{"id":1314,"date":"2020-01-20T15:18:12","date_gmt":"2020-01-20T21:18:12","guid":{"rendered":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=1314"},"modified":"2020-06-25T20:14:00","modified_gmt":"2020-06-26T01:14:00","slug":"mario-tronti-esperanzas-desesperanzadas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=1314","title":{"rendered":"Mario Tronti \/ Esperanzas desesperanzadas"},"content":{"rendered":"<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>Despu\u00e9s del <em>fuori e contro<\/em> (\u00abfuera y contra\u00bb) de los a\u00f1os opera\u00edstas, el <em>dentro e contro<\/em> (\u00abdentro y contra\u00bb) de la lucha dentro del Partido Comunista Italiano, la br\u00fajula de Mario Tronti, desde <em>La pol\u00edtica en el crep\u00fasculo<\/em> (1998), indica una nueva posici\u00f3n de lucha: <em>al di l\u00e0 e contro<\/em> (\u00abm\u00e1s all\u00e1 y contra\u00bb). <a href=\"https:\/\/www.centroriformastato.it\/disperate-speranze\/\">\u00abDisperate speranze\u00bb<\/a> fue publicado en noviembre de 2019 por Mario Tronti en la revista <em>Infiniti mondi<\/em>.<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">No es tiempo de utop\u00edas. Por eso es necesario volver a hablar de Utop\u00eda. Estamos encadenados entre los barrotes de un presente eterno, una condici\u00f3n que nos quita la libertad tanto de mirar hacia atr\u00e1s como de apuntar hacia delante: porque, seg\u00fan la opini\u00f3n corriente y dominante, el pasado tiene el deber de morir y el futuro no tiene derecho a vivir. Como reacci\u00f3n, al buscar la luz de la caverna, se vuelven subversivas entonces dos facultades en gran medida humanas, la memoria y la imaginaci\u00f3n. Deben ser cultivadas juntas y no una contra otra: esto es lo que quiero tratar de decir. A\u00f1adiendo: la referencia no debe ser a ayer, sino a antes de ayer; no al ma\u00f1ana, sino al pasado ma\u00f1ana. El pasado inmediato es lo que ha producido este presente: hay que criticarlo. El futuro inmediato est\u00e1 completamente en las manos de quien manda hoy: hay que quit\u00e1rselo. Nunca hay que olvidar que cuando se piensa en conceptos pol\u00edticos, es necesario vincularlos estrechamente a las luchas. En el viaje para llegar a las costas de la isla de Utop\u00eda, se llega cruzando un mar tempestuoso, ciertamente no acunado en las grandes bondades de las Antillas.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u00c9ste es tiempo de distop\u00edas. Existe la aplanadora de un proceso hist\u00f3rico que avanza por s\u00ed misma, sin que nadie la gu\u00ede, porque no necesita gu\u00eda, tiene una l\u00f3gica aut\u00f3noma de desarrollo y de crisis, seg\u00fan leyes de movimiento v\u00e9tero-y-neocapitalista perfectamente intercambiables entre ellas. El Leviat\u00e1n de la t\u00e9cnica no es un sujeto, es un instrumento, despu\u00e9s del siglo XX, como lo fue el <em>Leviat\u00e1n<\/em> de la pol\u00edtica en el siglo XVII. En aquel tiempo sirvi\u00f3 para la acumulaci\u00f3n originaria de la riqueza de las naciones, es decir, del capital-mundo, y hoy sirve para la disipaci\u00f3n final de los recursos de la tierra. Y no est\u00e1 en consideraci\u00f3n el <em>Behemot<\/em> de las guerras civiles. Los conflictos existen. Y no pueden no existir en sociedades profundamente divididas, como las nuestras. Pero hay falsos conflictos en la acci\u00f3n de los sujetos, como las falsas noticias en la comunicaci\u00f3n de las palabras. La falsedad consiste en el hecho de que no sirven, porque no apuntan, para poner en crisis el mecanismo objetivo de permanencia de las actuales formas de vida, en su espec\u00edfica presencia original, impuestas y a la vez aceptadas. El discurso de la utop\u00eda hoy tiene la tarea de trabajar para distinguir, disociar, separar, imponer y aceptar. El pensamiento ut\u00f3pico o bien logra ser un pensamiento cr\u00edtico antag\u00f3nico de cada d\u00eda, o bien corre el riesgo de convertirse en una filosof\u00eda consoladora del domingo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Utop\u00eda, para m\u00ed, es un m\u00e1s all\u00e1. M\u00e1s all\u00e1 de lo terreno. Dudo en decir mundano. Porque mundo hoy se identifica con este mundo: exactamente lo que me repele y me empuja a buscar un m\u00e1s all\u00e1. Me siento cerca, a trav\u00e9s de este camino, de toda medida o dimensi\u00f3n trascendente. Sin identificarme con las formas teol\u00f3gicas que asume, encuentro all\u00ed, y utilizo, un pensar, y un hablar, de medida pol\u00edtica, que metaf\u00f3ricamente, o aleg\u00f3ricamente, insin\u00faa algo m\u00e1s que aqu\u00ed, que esto. Tan s\u00f3lo en esta elecci\u00f3n ya hay antagonismo. Mientras que en la opci\u00f3n opuesta, de un inmanentismo riguroso, no hay v\u00eda de salida de la subalternidad a aquello que es, tal como es. Para el tiempo que estamos viviendo, para la contingencia que estamos experimentando, no es posible imaginar una utop\u00eda pol\u00edtica, es necesario pensar en una utop\u00eda teol\u00f3gico-pol\u00edtica. Si, como veremos, siguiendo a Bloch, lo que nos interesa es \u00abla utop\u00eda concreta\u00bb, lo teol\u00f3gico-pol\u00edtico, m\u00e1s que lo pol\u00edtico, es capaz de asegurarnos eso no-todav\u00eda realista que estamos buscando. No nos demos la vuelta, detengamos el punto. En el <em>Magnificat<\/em> leemos: derribar a los poderosos, enaltecer a los humildes. Aqu\u00ed est\u00e1 lo teol\u00f3gico. C\u00f3mo derribar a los poderosos, c\u00f3mo enaltecer a los humildes. Aqu\u00ed est\u00e1 lo pol\u00edtico. Y no hay que decir: demasiado simple. Es tarea del pensamiento pol\u00edtico reducir la complejidad de la historia, para que pueda ser llevada a cabo no s\u00f3lo por quienes la poseen intelectualmente, sino por quienes la sufren existencialmente.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Este mundo. Este tiempo. Para el discurso de la utop\u00eda, es preliminar entender tales expresiones. Mundo y tiempo, enemigos. Una de las dificultades, tal vez la mayor, al hablar hoy del m\u00e1s all\u00e1, es la habituaci\u00f3n general al estado de cosas presente, una resignaci\u00f3n masiva, despu\u00e9s de todo motivada culturalmente, por la imposibilidad, como se sol\u00eda decir al final no hace mucho, de \u00abcambiar el mundo\u00bb. No es que la palabra cambio est\u00e9 ausente. Por el contrario, para dar lugar al falso movimiento que es el consenso democr\u00e1tico, basta con pronunciarla, mejor a\u00fan con gritarla. Lo que es interesante: porque significa que uno no est\u00e1 satisfecho con la forma en que las cosas van, la forma en que las cosas han ido hasta ahora, por aquellos que las han gobernado. Se conf\u00eda en los pr\u00f3ximos gobernantes, para que las cosas cambien. Es el enga\u00f1o de las actuales democracias realizadas. Ofrecer la ilusi\u00f3n del cambio es la forma m\u00e1s inteligente que se ha encontrado hasta ahora para mantener las cosas as\u00ed como est\u00e1n. Ya no es necesario que los monstruos b\u00edblicos gobiernen a los pueblos. Lo \u00fanico que se necesita son mascotas tranquilizadoras, que no es de extra\u00f1ar que ahora ocupen las habitaciones de la mayor\u00eda de las casas que alguna vez fueron ocupadas por ni\u00f1os.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Cambio es una palabra de pensamiento d\u00e9bil: un no-pensamiento que registra, recalca, refleja una no-sociedad. Margaret Thatcher no se equivoc\u00f3 en absoluto al decir: la sociedad no existe, s\u00f3lo existen los individuos. Defini\u00f3 exactamente este mundo, de neoliberalismo con tracci\u00f3n econ\u00f3mico-financiera. Alguien nos ense\u00f1\u00f3 que hay que conocer al enemigo mejor de lo que el enemigo se conoce a s\u00ed mismo. \u00c9ste es el caso. Siempre son los jefes, y los que los representan, los que te dicen c\u00f3mo son realmente las cosas. Quienes llevan a cabo protestas creen generosamente en el cuento de hadas del animal hombre naturalmente sociable. Pero siglos de anarcocapitalismo han depositado entre nosotros otra especie humana: aqu\u00e9lla. Es aqu\u00ed donde el discurso de la utop\u00eda tropieza y se tambalea. Entonces tienes que poner en pr\u00e1ctica no una idea d\u00e9bil de cambio, sino un concepto fuerte de transformaci\u00f3n. Transvaloraci\u00f3n de todas las formas: de producci\u00f3n, de intercambio, de consumo, ahora y siempre de las formas de poder y, espec\u00edficamente hoy \u2014un problema dram\u00e1tico\u2014 de las formas de comunicaci\u00f3n. Y, en consecuencia, el cuestionamiento de las formas de vida, las que no se eligen sino que se padecen, las que no se gozan sino que se sufren, las que se experimentan diariamente no sobre s\u00ed sino contra s\u00ed.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u00c9ste es un mundo que produce el m\u00e1ximo de futurismo tecnol\u00f3gico y al mismo tiempo provoca el m\u00e1ximo de decadencia humana. No digo que aqu\u00e9l produzca \u00e9sta. Sobre el tema, conviene no ser ni apocal\u00edpticos ni integrados. La t\u00e9cnica no es el Anticristo que hay que retener antes de que conquiste todas nuestras almas. M\u00e1s bien, es el uso de la t\u00e9cnica lo que hace que sea quien manda, es decir, quien detenta, gestiona y maniobra riquezas y poderes. El destino de lo poshumanos teje, desde la perspectiva dist\u00f3pica de las m\u00e1quinas inteligentes y los hombres est\u00fapidos, inteligencia artificial e idiotez natural. Y la saludable atenci\u00f3n al pr\u00f3ximo desastre ambiental, como problema de todos, cuidamos que no oculte el discurso sobre la responsabilidad de algunos. El estado de cosas a transformar funciona siempre de esta manera: la movilizaci\u00f3n total por el inter\u00e9s general sirve para mantener seguras, no vistas, no consideradas, responsabilidades particulares bastante precisas. Saber esto es el primer paso que hay que dar para el tema de la transformaci\u00f3n. El segundo es iniciar un proceso de desenmascaramiento que conduzca a la denuncia de las consecuencias y a la preparaci\u00f3n de los remedios. El discurso de la utop\u00eda se estrecha dentro de estas condiciones.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Por eso, antes de aventurarnos en las respuestas sobre el futuro, debemos hacernos algunas preguntas sobre este presente. \u00bfPor qu\u00e9 esta condici\u00f3n desesperanzada, que ve por un lado a clases dirigentes que no est\u00e1n a la altura, ve por otro lado a una masa de individuos que no se rebelan? \u00bfPor qu\u00e9 todos estos hom\u00fanculos en el gobierno de los pa\u00edses y al mismo tiempo toda esta gente persiguiendo a los demagogos? El problema no es el contraste entre \u00e9lites y pueblo, sino entre \u00e9lites descalificadas y pueblo desorientado. Por lo tanto, la cr\u00edtica de este mundo debe ir acompa\u00f1ada de la cr\u00edtica de este tiempo. S\u00e9 que no quiere ser o\u00eddo por esta oreja. Nadie, de los que cuentan para algo, est\u00e1 dispuesto a escuchar, ya sea por arrogancia, ya sea por subalternidad. Sin embargo, no es una voz la que habla, es un dato de realidad que se impone cada vez m\u00e1s. Mientras no haya una toma de conciencia, pol\u00edtico-cultural, colectiva, de lo devastadora que fue la reacci\u00f3n anti-siglo XIX, que en los a\u00f1os ochenta cerr\u00f3 ese siglo por adelantado, hasta entonces, sepamos, es ut\u00f3pico hablar de utop\u00eda. Reacci\u00f3n es la palabra correcta, porque fue un hecho hist\u00f3ricamente reaccionario, s\u00f3lo disfrazado de ideas liberales, de formas democr\u00e1ticas, de blanduras del sentimiento \u00e9ticas. El trabajo, pol\u00edtico-intelectual, de desenmascarar este tiempo es tan esencial como el que concierne a este mundo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La Trilateral fue el Congreso de Viena de nuestro tiempo. Abri\u00f3 la nueva era de la Restauraci\u00f3n. As\u00ed como aqu\u00e9l decret\u00f3 el fin del desorden revolucionario, exportado a Europa por las guerras napole\u00f3nicas, tambi\u00e9n decret\u00f3 el fin de la era de las guerras civiles europeas y mundiales, que no terminaron en el 45 sino en el 89. Todos los a\u00f1os ochenta, de innovaci\u00f3n y liberaci\u00f3n, prepararon el retorno del nuevo <em>ancien r\u00e9gime<\/em>, que todav\u00eda estamos viviendo. Hoy en d\u00eda todo el mundo est\u00e1 dispuesto a admitir que no hubo \u00abfin de la historia\u00bb. Pero el japon\u00e9s-estadounidense en parte lo hab\u00eda visto bien. Hubo el paso de la historia a la cr\u00f3nica, con todas las consecuencias del caso. Desde el gran conflicto hasta las peleas de recreo. Desde las narraciones ideol\u00f3gicas hasta el storytelling del personaje de turno. Desde la batalla de las ideas hasta la charla medi\u00e1tica. Desde la cultura hasta la comunicaci\u00f3n. Desde los partidos hasta los movimientos. Desde la pol\u00edtica-proyecto hasta la pol\u00edtica-espect\u00e1culo. El crep\u00fasculo de Occidente ya no emite destellos de fuego, sino que se hunde en la noche oscura de lo que se ha llamado la globalizaci\u00f3n de la indiferencia. Si observamos el contraste de los puntos de vista opuestos en la relaci\u00f3n social entre los de abajo y los de arriba, si medimos el nivel de pensamiento que ese conflicto central produc\u00eda en las dos partes en lucha, si evaluamos el grado de subjetividad de las fuerzas organizadas en defensa de los intereses contrapuestos, si consideramos el mercado con respecto al Estado, lo privado con respecto a lo p\u00fablico, el individuo con respecto a la sociedad, el paisaje de un peque\u00f1o mundo antiguo del siglo XIX aparece hoy ante nosotros.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Entonces, \u00bfqu\u00e9 operaci\u00f3n intelectual aconsejar? Yo dir\u00eda as\u00ed: partir de una visi\u00f3n realista del mundo y del tiempo para preparar una visi\u00f3n neo-utop\u00edstica que pueda concretamente saltar m\u00e1s all\u00e1.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Har\u00eda falta un compromiso colectivo, con una divisi\u00f3n interna del trabajo, de esp\u00edritus libres, en el sentido de personas pensantes, doblemente liberadas: de la aprobaci\u00f3n del estado de cosas presente y de la contestaci\u00f3n que se le ha hecho en las \u00faltimas d\u00e9cadas. Es necesario encontrar un nuevo modo de estar fuera y contra. Puedo hacerlo de la \u00fanica manera que s\u00e9 hacerlo: tirando del arco hasta el punto en el que puedo captar el objetivo m\u00e1s alcanzable. Visi\u00f3n realista. Pero dispuesto a corregir la mira con otros tiradores elegidos. La premisa com\u00fan, sin embargo, debe ser: batalla en el campo y no pasos de baile en la pista.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u00bfLa utop\u00eda concreta? Mientras tanto, un regreso del siglo XX. Es m\u00e1s factible llegar a la isla que no existe si se sabe que la isla ya ha existido. La Atl\u00e1ntida, continente desaparecido, se daba como existida. El <em>regnum hominis<\/em> de la Nueva Atl\u00e1ntida, imaginada por un hombre de ciencia visionario, Bacon, y a\u00fan antes por un fil\u00f3sofo del mundo de las ideas, Plat\u00f3n, no se sabe si existi\u00f3 alguna vez, pero la gran tierra que lo permiti\u00f3 estaba all\u00ed. El \u00abya sido\u00bb y el \u00abtodav\u00eda no\u00bb no se contraponen. Son complementarios. Como la conservaci\u00f3n y la revoluci\u00f3n. Es el giro de las \u00f3rbitas que revoluciona los planetas. Y el salto no consiste en proyectarse hacia adelante, sino en detener el c\u00edrculo en un punto: ese punto en que historia y pol\u00edtica han sido m\u00e1s avanzadas que econom\u00eda y tecnolog\u00eda y no como hoy tan dram\u00e1ticamente atrasadas. Ya no se puede invocar la utop\u00eda y esperar al Mes\u00edas, sino que, siguiendo a Benjam\u00edn, se deja abierto el peque\u00f1o resquicio por el que puede pasar, para volver, en cualquier momento. Es, decir, estar listos para la ocasi\u00f3n. La tarea principal de una pol\u00edtica nuevamente en el puesto de mando es preocuparse por mantener esa apertura y, en todo caso, organizarse para abrirla cuando est\u00e9 cerrada.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">De nuevo la pregunta, de hecho las preguntas: \u00bfes posible un mesianismo realista? \u00bfQuiz\u00e1s en la forma de esa \u00abapostas\u00eda mesi\u00e1nica\u00bb practicada por un Sabbatai Zevi, el muy poco conocido personaje controvertido del siglo XVII, a trav\u00e9s del cual Gershom Scholem pudo hablarnos de utop\u00eda y modernidad? Es indudable la necesidad de atravesar v\u00edas mar\u00edtimas muy angostas si queremos llegar a la isla de la utop\u00eda concreta blochiana.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Ernst Bloch escribe <em>El esp\u00edritu de la utop\u00eda<\/em> en medio de la primera gran cat\u00e1strofe del siglo XX, entre 1915 y 1917. La primera edici\u00f3n se public\u00f3 en 1918, un segundo borrador en 1923. La raz\u00f3n ut\u00f3pica contempor\u00e1nea naci\u00f3 junto con la \u00e9poca de las guerras civiles europeas y mundiales. Es la raz\u00f3n por la cual el discurso de la utop\u00eda, que desde entonces ha llegado a nuestro tiempo, s\u00f3lo puede asumir un signo tr\u00e1gico. Nada consolador y tranquilizador, nada progresivo. Es un choque con la realidad. Un grito desesperanzado de esperanza. En una \u00abAdvertencia\u00bb de 1936, el libro se define como \u00abel intento de una primera obra fundamental, expresiva, barroca, religiosa\u00bb, con todo el ambiente cultural de la \u00e9poca, desde el <em>Blaue Reiter<\/em> hasta la poes\u00eda y la pintura expresionistas, una obra tejida \u00aben el pozo del alma, como dice Hegel, pero con una \u201ccarga de dinamita\u201d en la relaci\u00f3n sujeto-objeto, construida sobre el principio: \u201cEl mundo no es verdadero, pero quiere volver a casa a trav\u00e9s de los hombres y la verdad\u201d\u00bb. Bloch volvi\u00f3 a leer su texto en 1974, en una conversaci\u00f3n en Tubinga: se puede ver ahora en la edici\u00f3n italiana (La Nuova Italia, Florencia, 1980, pp. VII-XVIII). Cuando un autor se relee a s\u00ed mismo d\u00e9cadas m\u00e1s tarde, las chispas del pensamiento parecen brillar con una nueva luz. Los descubrimientos se repiten y al mismo tiempo se profundizan. El presente y el futuro \u2014dice Bloch\u2014 no pueden ser mirados y tratados de manera contemplativa, necesitan pr\u00e1ctica en cuanto a la acci\u00f3n y la voluntad, en cuanto a la toma de decisiones. En medio, la mediaci\u00f3n de la pol\u00edtica. As\u00ed, \u00abla utop\u00eda se convierte sustancialmente en una pre-aparici\u00f3n (<em>Vorschein<\/em>)\u00bb. Y esto \u00abmucho m\u00e1s que en las teor\u00edas de los Estados ideales, donde la maravillosa isla de nuestro deseo conmovedor se traslad\u00f3 a una remota isla de los Mares del Sur, como en Tom\u00e1s Moro o Campanella. Incluso los grandes utopistas de finales del siglo XVIII y principios del XIX, especialmente Fourier y Saint-Simon, no construyeron nada m\u00e1s que la sede de una imagen on\u00edrica bien fundada de nuestro futuro cercano. A ellos el marxismo vincul\u00f3 su praxis de una transformaci\u00f3n que finalmente podr\u00eda realizarse en t\u00e9rminos concretos, criticando la abstracci\u00f3n de la utopizaci\u00f3n anterior y permaneciendo fieles con tanta m\u00e1s fuerza a la orientaci\u00f3n hacia el futuro de la funci\u00f3n ut\u00f3pica. Vale por eso la frase: \u00abEl marxismo no es una utop\u00eda, sino el <em>novum<\/em> de una utop\u00eda concreta\u00bb. Esta frase no se encuentra en esta formulaci\u00f3n en <em>El esp\u00edritu de la utop\u00eda<\/em> sino en el <em>Prinzip Hoffnung<\/em>, pero est\u00e1 sustancialmente ya contenida en la primera obra; lo mismo vale para el concepto aparentemente parad\u00f3jico de \u00abuna utop\u00eda concreta\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Bloch regres\u00f3 a Alemania cuando se form\u00f3 la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica Alemana en 1949. Fue aqu\u00ed donde, como profesor de la Universidad de Leipzig, escribi\u00f3 la gran obra <em>El principio esperanza<\/em> en la d\u00e9cada de 1950. Toca con la mano la extinci\u00f3n del fuego que hab\u00eda sido encendido por el marxiano \u00absue\u00f1o de una cosa\u00bb. Concluy\u00f3 esa conversaci\u00f3n en 1974, invit\u00e1ndonos a mirar de nuevo nuestra historia y sus obras \u00abvolviendo a la utop\u00eda y por lo tanto a lo que no se rescata, que nos espera, que a\u00fan no ha llegado y que, adem\u00e1s, est\u00e1 amenazado\u00bb. El \u00faltimo cap\u00edtulo de <em>El esp\u00edritu de la utop\u00eda<\/em> llevaba el t\u00edtulo de \u00abKarl Marx. La muerte y el apocalipsis\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u00abLa guerra termin\u00f3, la revoluci\u00f3n comenz\u00f3, y con ella las puertas parecieron abrirse. Sin embargo, casi inmediatamente volvieron a cerrarse\u00bb. \u00c9sta es una de las frases conmovedoras de este cap\u00edtulo. Mencionar\u00e9 algunas de ellas que aluden, no s\u00f3lo metaf\u00f3ricamente, a nuestro presente. \u00abTodo procede a tientas bajo la gu\u00eda de un extra\u00f1o presentimiento, cuya falta marca con fuego a los seres vivos individuales, dondequiera que intenten, conserven, rechacen, reutilicen, erren, retrocedan\u2026\u00bb Pero \u00abel hombre es el \u00fanico ser vivo capaz de transformar\u00bb. \u00abHemos aprendido al menos una cosa al mirar el mundo real hace cien a\u00f1os (\u00a1hoy, doscientos!): del pensamiento program\u00e1tico socialista Marx elimin\u00f3 radicalmente el simple fanatismo abstracto y separado, el jacobinismo puro y simple\u2026 Tal modo de ser pr\u00e1cticos, de cooperar en el horizonte constructivo de la vida cotidiana y de juzgar rectamente, de ser precisamente pol\u00edticamente sociales, est\u00e1 muy cerca de la conciencia y constituye una misi\u00f3n revolucionaria de la utop\u00eda\u2026 Por eso Marx ense\u00f1\u00f3 que nunca hay que buscar o experimentar m\u00e1s all\u00e1 de lo estrictamente posible y que el \u00fanico problema es siempre solamente el siguiente paso\u2026 Marx quiere actuar y cambiar el mundo a trav\u00e9s de la voluntad y por eso no se limita a esperar que se den ciertas condiciones, sino que ense\u00f1a c\u00f3mo hacerlas surgir, coloca la lucha de clases, analiza la econom\u00eda teniendo en cuenta elementos variables aptos para una intervenci\u00f3n activa\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Para nuestros compa\u00f1eros de viaje de hoy: \u00abSiempre estamos esperando, tenemos un anhelo y un conocimiento reducido, pero nos falta acci\u00f3n, ya que resulta del hecho de que nos falta completamente la amplitud, la mirada y el fin, que no hemos cruzado ning\u00fan umbral m\u00ednimo\u2026\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Y finalmente, la l\u00ednea de conducta: \u00abLa historia es un viaje duro e inc\u00f3modo\u2026 Por lo general, las circunstancias son tales que el alma debe hacerse culpable para aniquilar el mal existente, para no hacerse a\u00fan m\u00e1s culpable retir\u00e1ndose en lo id\u00edlico y tolerando la injusticia con aparente bondad. La dominaci\u00f3n y el poder son en s\u00ed mismos malignos, pero es necesario oponerles otra tanta potencia, como un imperativo categ\u00f3rico que apunta la pistola\u2026\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Palabras de hace un siglo. No s\u00e9 si olvidadas, si no comprendidas, si rechazadas. Por mi parte, s\u00f3lo s\u00e9 que comentarlas har\u00eda perder la fascinaci\u00f3n que el impacto directo asegura al lector. Peor a\u00fan, resumirlas con otras palabras significar\u00eda en todos los casos traicionarlas. S\u00f3lo hay que introducirlas dentro de s\u00ed y eso es suficiente. El subt\u00edtulo que especifica \u00abKarl Marx. La muerte y el apocalipsis\u00bb, dice: \u00abLos caminos del mundo por los cuales lo interior puede convertirse en exterior y lo exterior en interior\u00bb. La parte central de <em>Geist der Utopie<\/em> desarrolla el tema <em>Selbstbegegnung<\/em>, Encuentro con el S\u00ed. Es correcto decir \u00abel tema\u00bb, porque gran parte del cap\u00edtulo compone una \u00abFilosof\u00eda de la m\u00fasica\u00bb: arte \u00edntimamente ut\u00f3pico, \u00abarte milagroso y transparente que supera la tumba y el fin de este mundo\u00bb. La m\u00fasica es la <em>cosa en s\u00ed<\/em> que se manifiesta en el deseo espiritual y que por lo tanto nos incita al sue\u00f1o: \u00aby esto es lo que a\u00fan no es, lo perdido, el presagio, nuestro encuentro con el S\u00ed escondido en las tinieblas y en la latencia de cada momento vivido, el encuentro con nosotros mismos, nuestra utop\u00eda que se llama a s\u00ed misma a trav\u00e9s del bien, la m\u00fasica y la metaf\u00edsica y que sin embargo no es terrestremente realizable\u00bb. Utop\u00eda es \u00abnombrar el nombre de Dios de manera completamente diferente, ese nombre a la vez perdido y nunca encontrado\u00bb. Sigue una digresi\u00f3n titulada \u00abEl misterio\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La utop\u00eda concreta, la utop\u00eda pol\u00edtica, es decir, la pol\u00edtica que se enfrenta dram\u00e1ticamente a la consecuci\u00f3n de un fin m\u00e1s all\u00e1 de la realidad en la que lucha, debe hacer las cuentas con la dimensi\u00f3n de misterio que marca la vida humana: as\u00ed, la historia de los acontecimientos es un enigma que cada \u00e9poca, a su manera, tiene la tarea de descifrar. Bloch llama a esta tarea \u00abla forma del problema inviable\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\"><em>El esp\u00edritu de la utop\u00eda<\/em> tiene una continuaci\u00f3n, de hecho tiene una continuaci\u00f3n del \u00faltimo cap\u00edtulo, aquel sobre Marx, la muerte, el apocalipsis. Bloch escribe y publica a poca distancia, en 1921, un libro quiz\u00e1 a\u00fan m\u00e1s explosivo, <em>Thomas M\u00fcntzer, te\u00f3logo de la revoluci\u00f3n<\/em>. Cada joven, chico o chica, que toma la decisi\u00f3n de entrar en pol\u00edtica del lado de aquellos que quieren cambiar este mundo, tiene la obligaci\u00f3n \u00e9tica de beber de esta fuente, para una acumulaci\u00f3n originaria de energ\u00eda subversiva. Bloch, en la reedici\u00f3n de 1969, con muy pocos cambios, lo llama \u00abun ap\u00e9ndice del <em>Geist der Utopie<\/em>\u00bb, con la advertencia: \u00abSu revolucionarismo rom\u00e1ntico encuentra medida y determinaci\u00f3n en mi libro <em>Das Prinzip Hoffnung<\/em>\u00bb. Pues bien, ese joven que ahora es lector de M\u00fcntzer, que se ha convertido en un adulto, en lugar de resignarse a convertirse en un demo-progresista tranquilo, se empe\u00f1a seriamente, e inquietamente, a dar \u00abmedida y determinaci\u00f3n\u00bb a su revolucionarismo rom\u00e1ntico inicial. La guerra de los campesinos, en la Alemania de la Reforma, es uno de los pasajes de la larga y gran historia de revueltas de las clases subalternas, cuya memoria debe ser preservada y valorada como un verdadero patrimonio de la humanidad.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Tambi\u00e9n aqu\u00ed, del texto de Bloch, algunas perlas: \u00abM\u00fcntzer fue quien m\u00e1s bruscamente se quebr\u00f3, por m\u00e1s que sus deseos fueran de vast\u00edsimos horizontes. \u2026 \u00c9l y su obra y todo lo pret\u00e9rito que merece ser rese\u00f1ado est\u00e1 ah\u00ed para obligarnos, para inspirarnos, para apoyar con mayor amplitud cada vez nuestro constante prop\u00f3sito\u00bb. \u00abTodo el sistema estratificado de la sociedad constituida en la Edad Moderna ven\u00eda a gravitar sobre la poblaci\u00f3n campesina, sobre la indefensa masa nuclear de la naci\u00f3n, explotada simult\u00e1neamente por todos los estamentos del Imperio\u2026 As\u00ed, pues, convendr\u00e1 en adelante examinar a fondo el coraz\u00f3n de los campesinos revoltosos\u2026 Las apetencias econ\u00f3micas, siendo, por cierto, las m\u00e1s razonables y constantes, no constituyen la motivaci\u00f3n \u00fanica ni permanentemente m\u00e1s vigorosa ni tampoco m\u00e1s genuina del alma humana sobre todo en tiempos de fuerte agitaci\u00f3n religiosa\u2026 Las aficiones, los sue\u00f1os, las emociones serias y puras y los entusiasmos proyectados hacia un fin no s\u00f3lo se sustentan de la necesidad m\u00e1s tangible, y pese a ello, jam\u00e1s son ideolog\u00eda vana; no decaen, sino que contribuyen a dar un color de realidad a un largo per\u00edodo, provenientes de un punto original, creador y determinador de valores, que hay en el alma, y siguen ardiendo, inextinguibles, aun despu\u00e9s de toda cat\u00e1strofe emp\u00edrica, de la misma manera que mantienen en todo tiempo como asunto de permanente actualidad la orientaci\u00f3n en hondura del siglo XVI, el milenarismo de la Guerra de los Campesinos y del movimiento anabaptista\u2026\u00bb. \u00abNo se pone en juego la vida tan s\u00f3lo por un plan estatal de producci\u00f3n perfectamente organizada, y justamente en la realizaci\u00f3n bolchevique del marxismo retorna de modo inconfundible el fenotipo del anabaptismo radical, con ribetes taboritas, comunistas y joaquinianos y librando la eterna batalla de Dios\u00bb. \u00abSe nos vuelven a aparecer, resplandecientes, la figura y el designio de Thomas M\u00fcntzer, que en muchos aspectos nos recuerda a Liebknecht y cuya condici\u00f3n de organizador implacable llega a situarlo incluso en la vecindad de Lenin y su estirpe, adem\u00e1s de infundir a la Revoluci\u00f3n, en lugar de un eudemonismo meramente terrestre, su finalidad m\u00e1s pujante\u00bb. \u00abConclusi\u00f3n y meta del Reino\u00bb: \u00abInescuchada todav\u00eda, ofr\u00e9cesenos la historia subterr\u00e1nea de la Revoluci\u00f3n, que ya dio sus primeros pasos en posici\u00f3n erecta; pero ah\u00ed est\u00e1n los Hermanos del Valle, los c\u00e1taros, waldenses y albigenses, el abad Joaqu\u00edn de Calabrese, los Hermanos de la Buena Voluntad, de la Vida Comunitaria, del Pleno Esp\u00edritu y del Libre Esp\u00edritu, Eckhart, los husitas, M\u00fcntzer y los anabaptistas, Sebastian Franck, los iluminados, Rousseau y la m\u00edstica humanista de Kant, Weitling, Baader, Tolstoi\u2026 A\u00fanase todos ellos, y la conciencia moral de toda esta tradici\u00f3n tan inmensa vuelve a afirmarse otra vez contra el miedo, el Estado, la incredulidad y toda f\u00f3rmula de autoridad que prescinda del ser humano. Arde ya la chispa sin detenerse nunca m\u00e1s en lugar alguno y obedeciendo a la m\u00e1s categ\u00f3rica exigencia de la Biblia, a saber, la que dice que no es este mundo nuestro paradero definitivo, sino que estamos buscando uno venidero\u2026 Resplandece muy alto sobre las ruinas y las esferas culturales derruidas de este mundo el esp\u00edritu de la utop\u00eda no disimulada\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u00bfCu\u00e1l es la diferencia entre distop\u00eda y utop\u00eda? No me refiero a las imaginaciones futuras que denuncian el presente: ayer George Orwell y Aldous Huxley, hoy James G. Ballard. \u00c9stas son bienvenidas. Las distop\u00edas son lo futurible de las ciudades, de las casas, de los trabajos y, por lo tanto, de las relaciones deshumanizadas. Este tipo de utop\u00eda negativa cambia, mientras que la utop\u00eda positiva transforma. Una innova, otra revoluciona. El mecanismo dist\u00f3pico es un dispositivo objetivo, en continuidad con el presente. La agitaci\u00f3n tecnol\u00f3gica presente sigue el desarrollo capitalista, lo acompa\u00f1a, en buena medida lo estabiliza. Siempre va hacia adelante, sin mirar atr\u00e1s. La pasi\u00f3n ut\u00f3pica es una instancia subjetiva, rompe la historia, la pone patas arriba, est\u00e1 en contra de lo que es, pero no en contra de todo lo que ha sido. No camina hacia el futuro, salta m\u00e1s all\u00e1 del presente, incluso en nombre de otro pasado. Conserva la acumulaci\u00f3n de insurgencias advenidas, para dar fuerza a lo que cree que debe advenir. Hoy en d\u00eda existe una especie de utop\u00eda concreta que se impone hegem\u00f3nicamente tanto en los productos como en los pensamientos. Es la utop\u00eda tecnol\u00f3gica, con sus resultados nunca satisfechos de s\u00ed mismos y siempre nuevos, siempre diferentes. Se les contrapone una especie de utop\u00eda antropol\u00f3gica concreta. La medida del juicio es el destino de la condici\u00f3n humana. \u00bfEstamos realmente pasando de una condici\u00f3n capitalista inhumana a una condici\u00f3n tecnol\u00f3gica poshumana? Ser\u00eda apropiado llamar a las nuevas generaciones a preocuparse no s\u00f3lo por el futuro del planeta en su deriva medioambiental, sino tambi\u00e9n por el futuro del hombre en su deriva artificial. El discurso ut\u00f3pico, pol\u00edtico, de hoy est\u00e1 llamado a una batalla preliminar de ideas: impedir que esa perspectiva de redenci\u00f3n humana inscrita en las luchas del pasado se cierre para siempre, por la extinci\u00f3n de una humanidad disponible para la gran tarea.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Redenci\u00f3n es una palabra oportuna: redimir a los que est\u00e1n en el fondo de la sociedad de su condici\u00f3n de subalternidad. Tal era el ideal del movimiento obrero: \u00abla emancipaci\u00f3n del proletariado emancipar\u00e1 a toda la humanidad\u00bb. Utop\u00eda no realizada. Ese pasaje de Bloch, citado anteriormente, vio el regreso, en la realizaci\u00f3n bolchevique del marxismo, del antiguo modelo de lucha divina m\u00edticamente dirigido a la finalidad. Escrib\u00eda en 1921. La revoluci\u00f3n reci\u00e9n nacida, aunque atacada por todos los lados, esparc\u00eda la esperanza de la liberaci\u00f3n de los oprimidos por toda Europa y m\u00e1s all\u00e1. Piensen en cu\u00e1nta movilizaci\u00f3n de luchas, en cu\u00e1nto entusiasmo por la acci\u00f3n, en cu\u00e1ntas opciones de vida, daba lugar esa simple consigna: \u00a1hagan como en Rusia! Un sue\u00f1o roto permanece, debe permanecer, en la memoria, para motivar futuras insurgencias, pero debe ser cultivado, ese sue\u00f1o, si se lo borra, o peor a\u00fan, si se acepta hacerlo pasar por una pesadilla, se hace un enorme da\u00f1o a la propia parte. Este da\u00f1o se ha hecho: y de manera irreparable.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Entonces, ya que estamos hablando de utop\u00eda, no nombrar\u00eda al marxismo, nombrar\u00eda al comunismo. Marx nos dio las armas para combatir el capitalismo, pero nos dej\u00f3 desarmados sobre la v\u00eda para salir de \u00e9l. Se necesit\u00f3 a Lenin, para corregir y a\u00f1adir algo esencial. Pero, precisamente, las puertas se abrieron y volvieron a cerrarse inmediatamente. Porque \u00abno se pone en juego la vida tan s\u00f3lo por un plan estatal de producci\u00f3n perfectamente organizada\u00bb\u2026 El proyecto marxista de llevar el socialismo de la utop\u00eda a la ciencia, precisamente esto fracas\u00f3. Querer demostrar cient\u00edficamente el paso del capitalismo al socialismo es como querer dar la demostraci\u00f3n cient\u00edfica del paso del infierno de este mundo al para\u00edso del otro. O lo crees o no lo crees. La fe es un agente potente de virtud. \u00bfNo dicen que mueve monta\u00f1as? Todo lo que se te permite hacer es pasar de una utop\u00eda ideal a una utop\u00eda tan real como sea posible. El marxismo no es una filosof\u00eda. Una filosof\u00eda vale para todos. Y el marxismo no puede valer para todos. La poderosa obra de Marx es un instrumento indispensable de conocimiento y de lucha dentro de esta determinada formaci\u00f3n econ\u00f3mico-social-pol\u00edtica, para el uso de una parte alternativa y antag\u00f3nica. No hay una filosof\u00eda de la praxis, hay un pensamiento de la acci\u00f3n: pensamiento pol\u00edtico que acompa\u00f1a, sigue, dirige, orienta la acci\u00f3n social. Una filosof\u00eda del marxismo s\u00f3lo puede ser una ideolog\u00eda. Tampoco es malo que sea as\u00ed. Siempre y cuando seas consciente de ello. No una falsa conciencia, sino otra conciencia, una narraci\u00f3n ideol\u00f3gica aut\u00f3noma, libre del mundo y del tiempo tal como son, potencialmente hegem\u00f3nica con respecto a las narraciones dominantes.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Es indispensable la \u00abvisi\u00f3n\u00bb, un imaginario que te haga percibir, por quien quieres implicarte en la lucha decisiva, que tu proyecto est\u00e1 en este mundo pero no pertenece a este mundo. No una diversidad, sino una alteridad. Un esp\u00edritu de una parte como verdadera libertad de esp\u00edritu. Yo dije que si Marx hubiera escrito, en lugar de las <em>Tesis sobre Feuerbach<\/em>, las <em>Tesis sobre Kierkegaard<\/em>, habr\u00eda habido otra teor\u00eda del marxismo y otra historia del movimiento obrero. Las afinidades electivas entre estas dos personalidades contempor\u00e1neas me parecen tan sabidas como desconocidas. Ser\u00eda un trabajo de investigaci\u00f3n fascinante para la mente joven de un estudioso profundizar en su alcance.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">S\u00f3lo puedo mencionar aqu\u00ed, a trav\u00e9s de la referencia expl\u00edcita hecha por Karl L\u00f6with, en su <em>De Hegel a Nietzsche<\/em>, que de la disoluci\u00f3n de las mediaciones hegelianas surgen las dos posiciones radicales de Marx y Kierkegaard como cr\u00edtica del mundo capitalista y del cristianismo mundanizado. Reporto dos pasajes. \u00abPoco antes de la revoluci\u00f3n de 1848, Marx y Kierkegaard le confirieron a la voluntad de decisi\u00f3n un lenguaje cuyas palabras todav\u00eda ahora son valiosas: Marx en el <em>Manifiesto comunista<\/em> (1847) y Kierkegaard en una <em>Proclama literaria<\/em> (1846). Uno de los manifiestos concluye as\u00ed: \u201c\u00a1Proletarios de todos los pa\u00edses, un\u00edos!\u201d; el otro afirma que cada uno, por s\u00ed mismo, debe trabajar por su propia salvaci\u00f3n; la profec\u00eda del progreso del mundo, en cambio, a lo sumo ser\u00eda soportable como una broma. Hist\u00f3ricamente considerada, esa oposici\u00f3n significa dos aspectos de una destrucci\u00f3n com\u00fan del mundo cristiano-burgu\u00e9s. Marx se apoy\u00f3 en la masa del proletariado para alcanzar la revoluci\u00f3n del mundo burgu\u00e9s-<em>capitalista<\/em>, mientras que Kierkegaard fund\u00f3 todas las cosas en el individuo, lucando contra el mundo burgu\u00e9s-<em>cristiano<\/em>. A esta circunstancia corresponde el hecho de que para Marx la sociedad burguesa fuera una sociedad de \u201cindividuos aislados\u201d, en la que el hombre enajena su \u201cser espec\u00edfico\u201d, y para Kierkegaard la cristiandad constitu\u00eda un cristianismo propagando en masa, en la que nadie es sucesor de Cristo\u2026 Marx se dirige contra la autoenajenaci\u00f3n que para el hombre es el capitalismo, y Kierkegaard contra la enajenaci\u00f3n, que para el cristiano es la cristiandad\u00bb. \u00abMarx somete las relaciones <em>externas<\/em> de la existencia de las masas a una decisi\u00f3n radical, y Kierkegaard hace lo mismo con la relaci\u00f3n <em>interna<\/em> de la existencia del individuo frente a s\u00ed mismo\u00bb. La existencia ya no es para uno y otro lo que era para Hegel, el simple <em>existir<\/em>, esencia que se hace existencia. \u00abSobre la base de la misma desavenencia con el mundo racional de Hegel, vuelven a separar lo que \u00e9ste hab\u00eda unido. Marx se decide por un mundo humanitario, \u201chumano\u201d, y Kierkegaard por un cristianismo sin mundo, que, \u201cconsiderado desde el punto de vista humano\u201d, es \u201cinhumano\u201d\u2026 Conciben <em>lo que es<\/em> como un mundo que est\u00e1 determinado por las mercanc\u00edas y el dinero y como una existencia que se halla atravesada por la iron\u00eda y el \u201ccultivo alternante\u201d del aburrimiento. El \u201creino del Esp\u00edritu\u201d de la filosof\u00eda hegeliana se convierte en fantasma en un mundo del <em>trabajo<\/em> y de la <em>desesperaci\u00f3n<\/em>\u2026 La consumaci\u00f3n hegeliana de la historia se convierte para ambos en t\u00e9rmino de la prehistoria, anterior a una revoluci\u00f3n extensiva y a una reforma intensiva\u2026 En el lugar del Esp\u00edritu activo de Hegel, en Marx entr\u00f3 una <em>teor\u00eda<\/em> de la <em>praxis<\/em> social, y en Kierkegaard una <em>reflexi\u00f3n<\/em> del <em>actuar<\/em> \u00edntimo, con lo cual ambos se apartaron, a sabiendas y voluntariamente, de la teor\u00eda entendida como la suprema actividad del hombre. Por lejos que est\u00e9 uno del otro, son muy afines entre s\u00ed en el ataque com\u00fan a lo vigente y en el com\u00fan apartamiento de Hegel. Aquello que los diferencia tambi\u00e9n confirma la afinidad entre ambos\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u00abTeor\u00eda de la praxis social\u00bb, \u00abreflexi\u00f3n del actuar \u00edntimo\u00bb: mantener unidas estas dos dimensiones, en gran parte humanas, es la utop\u00eda concreta provisional que s\u00f3lo se nos concede hoy. \u00c9ste es el tiempo del \u00abentremedio\u00bb, una larga \u00e9poca de restauraci\u00f3n, que avanza con las botas de las siete leguas de la innovaci\u00f3n. Ya no vale la frase: el viejo mundo muere y el nuevo mundo lucha por nacer. No, el viejo mundo vuelve a vivir con ropa completamente nueva. As\u00ed, democr\u00e1ticamente, el pueblo decae en masa, el individuo liberalmente no se eleva a persona. La utop\u00eda teol\u00f3gico-pol\u00edtica es conducida de nuevo <em>in interiore homine<\/em>. La exterioridad enemiga y la interioridad amiga delinean un criterio \u00abinactual\u00bb de lo pol\u00edtico. Cuidado, debe ser cultivado s\u00f3lo como lucha. El joven Hegel lo sab\u00eda, antes de llegar a un pacto, como a veces tambi\u00e9n es necesario hacerlo, \u00abcon el vulgar real\u00bb. Los dos ya hab\u00edan levantado el \u00e1rbol de la libertad en Tubinga, en reconocimiento de la revoluci\u00f3n en Francia, cuando Hegel dedic\u00f3 a H\u00f6lderlin, en agosto de 1796, para entonces todas las pasiones apagadas, ese ejemplo de pensamiento po\u00e9tico que es <em>Eleusis<\/em>: \u00abNunca se abandone al sue\u00f1o el laborioso trabajo de los mortales\u2026 \/ entonces la alegr\u00eda de encontrar m\u00e1s firme y m\u00e1s madura \/ la fe en la promesa de otros tiempos\u2026 \/ (<em>der freien Warheit nur zu leben<\/em>) vivir s\u00f3lo por la verdad libre \/ y nunca hacer las paces con la norma \/ que sobre las opiniones y los sentimientos reina\u00bb.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Despu\u00e9s del fuori e contro (\u00abfuera y contra\u00bb) de los a\u00f1os opera\u00edstas, el dentro e contro (\u00abdentro y contra\u00bb) de la lucha dentro del Partido Comunista Italiano, la br\u00fajula de Mario Tronti, desde La pol\u00edtica en el crep\u00fasculo (1998), indica una nueva posici\u00f3n de lucha: al di l\u00e0 e contro (\u00abm\u00e1s all\u00e1 y contra\u00bb). \u00abDisperate [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":10716,"featured_media":1315,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[51],"class_list":["post-1314","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-general","tag-mario-tronti"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1314","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/10716"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1314"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1314\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1743,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1314\/revisions\/1743"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1315"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1314"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1314"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1314"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}