{"id":131,"date":"2016-05-07T08:01:20","date_gmt":"2016-05-07T06:01:20","guid":{"rendered":"http:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=131"},"modified":"2016-05-07T08:01:20","modified_gmt":"2016-05-07T06:01:20","slug":"claire-fontaine-notas-al-pie-de-pagina-sobre-el-estado-de-excepcion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=131","title":{"rendered":"Claire Fontaine \/ Notas al pie de p\u00e1gina sobre el estado de excepci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div class=\"separator\" style=\"clear: both;text-align: center\">\n<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" border=\"0\" height=\"300\" src=\"https:\/\/2.bp.blogspot.com\/-UZOnsbmAqkI\/UryaWpGuvDI\/AAAAAAAAAKs\/ZkyaCWsNDX8\/s400\/claire-fontaine.jpg\" width=\"400\" \/><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">\n1. <i>la guerra tiene lugar<\/i>. De la guerra no se sabe nada y se nos lo recuerda sin cesar. Desde la m\u00e1s tierna infancia, la guerra, siempre una y m\u00faltiple, estaba en nuestros platos, en lo que no deb\u00eda echarse a perder.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\nSe nos ha violado en nombre de nuestra presunta ignorancia de la guerra, como si hubi\u00e9semos ignorado el dolor o la enfermedad, o como si muy sencillamente esta gran-ausente-guerra hubiese terminado por las buenas, y tuviera que recordarse como recordamos a los muertos en las familias. Por la pena.<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">\n2. <i>bienestar<\/i>. La guerra, todos aquellos que han nacido fuera o despu\u00e9s de ella, saben bien que no ha terminado, la conocen en un estado de posibilidad, como una amenaza que ocurrir\u00e1. Y cuando la guerra estalla y quema a lo lejos las infancias de los dem\u00e1s, los olores de cocina, las s\u00e1banas, este conocimiento se convierte en confusi\u00f3n. El pasado se ha cavado una fosa en el presente y entierra a los vivos nuevamente \u2014 se dice, pero esto es falso. Pues la guerra es evidentemente uno de los nombres de nuestro presente y no un relato de d\u00edas lejanos, vive en los cuerpos, corre por las instituciones, atraviesa las relaciones entre desconocidos y socios, aqu\u00ed mismo, ahora, desde hace largo tiempo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\nY lo m\u00e1s que pretendamos ser inocentes y extra\u00f1os a los acontecimientos, lo m\u00e1s que nos sabemos culpables. Culpables de no estar en el sitio donde corre la sangre, y sin embargo nos encontramos ah\u00ed en alguna parte\u2026<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\nSe nos dec\u00eda \u201custedes, los hijos del bienestar\u201d como se nos habr\u00eda dicho \u201custedes, los hijos de puta\u201d, \u00bfpero qui\u00e9n ha invocado y edificado este bienestar, fuente inagotable de la guerra? Algunas veces se nos ha llevado incluso a sospechar que si la guerra est\u00e1 en otra parte, la vida est\u00e1 ah\u00ed tambi\u00e9n.<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">\n3. <i>descansar en paz\u2026<\/i> De la guerra nosotros sabemos todo como sabemos todo de la prisi\u00f3n, sin la necesidad de haber estado ah\u00ed, ya que la \u201cpaz\u201d y la \u201cvida libre\u201d las llevan en su seno, las implican. Al igual que nosotros sabemos que de ninguna manera hay inocentes en nuestro sistema, que s\u00f3lo hay relaciones de fuerza, y que son los perdedores y no los culpables, quienes son castigados.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\nEs por esto que la guerra ha devenido el trabajo sucio de los dem\u00e1s: eso que estamos <i>obligados<\/i> a ignorar. En todas las esquinas de la calle se nos pide olvidar su posibilidad al igual que su realidad,&nbsp; resultar sorprendidos por ella y no ser nunca su c\u00f3mplice, se nos agradece de antemano nuestra vigilancia. S\u00f3lo nos queda ya escoger entre ser los colaboradores de la paz social o los partisanos\/partidarios del terror.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\nLa guerra ya no nos mira, nosotros la miramos, ella no nos ve, est\u00e1 demasiado pr\u00f3xima. Su distancia de nosotros no es aquella entre el espectador y el partido de f\u00fatbol, donde se puede anidar el deseo a favor de la victoria de unos y la derrota de otros. Ella se encuentra en el limbo de las cosas que nosotros queremos <i>abolir<\/i>. Para nunca m\u00e1s tener que tomar partido ni para creer que las palabras tienen un peso que se resiente en los cuerpos, o que la vida tiene un sentido y que este sentido puede incluso causar su final repentino.<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">\n4. <i>\u2026y vivir en guerra<\/i>. Si nosotros no sabemos lo que quiere decir vivir en guerra, es porque s\u00f3lo sabemos lo que es vivir en paz. Cuanto m\u00e1s somos gobernados, m\u00e1s tenemos miedo y necesidad de que otros se armen en nuestro lugar. Y es as\u00ed que la guerra contin\u00faa. Los esfuerzos hechos en el pasado para obtener unos derechos y la libertad de expresi\u00f3n no son reconocibles para nosotros como una experiencia (de conflicto y de victoria) sino como un <i>resultado<\/i>. Nosotros s\u00f3lo somos los herederos aturdidos de una fortuna imposible de gastar: un patrimonio arqueol\u00f3gico que se desmorona d\u00eda a d\u00eda, sin ning\u00fan valor de uso. Esas viejas victorias ni siquiera son para nosotros adquiridas, sino cosas <i>ya perdidas<\/i>, porque nosotros no sabemos batirnos cuando son amenazadas. El devenir revolucionario es un proceso que parece ahora excluir nuestra participaci\u00f3n. Es olvidando la opresi\u00f3n del control en nombre de la garant\u00eda de protecci\u00f3n como nosotros nos hemos expulsado de nuestra historia. Desde entonces, tomamos la lucha por la guerra y dejamos que sea a la vez criminalizada y delegada a los profesionales. Al mismo tiempo que la lucha es eso que surge por todas partes de la desmesura entre lo que los gobiernos demandan y lo que los gobernados pueden darles. Se va a la lucha para encontrar a esos que nos acompa\u00f1an y que nos refuerzan, mientras que a la guerra se va solo y se regresa de ella solo (ya que son siempre los otros quienes mueren).<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">\n5. <i>el juego de la guerra<\/i>. Las vanguardias hist\u00f3ricas y la guerra: una historia de amor ni siquiera tormentosa, un romance casi sin trabas, salvo algunas mudanzas. Se pod\u00eda a\u00fan, antes del estado de excepci\u00f3n, jugar a la singularidad excepcional, jugar con los amigos y enemigos el juego de guerra. Pero eso es algo distinto a nuestra experiencia presente. La guerra, paradigma de las luchas entre grup\u00fasculos, la guerra, matriz de estrategias para- o pseudo-militares de guerrilla imaginativa, los surrealistas, los situacionistas, los mao-dada\u00edstas (y la la lista podr\u00eda prolongarse) viv\u00edan en un mundo donde las palabras y la experiencia manten\u00eda un di\u00e1logo apasionante que pod\u00eda ser tornado al extremo, convertido en esc\u00e1ndalo, incluso interrumpirse por la buena. \u00c9stos eran juguetes de guerra, guerras para ricos en esp\u00edritu. Ahora nosotros podemos encuadrar y exhibir esas bellas gesticulaciones y regresar al toque de queda de nuestro d\u00eda a d\u00eda ya-filmado, a las superficies saturadas de im\u00e1genes publicitarias, a nuestras soledades socio-econ\u00f3micamente integradas. Y comprender de una vez por todas que el terreno de enfrentamiento ha cambiado, que nos es preciso inventar <i>derivas<\/i> mucho m\u00e1s ambiciosas para incluso s\u00f3lo escapar de la normatividad amplificada de nuestras percepciones.<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">\n6. <i>visiones del mundo<\/i>. Una vez que han sido desmovilizadas nuestras consciencias, se nos ha acostado confortablemente en la pesadilla de un presente ilegible y sordomudo, en un territorio marmoleado de angustias.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\nLas celdas donde se encierra y se olvida a los presuntos culpables, las habitaciones vac\u00edas con sillas y escritorios donde se tortura para que se confiese, contin\u00faan existiendo, incluso si no las podemos ver: las percibimos. Sus olores, sus silencios y sus luces blancas pueblan la capa inaparente de lo cotidiano administrado. No han desaparecido. La eterna noche de los noticieros televisivos nos aporta \u00e9sta intuici\u00f3n que se desliza en nosotros con las im\u00e1genes de los teatros de guerra propiamente dichos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\nLas comisar\u00edas, los hospitales, las autopistas, las escuelas, las c\u00e1rceles, las zonas de alta seguridad y los cuarteles, hasta los camiones, los aviones y los trenes que van lejos a exportar el odio en nombre de la guerra, que finalmente porta ese nombre, <i>nos provocan igualmente miedo<\/i>. Ya que nosotros los contenemos y ellos nos contienen.<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">\n7. <i>coherencias<\/i>. Por momentos en nuestras vidas ritmadas por la precariedad, se entrev\u00e9 un hilo de coherencia. El mismo hilo en el que corta el conocimiento de una guerra que nosotros no hemos vivido pero cuyos efectos y afectos han circulado en nuestros cuerpos. El hilo que conecta los gestos m\u00e1s comunes de nuestra cotidianidad de aqu\u00ed con los dramas que se consumen en otras partes \u2014 hilo el\u00e9ctrico, hilo parat\u00e1ctico, que vincula ese v\u00ednculo hecho de ausencia de v\u00ednculos. Eichmann ajustaba cifras sin ser torturado por la idea de que representaban humanos enviados al matadero. De este h\u00e1bito de participar en el desastre sin ser capaz de interrogarlo, el arte contempor\u00e1neo ha formado su principio estructurante. Construye superficies de coexistencia entre elementos incompatibles, cuestiona eso que nosotros no comprendemos, y no obstante contribuye, tanto como esas mismas l\u00edneas, a encender la m\u00e1quina. Los medios para parar nuestro devenir o para transformar nuestra subjetividad ya no parecen entonces sernos accesibles. La forma de nuestra vida ha sido dibujada por alguien m\u00e1s: s\u00f3lo nos queda elegir la forma de nuestros productos y esperar que nuestra propiedad privada nos proteja de la guerra. Aunque la propiedad privada es ella misma el estado de agregaci\u00f3n primero de la guerra.<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">\n8. <i>la noche donde todas las singularidades son cualsea<\/i>. El soldado simple o el partisano armado de una causa cualquiera, son siempre representados como los an\u00f3nimos, la carne de ca\u00f1\u00f3n a pulverizar por una naci\u00f3n o un ideal, los cuerpos abstractos, las vidas a cron\u00f3metro. Por lo contrario, el simple ciudadano \u2014el civil libre\u2014 es el individuo \u00fanico y diferente de cualquier otro, tomado en relaciones sociales espec\u00edficas, supuestamente para aislarlo de su pr\u00f3jimo, magnificarlo en su identidad irreductible. Y, sin embargo, podemos buscar en todas partes a este individuo verdaderamente humano sin encontrarlo en ninguna regi\u00f3n del mundo laboral: detr\u00e1s de las ventanillas, en los supermercados, en las oficinas, nosotros interactuamos con singularidades intercambiables, unicidades insignificantes que reproducen todas la misma tarea, o bien provocan su expulsi\u00f3n del proceso de producci\u00f3n.<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">\n9. <i>excepciones<\/i>. Por lo contrario. La experiencia, por empobrecida que est\u00e9, nos ense\u00f1a que el amor no se adhiere a un sujeto definido de antemano, que en suma lo que a uno le gusta o aquello a lo uno se liga en el otro es <i>su singularidad en cuanto tal<\/i>, su singularidad cualsea, pues el amor no tiene causa espec\u00edfica ni raz\u00f3n comunicable. Eso que uno ama en el otro es el agenciamiento social posible o real del que \u00e9ste es portador, su potencial de conexi\u00f3n y de libertad que hace que nuestros sentimientos puedan surgir y perdurar.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\nEntonces, cu\u00e1nto m\u00e1s somos gobernados o incluidos en una disciplina, m\u00e1s somos controlados y aislados en nuestro actuar y nuestro comportamiento. El gobierno ve las masas, pero no considera m\u00e1s que a los individuos. Mide la potencia pero s\u00f3lo se concentra en los actos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\nSe comprende entonces c\u00f3mo <i>una singularidad amada es cualsea y no intercambiable mientras que una singularidad productiva est\u00e1 aislada e individualizada y sin embargo es en todo momento reemplazable<\/i>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\nLas reglas productivas de la sustituibilidad universal hacen vacilar nuestras ideas recibidas. El saber que detentan los \u00f3rganos de control sobre nuestras vidas hace que todos nos hayamos vuelto para el poder unas excepciones. Y cuando nos encontramos la mano de la ley, lo que \u00e9sta har\u00e1 de nosotros no depender\u00e1 de las convenciones establecidas, pero s\u00ed de la contingencia \u00fanica de esta fricci\u00f3n. Nuestro presente se ha vuelto imprevisible, cada instante un momento potencialmente excepcional. Es as\u00ed que la configuraci\u00f3n nueva de la guerra opone el Poder Identificante a las singularidades cualsea; obliga a unos a la guerrilla suicida, a otros a la soledad an\u00f3nima rodeada de objetos.<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">\n10. <i>las reglas del juego<\/i>. Vivir en sociedad se ha vuelto una experiencia nueva. Y aterradora. El humanismo tradicional nos aseguraba que el progreso consistir\u00eda en una mejor administraci\u00f3n de nuestras vidas. Pero actualmente sabemos que la disciplina que nos gobierna puede producir sin duda tanto mercanc\u00edas como cad\u00e1veres.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\nLa percepci\u00f3n que nosotros tenemos de este estado nuevo de las cosas no encuentra ning\u00fan nombre conveniente, ella se teje de im\u00e1genes y gestos, no se aloja de manera duradera en el lenguaje. Esta nueva soledad nos ha cambiado en seres extraordinariamente contemplativos. Los miles de dispositivos nos permiten una visualizaci\u00f3n intermitente e hipn\u00f3tica del monopolio de la violencia que nos gobierna.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\nNuestro contacto con la informaci\u00f3n geopol\u00edtica ha crecido, pero es cada vez menos \u00edntimo, y el vocabulario, llamado a definir toda suerte de exterioridad, se deshilacha. Los cuerpos que reciben este mar de noticias del frente se han vuelto inorganizables. Las miradas descansan ya sobre las pantallas. Recuerdos-pantalla, im\u00e1genes-pantalla: la realidad zanjada hace nacer nuevas necesidades de diversi\u00f3n. Nuestras percepciones s\u00f3lo se federan ya espor\u00e1dicamente: he aqu\u00ed el efecto m\u00e1s devastador e in\u00e9dito de esta guerra.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\nEs tambi\u00e9n por esto que no se podr\u00e1 contrarrestar esta guerra sobre el terreno de las im\u00e1genes o de la iconoclasia (la pantalla negra no es un monocromo, porque la pintura jam\u00e1s pretendi\u00f3 informarnos en vivo sobre el estado del mundo).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\nY sin embargo, el espectador jam\u00e1s ha sido tan influyente, ya que \u00e9l nunca ha sido precisamente el nombre de la condici\u00f3n de cualquiera.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\nEs <i>el valor de uso \u00e9tico de nuestras percepciones<\/i> lo que est\u00e1 ahora por negociar y establecer, pero est\u00e1 ya en potencia, a la espera de los gestos que le pongan en circulaci\u00f3n. Porque en tiempos de guerra, no son s\u00f3lo los intercambios monetarios los que se modifican sino tambi\u00e9n la econom\u00eda del deseo en su totalidad la que es tocada por la inflaci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: right\">\n<small>Nueva York, 7 de enero 2007<\/small><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. la guerra tiene lugar. De la guerra no se sabe nada y se nos lo recuerda sin cesar. Desde la m\u00e1s tierna infancia, la guerra, siempre una y m\u00faltiple, estaba en nuestros platos, en lo que no deb\u00eda echarse a perder. Se nos ha violado en nombre de nuestra presunta ignorancia de la guerra, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":10753,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[32],"class_list":["post-131","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general","tag-claire-fontaine"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/131","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/10753"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=131"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/131\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":132,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/131\/revisions\/132"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=131"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=131"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=131"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}