{"id":1275,"date":"2019-11-26T13:13:17","date_gmt":"2019-11-26T19:13:17","guid":{"rendered":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=1275"},"modified":"2021-09-29T12:26:04","modified_gmt":"2021-09-29T17:26:04","slug":"contribucion-a-la-ruptura-en-curso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=1275","title":{"rendered":"Contribuci\u00f3n a la ruptura en curso"},"content":{"rendered":"<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>Quiz\u00e1 uno de los mejores textos producidos a prop\u00f3sito del movimiento de los chalecos amarillos en Francia, que sorprendentemente nunca antes tradujimos hasta hoy, casi un a\u00f1o despu\u00e9s de publicado en <em><a href=\"https:\/\/lundi.am\/Contribution-a-la-rupture-en-cours\">lundimatin<\/a><\/em>.<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;padding-left: 160px;text-align: right\"><small><em>Terminar\u00e9 volvi\u00e9ndome comunista\u2026<\/em><\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;padding-left: 160px;text-align: right\"><small>Brigitte Bardot, entrevista con <em>Le Parisien<\/em>, 1 de diciembre de 2018<\/small><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;padding-left: 160px;text-align: right\"><small><em>Bello como una insurrecci\u00f3n impura<\/em><\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;padding-left: 160px;text-align: right\"><small>Grafiti del 24 de noviembre de 2018 en una fachada de los Campos El\u00edseos<\/small><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><em>Descompuestos<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Aunque pronto pueda resultar fr\u00e1gil, uno de los principales m\u00e9ritos de la movilizaci\u00f3n actual sigue siendo, por el momento, haber devuelto al Museo de Cera la ret\u00f3rica y el repertorio pr\u00e1ctico de los movimientos de izquierda del siglo pasado, reclamando al mismo tiempo m\u00e1s justicia e igualdad, sin reproducir el gesto antifiscal de la derecha y de la extrema derecha de la posguerra. Despu\u00e9s del colapso de los socialdem\u00f3cratas en Francia con la elecci\u00f3n de Macron, aqu\u00ed tenemos el colapso de los comunistas, (in)sumisos, izquierdistas, anarquistas, miembros de la \u00abultraizquierda\u00bb y otros profesionales de la lucha de clases o portavoces radicales chic: y una mayor\u00eda de ellos, despu\u00e9s de haber hecho muecas o pellizcado la nariz, ahora corren, derrotados, tras el movimiento, con sus grup\u00fasculos, sindicatos, partidos, intervenciones de prensa y blogs. \u00a1Bienvenidos a la retaguardia!<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El retraso es obvio, el desfile es un funeral. Todo el mundo puede sentir que las llamadas, los foros, las mociones, las peticiones, los recorridos de la Rep\u00fablica de la Bastilla anunciados a la Prefectura, sus servicios de seguridad y su \u00abcortejo de cabeza\u00bb, las mesas de consulta y negociaci\u00f3n entre representantes y gobernadores, el peque\u00f1o teatro de la representatividad entre los dirigentes o los delegados y \u00abla base\u00bb, la toma de palabra a trav\u00e9s de la prensa o la asamblea general \u2014 en resumen, que las \u00faltimas ruinas del Estado de bienestar, o mejor dicho, de sus formas de protesta, se han esfumado: que no s\u00f3lo son in\u00fatiles, sino sobre todo obsoletas e irrisorias, vocablos de una lengua muerta y archimuerta que probablemente se hablar\u00e1 durante mucho tiempo por los fantasmas que los atormentar\u00e1n. Siempre podemos contar con bur\u00f3cratas, aprendices o profesionales, y con el ej\u00e9rcito provisto por intelectuales org\u00e1nicos de la nada, para jugar a los ventr\u00edlocuos, para jugar el gran juego del Partido, para imaginarse una vez m\u00e1s como la vanguardia de un movimiento del que son en realidad las tristes barredoras.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Aqu\u00ed est\u00e1n, por tanto, proponiendo consignas, que pronto ser\u00e1n constituciones, promulgando normas de buena conducta colectiva, instando a la inversi\u00f3n de las relaciones de poder, ocultando doctrinalmente la naturaleza m\u00e1s o menos prerrevolucionaria de la situaci\u00f3n, infiltr\u00e1ndose en manifestaciones y reuniones, llamando a la convergencia de las luchas e incluso a una huelga general&#8230; Estas pr\u00e1cticas y discursos ya estaban vac\u00edos, incantatorios, el a\u00f1o pasado, durante los movimientos de los trabajadores ferroviarios y estudiantes. Hoy lo son m\u00e1s que nunca. Porque la novedad, la tenacidad y los primeros \u00e9xitos de los \u00abchalecos amarillos\u00bb iluminan cruelmente la serie de derrotas casi sistem\u00e1ticas de los \u00faltimos a\u00f1os en Francia, y la descomposici\u00f3n general en la que todas las corrientes de izquierda, aunque tan orgullosas de su herencia y singularidad, todav\u00eda tan tontamente heroicas en su postura, se han hundido gradualmente en los \u00faltimos cincuenta a\u00f1os. Lejos de ser un obst\u00e1culo, es precisamente la tan desacreditada impureza ideol\u00f3gica de la movilizaci\u00f3n lo que hasta ahora ha favorecido su extensi\u00f3n y ha desactualizado todas las voluntades unificadoras de las organizaciones especializadas o de los activistas. Para los profesionales del orden de izquierda y del desorden insurreccional, el movimiento de los \u00abchalecos amarillos\u00bb s\u00f3lo les invita a viajar, a participar libremente, por fin, como si fueran una especie de desprecio por los colectivos instituidos como tantas cargas materiales e ideol\u00f3gicas del pasado.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Aqu\u00ed est\u00e1n, por tanto, proponiendo consignas, que pronto ser\u00e1n constituciones, promulgando normas de buena conducta colectiva, instando a la inversi\u00f3n de las relaciones de fuerza, glosando doctrinalmente sobre la naturaleza m\u00e1s o menos prerrevolucionaria de la situaci\u00f3n, infiltr\u00e1ndose en manifestaciones y reuniones, llamando a la convergencia de las luchas e incluso a una huelga general\u2026 Estas pr\u00e1cticas y discursos ya estaban vac\u00edos, incantatorios, el a\u00f1o pasado, durante los movimientos de los trabajadores ferroviarios y estudiantes. Hoy lo est\u00e1n m\u00e1s que nunca. Porque la novedad, la tenacidad y los primeros \u00e9xitos de los \u00abchalecos amarillos\u00bb iluminan cruelmente la serie de derrotas casi sistem\u00e1ticas de los \u00faltimos a\u00f1os en Francia, y la descomposici\u00f3n general en la que todas las corrientes de izquierdas, tan orgullosas a pesar de todo de su herencia y singularidad, todav\u00eda tan tontamente heroicas en su postura, se han hundido gradualmente en los \u00faltimos cincuenta a\u00f1os. Lejos de ser un obst\u00e1culo, es precisamente la tan desacreditada impureza ideol\u00f3gica de la movilizaci\u00f3n lo que hasta ahora ha favorecido su extensi\u00f3n y ha agotado todos los voluntarismos unificadores de las organizaciones o de los militantes especializados. Para los profesionales del orden izquierdista y del desorden insurreccionalista, el movimiento de los \u00abchalecos amarillos\u00bb s\u00f3lo les invita a viajar, a participar libremente, por fin, como una especie de desprecio por los colectivos instituidos como tantas cargas materiales e ideol\u00f3gicas del pasado.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><em>En la encrucijada<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">La movilizaci\u00f3n en curso no necesita ser sobredimensionada \u2014o m\u00e1s bien competida, si se puede leer entre las l\u00edneas de las declaraciones vengativas de los peque\u00f1os l\u00edderes destituidos\u2014 por movimientos existentes o paralelos. En las glorietas y en las calles, a trav\u00e9s de bloqueos o motines, ya re\u00fane y agrupa a fuerzas heterog\u00e9neas, pol\u00edticamente diversas e incluso opuestas (aunque a menudo sociol\u00f3gicamente cercanas). M\u00e1s que sobre los ideales ya existentes o sobre una conciencia de clase compartida, e incluso m\u00e1s que sobre los videos o mensajes intercambiados en las redes sociales, el movimiento se ocupa principalmente de las sociabilidades locales, antiguas o cotidianas, de los interconocimientos fuera del lugar de trabajo, en los caf\u00e9s, las asociaciones, los clubes deportivos, los edificios, los barrios. Porque la religiosidad de la ideolog\u00eda progresista (con sus mitos anticuados, sus rituales vaciados) es violentamente ajena a ellos, los \u00abchalecos amarillos\u00bb no parec\u00edan llevar ninguna certeza, ninguna interpretaci\u00f3n preconcebida de su infortunio com\u00fan en las primeras dos semanas del movimiento. A la vez en flexibilidad y en adaptaci\u00f3n, a riesgo de ruptura y de disoluci\u00f3n, sostienen el asfalto o avanzan en encrucijadas y casetas sin prejuicios s\u00f3lidos, sin certezas impuestas, liberados del intelectualismo y del idealismo patol\u00f3gico de la izquierda y de los izquierdistas y de su fantas\u00eda del proletariado, del sujeto hist\u00f3rico y de la clase universal.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En este sentido, el movimiento se encuentra en la encrucijada de dos per\u00edodos del capitalismo y sus modos de gobierno. En su contenido, m\u00e1s que en su forma, lleva marcas del pasado, pero tambi\u00e9n nos permite ver un posible futuro de luchas o levantamientos. Las cr\u00edticas al impuesto, la demanda de redistribuci\u00f3n, de correcci\u00f3n de las desigualdades, se dirigen a un Estado regulador cuando \u00e9ste ha desaparecido en gran medida. El movimiento quiere menos impuestos y m\u00e1s Estado. S\u00f3lo ataca a este \u00faltimo en la medida en que se ha retirado de las zonas urbanas y semirurales. Y cuando se trata del poder adquisitivo, hasta hace poco, era ignorando los salarios que, m\u00e1s que los impuestos, determinan la mayor parte del nivel general. Un rasgo notable del per\u00edodo actual: a nadie se le ha ocurrido, en el gobierno, culpar a los patrones por su pol\u00edtica salarial. Tal restricci\u00f3n, t\u00e1cticamente incomprensible, expresa mejor que cualquier discurso, los intereses que servir\u00e1n, hasta su p\u00e9rdida, a los l\u00edderes pol\u00edticos del r\u00e9gimen actual.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Puesto que desaf\u00eda a los partidos, se expresa fuera de los sindicatos \u2014e incluso, al principio, contra ellos\u2014, el movimiento tambi\u00e9n ataca el conjunto del sistema de representaci\u00f3n de intereses resultante de la Segunda Guerra Mundial y luego de la Quinta Rep\u00fablica, un conjunto de mecanismos de delegaci\u00f3n vinculados a la gesti\u00f3n keynesiana del capitalismo. Enviando a la izquierda y a los izquierdistas de vuelta al folclor, o incluso al formol, los \u00abchalecos amarillos\u00bb completan para algunos las reivindicaciones de autonom\u00eda expresadas desde Mayo de 1968. Pero tambi\u00e9n est\u00e1n en l\u00ednea con el programa de destrucci\u00f3n de organizaciones sindicales e instituciones democr\u00e1ticas implementado bajo el capitalismo avanzado desde la d\u00e9cada de 1970. O m\u00e1s bien: son su remanente irreductible, del que algunos profetizaron su surgimiento. Alternada o simult\u00e1neamente keynesiano, libertario y neoliberal: el movimiento lleva consigo, en su relaci\u00f3n con el Estado, con la econom\u00eda, con la historia, los estigmas de estas ideas pol\u00edticas moribundas y las ambivalencias de la \u00e9poca.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Sin embargo, propone, aunque de forma todav\u00eda parad\u00f3jica, la primera politizaci\u00f3n masiva de la cuesti\u00f3n ecol\u00f3gica en este pa\u00eds. Por eso ser\u00eda un error tratar de relacionar la movilizaci\u00f3n s\u00f3lo con las condiciones de las clases, los estatutos, las profesiones, y oponerse demasiado simplemente a los problemas de fin de mes y a la cuesti\u00f3n del fin del mundo. Este viejo reflejo es tambi\u00e9n un remanente del antiguo r\u00e9gimen de regulaci\u00f3n y oposici\u00f3n. En el movimiento de los \u00abchalecos amarillos\u00bb, el trabajo no es el epicentro; quiz\u00e1s no m\u00e1s que el poder adquisitivo. Lo que muestra, adem\u00e1s de las injusticias ecol\u00f3gicas (los ricos destruyen el planeta mucho m\u00e1s que los pobres, incluso comiendo alimentos org\u00e1nicos y clasificando sus residuos, pero es en los segundos donde se hace recaer la \u00abtransici\u00f3n ecol\u00f3gica\u00bb), son sobre todo las enormes diferencias, poco o nada politizadas hasta ahora, que existen en la relaci\u00f3n con la circulaci\u00f3n. En lugar de expresarse en nombre de una posici\u00f3n social, hace en este sentido de la movilidad (y de sus diferentes reg\u00edmenes, restringidos o elegidos, fragmentados o concentrados) la raz\u00f3n principal de las movilizaciones y, al bloquearla, el instrumento cardinal del conflicto.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><em>Los tres chalecos<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">En el plano de la movilizaci\u00f3n concreta, la primera cualidad del movimiento fue inventar una nueva t\u00e1ctica y una nueva dramaturgia de la lucha social. Unos recursos insuficientes, perfectamente aplicados, habr\u00e1n bastado para establecer un nivel de crisis pol\u00edtica que rara vez se ha alcanzado en Francia en las \u00faltimas d\u00e9cadas. La l\u00f3gica del n\u00famero y de la convergencia, consustancial a las formas de movilizaci\u00f3n del per\u00edodo keynesiano, ya no es la cuesti\u00f3n decisiva: ya no necesitamos depender de los liceanos, de los estudiantes, de los inactivos, de los jubilados, con su disponibilidad y su tiempo, ni esperar que una caja de resonancia central, medi\u00e1tica, parisina, d\u00e9 al movimiento su poder y legitimidad. La combinaci\u00f3n \u00fanica de una proliferaci\u00f3n de peque\u00f1as agrupaciones, incluso en lugares que han estado sin vida pol\u00edtica espont\u00e1nea durante casi medio siglo, las pr\u00e1cticas de bloqueo, y el recurso obvio, natural y ancestral a los motines, llevado al coraz\u00f3n mismo de los centros urbanos departamentales, regionales y nacionales, han reemplazado, al menos por un tiempo, el repertorio de la huelga con sus figuras impuestas y ya instituidas.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">M\u00e1s all\u00e1 de esta caracter\u00edstica com\u00fan, tres tendencias pr\u00e1cticas y t\u00e1cticas parecen dividir actualmente al movimiento y fijar sus devenires. La primera es electoralista en su coraz\u00f3n, \u00abciudadanista\u00bb en sus m\u00e1rgenes. Ya est\u00e1 pidiendo la formaci\u00f3n de un movimiento pol\u00edtico in\u00e9dito, la constituci\u00f3n de listas para las pr\u00f3ximas elecciones europeas y, sin duda, sue\u00f1a con un destino comparable al del Movimiento de las Cinco Estrellas en Italia, o al de Podemos en Espa\u00f1a o al del Tea Party en los Estados Unidos. El objetivo es influir en el juego pol\u00edtico existente con representantes con caracter\u00edsticas sociales lo m\u00e1s cercanas posible a las de los representantes. Los m\u00e1s radicales de este campo no est\u00e1n satisfechos con las instituciones pol\u00edticas actuales y piden, en primer lugar, que se les transforme profundamente: quieren su refer\u00e9ndum o su \u00abNoche de pie\u00bb, pero en los grandes estadios de f\u00fatbol, donde se practicar\u00eda e inventar\u00eda una nueva democracia deliberativa.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Una segunda polaridad del movimiento se aboca abiertamente a la negocaci\u00f3n. Habl\u00f3 en la prensa el domingo pasado, pidiendo discusiones con el gobierno y aceptando, antes de retractarse, sus invitaciones. Una fracci\u00f3n m\u00e1s o menos rebelde de parlamentarios y pol\u00edticos mayoritarios respondi\u00f3, con representantes de la oposici\u00f3n, sindicalistas, l\u00edderes de partidos o vice-l\u00edderes de partidos, pidiendo cambios de rumbo, o incluso transformaciones profundas y Estados generales, impuestos, ecolog\u00eda, desigualdad y otros temas candentes. Este polo domina los debates en esta tercera semana, pero sigue siendo muy pol\u00e9mico dentro del movimiento que no ve c\u00f3mo un nuevo acuerdo de Grenelle, <em>a fortiori<\/em> sin sindicatos o representantes leg\u00edtimos, y probablemente diluido en el tiempo, podr\u00eda responder a la ira. Despu\u00e9s de un falso comienzo, el tiempo se ha convertido en el principal activo de este gobierno, que espera ahogar la honda en las celebraciones de fin de a\u00f1o y hacer que la discusi\u00f3n dure varios meses. Tambi\u00e9n sabemos que en otras circunstancias, los estados generales no fueron suficientes para subsanar las fracturas.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El tercer n\u00facleo del movimiento es sobre todo \u00ablibre\u00bb y, en sus m\u00e1rgenes, insurreccional o incluso revolucionario. Se expresa los fines de semana en Par\u00eds y en las prefecturas y actualmente pide la dimisi\u00f3n de Macron, sin ning\u00fan otro programa. Ha logrado resultados sin precedentes en Francia en las \u00faltimas d\u00e9cadas al llegar a los distritos occidentales y ricos de la capital y responder a la polic\u00eda con un entusiasmo sin precedentes a pesar de la represi\u00f3n, las numerosas v\u00edctimas de la violencia, sus manos arrancadas, sus rostros llenos de moretones. Algunas cifras dan una idea de la violencia en curso: un d\u00eda de Par\u00eds, el 1 de diciembre, la polic\u00eda dispar\u00f3 tantas granadas como lo hizo a lo largo de 2017 (<em>Lib\u00e9ration<\/em>, 3 de diciembre de 2018). La naturaleza muy aguda de los enfrentamientos tambi\u00e9n sirve para descalificar a las fracciones amotinadoras del movimiento. Esta estrategia fracas\u00f3 la semana pasada. Es de nuevo el tema de la propaganda de masas esta semana. En cualquier caso, las mejores perspectivas para esta fracci\u00f3n del movimiento no son diferentes a las de las revueltas \u00e1rabes de 2011, cuando una movilizaci\u00f3n pol\u00edtica muy heterog\u00e9nea, proveniente de las redes sociales, en gran parte desprendidas de los cuerpos pol\u00edticos tradicionales, derrib\u00f3 varios reg\u00edmenes autoritarios, pero sin lograr superarlas y afirmar una positividad revolucionaria.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El panorama no estar\u00eda completo sin recordarnos que la posibilidad neofascista atraviesa los tres campos del movimiento. La extrema derecha est\u00e1 presente en cada uno de ellos. La crispaci\u00f3n identitaria y autoritaria es tambi\u00e9n un escenario posible para todas las tendencias: por alianza (como en Italia) o absorci\u00f3n entre los electoralistas; por disgusto o contraparte, si prevalecen los negociadores; por contragolpe y contrarrevoluci\u00f3n, si triunfan los golpistas de izquierda o los insurrectos. \u00a1La extrema derecha en una emboscada! Las almas buenas han ca\u00eddo. \u00bfEs suficiente para empa\u00f1ar el movimiento? La eventualidad neofascista se registra en Francia desde la elecci\u00f3n de Macron: es su doble necesario y su consecuencia m\u00e1s probable. Se est\u00e1 logrando hoy en d\u00eda en todas partes como una consecuencia l\u00f3gica del mantenimiento del orden econ\u00f3mico y policial neoliberal en tiempos de crisis social, como lo demuestra el cambio autoritario que se ha producido en un n\u00famero significativo de pa\u00edses desde 2008. La existencia de este peligro no es alentadora, pero es una prueba clara de que nos encontramos en una encrucijada en Francia, en Europa y m\u00e1s all\u00e1. En tiempos cr\u00edticos, la historia es siempre incierta, magm\u00e1tica, los puristas y los higienistas de la mente y la pol\u00edtica est\u00e1n afligidos. Si todav\u00eda no son iliberales, los \u00abchalecos amarillos\u00bb ya son antiliberales. Pero, \u00bfqui\u00e9n puede decir que ellos no esperan nuevas libertades?<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><em>Eslabones d\u00e9biles<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Seg\u00fan esta pauta, el mot\u00edn insurreccional sigue siendo nada, aunque los que tuvieron lugar el 24 de noviembre y el 1 de diciembre en Par\u00eds y en algunas ciudades de provincia han tenido una amplitud hist\u00f3rica. A veces se ha olvidado que los franceses se levantaron violentamente, la mayor\u00eda de las veces contra los impuestos y la concentraci\u00f3n de los poderes, durante casi cuatro siglos. Es la tolerancia a la destrucci\u00f3n y a la violencia callejera lo que se ha debilitado considerablemente en los \u00faltimos cien a\u00f1os. Sin embargo, desde 2016 y la nueva y fr\u00e1gil comprensi\u00f3n entre el \u00abcortejo de cabeza\u00bb y las asambleas, la demonizaci\u00f3n de los motines ha disminuido. Este rasgo se ha visto reforzado en los \u00faltimos d\u00edas por el encuentro entre los ciudadanos de a pie y el aumento de la brutalidad policial. Un curso de acci\u00f3n t\u00e1ctico podr\u00eda consistir en aprovechar esta ventaja, quiz\u00e1s provisional, para vencer dentro del movimiento y ganar en precisi\u00f3n en los objetivos que se persiguen.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La toma de los Palacios de la Rep\u00fablica no tendr\u00e1 lugar. Por el momento, todo tipo de mechas en la reserva est\u00e1n contraviniendo: la revocaci\u00f3n del gobierno, el estado de emergencia, el ej\u00e9rcito, etc. Lleguemos incluso al final de nuestro duelo por todo el izquierdismo: la revoluci\u00f3n misma, entendida como un acontecimiento, ya no es una necesidad, ni siquiera un horizonte absoluto. El combate s\u00f3lo puede existir mientras dure, es decir, tambi\u00e9n dando prioridad a atacar a las partes m\u00e1s d\u00e9biles de los aparatos estrat\u00e9gicos del poder existente: los medios de comunicaci\u00f3n y la polic\u00eda, para empezar.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En efecto, los medios de comunicaci\u00f3n est\u00e1n divididos ante el movimiento. Algunos apoyan el antifiscalismo de los \u00abchalecos amarillos\u00bb para impulsar los intereses de clase de sus propietarios, temiendo al mismo tiempo la violencia popular. Otros, ideol\u00f3gicamente m\u00e1s cercanos al gobierno, en afinidad social con la figura encarnada por Macron, son sin embargo sostenidos por su p\u00fablico, que apoya los \u00abchalecos amarillos\u00bb, cuando no forman parte de ellos. En una coyuntura fluida, las representaciones son una de las armas decisivas de la guerra. Sin embargo, las redes sociales y los diversos sitios de protesta s\u00f3lo corrigen parcialmente la tendencia monopol\u00edstica de los medios audiovisuales tradicionales cuando no son ellos mismos ganados por contraverdades flagrantes. Nos gusta imaginar que algunos de los \u00abchalecos amarillos\u00bb se infiltrar\u00e1n r\u00e1pidamente en uno o m\u00e1s canales de radio y televisi\u00f3n, si es posible nacionales, asoci\u00e1ndose con periodistas deshonestos, y har\u00e1n que m\u00e1s f\u00e1cil se vean los desarrollos hist\u00f3ricos en curso. A no ser que primero se necesiten maximizar las herramientas de contrainformaci\u00f3n que ya tenemos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Parad\u00f3jicamente, el dispositivo policial es el otro eslab\u00f3n d\u00e9bil de la cadena del poder existente. Es una m\u00e1quina desgastada, sobreexplotada, con piezas y armas a menudo oxidadas y cuyos componentes humanos tienen condiciones de existencia socioecon\u00f3micas muy similares a las de los \u00abchalecos amarillos\u00bb. Esta proximidad podr\u00eda lograr dividir las filas de los primeros, sus sindicatos, siempre que se apoyen donde se ha acumulado el sufrimiento y debiliten la base. La tarea parece dura, dif\u00edcil, quiz\u00e1s imposible, pero no se ha producido ning\u00fan levantamiento sin al menos una inversi\u00f3n parcial de los aparatos represivos. La temporalidad es ajustada. No somos inmunes al hecho de que este s\u00e1bado el dispositivo decidido por el Ministerio del Interior sea m\u00e1s insidioso, evitando conflictos frontales en favor de detenciones selectivas \u2014al estilo alem\u00e1n, por as\u00ed decirlo\u2014 para contener la tensi\u00f3n hasta que se quede sin aliento. Pero, \u00bfser\u00e1 suficiente cuando en las \u00faltimas dos semanas se haya producido una radicalizaci\u00f3n masiva contra las pr\u00e1cticas ordinarias de la polic\u00eda? Un peque\u00f1o sindicato (Vigi) ya est\u00e1 convocando una huelga ilimitada desde el s\u00e1bado. Otros sindicatos de funcionarios p\u00fablicos (en educaci\u00f3n, servicios departamentales de bomberos y rescate, el conjunto de los servicios p\u00fablicos) han hecho llamamientos similares para los pr\u00f3ximos d\u00edas y semanas. El aparato de Estado muestra sus primeras grietas.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: center\">*<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: center\">*\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 *<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Apuntando bien, entonces, pero tambi\u00e9n durando, sobre todo. Par\u00eds es un mot\u00edn, pero Par\u00eds tambi\u00e9n es un se\u00f1uelo. Un escaparate espectacular. La escala del movimiento es local. Esperamos que as\u00ed siga siendo y multiplique sus puntos de existencia as\u00ed como los encuentros que all\u00ed se celebran. La generalizaci\u00f3n de la perspectiva de asambleas \u00abpopulares\u00bb locales, como en Saint-Nazaire o Commercy, que podr\u00edan reunir a grupos distintos de los \u00abchalecos amarillos\u00bb movilizados, ir\u00eda en esta direcci\u00f3n. Esto requiere recursos, energ\u00eda, fuerza, colaboraci\u00f3n. Se podr\u00edan crear cajas de bloqueo, tanto f\u00edsicas como digitales. Desde el punto de vista pol\u00edtico, el papel de las asociaciones amigas e incluso de los cargos electos locales a favor del movimiento est\u00e1 por determinar, al igual que el de la transici\u00f3n al nuevo a\u00f1o.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Todas estas perspectivas, que ya son exorbitantes, son, sin embargo, poco valiosas para las cuestiones de futuro a las que deber\u00e1 hacer frente el movimiento, como las de las empresas y la ecolog\u00eda, que han permanecido esencialmente al margen de la efervescencia actual, mientras que se encuentran en el centro de todas las reivindicaciones. Tendremos que volver a ello. El d\u00eda 8 de diciembre es s\u00f3lo el cuarto acto de la movilizaci\u00f3n. Todas las buenas tragedias tienen cinco.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: right\"><em>Agentes destituidos del Partido Imaginario<\/em><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: right\"><em>6 de diciembre de 2018<\/em><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Quiz\u00e1 uno de los mejores textos producidos a prop\u00f3sito del movimiento de los chalecos amarillos en Francia, que sorprendentemente nunca antes tradujimos hasta hoy, casi un a\u00f1o despu\u00e9s de publicado en lundimatin. &nbsp; Terminar\u00e9 volvi\u00e9ndome comunista\u2026 Brigitte Bardot, entrevista con Le Parisien, 1 de diciembre de 2018 &nbsp; Bello como una insurrecci\u00f3n impura Grafiti del [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":10716,"featured_media":1276,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-1275","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1275","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/10716"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1275"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1275\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2348,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1275\/revisions\/2348"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1276"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1275"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1275"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1275"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}