liberada, redimida. Ya en <em>Destino y car\u00e1cter<\/em>, Benjamin hab\u00eda mostrado la separaci\u00f3n de sujeto y objeto, interior y exterior en su falsedad: la separaci\u00f3n se revela como la raz\u00f3n de ser de la explotaci\u00f3n. En consecuencia, la \u00abdetenci\u00f3n de lo que est\u00e1 sucediendo\u00bb significa no s\u00f3lo la detenci\u00f3n de la conexi\u00f3n objetiva de culpabilidad sino tambi\u00e9n de la subjetiva: al \u00abpensar pertenece no s\u00f3lo el movimiento de los pensamientos, sino tambi\u00e9n su detenci\u00f3n\u00bb. Tambi\u00e9n ellos est\u00e1n saturados de la injusticia y la fechor\u00eda. Lo que el materialista hist\u00f3rico \u00abexamina en t\u00e9rminos de bienes culturales tiene para \u00e9l todo un origen que no puede contemplar sin horror\u00bb. Sus propios pensamientos no est\u00e1n libres de este origen. Su detenci\u00f3n es el momento en que su origen se hace consciente y cambia la conciencia. El pensamiento experimenta el \u00abshock\u00bb que lo incapacita para seguir pensando de las formas tradicionales; la negaci\u00f3n se convierte en su principio constructivo. Uno de sus resultados es la imposibilidad de maravillarse por el hecho de que las cosas que experimentamos bajo y desde el fascismo \u00absean \u201ctodav\u00eda\u201d posibles en el siglo XX\u00bb. Son la realidad del siglo XX, que se mantiene unido a su origen y lo cumple.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El \u00abshock\u00bb de la detenci\u00f3n, del frenado, choca tambi\u00e9n la cuesti\u00f3n de lo que se puede hacer, siempre que esta cuesti\u00f3n signifique actividad organizadora y organizativa. En la totalidad de lo existente, tal actividad sigue siendo impotente en el buen sentido si no se convierte en positiva en el mal sentido. Su impotencia es la no-violencia prematura. Cuando la revoluci\u00f3n se ha vuelto mesi\u00e1nica, no puede orientarse hacia el <em>continuum<\/em>. Pero esto no significa que deba esperar al Mes\u00edas. Para Benjamin, este \u00faltimo est\u00e1 s\u00f3lo en la voluntad y las acciones de los que sufren de lo existente, los oprimidos: en la lucha de clases. Si esto no es n\u00edtido, entonces el resplandor de la libertad posible s\u00f3lo se hace visible en un tiempo completamente diferente: en el de la \u00abredenci\u00f3n o la m\u00fasica o la verdad\u00bb, pero no en el tiempo de las fuerzas desenfrenadas de la producci\u00f3n, del \u00abEros tecnol\u00f3gico\u00bb. La libertad tampoco aparece en el tiempo de ocio, donde todo el mundo puede componer o filosofar, sino precisamente en la detenci\u00f3n, como ha sucedido en la gran m\u00fasica y la literatura. Es f\u00e1cil interpretar las palabras de Benjamin en t\u00e9rminos de ese mal humanismo que cree que tiene que oponer \u00abvalores superiores\u00bb al materialismo. Benjamin advierte: la \u00ablucha de clases [\u2026] es una lucha por las cosas crudas y materiales, sin las cuales no hay cosas finas y espirituales\u00bb. Estas \u00faltimas est\u00e1n presentes en la propia lucha material, si acaso se trata realmente de una lucha para hacer estallar el <em>continuum<\/em>; est\u00e1n presentes \u00abcomo autoconfianza, como valent\u00eda, como humor, como astucia, como tenacidad\u00bb, y siempre desafiar\u00e1n cada nueva victoria de los dominadores.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Inmensa es la distancia que separa el presente de tales palabras. Fueron escritas en la \u00e9poca del fascismo triunfante, al estallar la Segunda Guerra Mundial. El presente ya no pertenece al mismo periodo hist\u00f3rico: liquida el tiempo en que la lucha abierta y oculta contra el fascismo a\u00fan parec\u00eda capaz de hacer estallar el <em>continuum<\/em> de la historia. Se ha vuelto a cerrar. As\u00ed pues, el desarrollo efectivo se erige en sangriento testigo de la verdad de Benjamin: es de la visi\u00f3n del pasado, y no de la visi\u00f3n del futuro, de donde extrae su fuerza la lucha por la liberaci\u00f3n. El <em>Angelus Novus<\/em> de la historia \u00abha vuelto su rostro hacia el pasado\u00bb, pero una \u00abtormenta sopla desde el Para\u00edso\u00bb y \u00ablo empuja imparablemente hacia el futuro, al que da la espalda mientras el mont\u00f3n de escombros que tiene ante s\u00ed crece hacia el cielo\u00bb. Esta imparabilidad es la esperanza que abrigan todos aquellos que, en su debilidad, siguen luchando contra el <em>continuum<\/em> de lo existente: en su condici\u00f3n de rotos, rompen la conexi\u00f3n de culpabilidad del orden que funda y conserva derecho.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: right;text-indent: 0.5cm\"><em>Newton, Mass., octubre de 1964<\/em><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00c9ste es el ep\u00edlogo que Herbert Marcuse public\u00f3 para una recopilaci\u00f3n de escritos de Walter Benjamin publicada en alem\u00e1n como Zur Kritik der Gewalt und andere Aufs\u00e4tze: Mit einem Nachwort von Herbert Marcuse (Fr\u00e1ncfort del Meno, Suhrkamp, 1965, pp. 99-106). 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