{"id":1093,"date":"2019-06-27T14:04:41","date_gmt":"2019-06-27T19:04:41","guid":{"rendered":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=1093"},"modified":"2021-09-29T12:26:12","modified_gmt":"2021-09-29T17:26:12","slug":"descivilizacion-v","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=1093","title":{"rendered":"Elementos de descivilizaci\u00f3n. Parte V"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-1094\" src=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2019\/06\/elementos-5-1024x652.jpg\" alt=\"\" width=\"474\" height=\"302\" srcset=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2019\/06\/elementos-5-1024x652.jpg 1024w, https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2019\/06\/elementos-5-300x191.jpg 300w, https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2019\/06\/elementos-5-768x489.jpg 768w, https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2019\/06\/elementos-5.jpg 1855w\" sizes=\"auto, (max-width: 474px) 100vw, 474px\" \/><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\"><strong>Quinta y \u00faltima parte de los \u00abElementos de descivilizaci\u00f3n\u00bb publicados en el sitio franc\u00e9s de <a href=\"https:\/\/lundi.am\/Elements-de-decivilisation-Partie-5\"><em>lundimatin<\/em><\/a>. Para quienes quieran seguir cada una de las tesis de este texto, les recomendamos retomar la lectura de cada una de sus partes:<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: center\"><strong><a href=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/post\/2019\/04\/22\/descivilizacion-i\/\">Parte I. Depredaci\u00f3n, la cuesti\u00f3n hist\u00f3rica<\/a><\/strong><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: center\"><strong><a href=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/post\/2019\/05\/05\/descivilizacion-2\/\">Parte II. Los dos partidos hist\u00f3ricos<\/a><\/strong><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: center\"><strong><a href=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/post\/2019\/05\/31\/descivilizacion-iii\/\">Parte III. Una nueva cultura de la violencia<\/a><\/strong><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: center\"><strong><a href=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/post\/2019\/06\/06\/descivilizacion-iv\/\">Parte IV. Usos de la violencia (1\/2)<\/a><\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: center\"><strong><big>Parte V. Usos de la violencia (2\/2)<\/big><\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">Dime c\u00f3mo seleccionas\u2026<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En el uso concebido como m\u00e1quina de lectura vislumbramos una pista y un viraje. Esto es algo que ata\u00f1e nada m\u00e1s y nada menos que a una idea nueva de la selecci\u00f3n. En este camino peligroso necesitamos conservar cerca de nosotros la g\u00e9nesis del objeto, como un primer talism\u00e1n. El imperativo central de la <em>Bhagavad-g\u012bt\u0101<\/em> ofrecer\u00e1 el segundo talism\u00e1n: <em>no hay que observar los frutos de la acci\u00f3n<\/em>. Un ejemplo de esto se da en la acci\u00f3n completamente desesperada, tambi\u00e9n en la que no es realizada por despecho. Lo que buscamos a trav\u00e9s del uso podr\u00eda relacionarse con el hecho de encontrar, fuera de la desesperaci\u00f3n y sin recaer en la agon\u00eda de la esperanza, las disposiciones de la acci\u00f3n completamente desesperada.<sup>1<\/sup> La actitud inversa, que es la de la cultura del resultado, define por s\u00ed sola la concepci\u00f3n civilizada de la selecci\u00f3n, seg\u00fan la cual ser\u00eda necesario hacer que todo <em>d\u00e9 frutos<\/em>. Esto es as\u00ed porque el objeto inicia en el momento en que uno observa alguna cosa con una reserva mental. La producci\u00f3n es el reino de las reservas mentales.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u00bfPor qu\u00e9 en este punto la palabra \u00abselecci\u00f3n\u00bb, notablemente en el registro \u00e9tico-pol\u00edtico, retumba en nuestros o\u00eddos? Se debe, evidentemente, a sus resonancias nazis. El caso nazi desvela (y al mismo tiempo nubla) la verdad de la selecci\u00f3n que prevalece hasta hoy en Occidente: se selecciona del mismo modo que el ganadero y el agricultor. <em>Matrix<\/em> es una f\u00e1bula que toma en serio una de las consecuencias que hay en esto: la humanidad siendo cultivada, siendo criada.<sup>2<\/sup><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u00abNo observar los frutos de la acci\u00f3n propia\u00bb. Lo menos que se puede decir es que la selecci\u00f3n agropecuaria contraviene a este principio. Si eres seleccionado es debido a tu rendimiento. El <em>af\u00e1n de ganancia<\/em> adquiere las caracter\u00edsticas visibles del \u00abnuevo rico\u00bb eterno, y se presenta invisiblemente como un principio estructurante: seleccionar las cosas de acuerdo con el criterio del rendimiento y de la cantidad. Un \u00e1rbol frutal debe dar frutos, una vaca lechera debe dar leche, una planta de trigo debe dar grano. Exigencia de resultados, del puro buen sentido. No es s\u00f3lo un imperativo en este instante preciso, sino una decisi\u00f3n sobre el futuro. Lo cual quiere decir: \u00abEs as\u00ed como <em>vivir\u00e1s<\/em>\u00bb y \u00abTu descendencia <em>dar\u00e1<\/em> frutos\u00bb.<sup>3<\/sup><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">De ah\u00ed la intuici\u00f3n que consiste en preguntarse qu\u00e9 ocurre cuando la selecci\u00f3n, la lectura de las cosas, es transportada al mundo del cazador-recolector \u2014 el mundo, y no el \u00abmodo de producci\u00f3n\u00bb.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\"><em>Los l\u00edmites que nos damos, el l\u00edmite que encontramos<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">Desde esta perspectiva, ha aparecido un viraje de pensamiento. En el uso, lo necesario y lo incompatible tambi\u00e9n son materia. \u00a1Todo esto, la definici\u00f3n de los l\u00edmites, es algo que hay que poner del lado de lo que entra! \u00bfPor qu\u00e9? Porque, se lo quiera o no, hacerlo intervendr\u00e1 en el uso de igual manera que todo el resto. \u00c9sta no es una cuesti\u00f3n menos importante e indispensable: el uso tiene lugar s\u00f3lo en una cosa, y sin la definici\u00f3n de los extremos de lo necesario y de lo incompatible, para nosotros los humanos, no se tiene ya una cosa, un acceso a la determinaci\u00f3n que se conciba como acceso al mundo. La cuesti\u00f3n no es renunciar a los extremos, m\u00e1s bien se trata de saber de qu\u00e9 lado se los sit\u00faa en la g\u00e9nesis del uso. De hecho, el truco de magia es el siguiente: ponemos fin a los l\u00edmites objetivos s\u00f3lo cuando los desplazamos, los transportamos: los arrojamos en el caldero de la materia con todo el resto, en el ojo del torbellino. Nadie puede suprimir su posibilidad, pero s\u00ed podemos impedirles que desempe\u00f1en un papel formal, s\u00ed podemos romper el hechizo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">As\u00ed, la concepci\u00f3n del uso que se presenta no puede entenderse sin un nuevo pensamiento de la materia. La materia es todo aquello que entra en una cosa. Todas las cosas, indistintamente. Lo necesario y lo incompatible se comparan perfectamente con la figura geom\u00e9trica de una cosa. La figura geom\u00e9trica de una cosa no es menos su materia que su color o sus componentes qu\u00edmicos. Pero la \u00fanica <em>forma<\/em> es el mundo en que la cosa se sit\u00faa. Su manera de inscribirse en el mundo. Manera que proviene de aquello que se encuentra en ella, no ya la masa de los ingredientes, sino su encuentro, dicho de otro modo, ese momento en que lo que entra encuentra un l\u00edmite en la cosa. Entre lo que entra y lo que sale existe una disyunci\u00f3n, la cosa es un desfase, de tal modo que es, inmediatamente, el despertar de la materia en cuanto manera.<sup>4<\/sup><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Para se\u00f1alar aquello que acontece entre materia y manera, si nos referimos al juego de petanca se hablar\u00eda de \u00ab<em>carreau<\/em> perfecto\u00bb, aquel tiro en que la bola tirada toma el lugar de otra bola ya lanzada en el juego. La cosa est\u00e1 justo donde la manera toma el lugar de la materia. En ingl\u00e9s se dir\u00eda: \u00abThing is where the matter matters (<em>importa<\/em>)\u00bb. Justo donde la materia importa, hay que llamarla manera. Tambi\u00e9n podr\u00edamos representarnos el paso materia\/cosa como el inicio de una partida de billar, <em>visto al rev\u00e9s<\/em>. Habr\u00eda que detener la imagen que rodea el momento del <em>golpe<\/em>. La bola blanca que inicia la partida no es ya una causa. Se combina con todas las dem\u00e1s bolas en el momento en que su colapso \u00abse esfuma\u00bb, en que se encuentran y encuentran en <em>el tri\u00e1ngulo<\/em> un l\u00edmite inmanente. El tri\u00e1ngulo es el lugar de su encuentro y entonces ya no tiene nada que ver con la imposici\u00f3n de un objeto por un humano. Por lo dem\u00e1s, de este conjunto inestable se ve que se asoma ya la bola blanca, punto de fuga.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En esta representaci\u00f3n, la materia resulta figurada a trav\u00e9s del choque de las bolas en el billar, estallido del que vemos c\u00f3mo se esfuma en la cosa (el tri\u00e1ngulo), cosa inestable que libera al final un punto de fuga (la bola blanca). Distinguimos entonces el tri\u00e1ngulo como esa cosa inestable que se forma por las bolas, del tri\u00e1ngulo objetivo: el taco de pl\u00e1stico del que nos servimos para que el juego se ponga en marcha.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El encuentro desmiente la concepci\u00f3n formal cl\u00e1sica, a la vez que se mantiene a caballo entre materia y mundo, sin reducir el desfase, sorprendiendo m\u00e1s bien la cosa en este desfase. La forma no es ni una caja ni un leotardo. En efecto, aquello que se encuentra tiene que encontrar necesariamente en la cosa un l\u00edmite, que es <em>el mundo<\/em>. \u00c9sta es la raz\u00f3n por la cual, naturalmente, la definici\u00f3n de lo necesario y de lo incompatible es muy preciosa para nosotros, porque nos empe\u00f1amos en que se acerque lo m\u00e1s posible a la idea que nos hacemos del mundo. La idea es un ingrediente precioso, pero, a pesar de ello, el uso no est\u00e1 ah\u00ed. La cosa es concebida s\u00f3lo desde el mundo, o m\u00e1s precisamente, desde <em>aquello que nos anima<\/em>. Lo que nos anima, lo que hacemos juntos, es lo que se libera en el desfase. Tambi\u00e9n es una forma de apuntar nueva, sin fin.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\"><em>Un uso apunta al infinito, se coloca en el infinito<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">No existen cosas sin recorte, pero justamente por eso todo depende de aquello que recorta. En la ontolog\u00eda del encuentro, a ninguna <em>cosa<\/em> se le concede el poder de recortar.<sup>5<\/sup> A ning\u00fan tri\u00e1ngulo, para retomar nuestro ejemplo del billar invertido. En vez de esto nos interesamos en el borde exterior del tri\u00e1ngulo, que se extiende al infinito. El uso se recorta \u00fanicamente en medio de un lugar infinito: el mundo. Cuando \u00abel infinito sostiene el cuchillo\u00bb, avanzamos en el horizonte. Cada cosa se revela como ese bloque de sombra que se inscribe en la luz. Cada una existe y se recorta en medio de su aura, un aura que, ciertamente, tiene siempre algo con lo cual deslumbrarnos. Mientras que en el reinado del recorte objetivo, ah\u00ed donde por el contrario lo finito ejerce m\u00e1s aura, uno avanza sobre las cenizas de lo real.<sup>6<\/sup><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">De hecho, existe un v\u00ednculo profundo entre aquello a lo que apuntamos y aquello que nos recorta. En el fondo, aquello a lo apuntamos nos recorta. Cuando aquello a lo que apuntamos es finito, nos recortamos, por as\u00ed decirlo, en el vac\u00edo, quedamos encerrados, sacados del mundo. Cuando aquello a lo que apuntamos es infinito, nos recortamos sobre el horizonte, nos inscribimos en el mundo. El lema de una funci\u00f3n es \u00abDirecto a la finalidad\u00bb. El lema del uso es \u00abDirecto al mundo\u00bb.<sup>7<\/sup> La <em>caza del mundo<\/em> es la manera en que vamos a tratar de pensar esta forma de apuntar singular, que es lo contrario del blanco del objetivo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Me disculpo por el <em>mindfuck<\/em>: la cosa en uso tiene como <em>reverso<\/em> la proyecci\u00f3n de mundo que le es propia.<sup>8<\/sup> O en los t\u00e9rminos de la caza del mundo: las cosas son las impresiones del mundo, el negativo de su luz. El mundo nunca deja que nos acerquemos a \u00e9l como a una realidad positiva: \u00abmundo positivo\u00bb (contradicci\u00f3n en los t\u00e9rminos) o a trav\u00e9s de las cosas entendidas como puras positividades, mediaciones finitas de un finito (que nos sacan del mundo, que nos extraen de \u00e9l).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El mundo es esa presa que todo el mundo tiene que perseguir, alcanzar, sin nunca poder (o deber) capturarla. Este pensamiento, a final de cuentas relativamente simple, Occidente no consigue llevarlo hasta el final. O bien el mundo ser\u00e1 declarado una quimera (mundo = nada): en realidad vamos detr\u00e1s de nada, todo lo que emprendemos es en vano. O bien el mundo ser\u00e1 identificado con un objeto: vamos detr\u00e1s de una cosa, y todo lo que hacemos es emprendedur\u00eda.<sup>9<\/sup><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En realidad, la cosa se entiende desde el mundo, pero el mundo se remite a s\u00ed mismo a las cosas. Sin embargo, \u00bfqu\u00e9 es lo que permite que algo no sea permanentemente remitido, como una bola de pinball, de la cosa al mundo y de vuelta? El mundo proviene de lo que hacemos juntos, en el sentido en que lo que hacemos juntos supera, desborda la cosa. Esto es lo que hace clic, lo que est\u00e1 en el centro: lo que hacemos juntos, en su dimensi\u00f3n enigm\u00e1tica, potencial, infinita. Lo que hacemos juntos: es aqu\u00ed donde la cosa est\u00e1 en exceso sobre s\u00ed misma.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Luego, lo que desborda a la cosa es tambi\u00e9n lo que la bordea: lo llamamos el mundo, aquello contra lo cual se mantiene la cosa. As\u00ed, es por un abuso del lenguaje que se habla de cosa infinita. La cosa es finita, lo que la limita es infinito, y ella es en este infinito. Es su lugar. En el uso se entra en una cosa, que entra en el mundo. Por lo tanto, la m\u00e1xima del uso es: \u00abTienes que saber colocar una cosa en un lugar infinito, obtendr\u00e1s un uso, y podr\u00e1s entrar en \u00e9l\u00bb. La cosa en uso no es su propio lugar, no es \u00absu propio fin\u00bb. No est\u00e1 encerrada en s\u00ed misma. Est\u00e1 afuera, en el infinito. Hace falta decirles esto a todos los formalistas, a todos aquellos que practicar\u00e1n los usos como instrumentos (por su fin gen\u00e9rico o por su fin propio), como realidades aut\u00f3nomas, autosuficientes, aut\u00e1rquicas. La cosa no es m\u00e1s que lo finito de un infinito. El infinito tiene varios nombres. En general, es el mundo. En el orden temporal, es el futuro. En el orden \u00e9tico-pol\u00edtico, es lo com\u00fan, nosotros.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\"><em>Entre uso y mundo: el contacto<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">Las representaciones divergen en el plano ontol\u00f3gico. En realidad, nadie tiene que salir vencedor de la cosa o del mundo. Para nosotros, no hay <em>combate<\/em> entre una cosa y el horizonte, sino contacto o no-contacto (hiato). El contacto es la persecuci\u00f3n del mundo, la caza del mundo. El hiato abre una falla, en la cual se precipita el orden civilizado. \u00c9ste habita ah\u00ed, en este espacio organizado por el cara a cara cosa\/mundo, generando todas las parejas de contrarios, que a su vez copulan al infinito: producci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En el contacto entre una cosa y el horizonte debemos pensar la forma de apuntar del uso. Reemplazado en medio del mundo, el uso es <em>lo casi nada<\/em>. Pero su oportunidad de ser este casi nada \u2014oportunidad de no ser nada, y oportunidad de escapar del objeto, de no detenerse\u2014 es saberse como ocasi\u00f3n de apuntar al todo. \u00c9sta es la raz\u00f3n por la cual la cuesti\u00f3n no es nunca, en el uso, transigir.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La dicotom\u00eda o el contacto: a estas representaciones antagonistas corresponden dos ideas del futuro o del destino. Lado producci\u00f3n: el futuro es el objeto m\u00e1s importante en el cual se est\u00e1 evolucionando. Destino objetivo, finito.<sup>10<\/sup> Lado uso: cuando se establece el contacto con el horizonte, el futuro es el suelo en el que se avanza, suelo infinitamente accidentado, o m\u00e1s bien suelo que se accidenta al infinito. En esta geometr\u00eda que cambia por completo es donde descansa la cuesti\u00f3n del destino: la de saber qu\u00e9 significa tener una sola vida.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\"><em>Destino = tener una sola vida<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: right;margin-left: 50%\"><em><small>La \u00abinhumanidad\u00bb de Saint-Just radica en que no tuvo como los dem\u00e1s hombres varias vidas distintas, sino una sola<\/small><\/em>.<sup>11<\/sup><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">La cuesti\u00f3n es saber cu\u00e1l es la forma de nuestro tiempo. Para la producci\u00f3n esta cuesti\u00f3n se resuelve r\u00e1pidamente: nuestro tiempo tiene lugar en el segmento nacimiento-muerte. Por el contrario, nosotros decimos que la forma de nuestro tiempo es infinita. No est\u00e1 en ning\u00fan objeto, ni siquiera el de la existencia biol\u00f3gica. Esto es algo que forma parte de la materia de nuestra vida, pero no puede desempe\u00f1ar un papel formal. La \u00fanica forma es el mundo, y uno se compromete en \u00e9l ah\u00ed donde (cada vez que) un acceso infinito est\u00e1 en juego para nosotros. Si yo soy una cosa, esto quiere decir que puedo entrar, comprometerme en una infinidad de cosas distintas.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En realidad, los usos <em>componen<\/em> el hecho de tener una sola vida. Y esto en dos sentidos. En primer lugar, porque desv\u00edan nuestra mirada de la de la Medusa: la muerte hipn\u00f3tica y petrificante. Si crees que vives en la muerte, si crees que es tu forma, eres prisionero de por vida. Nuestra muerte es una forma-objeto como cualquier otra (el trabajo, la pareja, etc.) pero que tiene para nosotros, los mortales conscientes, un poder superior a todos los objetos. Entre todos los objetos es sin duda aquel que podemos tratar en cuanto tal en \u00faltimo lugar, ya que es algo que exige desplegar una energ\u00eda considerable para que sea tomado a broma.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Por lo dem\u00e1s, una vez que se deja de identificar con el segmento nacimiento-muerte, el hecho de tener una sola vida cobra otro sentido. Es falso decir que tenemos varias vidas. Nuestra existencia es <em>una<\/em> cosa, <em>un<\/em> gesto. En cambio, tenemos la posibilidad de renacer, no en el <em>afterlife<\/em> (\u00aben otra vida\u00bb), sino en vida. Si desviamos la mirada de la Medusa, entendemos que podemos morir de muchas maneras y una infinidad de veces. Tener una sola vida es poder morir una infinidad de veces, y tener que <em>empezar<\/em> a renacer de todas las muertes sucesivas. Esto supone abandonar el registro de la pertenencia objetiva, que est\u00e1 siempre del lado de la encarcelaci\u00f3n. Hay que cambiar de cuesti\u00f3n. La cuesti\u00f3n de saber si se puede salir de la existencia es sustituida por aquella de saber si es que se ha entrado en ella en alg\u00fan momento. Entrar en la existencia es, en realidad, pertenecer a un acontecimiento, encontrar un uso, estar, en cosas, cerca del absoluto.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En tal caso, se podr\u00eda decir, los usos son nuestras diferentes vidas, nuestras vidas m\u00faltiples. No es as\u00ed. Porque tenemos una sola vida, lo que le da su car\u00e1cter determinado y singular. Y porque, si hici\u00e9ramos de tal uso <em>la existencia misma<\/em>, la confundir\u00edamos con el mundo. Los usos son plurales, debido a que no existe un acceso total al infinito. El infinito tiene que emerger simult\u00e1neamente en varios sitios. Nuestros usos se intrincan necesariamente: modificar uno de ellos afectar\u00e1 a los dem\u00e1s. Aquellos que reconocemos como los nuestros se vuelven necesarios, pero siempre existe un momento en que tambi\u00e9n tenemos que reconocer la insuficiencia de cada uno. Cuando se es incapaz de hacerlo, el uso se transforma en lugar de muerte, en mortuorio. Cuando reconocemos la insuficiencia, entendemos que hay que aprender a <em>matar<\/em> sus figuras sucesivas mismas, volverse esa arma que las atraviesa.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">As\u00ed, encontramos en los usos, en la dimensi\u00f3n \u00e9tica, aquello con lo cual <em>compensar<\/em> el hecho de tener una sola vida. En cambio, si al mismo tiempo queremos <em>asumirla<\/em>, si queremos encontrar el plano en el cual tienen que ponerse de acuerdo, en el seno mismo de la guerra incesante que los usos se hacen, tenemos que plantear la cuesti\u00f3n hist\u00f3rica, posicionarnos <em>hist\u00f3ricamente<\/em> en la existencia, tomar partido, decir nosotros pol\u00edticamente. S\u00f3lo desde la dimensi\u00f3n tal y como se da a nosotros podremos formular de manera decisiva la cuesti\u00f3n del destino, que es la de saber c\u00f3mo <em>esta cosa finita que yo soy<\/em> toma posici\u00f3n en la existencia. La violencia de cada cosa es tomar posici\u00f3n, posicionarse hist\u00f3ricamente. Rechazarlo equivale necesariamente a asentir a la historia por defecto, aquella en la cual todos hemos ca\u00eddo en una cat\u00e1strofe.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\"><em>Destino = por\/camino<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">El hecho de tener una sola vida le da una importancia considerable a la cuesti\u00f3n de la elecci\u00f3n: \u00bfqu\u00e9 camino tomar? \u00bfQu\u00e9 es un camino? \u00bfExiste un camino? El orden objetivo organiza el destino seg\u00fan una infinidad de bucles, de circuitos cerrados, de surcos paralelos. Ah\u00ed donde el uso empieza en la aptitud de sorprender un mundo en las cosas. Lo cual quiere decir saber leer en las cosas la pista del mundo. O m\u00e1s bien, encontrar <em>en<\/em> una cosa singular una manera de leer el destino en las cosas.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Es as\u00ed como podemos entender el uso-raz\u00f3n: en cada uso, seguimos y al mismo tiempo trazamos una pista. Esta pista nos conduce a encontrarnos con diversos obst\u00e1culos. Si no te has preparado para afrontar estos obst\u00e1culos, no puedes hacer uso. En primer lugar, se necesita asumir la existencia-combate. \u00bfA d\u00f3nde conduce la pista? Al mundo. Lo que se constituye como un obst\u00e1culo con respecto al mundo (y no con respecto a m\u00ed) son las figuras enemigas de nuestra propia cuesti\u00f3n, que hay que afrontar una por una, apartarlas para conservar lo que resta. La pista es el contacto con el mundo, que es contacto con lo que resta. El aura de satisfacci\u00f3n que emana del uso no nos deslumbra demasiado: revela en el acto lo que resta por hacer, y por deshacer.<sup>12<\/sup><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Pero no hay que decir que \u00abel uso es el camino\u00bb. Rayones, fisuras, tachaduras, bifurcaciones, regreso sobre los pasos: cada pista tiene su propia fragilidad. Si hay surcos, entonces el disco est\u00e1 rayado. La perspectiva del uso, la caza del mundo, es una carrera de orientaci\u00f3n.<sup>13<\/sup> Esto reconduce siempre, en cierto sentido, a la idea de extrav\u00edo absoluto.<sup>14<\/sup> Los obst\u00e1culos con los que nos encontramos incansablemente pueden describirse como unas de tantas rupturas del contacto. El principio de contemporaneidad cosa\/mundo es lo real. Pero lo real se nubla continuamente en lo objetivo. Lo objetivo es a la vez el mal absoluto (lo que proh\u00edbe el uso, o lo que lo vuelve obligatorio) y el mal relativo (cada situaci\u00f3n en que el uso conduce a aislar el mal). El mal absoluto se percibe como imposibilidad del uso: necesidad de la violencia pol\u00edtica. El mal relativo es captado desde el uso. En este caso, el mal est\u00e1 siempre envuelto en el uso, antes de ser evacuado. Porque es en el uso donde nos encontramos con \u00e9l. Se trata del mal encuentro.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">As\u00ed se manifiesta el nublamiento de lo real: cuando la cosa en uso parece garantizada para nosotros, el horizonte se vela, y cuando la orientaci\u00f3n se vuelve clara para nosotros, la cosa se vuelve problem\u00e1tica. Esto nos recuerda siempre que el uso no es nunca el \u00fanico uso, y que se trata incansablemente de hacer el balance entre uso y mundo, y entre los diferentes usos. Tambi\u00e9n podr\u00eda decirse que es suficiente, al igual que en esas im\u00e1genes que facilitan las ilusiones \u00f3pticas, con parpadear para que la mirada cambie. Para nosotros, hacer el balance pasar\u00e1, como se ver\u00e1, por la alternancia y la combinaci\u00f3n entre el punto de vista del ingrediente y el punto de vista del uso.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u00bfQu\u00e9 significa caminar? Mark Twain dice lo siguiente sobre la prosa y su marcha: \u00abLa \u00fanica ley de la narraci\u00f3n es no seguir ninguna. La narrativa debe fluir como un arroyo entre las colinas y los bosques frondosos, cuyo curso cambia con cada canto rodado con que topa y con cada estribaci\u00f3n pedregosa y cubierta de hierba que se cruza en su camino. Su superficie se rompe, pero el curso no se interrumpe por las rocas y los guijarros del fondo en las zonas poco profundas\u00bb. As\u00ed pues, caminemos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Antonio Machado: \u00abCaminante, no hay camino \/ Se hace camino al andar\u00bb. No decimos que no se trata de hacer cosas. Decimos que hay que entenderlas de otro modo. Al hacer cosas hay que hacer el camino. Uno piensa en ese momento en que Indiana Jones tiene que resolver un enigma para hacer que el camino aparezca m\u00e1s all\u00e1 del vac\u00edo. O en el caso de Morfeo en <em>Matrix<\/em>: \u00abHay una diferencia entre conocer el camino y andar el camino\u00bb.<sup>16<\/sup> El \u00fanico camino que existe para nosotros es uno que nunca preexiste. El camino, el futuro, est\u00e1 <em>delante de nosotros<\/em>. Giono: \u00abSiempre hay una curva que nos oculta el camino\u00bb.<sup>17<\/sup> Por consiguiente, vayamos. Elegimos la p\u00edldora roja de la verdad (<em>al\u00e9theia<\/em>), no la p\u00edldora azul, la del olvido (<em>Leth\u00e9<\/em>, que es tambi\u00e9n el arroyo de los Infiernos). Ir al mundo es siempre volver a los Infiernos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">As\u00ed, sabemos siempre a d\u00f3nde vamos. Kafka: \u00abExiste una meta, pero no hay camino\u00bb. El mundo es esta meta conocida para la cual no existe por adelantado ning\u00fan camino. Si hay que hacer cosas no es por el principio (hacer cosas para hacer cosas) ni por los frutos, los resultados. La puesta en juego y la potencia es que vendr\u00e1, al mismo tiempo que el gesto, una parte del camino, y un ligero desplazamiento del punto de fuga, un imperceptible ajuste del rumbo. En este sentido, podemos estar de acuerdo, ciertas cosas nos hacen avanzar. Pero el gran error objetivista es creer que el mapa que necesitamos est\u00e1 trazado o es trazable de una vez por todas y de manera separada. Tenemos que captar el mapa en el vuelo. Si, al actuar, no sabemos hacer uso, entonces el contacto se rompe con el horizonte: el futuro desaparece, se borra. Hacer uso es sorprender un relieve delante de s\u00ed, recorrido de pistas punteadas, con un punto de fuga. Este relieve, el futuro, s\u00f3lo podemos sorprenderlo, y lo sorprendemos s\u00f3lo en el uso, al seguir tal pista en que nos hemos comprometido. (Luego, la cuesti\u00f3n ser\u00e1 aprender a leerlo como un mapa, recorrerlo, visualizarlo, algo que podemos hacer s\u00f3lo al salir del uso).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Pero de manera constante el combate vuelve en el uso.<sup>18<\/sup> \u00c9ste desvela que una cosa no es nunca redonda y estable. El relieve que descubre, en su marcha misma, es la falla que se abre, por todas partes, entre el hacer y el hacer, entre lo com\u00fan y lo objetivo. Estar en guerra contra la econom\u00eda libidinal de las parejas de contrarios es saber abrir por todas partes <em>otra falla<\/em>. Nietzsche dice que \u00abtodo h\u00e1bito vuelve a nuestra mano m\u00e1s espiritual y a nuestro esp\u00edritu menos alerta\u00bb. Si nos mantenemos m\u00e1s ac\u00e1 de la falla raz\u00f3n\/pr\u00e1ctica, falla civilizada que ya no reconocemos, entonces el h\u00e1bito desvela <em>la falla del hacer<\/em>. En el h\u00e1bito, portamos una carga de com\u00fan, y vemos surgir aquello que tiene el poder de apaciguarla, de dividirla, de sacarla del mundo. As\u00ed, vemos lo que resta por hacer, lo necesario, y lo que resta por deshacer, lo inaceptable. Encontrar un l\u00edmite es siempre al mismo tiempo ver surgir la falla entre el objeto y lo com\u00fan, entre \u00ablo que hacemos\u00bb y \u00ablo que hacemos juntos\u00bb. Encontrar un l\u00edmite es violento. Aunque s\u00f3lo sea en la constataci\u00f3n: <em>esto no es suficiente<\/em>. La autosuficiencia: ni hecho ni por hacer. Considerando que encontrar el mundo es violencia, Occidente ha concebido lo real como una guerra entre cosas y mundo, lo que l\u00f3gicamente lo ha conducido a librar una guerra contra el mundo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Pero desde la perspectiva del encuentro, lo que nos anima est\u00e1 siempre ah\u00ed, en juego en lo que hacemos, incluso imperceptiblemente. No importa lo que acontezca. As\u00ed pues, la idea es m\u00e1s bien ponerse en contacto con esto, y aferrarse a ello. Encontrar lo que resiste a lo objetivo es por tanto la manera de desenmascarar lo objetivo. Es aqu\u00ed donde se da el advenimiento de lo estrat\u00e9gico, fuera de una voluntad.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\"><em>Cuando encontramos es como ingredientes<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">Ser ingrediente significa que nunca se entra solo en un uso. Alegr\u00eda de pertenencia. Nunca es el cara a cara sujeto\/objeto. Siempre hay otras cosas que se dan cita. Cada ingrediente, al a\u00f1adirse, trastorna el conjunto. Ciertas presencias incluso tienen el poder de cambiar el sentido del uso.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Est\u00e1 lo que hacemos juntos, que determina el nosotros. Y est\u00e1 todo lo que acontece entre nosotros. Esto no ata\u00f1e solamente a la puesta en juego afectiva. Es m\u00e1s bien lo que hace que el uso no sea un conjunto, sino el conjunto desbordado por todos los conjuntos en \u00e9l.<sup>19<\/sup>\u00a0El momento de actuar es decisivo e incluso soberano. Que uno lo elija o no, el momento es <em>elegido<\/em>. \u00bfPor qu\u00e9? Porque este momento porta en s\u00ed un c\u00famulo de cosas diferentes \u2014 lo que se est\u00e1 viviendo entre nosotros, lo que el instante aborda del pasado, lo que esperamos de la secuencia, lo que nos reprochamos, lo que buscamos comprender: es imposible terminar la lista.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">As\u00ed, nuestro lugar en el uso es ser aquello que entra. Somos un ingrediente entre otros, de tal suerte que lo que cuenta no es que existamos \u00aba la base\u00bb e individualmente, sino aquello que hacemos juntos. \u00bfEn qu\u00e9 difiere esto radicalmente del modelo republicano\/universalista? No se trata de dejar en casa lo que somos. Se trata de entrar de manera entera y rugosa, y as\u00ed, de contribuir al relieve de la situaci\u00f3n. Pero la cuesti\u00f3n no es nunca <em>tener<\/em> una determinaci\u00f3n, sino encontrarla, encontrarla en otro lugar distinto a s\u00ed mismo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En realidad, el pensamiento del uso explora dos fuentes de determinaci\u00f3n. 1) Cuando entramos en una cosa en uso, alcanzamos una determinaci\u00f3n: encontramos. Tenemos el punto de vista del ingrediente. 2) Cuando unas cosas entran en nosotros, somos determinantes: somos encontrados. Tenemos el punto de vista del uso.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Alcanzar una determinaci\u00f3n no es ser lo que se es, sino entrar en aquello que se es. Lo que se es, aqu\u00ed es contemplado como aquello que habr\u00e1 que ir a buscar en un lugar. La \u00fanica manera de no ser aprisionado en lo que uno es, es entrar en ello. Entrar con ingredientes dispares<sup>20<\/sup> en la composici\u00f3n de una cosa: hacer uso. No \u00abhacer uso <em>de<\/em> algo\u00bb, ya que en realidad, aqu\u00ed, es el uso el que nos hace. La \u00fanica manera de alcanzar una determinaci\u00f3n es ser nuestros usos. \u00bfC\u00f3mo no ser un objeto? Siendo primero nuestros usos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Ser uso es conseguir entrar como tal, pero entrar indistintamente. Desde esta perspectiva, la materia designa una cosa en el momento en que se sustrae de la determinaci\u00f3n. Esta operaci\u00f3n de sustracci\u00f3n es impensable, es una especie de estado suspendido de las cosas, las cuales se encuentran sumergidas \u00aben\u00bb lo que sea: ninguna parte, en el umbral de toda espacialidad. Impensable en cuanto tal, la sustracci\u00f3n es la condici\u00f3n para poder entrar en alguna parte. De manera metaf\u00f3rica se podr\u00eda decir: <em>la carga de una cosa tiene que poder cambiar de signo<\/em>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La determinaci\u00f3n es aquello que alcanzamos en una cosa, aquello que se supone que puede sustraerse de ella, no permanecer atrapado en ninguna cosa. La determinaci\u00f3n es aquello que cada uno alcanza en una cosa, pero que es <em>imposible reducirla a ello<\/em>. Irreductible adquiere aqu\u00ed todo su sentido. Al ser siempre \u00abseparable\u00bb con respecto a las dem\u00e1s cosas, es como de manera parad\u00f3jica la cosa no resulta \u00abextra\u00edble\u00bb en el mundo. As\u00ed, al entrar en una cosa, yo me privo del hecho de estar en otra parte, pero nunca de la posibilidad de estar en otra parte. La determinaci\u00f3n no puede ser obligatoria. Por el contrario, m\u00e1s bien vuelve obligatoria su contingencia: siempre podemos salir de ella. La mayor\u00eda del tiempo, uno sale incluso con demasiada facilidad y seg\u00fan su gusto. (Es por esto que, si se quiere pensar el uso, habr\u00e1 que pensar a toda costa lo que sucede cuando estamos fuera de uso).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Esto nos remite al segundo criterio del uso: es imposible volverlo obligatorio. Cuando entramos en un uso, siempre acontece algo. Con la condici\u00f3n, sin embargo, de que no se considere nunca el uso como previsible y obligatorio. Esta restricci\u00f3n es esencial porque traza una falla que Occidente quiere desconocer. Es falla entre hacer y hacer. Del mismo modo que un gato no es un gato, hacer esto no es hacer esto. As\u00ed, por mucho que yo haya experimentado el infinito al mirar tal o cual serie, esto no me garantiza en absoluto que baste con que la mire para tener un acceso al mundo. En el momento en que empezamos a creer en tal car\u00e1cter obligatorio, empezamos a arruinarlo todo, a odiar de hecho lo que amamos: abusamos de ello. En el abuso ya no se ama lo que se ama, e incluso en el placer que tenemos ya no amamos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">No es una cuesti\u00f3n de cantidad, es una cuesti\u00f3n de ocasi\u00f3n, de momento. No debemos reducir el uso a la cosa en uso. No se trata de prever lo imprevisible, sino de tenerlo en cuenta, negativamente, en hueco. No podemos, evidentemente, decir mucho de lo imprevisible. A lo mucho podemos decir: recuerda lo que no ha tenido lugar. Nunca apartes lo imprevisible. Tal es el <em>fighting spirit<\/em> de los jugadores del Liverpool. Hay as\u00ed un v\u00ednculo esencial entre el hecho de nunca apartar lo imprevisible de la materia, y la imposibilidad que ella contiene en una imitaci\u00f3n <em>preliminar<\/em>, <em>dada<\/em>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La puesta en juego del uso, para nosotros, es ser (en) algo. Para ser algo hace falta llegar a ser polvo de nuevo. As\u00ed exorcizamos la maldici\u00f3n esc\u00e9ptico-religiosa, el \u00abpolvo eres y en polvo de convertir\u00e1s\u00bb. El regreso al estado de polvo no significa la disoluci\u00f3n de la muerte, sino las condiciones para poder renacer. No es una maldici\u00f3n, sino una bendici\u00f3n. No ser un objeto es poder renacer en uso. El uso supone siempre una ritualizaci\u00f3n t\u00edpica, donde ese ingrediente que uno es se ha vuelto una especie de objeto ritual.<sup>21<\/sup><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El uso nos toma como materia, pero en un sentido muy especial, que es el contrario de la neutralidad. El uso no nos toma como masa informe para modelar. En el uso, la materia no es simplemente el material de construcci\u00f3n: la sub-cosa que tiene que entrar en la super-cosa (la \u00abforma\u00bb). El uso es m\u00e1s bien un campo gravitacional. Cuando es colocada en el campo, la materia es manera. El uso nos sorprende en aquello que hacemos con otros. Si olvidamos lo que somos es para recuperar, hacer que aparezca, aquello que nos anima. (De tal modo que despu\u00e9s podremos comprenderlo cada vez mejor. Pero para esto habr\u00e1 que salir del uso). Desde la perspectiva de alcanzar una determinaci\u00f3n, encontrar la cuesti\u00f3n que me es propia, hacer crecer mi posici\u00f3n, es como abordamos la des-determinaci\u00f3n, la sustracci\u00f3n. Perspectiva que el mundo normal acepta\/neutraliza en sus sesgos ins\u00edpidos (\u00ab<em>Making the world a better place<\/em>\u00bb\u2026).<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\"><em>Contraindicaciones<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">En la caza existe siempre, de una u otra manera, la idea de convertirse en aquello que cazamos. El mundo es aquello que perseguimos y aquello que nos anima y nos acecha. Tenemos que conocer sus h\u00e1bitos \u2014 nuestros usos. No se puede tomar el mundo, pero se puede tomar sus h\u00e1bitos. \u00abPescador de luna\u00bb es una vieja expresi\u00f3n que significa \u00abutopista\u00bb. No podemos tomar la luna en nuestras redes, pero podemos hacer el inventario de esas cosas especiales que tienen la costumbre de reflejarse para nosotros.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Ser materia en el uso significa que el uso abole \u00ablo que uno es\u00bb. Se trata de una suspensi\u00f3n que da acceso a la experiencia, la experiencia repensada de nuevo, des-civilizada. La puesta en juego del uso no es la salvaci\u00f3n. No es fusionarse en el ideal, salir de las cosas \u00abdesde arriba\u00bb. Tampoco es funcionar, es decir, inscribirse en un funcionamiento, integrarse. M\u00e1s bien es inscribirse en el mundo, ser algo en el sentido en que lo devenimos. No existe otro sentido: ser algo es siempre encontrar uso en una cosa, gravitar en ella. Por el contrario, ser un objeto es ser prisionero dentro de aquello que uno es. Porque la condici\u00f3n de entrada del objeto es salir del mundo. Los objetos no tienen mundo. Ser prisionero significa que hay por un lado el prisionero, por el otro la celda. Entrar es, por el contrario, <em>devenir algo (sin por ello abolirse)<\/em>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En el uso abandonamos la relaci\u00f3n de dominio. La relaci\u00f3n de dominio equivale siempre, en mayor o menor medida, al mismo esquema. Esto equivale a interpretar como forma lo que es simple materia. En el uso, lo que es constituyente no soy yo, ni t\u00fa, ni no se sabe qu\u00e9 determinismo por encima de nosotros, es lo que hacemos juntos. Repit\u00e1moslo, hay que entender esta expresi\u00f3n como algo misterioso, como un enigma, como algo activo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Ahora bien, la mayor parte del tiempo llegamos a una situaci\u00f3n, a un uso, dici\u00e9ndonos que lo previmos, nuestro plan, nuestra anticipaci\u00f3n, nuestro pensamiento, la racionalidad objetiv\u00edsima que nos conduce: eso es en pocas palabras lo que va a ser determinante. O incluso al decirse: \u00abNo est\u00e1 en cuesti\u00f3n dejar mi personalidad en el armario\u00bb. No, lo que es determinante es lo que hacemos juntos en la medida en que ello justamente no contiene en la cosa-uso.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Superar la relaci\u00f3n de dominio no significa que no esperemos nada de un uso, que dejemos nuestras expectativas en la casa. Por el contrario: \u00a1aguardamos! Aguardamos tras el uso, si no, tenemos que hacer otra cosa. Pero esto significa dejar nuestra personalidad, dejar toda la parafernalia del sujeto en el vestuario. En la entrada de cada uso hay un vestuario, hay que deponer en \u00e9l los uniformes objetivos (o subjetivos, como se quiera), si uno no quiere transformarse en el perchero de sus \u00abcualidades\u00bb. Quitarse el uniforme pegado a la piel no es estar desnudo, es ser como tal, ser entero, pero, de forma cierta, vac\u00edo de s\u00ed.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Estar vac\u00edo de s\u00ed es una bendici\u00f3n, la bendici\u00f3n de todo uso. Para entender esto bien hay que representarse lo que significa ser una celebridad. La celebridad es aquel para quien estar vac\u00edo de s\u00ed se ha vuelto, por as\u00ed decirlo, algo prohibido, y ser pobre de s\u00ed se ha vuelto un lujo con importes astron\u00f3micos (como si esto supusiera cambiar de planeta). La estrella debe saber hacer uso, o morir r\u00e1pidamente, lo sabemos bien. La prohibici\u00f3n a des-determinarse es un suplicio.<sup>22 <\/sup>Podemos agregar otro giro al esc\u00e1ndalo de la muerte de Dios: seg\u00fan los \u00faltimos an\u00e1lisis toxicol\u00f3gicos, habr\u00eda muerto por sobredosis de s\u00ed.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Nuestros usos sirven para esto: no para producir algo, sino para transformarnos. Nos volvemos el uso. \u00c9ste es el primer acercamiento al mundo: hay que devenir ciertas cosas. Devenir es a la vez abandonar, y es conservar la posibilidad de ser otra cosa. No por una especie de versatilidad esencial, sino porque no debemos olvidar jam\u00e1s que ninguna cosa es suficiente. No debemos atenernos nunca a una sola cosa en nuestra persecuci\u00f3n del mundo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En un uso llego enteramente, pero lo que yo no puedo hacer es aportar la forma. La forma es el acontecimiento del uso que la da. Es la ocasi\u00f3n, por definici\u00f3n singular, de encontrar el mundo al hacer tal cosa. En el uso no podemos reducir lo que entra a lo que acoge, o viceversa. La forma, aqu\u00ed, es la de la cosa en uso. No hay que confundir esta forma con las diferentes maneras en que se intenta necesariamente volverla algo familiar, d\u00e1ndole contornos preliminares. La forma es lo que acoge. Pero todav\u00eda no sabemos qu\u00e9 quiere decir esto. Acoger es comprender, es leer, es observar, es recolectar en el vuelo. En el uso, somos el uso, entramos en \u00e9l, y es el uso el que nos mira. Quien nos informa sobre nuestros potenciales. Quien nos lee. Hacer uso es aceptar la racionalidad del uso. Es siempre, de una u otra manera, no saber hacer en \u00e9l: torpeza, bricolaje, improvisaci\u00f3n. Al diablo los especialistas. Ay de aquellos que creen conocer sus dones. Por el contrario, nunca sabemos bien cu\u00e1l es el objeto de un don o de una pasi\u00f3n. El uso lee la situaci\u00f3n al descifrar en nosotros, entre nosotros que entramos, lo que es decisivo aqu\u00ed y ahora. La racionalidad del uso es lo contrario de la racionalidad instrumental. Si quieres liberarte de la racionalidad instrumental tienes que saber entrar en usos (antes de darles la ocasi\u00f3n de experimentarse en ti).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Todo lo que he cre\u00eddo aportar como forma es en realidad un ingrediente m\u00e1s. Puesto que ella <em>nos<\/em> contiene sin contener<em>nos<\/em>, la cosa entrega un acceso a la potencia, y nos hace encontrar el mundo. Pero para entenderlo bien todav\u00eda hace falta ampliar el campo y hacer que el <em>tempo<\/em> sea m\u00e1s lento.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\"><em>En el uso<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">Si lo que sea puede ser un uso es porque cada cosa es un acontecimiento. Se lo sepa o no, el acontecimiento es un uso para todo aquello que entra en \u00e9l.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Volvamos m\u00e1s atr\u00e1s y coloqu\u00e9monos m\u00e1s ac\u00e1 del uso, justo antes. Todo inicia con un acontecimiento. Este acontecimiento, si es acontecimiento para nosotros, significa que, de una u otra manera, entramos en \u00e9l como ingredientes. \u00c9sta es por ejemplo la raz\u00f3n por la cual, en el seno de cierta generaci\u00f3n, todo el mundo puede decir qu\u00e9 estaba haciendo el d\u00eda del 11 de septiembre. \u00bfQu\u00e9 significa esto? El acontecimiento, en este caso el acontecimiento para nosotros, es algo capaz de sorprendernos, de asirnos tal como somos, donde estemos, sea lo que sea que hagamos. Es lo que podr\u00edamos llamar, para dar una representaci\u00f3n gr\u00e1fica, <em>el s\u00edndrome de Pompeya<\/em>. La sorpresa est\u00e1 en la prueba de que hemos <em>entrado<\/em>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Luego, el acontecimiento alcanza su final. Uno sale de su marco estricto. Pero en realidad, \u00bfqu\u00e9 significa esto, este final? Significa que su forma inicia. La potencia se libera. \u00bfD\u00f3nde la encontramos? La potencia del acontecimiento est\u00e1 en que \u00e9ste ha grabado surcos en nosotros. Nos ha dejado secuelas, escarificado. Ha dejado sus marcas. Sus marcas son el signo de que el acontecimiento nos ley\u00f3.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Nos ley\u00f3: descubri\u00f3, puso de manifiesto, surcos de escritura entre nosotros, entre las l\u00edneas, y ahora estos surcos se encuentran ah\u00ed \u2014 incluso si no los vemos. Incluso si todo est\u00e1 hecho, en la vida objetiva, para que no se haga nada. Para que se viva independientemente de estos surcos, de estos glifos extra\u00f1os.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Si el acontecimiento nos lee hace falta sin m\u00e1s aclarar el sentido de la palabra lectura. Volvamos a las palabras de Pac\u00f4me Thiellement sobre las series de televisi\u00f3n. \u00abEl verdadero enigma que hay en una obra es c\u00f3mo es capaz de mirarnos, es lo que es capaz de decir sobre nosotros, lo que es capaz de hacernos que va a transformarnos\u00bb. Es c\u00f3mo es capaz de leernos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Presentar el sentido del verbo leer supone volver a ver el sentido habitual, ordinario, y desprogramar la gram\u00e1tica y sus \u00f3rdenes. Decimos que leemos un libro. Y en efecto, leer un libro es hacer algo, es activo, esto no se hace completamente solo. Y sin embargo, leer un libro es ser le\u00eddo. La lectura es un uso del mundo, tal que, cuando entramos en un libro, somos le\u00eddos. Por extensi\u00f3n, todo uso extrae de nosotros, nosotros que entramos, gestos, como se dice que un violinista arranca a su instrumento llantos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El uso es as\u00ed arrancar gestos a la instrumentalidad. Esto significa: uno cre\u00eda hacer uso de tal t\u00e9cnica, de tal h\u00e1bito, de tal uso, como de un instrumento, y en realidad, uno mismo es, con lo que entra, instrumento. No un instrumento de lo \u00fatil, sino un instrumento de \u00abm\u00fasica\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El uso juega con nosotros. Pero no act\u00faa sobre nosotros como el demiurgo que lee a libro abierto en nosotros. <em>Lo que extrae de nosotros no estaba en nosotros<\/em>. Esto es el encuentro. Cuando entro en un libro no entro nunca completamente solo. Ah\u00ed donde la producci\u00f3n captura lo que est\u00e1 ah\u00ed, estabiliza para consumir, el uso extrae de nosotros lo que no estaba en ning\u00fan ingrediente en particular, tomado aisladamente. En el uso no es ya posible tomar nada aisladamente.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En el uso, lo que acontece, lo que inicia, inicia por en medio. O como se ha dicho, a caballo entre materia y mundo. En el uso, la cosa es este punto intermedio, este punto de encuentro. Cada cosa aparece como tal, es decir, situ\u00e1ndose a medio camino. Y es as\u00ed que debemos llamarla un gesto.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">As\u00ed el actuar se reinventa. El gesto no es el acto, el acto voluntario, privilegio-carga del humano. El gesto est\u00e1 siempre a medio camino. El camino est\u00e1 ah\u00ed, en los gestos, a medio camino. Se hace por colisi\u00f3n en la materia, una materia en que el humano se encuentra como todo el resto, a diestro y siniestro, una materia entregada al caos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Ya que siempre hay que recordar el comienzo, la interrupci\u00f3n. El uso extrae gestos de nosotros: es as\u00ed como nos encontramos. Los gestos no son ya atribuibles a sujetos, objetos o categor\u00edas. El gesto no saca su potencia de relieve de la jerarqu\u00eda de las categor\u00edas. As\u00ed, es exactamente este v\u00ednculo, esta conexi\u00f3n, que no deb\u00eda hacerse. Es esto, la interrupci\u00f3n, el cortocircuito de las instalaciones objetivas.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\"><em>\u00abLee, entonces ser\u00e1s le\u00eddo\u00bb<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">Paradigma del uso, la lectura escapa naturalmente del mundo de los libros y de la literatura. Para Carlo Ginzburg, la lectura es antes que nada la gran cuesti\u00f3n del cazador. El cazador es aquel para quien todo es \u00edndice, huellas, impresiones, cosas <em>de carga negativa<\/em>. Cuando se lleva la lectura al mundo del cazador-recolector, del cazador-colector, del cazador-lector colectivo, entendemos que el detective puede designar algo m\u00e1s que la <em>figura<\/em> absolutamente enemiga que la civilizaci\u00f3n inventa bajo este nombre. Todos somos detectives existenciales. Esto no es algo propio del hombre, sino de las cosas.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u00abLee, entonces ser\u00e1s le\u00eddo\u00bb. Esto supone saber bien en qu\u00e9 entra uno en conexi\u00f3n. Ya que ciertos instrumentos, construidos contra el uso mismo est\u00e1n condenados a conservarse como dispositivos. Por adelantado, se sabe que, cuando se entra en conexi\u00f3n, se sale del mundo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u00abLee, entonces ser\u00e1s le\u00eddo\u00bb. Lo que vuelve posible al uso es la variabilidad. La variabilidad, de la que nos hablan los bi\u00f3logos, implica al uso. El uso es la interpretaci\u00f3n de la variabilidad que no nos reconduce a los callejones sin salida objetivos. <em>M\u00e1quinas de lectura<\/em> no significa ni dispositivo de programaci\u00f3n ni desciframiento de lo que ya est\u00e1 escrito. La variabilidad es la recolecci\u00f3n del accidente en el uso. El uso nos hace, nos hace recolectar los \u00edndices, conectar la informaci\u00f3n, interpretar todo el tiempo, vencer los caminos. Esto traza una evoluci\u00f3n que a los investigadores les gusta calificar como \u00abarborizante\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u00abLee, entonces ser\u00e1s le\u00eddo\u00bb. El uso est\u00e1 fuera de voluntad. En el uso, yo <em>soy<\/em> y yo <em>sigo<\/em> una pista, un surco. Incluso si este surco es entrecortado y no lineal, porque lo propio de este camino es hacer con aquello que acontece. El uso es cuando \u00ablas conexiones se hacen\u00bb, sin ser objetivas \u2014 es, por lo tanto, lo contrario de la estupidez. El encuentro habla en haik\u00fa. \u00abTres palabras en un pedazo de papel. \/ Usted lo recoge. \/ Lista de las compras, \u00bfmensaje abrumador?\u00bb. Los gestos son como los personajes de ficci\u00f3n cuando \u00e9stos escapan de la autoridad del demiurgo, del guionista. Lo que implica que el circo ca\u00f3tico que siguen no se reduce tampoco a la ruta objetiva de su car\u00e1cter.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Recordemos la pel\u00edcula <em>The Usual Suspects<\/em>. En la oficina en que es interrogado por el inspector, Keyser S\u00f6ze (Verbal Kint) hace uso. El uso (contar una historia cuando tu existencia depende de ello) extrae de \u00e9l una inventiva sorprendente. Entonces, la historia que \u00e9l cuenta encuentra su rumbo al contacto de ciertos detalles de la oficina, del mismo modo que el arroyo de Mark Twain encuentra el suyo con cada guijarro que encuentra. Naturalmente, si el menor <em>objeto<\/em> es reconocible, si no se convierte en la historia, si es identificable en la funci\u00f3n que ocupa en este espacio, entonces la historia misma no se sostiene ya, y Keyser S\u00f6ze deja de ser un sospechoso ordinario (hace falta a toda costa que se vuelva \u00e9l mismo su historia). La identificaci\u00f3n termina por sobrevenir, pero demasiado tarde. El polic\u00eda encuentra una <em>inscripci\u00f3n<\/em> en la taza de caf\u00e9 (que en la historia toma vida por completo, se vuelve un personaje) y pone en su sitio cada elemento de la historia. Deshace la magia del uso, ese tiempo suspendido que lo ha destituido a s\u00ed mismo de su funci\u00f3n de inspector, y transformado en un ni\u00f1o cr\u00e9dulo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En el uso, somos requeridos. Desplegamos aptitudes para cosas extraordinarias (realidades alternas, atajos tomados): cosas de las que nos cre\u00edamos incapaces, cosas que no se encontraban en nosotros un instante antes. Es por eso que el uso es la posibilidad de so\u00f1ar activamente lo que hacemos \u2014 al contrario de la idea depredadora de \u00abrealizar los sue\u00f1os\u00bb. Cuanto menos tiene un asidero la voluntad, mejor somos capaces de so\u00f1ar lo que hacemos. No estamos hablando de una disposici\u00f3n al error, porque se trata de <em>ser adentro<\/em> y, por lo tanto, capaces de afrontar lo que se pone en medio del camino. Esto significa simplemente que la experiencia nos atraviesa. Los amigos que uno prefiere son aquellos que nos hacen so\u00f1ar. En su ausencia, ellos interrumpen de ese modo en el recodo de una nada. Es en este modo a la vez muy ligero y actuante en profundidad donde reconocemos a nuestros amigos. La cuesti\u00f3n es siempre aquello que atraviesa y acontece entre nosotros. Un entre nosotros que no es el entre-s\u00ed humano.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\"><em>Cuando estamos fuera de uso<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">El acontecimiento tiene lugar, y nos sorprende. Llega a su fin. El acontecimiento ha llegado a su fin, esto significa: hemos salido de \u00e9l \u2014 nos hemos salido de \u00e9l. El acontecimiento nos hizo entrar, pero no nos aboli\u00f3. Ning\u00fan acontecimiento puede abolir aquello que entr\u00f3 en \u00e9l (la gente de Pompeya fue eternizada con la erupci\u00f3n del Vesubio en octubre del a\u00f1o 79).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En el momento en que llega a su fin, la situaci\u00f3n se invierte. El acontecimiento ley\u00f3 en nosotros, \u00e9l era el uso, mientras encontr\u00e1bamos el mundo a trav\u00e9s de \u00e9l. Ahora es lo contrario. Nos toca a nosotros leerlo. Nos toca ser determinantes.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Es el momento en que estamos fuera de uso. No ya en las cosas, sino poco antes, o poco despu\u00e9s. Ser determinantes significa saber escuchar aquello que habla en nosotros, saber leer los surcos que est\u00e1n grabados en nosotros, y que se prolongan m\u00e1s all\u00e1 de nosotros. (Estos surcos son rectos, infinitos, y no segmentos recortados en nuestras peque\u00f1as personas). No ya encontrar, sino esta vez ser encontrado. Es dejar hablar lo que habla en nosotros, en la oscuridad, sin verlo. Lo que, aconteciendo, atravesando, pasando en nosotros, busca la luz, la ventana por donde encontrar el mundo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El instante anterior, en el uso, devenimos el acontecimiento, somos ingredientes, pero entonces no vemos, no entendemos, buscamos. En el acontecimiento buscamos la salida. Seguimos una pista. Lo hemos dicho ya, un uso es un laberinto. \u00abEs un lugar muy complejo, lleno de rincones y de pliegues, donde uno debe pasar una infinidad de veces antes de poder encontrar la salida. Ya sea que se la encuentre o que se la busque, la salida es el secreto de las ganas de volver\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Pues bien, es aquello que somos frente a todas esas cosas que nos acechan. Somos uso, tenemos que entender hasta qu\u00e9 punto las cosas nos requieren, escuchar lo que aguarda a nosotros, ayudarlas a encontrar la salida. Por ejemplo, digamos que la exaltaci\u00f3n es una cosa que nos frecuenta. Uno se exalta, y se te preguntar\u00e1: \u00ab\u00bfTu exaltaci\u00f3n es un pretexto de un c\u00famulo de cosas, o cada cosa no es para ti sino un pretexto de exaltaci\u00f3n?\u00bb. Nadie se conoce a s\u00ed mismo, pero podemos leer cosas en nosotros.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Cuando las cosas mantienen su vida en nosotros. Cuando nos reunimos con la soledad, de una u otra manera. Dos anotaciones. En primer lugar, se entiende que hacer uso es la \u00fanica manera de no estar solo. En segundo lugar, esto nos hace reconsiderar el sentido de la soledad y del aburrimiento. \u00bfEstamos solos, con todas estas cosas que nos acechan? \u00bfEl aburrimiento es aburrido?<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La soledad, el aburrimiento, la angustia, la crisis de la presencia, todo esto llega a su nacimiento en el momento en que, aparentemente, \u00abno acontece nada\u00bb. Es por eso que un grupo puede sentirse solo. Cualquier cosa, incluso colectiva, puede resentir el vac\u00edo. \u00abNo acontece nada\u00bb significa que hemos salido de las cosas, estamos fuera de uso. En otros t\u00e9rminos, es el momento que precede o que sigue a un uso. Es el momento para dejar fluir en nosotros la potencia. Es el momento para volverse uno mismo disponible, de modo que lo que nos acecha tome un momento posesi\u00f3n de nosotros, y encuentre en nosotros un o\u00eddo. Estos surcos gravados en nosotros piden que juguemos con ellos, del mismo modo que una canci\u00f3n pasa por el tocadiscos. Son la banda sonora de la existencia, y uno puede ser un cabezal. Esto supone sorprenderlos, y no capturarlos. Sorprenderlos, del mismo modo que el uso nos sorprende cuando entramos en \u00e9l, y da forma a cosas que no sospech\u00e1bamos. El uso conduce hasta soluciones para problemas que ignor\u00e1bamos. Pues bien, son varias las cosas que esperan esto de nosotros. \u00bfDe qu\u00e9 cosas hablamos? Aquellas que nos marcaron, aquellas de las que asimismo hacemos uso, aquellas que frecuentamos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Del mismo modo que, en el uso, tenemos que aprender a abandonarnos, a dejar caer el dominio, cuando las cosas disponen de nosotros tenemos que aprender a ser una forma que no es una forma objetiva. Se trata de ser una forma. No podemos dejar a aquello que nos acecha poseernos completamente. Jam\u00e1s resulta cierto que baste con dejar ser. El problema no es tener o no tener tormentos. Todo el mundo los tiene \u2014 o entonces, hay que inquietarse, dicho de otro modo, hay que suscitar tormentos. El problema es saber qu\u00e9 surco gravado en nosotros pide la palabra. Quiz\u00e1 esto ocurra as\u00ed: hay todo un concierto ensordecedor potencial en nosotros, pero uno o dos surcos piden que se juegue con ellos, porque es el momento. Porque es al escucharlos ahora que esto ser\u00e1 decisivo. Que, de forma bastante precisa, seremos determinantes. As\u00ed, se trata de ser una forma que no se detiene. Una forma que no se concentra en un surco singular m\u00e1s que con vistas a hacerlo hablar, a escuchar lo que tiene que contar.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Esto es lo que se trama en el menor momento de aburrimiento. En este punto el aburrimiento resulta bastante precioso. Lo que en primer lugar debe tomar forma en nosotros es el est\u00edmulo de un deseo. Aquel de encontrar un uso preciso, de modificar un uso existente, por aquello que uno ha sorprendido en nosotros. Es aqu\u00ed donde los usos se inventan, donde ser\u00e1 cultivada la fidelidad a tal acontecimiento.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Ser encuentro es tambi\u00e9n dejar de funcionar como un sujeto antes de hacer dar frutos a su situaci\u00f3n. Esto no significa que la acci\u00f3n no tenga frutos, consecuencias. Es m\u00e1s bien que no los miramos como resultados, que no los miramos como beneficio y ventaja, o fracaso o ca\u00edda. Derrota o victoria, todo es inacabamiento con respecto a la potencia. Todo deja que desear. Lo que no se logr\u00f3 hacer hoy puede s\u00f3lo ayudarnos en lo que tenemos que hacer ma\u00f1ana. Naturalmente esto sigue siendo arduo, pero lo sabemos de antemano, hay que pelear. El inacabamiento no nos deja en paz, dicho de otro modo, nos impide volvernos viejos, en el sentido \u00e9tico del t\u00e9rmino. Lo que hemos \u00ablogrado\u00bb hoy plantea un problema: \u00bfy ma\u00f1ana qu\u00e9?<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\"><em>Nadie sabe nunca cu\u00e1l es el objeto de una pasi\u00f3n<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">As\u00ed, la determinaci\u00f3n se libra en dos sentidos. Por un lado, el uso en el cual entramos, es decir, en el cual nos encontramos entre ingredientes (o sea cosas <em>menos<\/em> la determinaci\u00f3n <em>m\u00e1s <\/em>lo desconocido), el uso tiene el poder de leer los surcos gravados en nosotros, entre nosotros, es el cabezal de un tocadiscos. En este sentido, diremos que estamos <em>determinados<\/em>. Por otro lado, tenemos el poder de leer los surcos gravados en nosotros. En este sentido, se dir\u00e1 que uno es <em>determinante<\/em>. T\u00fa eres una forma para esas cosas que te acechan. Ellas hablan y act\u00faan, y t\u00fa las traduces.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Algo del destino se juega siempre para nosotros en la alternancia de estas fases distintas pero inseparables: entre encontrar y ser encontrado. Uno puede representarse esto como dos vasijas que se comunican, estableci\u00e9ndose la corriente en un sentido y luego en el otro. Esta ida y vuelta puede tener lugar en un santiam\u00e9n, al punto de que el lugar real del uso (en una cosa o en nosotros) puede parecer indecidible. \u00bfQui\u00e9n habita a qui\u00e9n? \u00bfQui\u00e9n sue\u00f1a a qui\u00e9n? En este punto de oscilaci\u00f3n, no hay ya pertenencia un\u00edvoca, no hay sujeto y objeto. As\u00ed, tenemos usos para que vengan a acecharnos, como esp\u00edritus. Si tus fantasmas te agotan o te hast\u00edan, cambia tus usos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Acabemos con una imagen. Imaginemos una cosa en uso como un cuadro, que el uso anima, como en ciertos relatos fant\u00e1sticos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Nosotros que por aventura entramos somos los ingredientes del cuadro, del marco. Sin la luz que se filtra a trav\u00e9s de la pintura, sin el mundo, no hay m\u00e1s que un marco. El mundo es la luz que cae en este marco, y que hace de \u00e9l un encuadre (lo que recorta en el fondo del horizonte). Esta luz que se filtra en el uso llega desde el futuro. Viene cuando se mira lo que uno hace desde el futuro, y que uno se pregunta: \u00ab\u00bfY si esto se volviera un h\u00e1bito entre nosotros?\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u00abEn situaci\u00f3n\u00bb \u2014pero de donde venimos para precisar esto\u2014 hay siempre aquello que se llama en pintura una <em>huida de luz<\/em>, \u00abluz que se supone que pasa entre dos cuerpos muy cercanos el uno del otro, y que aclara una parte de la pintura\u00bb. Esta huida de luz es la ocasi\u00f3n. Ya lo notamos: la ocasi\u00f3n abre una ventana en una ventana. Hacer uso es acechar esta huida de luz que pasa en medio de nosotros, que abre un detalle en el marco, y que hace de \u00e9l un encuadre, algo activo. Este detalle apunta a la manera de agarrarse a \u00e9l, el <em>kair\u00f3s<\/em>, para acceder a la situaci\u00f3n. Ya lo entendemos ahora: si necesitamos precisar \u00aben situaci\u00f3n\u00bb es porque regresamos siempre del pa\u00eds de los objetos, donde la situaci\u00f3n nunca llega.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Rinc\u00f3n impreso por la luz, la ocasi\u00f3n es inmediatamente lo que hay de excitante, de estimulante, de apasionante en el uso. Es el centro, el <em>kentron<\/em>, el aguij\u00f3n. Aquel que pica la curiosidad, y que da ganas de ir a ver la curva que oculta el camino. No aquel que hace avanzar a los bueyes.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Para nosotros, el camino es un surco que salta. El camino bifurca, desanda, remonta, zigzaguea. \u00bfPor qu\u00e9? Porque vemos su rumbo a trav\u00e9s de los objetos. Sin embargo, de cierta manera, va completamente recto: directo al mundo. Pero en la Matriz se tuerce incesantemente. Hay pues que habituarse a que la manera de ir completamente recto en la existencia se parezca a esos jerogl\u00edficos trazados en el espacio. Lo que queremos decir es que la continuidad irreductible existe, pero que ata\u00f1e a una nueva geometr\u00eda.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Lo propio de una inclinaci\u00f3n es inclinarse, torcerse. Hay pasiones porque hay <em>inclinaciones<\/em>, porque no hay m\u00e1s que rectas paralelas, consagradas a nunca encontrarse. De no ser as\u00ed, apuntando a un objeto, cada uno permanecer\u00eda en su ruta, nunca nos encontrar\u00edamos, ni para bien ni para mal.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Nadie sabe nunca cu\u00e1l es el objeto de una pasi\u00f3n, \u00e9sa es la regla. Nadie sabe nunca lo que acontece cuando se apunta a una cosa, salvo cuando es estricta y tristemente a un objeto, es decir, cuando la pasi\u00f3n es capturada, estabilizada y arrastrada en bucles infinitos, en un juego de espejos \u2014 \u00e9ste es el mal infinito.<sup>23<\/sup> De esta manera no nos gusta <em>lo que<\/em> nos gusta. Por ejemplo, no nos gusta discutir <em>de aquello<\/em> que discutimos. Nos gusta, partiendo de lo que llega, mirar a d\u00f3nde nos lleva esto.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Tampoco es la inclinaci\u00f3n misma la que nos gusta, la relaci\u00f3n en el espejo. Uno act\u00faa y uno ama al encuentro de s\u00ed, al encuentro de las figuras del nosotros. Lo propio de una inclinaci\u00f3n es tener que cortar recto en medio de los objetos. \u00c9ste es tambi\u00e9n el camino del uso. As\u00ed, cuando hemos adoptado este punto de vista, ya no necesitamos disociar la pulsi\u00f3n de la luz. En el sentido en que toda forma de apuntar tiene que explicarse con la luz, bajo pena de errar eternamente, de acabar en las cajas del reino objetivo, aquellas en las que se supone que siempre sabemos qu\u00e9 hay adentro.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr style=\"height: 1px\" align=\"left\" width=\"25%\" \/>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify\"><small><sup>1<\/sup> <em>Hopefulessnesses<\/em> es un t\u00edtulo de Courtney Barnett.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify\"><small><sup>2<\/sup> \u00abLas M\u00e1quinas tuvieron entonces que buscar una nueva fuente de energ\u00eda y dirigieron sus investigaciones a la bioelectricidad. Cuando lograron la victoria, las M\u00e1quinas fabricaron las torres necesarias para el funcionamiento y el mantenimiento de sus generadores, y se aseguraron una producci\u00f3n regular de Humanos cultiv\u00e1ndolos y conserv\u00e1ndolos en capullos llenos de un l\u00edquido nutritivo. Una vez el capullo es conectado a una torre, los cableados permiten proporcionar aire al Humano y renovar el l\u00edquido nutritivo, extrayendo su bioelectricidad. El problema era que aprisionados as\u00ed, en un estado vegetativo, los Humanos no proporcionaban demasiada energ\u00eda. Las M\u00e1quinas crearon entonces la Matriz, una especie de universo virtual en el que los Humanos son proyectados en forma de avatares, y pueden desarrollarse, de modo que sus cerebros producen una actividad el\u00e9ctrica bastante m\u00e1s importante en reacci\u00f3n a los est\u00edmulos virtuales, y aportan as\u00ed una cantidad de energ\u00eda considerable a las M\u00e1quinas. Por tanto, los Humanos no tienen consciencia de la realidad y del \u201cmundo que sobreponemos a la mirada\u201d\u00bb. Fuente: Wikipedia.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify\"><small><sup>3<\/sup> Cuando la civilizaci\u00f3n mira los frutos de la acci\u00f3n, eval\u00faa cada cosa en funci\u00f3n de su explotabilidad. El uso mismo de la palabra <em>explotaci\u00f3n<\/em> dice mucho. En el viejo vocabulario de la izquierda contestataria, habla de la victimizaci\u00f3n de una mayor\u00eda en provecho de algunos. En realidad, desde el punto de vista de la civilizaci\u00f3n, la explotaci\u00f3n es Dios, el criterio \u00faltimo el valor: si no eres explotable, no eres nada. Tienes que encontrar lo que hay de vendible en ti, haz lo que quieras, pero v\u00e9ndete. \u00a1Haz algo! As\u00ed acceder\u00e1s a la existencia. La explotaci\u00f3n es la afirmaci\u00f3n, el criterio, el veh\u00edculo, la positividad de la ecopol\u00edtica del mundo. El gran desaf\u00edo que este criterio plantea al pensamiento revolucionario es que \u00e9l es principio de unificaci\u00f3n, pero a partir de una diversidad infinita. Quien sea puede venderse. Es el infierno, pero todo el mundo tiene el derecho efectivo de participar, y de existir \u2014 incluso si es la mayor\u00eda del tiempo en una posici\u00f3n subalterna.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify\"><small><sup>4<\/sup> <em>Inmediatamente<\/em> significa <em>sin mediaci\u00f3n<\/em>. La cosa es la \u00fanica mediaci\u00f3n, siempre singular, esto es lo que en el fondo destruye la mediaci\u00f3n objetiva. Esta otra medialidad en el desfase es sin duda a lo que Giorgio Agamben apunta a trav\u00e9s de la idea de \u00abmedio puro\u00bb o \u00abmedio sin fin\u00bb. \u00abEn la medialidad pura, el medio se muestra como tal en el acto mismo en que interrumpe y suspende su relaci\u00f3n con el fin\u00bb, <em>Karman<\/em>, p. 124. Pensar esta medialidad hasta el final es no solamente verla en contradicci\u00f3n con todas las disposiciones objetivas, sino tambi\u00e9n poder encontrarla en cada cosa (y no solamente en la esfera del actuar humano).<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify\"><small><sup>5<\/sup> Esto no significa que se legisle para prohibir los recortes objetivos, sino m\u00e1s bien que se aprenda a ponerlos en su lugar, en la materia.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify\"><small><sup>6<\/sup> \u00abEs decir, en infierno, ah\u00ed donde Dios se pone unos lentes oscuros para no correr el riesgo de ser reconocido por sus admiradores\u00bb (L\u00e9o Ferr\u00e9, <em>Il n\u2019y a plus rien<\/em>).<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify\"><small><sup>7<\/sup> El mundo no es un fin, es el l\u00edmite de las cosas. El mundo no es un fin, es, al final de una cosa, lo que inicia y lo que no termina.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify\"><small><sup>8<\/sup> Nunca se es m\u00e1s que el negativo de su propia proyecci\u00f3n de mundo. Aqu\u00ed se da sin duda algo tr\u00e1gico.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify\"><small><sup>9<\/sup> El punto de vista productivo consiste siempre en decir: el mundo es lo que es necesario construir, y esto supone hacer cosas. Hacer cosas es la mediaci\u00f3n universal para construir el mundo. En realidad, las cosas no son ladrillos, que uno pone los unos sobre los otros, para obtener el mundo. Hemos dejado de entender esta aproximaci\u00f3n \u00abjuego de construcci\u00f3n\u00bb del mundo. El mundo no se construye, se lo persigue. Y en la persecuci\u00f3n del mundo, \u00abhacer cosas\u00bb cambia de signo. Las cosas son siempre solamente las impresiones del mundo, el mundo no est\u00e1 en ellas positivamente, sino en hueco, en negativo.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify\"><small><sup>10<\/sup> Pero vi\u00e9ndolo m\u00e1s de cerca, la visi\u00f3n objetiva ni siquiera puede ya pretender una unidad cualquiera, z\u00f3calo reconfortante para cualquier posici\u00f3n conservadora. En realidad, el destino objetivo de una cosa, hoy, es poder ser reducida 1) a una infinidad de componentes: la cosa queda dividida, dispersada, reventada, autopsiada en vida; 2) a una infinidad de formas-objeto que ella integra, en las cuales ella amenaza con disolverse. <em>Y sin embargo, la cosa resiste<\/em>.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify\"><small><sup>11<\/sup> Dionys Mascolo.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify\"><small><sup>12<\/sup> Pero el mal es captado desde el uso. As\u00ed, el mal est\u00e1 siempre como envuelto en el uso, antes de ser evacuado. Porque es en el uso donde lo encontramos. Es el mal encuentro.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify\"><small><sup>13<\/sup> Como los personajes en <em>Lost<\/em>, aqu\u00ed hemos terminado en una cat\u00e1strofe y buscamos pistas, encontramos se\u00f1ales, nos confrontamos al car\u00e1cter ambivalente de todo \u00absigno\u00bb. Todo signo es signo negativo.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify\"><small><sup>14<\/sup> Estar absolutamente perdido no es no saber d\u00f3nde situar el absoluto, es no saber ya que se trata, en la existencia, de estar cerca del absoluto.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify\"><small><sup>15<\/sup> En cada inicio de un episodio de la serie <em>Lost<\/em>, uno de los personajes abre los ojos.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify\"><small><sup>16<\/sup> Morfeo: la etimolog\u00eda de su nombre parece indicar que a \u00e9l lo conocemos como forma. Morfeo es tambi\u00e9n el traficante, para quien el camino es la elecci\u00f3n entre la verdad y el olvido, la p\u00edldora roja o la p\u00edldora azul.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify\"><small><sup>17<\/sup> \u00abSaber es una palabra mucho m\u00e1s importante que la palabra vivir. Uno prefiere morir mucho para saber a vivir sin saber. Siempre hay una curva que nos oculta el camino. Siempre necesitamos ir a ver, superar la curva con riesgo de recibir all\u00e1 palazos; hay que ir all\u00ed. Giramos por la esquina con una alegr\u00eda indecible, un estremecimiento de goce atroz (hay que decirlo), justo el tiempo de superar la curva y qu\u00e9 vemos justo despu\u00e9s, el camino tal como era antes, y all\u00e1 delante, otra curva que nos oculta \u201cel resto\u201d. Y vamos all\u00e1, \u00a1y adelante la m\u00fasica! No obstante, habr\u00eda algo que hacer, si fu\u00e9ramos inteligentes. En lugar de temer a la muerte, porque es el gran temor, habr\u00eda que abordarla con una alegr\u00eda indecible, un goce atroz, exactamente a la manera en que lo hacemos con todas las curvas\u00bb, Giono.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify\"><small><sup>18<\/sup> \u00abUsos de la violencia\u00bb es un pleonasmo.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify\"><small><sup>19<\/sup> Con excepci\u00f3n de los <em>singletons<\/em>, de los conjuntos que contienen un solo elemento. En el uso, yo no estoy solo. Cuando estoy solo, estoy fuera de uso, las cosas hacen uso de m\u00ed.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify\"><small><sup>20<\/sup> Dispar: que pertenece indiferentemente a diversas categor\u00edas objetivas.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify\"><small><sup>21<\/sup> Lo que es todo lo contrario de la coacci\u00f3n pol\u00edtica que proh\u00edbe los usos, al producirlos como objetos. La cuesti\u00f3n no es hacer la apolog\u00eda de lo dispar, sino de la manera de crecer sin volverse viejo, por ejemplo. Se trata de evacuar la voluntad, y no una voluntad de sustracci\u00f3n. Megal\u00f3mana o des\u00e9rtica, la voluntad es agotamiento. Nuestra perspectiva es la de un nuevo m\u00e9todo de determinaci\u00f3n, donde se ponga en juego aquello que nos anima de otro modo que en el idealismo o el pragmatismo. La operaci\u00f3n de sustracci\u00f3n tiene que poder concernir a una misma banda de cinco personas. Pero precisamente, dejando entrar el afuera.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify\"><small><sup>22<\/sup> Hay que comprenderlo, y comprender que aquello de lo que se habla aqu\u00ed, devenir polvo en el uso, no es un modo de vida por s\u00ed solo. Es m\u00e1s justo definirlo como uno de los dos modos fundamentales de la \u00e9tica.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify\"><small><sup>23<\/sup> Hacer no es nunca poner en bucle, es repetir la cuesti\u00f3n. Cuando nos quedamos lo m\u00e1s cerca de <em>lo que amamos en lo que amamos<\/em> pasamos del otro lado del espejo.<\/small><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Quinta y \u00faltima parte de los \u00abElementos de descivilizaci\u00f3n\u00bb publicados en el sitio franc\u00e9s de lundimatin. Para quienes quieran seguir cada una de las tesis de este texto, les recomendamos retomar la lectura de cada una de sus partes: &nbsp; Parte I. Depredaci\u00f3n, la cuesti\u00f3n hist\u00f3rica Parte II. Los dos partidos hist\u00f3ricos Parte III. 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