{"id":1111,"date":"2019-07-12T10:51:02","date_gmt":"2019-07-12T15:51:02","guid":{"rendered":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=1111"},"modified":"2019-07-12T12:42:28","modified_gmt":"2019-07-12T17:42:28","slug":"habitar-construir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=1111","title":{"rendered":"Giorgio Agamben \/ Habitar y construir"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-1112\" src=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2019\/07\/41-1024x683.jpg\" alt=\"\" width=\"474\" height=\"316\" srcset=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2019\/07\/41-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2019\/07\/41-300x200.jpg 300w, https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2019\/07\/41-768x512.jpg 768w, https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2019\/07\/41.jpg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 474px) 100vw, 474px\" \/><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\"><strong>Este texto es parte de una conferencia de Giorgio Agamben que tuvo lugar en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Roma La Sapienza el 7 de diciembre de 2018. Fue publicado en la r\u00fabrica peri\u00f3dica <a href=\"https:\/\/www.quodlibet.it\/giorgio-agamben-abitare-e-costruire\">\u00abUna voce\u00bb de Agamben en el sitio web de la editorial italiana Quodlibet (9 de julio de 2019)<\/a>.<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Me gustar\u00eda que las reflexiones que hoy intentar\u00e9 comunicarles sean consideradas por ustedes sin separarlas del contexto en el que nacieron, que es aquel de las indagaciones arqueol\u00f3gicas en las que me he involucrado desde hace casi treinta a\u00f1os. Como saben, la arqueolog\u00eda que est\u00e1 aqu\u00ed en cuesti\u00f3n, si bien est\u00e1 estrechamente vinculada a la historia, es decir, a la reconstrucci\u00f3n paciente y minuciosa de hechos y acontecimientos en una cronolog\u00eda, no coincide con ella, porque se mantiene siempre en relaci\u00f3n con aquello que Foucault llamaba, con una expresi\u00f3n ciertamente parad\u00f3jica, <em>a priori hist\u00f3rico<\/em>, es decir, con un principio, un <em>arch\u00e9<\/em> que, a pesar de no ser metahist\u00f3rico, no puede situarse en una cronolog\u00eda. Se trata no tanto de un origen cuanto m\u00e1s bien de una brecha entre el punto de surgimiento de un fen\u00f3meno y la tradici\u00f3n de las fuentes que nos lo transmiten. La apuesta de la arqueolog\u00eda es que justamente esta brecha, esta excedencia del fen\u00f3meno con respecto a su tradici\u00f3n hist\u00f3rica lo vuelve comprensible para nosotros m\u00e1s all\u00e1 del contexto de las causas y de los efectos sobre los cuales se centra la indagaci\u00f3n historiogr\u00e1fica. Es desde esta perspectiva no simplemente historiogr\u00e1fica sino arqueol\u00f3gica que me gustar\u00eda que acogieran las breves y ciertamente demasiado sumarias conjeturas sobre el <em>a priori<\/em> de la arquitectura que les presentar\u00e9. Tambi\u00e9n el diagn\u00f3stico ciertamente cr\u00edtico sobre la situaci\u00f3n de la arquitectura en nuestro tiempo que de ello resultar\u00e1 debe ser visto en este contexto arqueol\u00f3gico. Y esto es tanto m\u00e1s necesario al tratarse de un encuentro en que est\u00e1 en cuesti\u00f3n la identidad de la arquitectura, que en su mismo nombre parece implicar una referencia esencial al <em>arch\u00e9<\/em>.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Intentar\u00e9 por lo tanto reflexionar sobre cu\u00e1l podr\u00eda ser el <em>a priori<\/em> hist\u00f3rico de la arquitectura moderna (digamos, a partir de la mitad del siglo XIX, es decir, desde que existen las facultades de arquitectura). Para responder a esta pregunta, convendr\u00e1 antes preguntarse si existe algo como un <em>a priori<\/em> hist\u00f3rico de la arquitectura en general. Pienso que podemos estar de acuerdo con el hecho de que algo como la arquitectura es posible ya que el hombre es un ser <em>habitante<\/em>. La habitaci\u00f3n \u2014o, m\u00e1s bien, el nexo entre construcci\u00f3n y habitaci\u00f3n\u2014 es, por lo tanto, el <em>a priori<\/em>, la condici\u00f3n de posibilidad de la arquitectura. La arquitectura es arte de la construcci\u00f3n, en la medida en que es, tambi\u00e9n, arte de la habitaci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u00c9mile Benveniste, el autor del <em>Vocabulario de las instituciones indoeuropeas<\/em>, sin el cual quiz\u00e1 es imposible comprender la historia de la cultura occidental, observ\u00f3 una vez que los t\u00e9rminos indoeuropeos que designan la casa parecen superponer una sobre otra dos nociones distintas: por un lado la casa-habitaci\u00f3n, que expresa una pertenencia social (que en lat\u00edn se dice <em>domus<\/em>, el lugar de la <em>familia<\/em> y de la <em>gens<\/em>) y por el otro la casa-edificio (que en lat\u00edn se dice <em>aedes<\/em>). Seg\u00fan Benveniste, estas nociones, que se tiende a confundir en la ra\u00edz indoeuropea <em>*dem<\/em>, deben por el contrario mantenerse distintas: la casa-habitaci\u00f3n y la casa-edificio, incluso si, al menos en parte, pueden coincidir en el espacio, expresan dos realidades que tienen muy poco que ver respectivamente. <em>Domi<\/em>, el estar-en-casa, no significa \u00abencontrarse en cierto edificio\u00bb, sino pertenecer a un determinado contexto jur\u00eddico y social (la <em>domus<\/em>&#8211;<em>familia<\/em>) en la cual se est\u00e1 y uno se siente en casa, no s\u00f3lo porque se est\u00e1 entre los familiares propios, sino tambi\u00e9n porque, como muestra la contraposici\u00f3n <em>domi bellique<\/em>, \u00aben paz y en guerra\u00bb, en la casa son posibles ciertas relaciones y otras son excluidas, como aquellas que se tienen con un <em>hostis<\/em>, un enemigo p\u00fablico.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Si las consideraciones de Benveniste son exactas, esto significa que la relaci\u00f3n entre construcci\u00f3n y habitaci\u00f3n, lejos de ser obvia como se podr\u00eda creer, es como m\u00ednimo problem\u00e1tica y es sobre esta relaci\u00f3n que me gustar\u00eda invitarles a reflexionar.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El <em>Vocabulario<\/em> de Benveniste, que contiene este an\u00e1lisis de la ra\u00edz <em>*dem<\/em>, es de 1969. En 1951, Heidegger sostuvo en Darmstadt una conferencia con el t\u00edtulo <em>Construir habitar pensar<\/em>, en la cual se sosten\u00eda la tesis contraria: construir (<em>bauen<\/em>) significa originalmente \u00abhabitar\u00bb (<em>buan<\/em>, <em>wohnen<\/em>) y es s\u00f3lo el habitar el que da su sentido al construir. El hombre es un ser que construye porque habita, pero este ser unitario del hombre est\u00e1 amenazado por un desconcierto esencial, que pone siempre en peligro la unidad de construir y de habitar.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Desde esta perspectiva, la arquitectura podr\u00eda ser definida como el intento de mantener juntos los dos significados de la ra\u00edz indoeuropea <em>*dem<\/em>, construir y habitar. Construir significa verificar o realizar una pertenencia social, un ser-en-casa o estar-en-casa, y, viceversa, pertenecer a un contexto social, ser-en-casa o estar-en-casa, habitar significa construir. Pero \u00bfes en verdad as\u00ed?<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Si volvemos ahora a nuestra pregunta sobre el <em>a priori<\/em> hist\u00f3rico de la arquitectura moderna, la hip\u00f3tesis que me gustar\u00eda proponerles es que la unidad \u2014ya en s\u00ed problem\u00e1tica\u2014 de habitar y construir en cierto punto se ha \u2014por razones que no podemos en este lugar indagar\u2014 roto. <em>El <\/em>a priori<em> hist\u00f3rico de la arquitectura ser\u00eda entonces hoy precisamente la imposibilidad o la incapacidad de habitar del hombre moderno y, para los arquitectos, la consecuente ruptura de la relaci\u00f3n entre arte de la construcci\u00f3n y arte de la habitaci\u00f3n<\/em>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Esto permite dar cuenta del curioso fen\u00f3meno por el cual en el mismo momento en que nacen las facultades de arquitectura, los hombres, que hasta entonces hab\u00edan sido capaces de construir y de habitar sus casas, pierden esta facultad y, con ella, tambi\u00e9n la capacidad de sentirse verdaderamente en casa, como si la arquitectura actuara como una de aquellas profesiones que Ivan Illich llam\u00f3 \u00abprofesiones inhabilitantes\u00bb (hipertrofia de las profesiones en nuestro tiempo, todo aquello que los hombres hac\u00edan espont\u00e1neamente se profesionaliza). Pero permite sobre todo explicar un fen\u00f3meno sobre el cual pienso que los estudiantes de arquitectura no tendr\u00edan nunca que dejar de reflexionar, y por lo tanto el hecho de que, como saben, el campo de Auschwitz fue proyectado y realizado por un arquitecto, Fritz Ertl, que hizo sus estudios en la Bauhaus. Por una afortunada \u2014o, quiz\u00e1, desafortunada\u2014 circunstancia, el proyecto del campo, firmado junto con otro arquitecto, Walter Dejaco, se conserv\u00f3 para nosotros. Los dos arquitectos fueron procesados en Viena en 1972 y absueltos. Pero la pregunta que surge en este punto es: \u00bfc\u00f3mo es posible que unos arquitectos, cuya seriedad no tenemos motivo de dudar, hayan podido proyectar un edificio en el que en ning\u00fan caso habr\u00eda sido posible sentirse en casa, es decir, <em>habitar<\/em>? \u00bf<em>Qu\u00e9 puede ser una arquitectura que se funda en la imposibilidad de la habitaci\u00f3n<\/em>? \u00c9sta es la pregunta que he venido a plantearles.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Sin embargo, si las consideraciones hasta aqu\u00ed desarrolladas son correctas, la tesis que se consigue es que la arquitectura se encuentra hoy en la situaci\u00f3n hist\u00f3rica de tener que construir lo inhabitable. \u00bfPuede la arquitectura construir lo inhabitable? Ahora bien, \u00bfno es esto lo que hoy hacen sin vacilar arquitectos de fama, cuando prefieren construir centros comerciales, aeropuertos y otros espacios (quiz\u00e1 tambi\u00e9n los museos podr\u00edan ser incluidos en esta categor\u00eda), con respecto a los cuales hablar de habitaci\u00f3n no parece honestamente posible?<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Algunas palabras sobre el modo en que me gustar\u00eda que fuera entendida la hip\u00f3tesis entera que apenas he formulado. Esta hip\u00f3tesis no debe ser vista de ning\u00fan modo como un diagn\u00f3stico apocal\u00edptico con pretensi\u00f3n de validez hist\u00f3rica, en el sentido en que en cierto momento cronol\u00f3gicamente datable los hombres habr\u00edan perdido el nexo entre construcci\u00f3n y habitaci\u00f3n. El hecho de que Alberti, Filarete y Vasari el joven refirieran al problema de la arquitectura de las c\u00e1rceles muestra c\u00f3mo se debe ser cuidadoso al formular hip\u00f3tesis como la aqu\u00ed propuesta, seg\u00fan la cual la arquitectura se encontrar\u00eda hoy por primera vez de frente al problema de la construcci\u00f3n de lo inhabitable. Se trata m\u00e1s bien, al menos en mi caso, de hip\u00f3tesis y de paradigmas cuyo prop\u00f3sito es volver comprensible una determinada situaci\u00f3n hist\u00f3rica y no de un diagn\u00f3stico apocal\u00edptico travestido de indagaci\u00f3n hist\u00f3rica. Hace muchos a\u00f1os, cuando, al inicio de mi indagaci\u00f3n sobre el <em>homo sacer<\/em>, escrib\u00ed que el campo y no la ciudad es hoy el paradigma pol\u00edtico de Occidente, esta afirmaci\u00f3n suscit\u00f3 esc\u00e1ndalo y reacciones pol\u00e9micas. Hoy esta tesis, restituida a su naturaleza de paradigma filos\u00f3fico y no de tesis historiogr\u00e1fica dirigida a generalizar, es aceptada por casi todos los estudiosos de la pol\u00edtica que no sean apologistas biempensantes del sistema.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Queda el hecho de que tambi\u00e9n un paradigma arqueol\u00f3gico-filos\u00f3fico puede tener sobre el plano hist\u00f3rico implicaciones \u00e9ticas, en el sentido de que, si el problema de la habitaci\u00f3n no puede ser separado de aquel de la construcci\u00f3n, afirmaciones como la que se puede leer en una historia de la arquitectura carcelaria, seg\u00fan la cual la c\u00e1rcel no ha encontrado a\u00fan a su poeta, es como m\u00ednimo incauta, porque quiz\u00e1 no puede ni debe encontrarlo (a menos que, cosa improbable en la actual coyuntura pol\u00edtica, el arquitecto no desee cumplir un gesto revolucionario, en el sentido estrecho del t\u00e9rmino, contra el aparato estatal).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Sin embargo, lo que sucede es que hoy tenemos que escuchar en este \u00e1mbito discursos como m\u00ednimo irresponsables. Hace pocos d\u00edas un exalcalde de Venecia, que ha ense\u00f1ado por decenios en una facultad de arquitectura, <a href=\"https:\/\/rep.repubblica.it\/pwa\/generale\/2018\/11\/12\/news\/cacciari_centri_storici-211497927\/\">declar\u00f3 que creer hoy en d\u00eda que se puede devolver a los habitantes en vez de a los turistas su ciudad es un discurso de almas bellas<\/a>. Es probable que el autor de esta afirmaci\u00f3n busque simplemente cubrir sus responsabilidades en la degradaci\u00f3n de la ciudad que tuvo que administrar, pero que el concepto mismo de habitaci\u00f3n sea de este modo considerado obsoleto es ciertamente significativo.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Pero \u00bfqu\u00e9 significa \u00abhabitar\u00bb?<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El verbo latino <em>habitare<\/em>, del que deriva nuestro t\u00e9rmino \u00abhabitaci\u00f3n\u00bb, es un frecuentativo de <em>habeo<\/em>, que significa tener. Nosotros usamos el verbo tener \u2014como hacemos adem\u00e1s para el verbo ser\u2014 como si su significado fuera obvio. No es as\u00ed. Tambi\u00e9n de \u00c9mile Benveniste poseemos un ensayo valioso, cuyo t\u00edtulo es \u00abSer y tener en sus funciones ling\u00fc\u00edsticas\u00bb, que muestra que no s\u00f3lo el significado de estos dos verbos es extremadamente problem\u00e1tico, sino que ellos se vinculan tambi\u00e9n por una relaci\u00f3n compleja. Descubrimos as\u00ed que el verbo tener \u2014como el verbo ser\u2014 est\u00e1 ausente en la mayor parte de las lenguas. En muchas lenguas, como en \u00e1rabe y en las lenguas altaicas, se lo sustituye por expresiones del tipo \u00abser a\u00bb o \u00abser de\u00bb. De esto es f\u00e1cil sacar la conclusi\u00f3n de que tener no es m\u00e1s que el inverso de \u00abser-a\u00bb, que es la expresi\u00f3n normal. <em>Mihi est pecunia<\/em> se invierte en <em>ego habeo pecuniam<\/em>: la cosa que era sujeto en la primera expresi\u00f3n se transforma en la segunda en objeto.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La conclusi\u00f3n de Benveniste es que tanto ser como tener son verbos de estado. Pero, aun siendo cercanos, ellos difieren, porque ser es el estado del ente, de quien es algo; tener es el estado del teniente, de quien tiene o posee algo. Ser establece entre los dos t\u00e9rminos una relaci\u00f3n intr\u00ednseca de identidad, tener una relaci\u00f3n extr\u00ednseca de posesi\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Pero \u00bfes en verdad as\u00ed? Algunos de los ejemplos que Benveniste cita hacen pensar que el significado de los dos verbos es todav\u00eda m\u00e1s cercano de lo que al ling\u00fcista le gustar\u00eda sugerir.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">De <em>habeo<\/em> derivan <em>habilis<\/em> (\u00abf\u00e1cil de tener o manejar, que se presta bien al uso\u00bb luego \u00abh\u00e1bil, capaz de algo\u00bb); <em>habitus<\/em> (\u00abmodo de ser, comportamiento, propiedad\u00bb, por tanto \u00abcapacidad, disposici\u00f3n, h\u00e1bito\u00bb, por ejemplo, el arquitecto tiene el h\u00e1bito de la t\u00e9cnica de construir); <em>habitudo<\/em> (\u00abmodo de tenerse o comportarse establemente\u00bb, \u00abconstituci\u00f3n corp\u00f3rea\u00bb y, m\u00e1s tarde, \u00abcostumbre\u00bb); <em>habena<\/em> (correa, arn\u00e9s, aquello con lo cual algo es mantenido junto). Tambi\u00e9n es instructiva la f\u00f3rmula com\u00fan <em>bene habet<\/em>, est\u00e1 bien, o <em>se bene habere<\/em>, estar bien. Y, por \u00faltimo, nuestro verbo intensivo <em>habitare<\/em>, que no significa solamente \u00abestar habitualmente, morar\u00bb, sino en primer lugar \u00abtener establemente o a menudo, tener el <em>habitus<\/em> o la costumbre de algo\u00bb: cabe se\u00f1alar la curiosa expresi\u00f3n, atestiguada por ejemplo en Gregorio Magno y en el vocabulario mon\u00e1stico, <em>secum habitare<\/em>, habitar consigo, es decir: tener un cierto h\u00e1bito de s\u00ed, un cierto modo de ser y de vivir con respecto a s\u00ed mismos, un cierto uso de s\u00ed.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\n<p>Como estos vocabularios sugieren, los significados de tener y de ser parecen casi indeterminarse, como si tener significara en primer lugar \u00abtener un cierto modo de ser\u00bb, estar dispuesto de cierto modo. La habitaci\u00f3n se vuelve en este sentido una categor\u00eda ontol\u00f3gica. <em>Habitar \u2014\u00e9sta es la definici\u00f3n que me gustar\u00eda provisionalmente proponerles\u2014 significa crear, conservar e intensificar h\u00e1bitos y costumbres, es decir, modos de ser<\/em>. El hombre es un ser \u00abhabitante\u00bb, porque existe en el modo del tener \u2014 es decir, en el sentido que se ha visto, de la habilidad, del h\u00e1bito y de la costumbre. El hombre es, por lo tanto, un viviente que transforma el ser en un tener: en habilidades, t\u00e9cnicas, h\u00e1bitos y costumbres. Existe una reciprocidad y un continuo intercambio entre ser y tener. Y esta reciprocidad es tambi\u00e9n una buena definici\u00f3n de la \u00e9tica, si no se olvida que el vocablo griego <em>ethos<\/em> tiene que ver con el modo de ser y vivir con los otros y en primer lugar consigo, si no se olvida, por lo tanto, que la \u00e9tica es en primer lugar un <em>secum habitare<\/em>. Por esto el hombre necesita no s\u00f3lo una madriguera o un nido, sino una casa, es decir, un lugar en el cual \u00abhabitar\u00bb, en el cual construir, conocer y ejercer intensamente sus \u00abh\u00e1bitos\u00bb. Construir, que es el objeto de la arquitectura, presupone o tiene constitutivamente que ver con la habitaci\u00f3n, la facultad de habitar. La ruptura del nexo entre construcci\u00f3n y habitaci\u00f3n implica entonces para la arquitectura una crisis radical, con la cual quien practica seriamente este arte no puede prescindir de medirse.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este texto es parte de una conferencia de Giorgio Agamben que tuvo lugar en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Roma La Sapienza el 7 de diciembre de 2018. Fue publicado en la r\u00fabrica peri\u00f3dica \u00abUna voce\u00bb de Agamben en el sitio web de la editorial italiana Quodlibet (9 de julio de 2019). 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