{"id":128,"date":"2016-05-05T10:38:50","date_gmt":"2016-05-05T08:38:50","guid":{"rendered":"http:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=128"},"modified":"2016-05-05T10:38:50","modified_gmt":"2016-05-05T08:38:50","slug":"walter-benjamin-experiencia-y-pobreza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=128","title":{"rendered":"Walter Benjamin \/ Experiencia y pobreza"},"content":{"rendered":"<div class=\"separator\" style=\"clear: both;text-align: center\">\n<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" border=\"0\" height=\"400\" src=\"http:\/\/1.bp.blogspot.com\/-_s7yVQkKPk4\/Uq5edWBjBFI\/AAAAAAAAASA\/ITLGOgkNJ9M\/s400\/Benjamin.jpg\" width=\"267\" \/><\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nEn nuestros libros de cuentos est\u00e1 la f\u00e1bula del anciano que en su lecho de muerte hace saber a sus hijos que en su vi\u00f1a hay un tesoro escondido. S\u00f3lo tienen que cavar. Cavaron, pero ni rastro del tesoro. Sin embargo cuando llega el oto\u00f1o, la vi\u00f1a aporta como ninguna otra en toda la regi\u00f3n. Entonces se dan cuenta de que el padre les leg\u00f3 una experiencia: la bendici\u00f3n no est\u00e1 en el oro, sino en la laboriosidad. Mientras crec\u00edamos nos predicaban experiencias parejas en son de amenaza o para sosegarnos: \u201cEste jovencito quiere intervenir. Ya ir\u00e1s aprendiendo\u201d. Sab\u00edamos muy bien lo que era experiencia: los mayores se la hab\u00edan pasado siempre a los m\u00e1s j\u00f3venes. En t\u00e9rminos breves, con la autoridad de la edad, en proverbios; prolijamente, con locuacidad, en historias; a veces como una narraci\u00f3n de pa\u00edses extra\u00f1os, junto a la chimenea, ante hijos y nietos. \u00bfPero d\u00f3nde ha quedado todo eso? \u00bfQui\u00e9n encuentra hoy gentes capaces de narrar como es debido? \u00bfAcaso dicen hoy los moribundos palabras perdurables que se transmiten como un anillo de generaci\u00f3n a generaci\u00f3n? \u00bfA qui\u00e9n le sirve hoy de ayuda un proverbio? \u00bfQui\u00e9n intentar\u00e1 hab\u00e9rselas con la juventud apoy\u00e1ndose en la experiencia?<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nLa cosa est\u00e1 clara: la cotizaci\u00f3n de la experiencia ha bajado y precisamente en una generaci\u00f3n que de 1914 a 1918 ha tenido una de las experiencias m\u00e1s atroces de la historia universal. Lo cual no es quiz\u00e1 tan raro como parece. Entonces se pudo constatar que las gentes volv\u00edan mudas del campo de batalla. No enriquecidas, sino m\u00e1s pobres en cuanto a experiencia comunicable. Y lo que diez a\u00f1os despu\u00e9s se derram\u00f3 en la avalancha de libros sobre la guerra era todo menos experiencia que mana de boca a o\u00eddo. No, raro no era. Porque jam\u00e1s ha habido experiencias tan desmentidas como las estrat\u00e9gicas por la guerra de trincheras, las econ\u00f3micas por la inflaci\u00f3n, las corporales por el hambre, las morales por el tirano. Una generaci\u00f3n que hab\u00eda ido a la escuela en tranv\u00eda tirado por caballos, se encontr\u00f3 indefensa en un paisaje en el que todo menos las nubes hab\u00eda cambiado, y en cuyo centro, en un campo de fuerzas de explosiones y corrientes destructoras, estaba el m\u00ednimo, quebradizo cuerpo humano.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nUna pobreza del todo nueva ha ca\u00eddo sobre el hombre al tiempo que ese enorme desarrollo de la t\u00e9cnica. Y el reverso de esa pobreza es la sofocante riqueza de ideas que se dio entre la gente \u2014o m\u00e1s bien que se les vino encima\u2014 al reanimarse la astrolog\u00eda y la sabidur\u00eda del yoga, la Christian Science y la quiromancia, el vegetarianismo y la gnosis, la escol\u00e1stica y el espiritismo. Porque adem\u00e1s no es un reanimarse aut\u00e9ntico, sino una galvanizaci\u00f3n lo que tuvo lugar. Se impone pensar en los magn\u00edficos cuadros de Ensor en los que los duendes llenan las calles de las grandes ciudades: horteras disfrazados de carnaval, m\u00e1scaras desfiguradas, empolvadas de harina, con coronas de oropel sobre las frentes, deambulan imprevisibles a lo largo de las callejuelas. Quiz\u00e1 esos cuadros sean sobre todo una copia del renacimiento ca\u00f3tico y horripilante en el que tantos ponen sus esperanzas. Pero desde luego est\u00e1 clar\u00edsimo: la pobreza de nuestra experiencia no es sino una parte de la gran pobreza que ha cobrado rostro de nuevo y tan exacto y perfilado como el de los mendigos en la Edad Media. \u00bfPara qu\u00e9 valen los bienes de la educaci\u00f3n si no nos une a ellos la experiencia? Y a d\u00f3nde conduce simularla o solaparla es algo que la espantosa malla h\u00edbrida de estilos y cosmovisiones en el siglo pasado nos ha mostrado con tanta claridad que debemos tener por honroso confesar nuestra pobreza. S\u00ed, confes\u00e9moslo: la pobreza de nuestra experiencia no es s\u00f3lo pobre en experiencias privadas, sino en las de la humanidad en general. Se trata de una especie de nueva barbarie.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\n\u00bfBarbarie? As\u00ed es de hecho. Lo decimos para introducir un concepto nuevo, positivo de barbarie. \u00bfA d\u00f3nde le lleva al b\u00e1rbaro la pobreza de experiencia? Le lleva a comenzar desde el principio; a empezar de nuevo; a pas\u00e1rselas con poco; a construir desde poqu\u00edsimo y sin mirar ni a diestra ni a siniestra. Entre los grandes creadores siempre ha habido implacables que lo primero que han hecho es tabula rasa. Porque quer\u00edan tener mesa para dibujar, porque fueron constructores. Un constructor fue Descartes que por de pronto no quiso tener para toda su filosof\u00eda nada m\u00e1s que una \u00fanica certeza: \u201cPienso, luego existo\u201d. Y de ella parti\u00f3. Tambi\u00e9n Einstein ha sido un constructor al que de repente de todo el ancho mundo de la f\u00edsica s\u00f3lo le interes\u00f3 una m\u00ednima discrepancia entre las ecuaciones de Newton y las experiencias de la astronom\u00eda. Y este mismo empezar desde el principio lo han tenido presente los artistas al atenerse a las matem\u00e1ticas y construir, como los cubistas, el mundo con formas estereom\u00e9tricas. Paul Klee, por ejemplo, se ha apoyado en los ingenieros. Sus figuras se dir\u00eda que han sido proyectadas en el tablero y que obedecen, como un buen auto obedece hasta en la carrocer\u00eda sobre todo a las necesidades del motor, sobre todo a lo interno en la expresi\u00f3n de sus gestos. A lo interno m\u00e1s que a la interioridad: que es lo que las hace b\u00e1rbaras.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nHace largo tiempo que las mejores cabezas han empezado aqu\u00ed y all\u00e1 a hacer versos a estas cosas. Total falta de ilusi\u00f3n sobre la \u00e9poca y sin embargo una confesi\u00f3n sin reticencias en su favor: es caracter\u00edstico. Da lo mismo que el poeta Bertolt Brecht constate que el comunismo no es un justo reparto de la riqueza sino de la pobreza, o que el precursor de la arquitectura moderna, Adolf Loos, explique: \u201cEscribo, \u00fanicamente para hombres que poseen una sensibilidad moderna. Para hombres que se consumen en la a\u00f1oranza del Renacimiento o del Rococ\u00f3, para \u00e9sos no escribo\u201d. Un artista tan intrincado como el pintor Paul Klee y otro tan program\u00e1tico como Loos, ambos rechazan la imagen tradicional, solemne, noble del hombre, imagen adornada con todas las ofrendas del pasado, para volverse hacia el contempor\u00e1neo desnudo que grita como un reci\u00e9n nacido en los pa\u00f1ales sucios de esta \u00e9poca. Nadie le ha saludado m\u00e1s risue\u00f1a, m\u00e1s alegremente que Paul Scheerbart. En sus novelas, que de lejos parecen como de Jules Verne, se ha interesado Scheerbart (a diferencia de Verne que hace viajar por el espacio en los m\u00e1s fant\u00e1sticos veh\u00edculos a peque\u00f1os rentistas ingleses o franceses), por c\u00f3mo nuestros telescopios, nuestros aviones y cohetes convierten al hombre de anta\u00f1o en una criatura nueva digna de atenci\u00f3n y respeto. Por cierto que esas criaturas hablan ya en una lengua enteramente distinta. Y lo decisivo en ella es un trazo caprichosamente constructivo, esto es contrapuesto al org\u00e1nico. Resulta inconfundible en el lenguaje de las personas o m\u00e1s bien de las gentes de Scheerbart; ya que rechazan la semejanza entre los hombres, principio fundamental del humanismo. Incluso en sus nombres propios: Peka, Labu, Sofanti, as\u00ed se llaman las gentes en el libro que tiene como t\u00edtulo el nombre de su h\u00e9roe: \u201cLesabendio\u201d. Tambi\u00e9n los rusos gustan dar a sus hijos nombres \u201cdeshumanizados\u201d: los llaman \u201cOctubre\u201d seg\u00fan el mes de la revoluci\u00f3n, o \u201cPjatiletka\u201d seg\u00fan el plan quinquenal, o \u201cAwischim\u201d seg\u00fan una sociedad de l\u00edneas a\u00e9reas. No se trata de una renovaci\u00f3n t\u00e9cnica del lenguaje, sino de su movilizaci\u00f3n al servicio de la lucha o del trabajo; en cualquier caso al servicio de la modificaci\u00f3n de la realidad y no de su descripci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nVolvamos a Scheerbart: concede gran importancia a que sus gentes y a ejemplo suyo sus conciudadanos habiten en alojamientos adecuados a su clase: en casas de vidrio, desplazables, m\u00f3viles, tal y como entretanto las han construido Loos y Le Corbusier. No en vano el vidrio es un material duro y liso en el que nada se mantiene firme. Tambi\u00e9n es fr\u00edo y sobrio. Las cosas de vidrio no tienen <i>aura<\/i>. El vidrio es el enemigo n\u00famero uno del misterio. Tambi\u00e9n es enemigo de la posesi\u00f3n. Andr\u00e9 Gide, gran escritor, ha dicho: \u201ccada cosa que quiero poseer, se me vuelve opaca\u201d. \u00bfGentes como Scheerbart sue\u00f1an tal vez con edificaciones de vidrio porque son confesores de una nueva pobreza? Pero quiz\u00e1 diga m\u00e1s una comparaci\u00f3n que la teor\u00eda. Si entramos en un cuarto burgu\u00e9s de los a\u00f1os ochenta la impresi\u00f3n m\u00e1s fuerte ser\u00e1, por muy acogedor que parezca, la de que nada tenemos que buscar en \u00e9l. Nada tenemos que buscar en \u00e9l, porque no hay en \u00e9l un solo rinc\u00f3n en el que el morador no haya dejado su huella: chucher\u00edas en los estantes, velillos sobre los sof\u00e1s, visillos en las ventanas, rejillas ante la chimenea. Una hermosa frase de Brecht nos ayudar\u00e1 a seguir, a seguir lejos: \u201cBorra las huellas\u201d, dice el estribillo en el primer poema del <i>Libro de lectura para los habitantes de la ciudad<\/i>. Pero en este cuarto burgu\u00e9s se ha hecho costumbre el comportamiento opuesto. Y viceversa, el <i>int\u00e9rieur<\/i> obliga al que lo habita a aceptar un n\u00famero alt\u00edsimo de costumbres, costumbres que desde luego se ajustan m\u00e1s al interior en el que vive que a \u00e9l mismo. Esto lo entiende todo aquel que conozca la actitud en que ca\u00edan los moradores de esos aposentos afelpados cuando algo se enredaba en el gobierno dom\u00e9stico. Incluso su manera de enfadarse (animosidad que paulatinamente comienza a desaparecer y que pod\u00edan poner en juego con todo virtuosismo) era sobre todo la reacci\u00f3n de un hombre al que le borran \u201clas huellas de sus d\u00edas sobre esta tierra\u201d. Cosa que han llevado a cabo Scheerbart con su vidrio y el grupo <i>Bauhaus<\/i> con su acero: han creado espacios en los que resulta dif\u00edcil dejar huellas. \u201cDespu\u00e9s de lo dicho \u2014explica Scheerbart veinte a\u00f1os ha\u2014 podemos hablar de una cultura del vidrio. El nuevo ambiente de vidrio transformar\u00e1 por completo al hombre. Y s\u00f3lo nos queda desear que esta nueva cultura no halle excesivos enemigos\u201d.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nPobreza de la experiencia: no hay que entenderla como si los hombres a\u00f1orasen una experiencia nueva. No; a\u00f1oran liberarse de las experiencias, a\u00f1oran un mundo entorno en el que puedan hacer que su pobreza, la externa y por \u00faltimo tambi\u00e9n la interna, cobre vigencia tan clara, tan limpiamente que salga de ella algo decoroso. No siempre son ignorantes o inexpertos. Con frecuencia es posible decir todo lo contrario: lo han <i>devorado<\/i> todo, \u201cla cultura\u201d y \u201cel hombre\u201d, y est\u00e1n sobresaturados y cansados. Nadie se siente tan concernido como ellos por las palabras de Scheerbart: \u201cEst\u00e1is todos tan cansados, pero s\u00f3lo porque no hab\u00e9is concentrado todos vuestros pensamientos en un plan enteramente simple y enteramente grandioso\u201d. Al cansancio le sigue el sue\u00f1o, y no es raro por tanto que el ensue\u00f1o indemnice de la tristeza y del cansancio del d\u00eda y que muestre realizada esa existencia enteramente simple, pero enteramente grandiosa para la que faltan fuerzas en la vigilia. La existencia del rat\u00f3n Mickey es ese ensue\u00f1o de los hombres actuales. Es una existencia llena de prodigios que no s\u00f3lo superan los prodigios t\u00e9cnicos, sino que se r\u00eden de ellos. Ya que lo m\u00e1s notable de ellos es que proceden todos sin maquinaria, improvisados, del cuerpo del rat\u00f3n Mickey, del de sus compa\u00f1eros y sus perseguidores, o de los muebles m\u00e1s cotidianos, igual que si saliesen de un \u00e1rbol, de las nubes o del oc\u00e9ano. Naturaleza y t\u00e9cnica, primitivismo y confort van aqu\u00ed a una, y ante los ojos de las gentes, fatigadas por las complicaciones sin fin de cada d\u00eda y cuya meta vital no emerge sino como lejan\u00edsimo punto de fuga en una perspectiva infinita de medios, aparece redentora una existencia que en cada giro se basta a s\u00ed misma del modo m\u00e1s simple a la par que m\u00e1s confortable, y en la cual un auto no pesa m\u00e1s que un sombrero de paja y la fruta en el \u00e1rbol se redondea tan deprisa como la barquilla de un globo. Pero mantengamos ahora distancia, retrocedamos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nNos hemos hecho pobres. Hemos ido entregando una porci\u00f3n tras otra de la herencia de la humanidad, con frecuencia teniendo que dejarla en la casa de empe\u00f1o por cien veces menos de su valor para que nos adelanten la peque\u00f1a moneda de lo <i>actual<\/i>. La crisis econ\u00f3mica est\u00e1 a las puertas y tras ella, como una sombra, la guerra inminente. Aguantar es hoy cosa de los pocos poderosos que, Dios lo sabe, son menos humanos que muchos; en el mayor de los casos son m\u00e1s b\u00e1rbaros, pero no de la manera buena. Los dem\u00e1s en cambio tienen que arregl\u00e1rselas partiendo de cero y con muy poco. Lo hacen a una con los hombres que desde el fondo consideran lo nuevo como cosa suya y lo fundamentan en atisbos y renuncia. En sus edificaciones, en sus im\u00e1genes y en sus historias la humanidad se prepara a sobrevivir, si es preciso, a la cultura. Y lo que resulta primordial, lo hace ri\u00e9ndose. Tal vez esta risa suene a algo b\u00e1rbaro. Bien est\u00e1. Que cada uno ceda a ratos un poco de humanidad a esa masa, que un d\u00eda se la devolver\u00e1 con intereses, incluso con inter\u00e9s compuesto.<\/div>\n<hr align=\"left\" style=\"height: 1px\" width=\"15%\" \/>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small>Publicado en <i>Die Welt im Wort<\/i> (Praga) en 1933. Traducci\u00f3n extra\u00edda de <i>Discursos interrumpidos I<\/i>, Madrid: Editorial Taurus, 1998, pp. 167-173.<\/small><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En nuestros libros de cuentos est\u00e1 la f\u00e1bula del anciano que en su lecho de muerte hace saber a sus hijos que en su vi\u00f1a hay un tesoro escondido. S\u00f3lo tienen que cavar. Cavaron, pero ni rastro del tesoro. Sin embargo cuando llega el oto\u00f1o, la vi\u00f1a aporta como ninguna otra en toda la regi\u00f3n. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":10716,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[16],"class_list":["post-128","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general","tag-walter-benjamin"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/128","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/10716"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=128"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/128\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":129,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/128\/revisions\/129"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=128"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=128"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=128"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}