{"id":1058,"date":"2019-05-28T14:51:18","date_gmt":"2019-05-28T19:51:18","guid":{"rendered":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=1058"},"modified":"2021-08-17T17:42:58","modified_gmt":"2021-08-17T22:42:58","slug":"muertos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=1058","title":{"rendered":"Julien Coupat \/ Di\u00e1logo con los muertos"},"content":{"rendered":"<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>A prop\u00f3sito de Gianni Carchia hab\u00edamos publicado ya la traducci\u00f3n de su <a href=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/post\/2018\/07\/30\/carchia-humanismo\/\">\u00abGlosa sobre el humanismo\u00bb<\/a>, uno de sus textos donde es m\u00e1s manifiesto su parentesco con ese <em>comunismo de la destituci\u00f3n<\/em> del que Marcello Tar\u00ec ha consagrado recientemente un libro \u2014y quien, dicho sea de paso, escribe tambi\u00e9n en el enlace antes citado algunas buenas pistas sobre la obra y la actualidad de Carchia\u2014, no s\u00f3lo porque esta glosa fue publicada en uno de los principales \u00f3rganos de la consciencia del movimiento revolucionario italiano de la d\u00e9cada de 1970, la revista <em>L\u2019erba voglio<\/em>, sino tambi\u00e9n y sobre todo porque ofrec\u00eda una estrategia diferente, no-dial\u00e9ctica, del conflicto, siendo la dial\u00e9ctica aquello que permite en cada ocasi\u00f3n la captura de lo heterog\u00e9neo bajo el yugo de la civilizaci\u00f3n occidental, de \u00abla totalidad\u00bb. Frente a esto, Carchia podr\u00eda compartir las siguientes palabras de otro destituyente, Gilles Deleuze: \u00abNo hay s\u00edntesis, mediaci\u00f3n ni reconciliaci\u00f3n en la diferencia, sino por el contrario una obstinaci\u00f3n en la diferenciaci\u00f3n\u00bb.<\/strong><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\"><strong>Mientras seguimos esperando \u00abla hora de la legibilidad\u00bb de Gianni Carchia, les compartimos otro texto que quiere acompa\u00f1ar que \u00e9sta ocurra. Frente a una pr\u00e1ctica hoy dominante de burocratizaci\u00f3n del pensamiento, en este ensayo Julien Coupat \u2014publicado en 2019 en una reedici\u00f3n de <a href=\"https:\/\/www.quodlibet.it\/libro\/9788822902795\"><em>Orfismo e tragedia. Il mito trasfigurato<\/em><\/a> (1979) en la editorial italiana Quodlibet\u2014 explicita otro tipo de exigencia del pensamiento que se juega en cada una de las investigaciones de Carchia, no siendo pues simplemente el autor de una serie de monograf\u00edas eruditas sobre Plat\u00f3n, Kant o Benjamin, sino un arque\u00f3logo en busca de lo que escapa y que nos permitir\u00eda <em>hoy<\/em> seguir escapando. Carchia, quien tambi\u00e9n fue un traductor \u2014notablemente de la versi\u00f3n italiana de <em>El principio de anarqu\u00eda<\/em> de Reiner Sch\u00fcrmann\u2014, lanza su mirada al orfismo como forma de vida en pleno ocaso sin retorno de lo que fue la experiencia, el experimento, de la Autonom\u00eda italiana, a fin de rastrear esas l\u00edneas de fuga a las que podemos acceder y que exigen ser actualizadas.<\/strong><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\"><strong>En esta versi\u00f3n hemos retrabajado la traducci\u00f3n italiana a partir del original franc\u00e9s que publicaron en el sitio web de <a href=\"https:\/\/contrepoints.media\/fr\/posts\/dialogue-avec-les-morts-julien-coupat-2\"><em>Contrepoints<\/em><\/a> el 30 de enero de 2021.<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: right;padding-left: 240px\"><em><small>Me atrevo a afirmar aqu\u00ed que la libertad es siempre clandestina, que la verdad y la justicia tambi\u00e9n lo son. Y que \u00e9stas no son m\u00e1s que simulacros y agentes de intimidaci\u00f3n en cuanto se erigen en la plaza p\u00fablica.<\/small><\/em><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: right\"><small>Pierre Klossowski, en <em>Le 14 juillet<\/em>, n\u00fam. 3<\/small><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Hay textos cuya densidad hace que cualquier comentario sea locuaz, cuyo car\u00e1cter el\u00edptico advierte de cualquier explicitaci\u00f3n adicional. <em>Orfismo y tragedia<\/em> es uno de ellos. Imposible escribir <em>sobre<\/em>, hay que escribir <em>despu\u00e9s<\/em>, hay que escribir <em>con<\/em>, a una velocidad equivalente.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Con Carchia, en 1979, vienen Benjamin y Michelstaedter, Adorno y Pareyson, pero tambi\u00e9n los tuareg y Bordiga, los <em>Quaderni Rossi<\/em> y Potere Operaio, Camatte e <em>Inviariance<\/em>, <em>L\u2019erba voglio<\/em> de Fachinelli, la revista <em>An.Archos<\/em> de Piero Flecchia, y tambi\u00e9n Domenico Ferla, poeta bordiguista y maniqueo. La democracia blindada cierra sus candados a una generaci\u00f3n de <em>emarginati<\/em>. La pol\u00edtica, en la que se hab\u00edan puesto todas las esperanzas de salvaci\u00f3n, era en realidad parte de la condena. Desde el fondo de este callej\u00f3n sin salida, Carchia decide tomarse todo con un poco m\u00e1s de altura. Se sit\u00faa a la altura de la civilizaci\u00f3n y traza l\u00edneas de fuga para el presente, para el futuro, para <em>siempre<\/em>. Explora otros inicios. \u00abHay algo, en el ideal del reinicio, que precede al propio inicio, que lo reanuda para profundizarlo, para hacerlo retroceder en el tiempo\u00bb (Deleuze). En los mismos a\u00f1os, Foucault y Carchia vuelven a la Antig\u00fcedad, con resultados diferentes. No es por casualidad. Aun partiendo de Heidegger, Foucault no se remonta lo suficientemente atr\u00e1s en el tiempo, y en su \u00faltima entrevista, en el verano de 1984, concluir\u00e1 que: \u00abMe parece que toda la Antig\u00fcedad ha sido un \u201cprofundo error\u201d\u00bb. Carchia, en cambio, asume el riesgo de retroceder hasta el <em>bios Orphik\u00f3s <\/em>para descifrar un espacio dejado en blanco en la historia de Occidente. Clarifica el \u00abprofundo error\u00bb a partir de esta otra v\u00eda posible, que nunca ha sido recorrida. Occidente, estable en su declive, constante en su apocalipsis, no es una superficie uniforme. Al contrario, es una superficie con m\u00faltiples agujeros, llena de profundas aperturas, pese a todos los esfuerzos por cubrirlas. Estos agujeros son bloques de primitividad, posibilidades vitales, \u00abn\u00facleos afectivos devastadores\u00bb, como dec\u00eda Henri Lefebvre. A veces tienen nombres \u2014tanto Meister Eckhart como Emp\u00e9docles, tanto Abaris como Artaud\u2014; nombres proprios que deben entenderse, por tanto, como si fueran acontecimientos. Orfeo es uno de ellos, uno de los primeros en orden temporal. Un an\u00e1lisis pol\u00edtico superficial podr\u00e1 ver quiz\u00e1s en el gesto de <em>Orfismo e tragedia <\/em>una deserci\u00f3n frente al enemigo, una fuga ante la tragedia pol\u00edtica en curso en 1979 \u2014 una despolitizaci\u00f3n. Hay que decir que este entendimiento no comprendi\u00f3 ya, en el siglo V a. C., que lo profundamente pol\u00edtico del orfismo consist\u00eda precisamente en el hecho de rechazar el conjunto de la <em>polis<\/em>. En su defensa, la superficialidad es tambi\u00e9n una medida de protecci\u00f3n: al abrirse a las potencias divinas, un alma corre el riesgo de ser sumergida como por un diluvio que desborda sus sentidos y los ahoga. Aquel al que le ocurre m\u00e1s de lo que puede digerir puede que nunca se recupere, como si fuera golpeado por Apolo. M\u00e1s a\u00fan en una \u00e9poca en la que \u00abla privaci\u00f3n de alma era el precio a pagar por entrar en la temporalidad hist\u00f3rica del progreso\u00bb (Gianni Carchia, <em>Per una estetica dell\u2019invecchiato in Dario Lanzardo, Dame e cavalieri neI Baloon di Torino<\/em>).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u00abLos padres comieron agraces y los hijos sufrieron la dentera\u00bb. Las cosas van as\u00ed al menos desde Jerem\u00edas. La mentira de la civilizaci\u00f3n consiste en cubrir sus m\u00faltiples <em>decisiones<\/em> con el silencio, y luego inventar una historia <em>l\u00f3gica<\/em>. As\u00ed, de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n y de ocultaci\u00f3n en ocultaci\u00f3n, la sabidur\u00eda de este mundo se ha vuelto perfectamente loca. Atenas, por ejemplo, es el nombre de una cat\u00e1strofe. Al igual que Jean-Pierre Vernant, hay que luchar a diario contra el \u00abdespotismo oriental\u00bb estalinista para venerar la <em>polis<\/em> griega como una invenci\u00f3n hist\u00f3rica que hay que poner como ejemplo. Por supuesto, Nicole Loraux tiene raz\u00f3n al ver en la ciudad, como unidad que se autocelebra, que borra la <em>stasis<\/em> que la amenaza en todo momento, una instancia de <em>despolitizaci\u00f3n<\/em>. Y tratar de desenmascarar la perpetuaci\u00f3n de la oligarqu\u00eda bajo el manto democr\u00e1tico es siempre un ejercicio gustoso. Pero esto no es todav\u00eda remontarse demasiado alto. <em>La democracia es la forma de organizaci\u00f3n adecuada, es decir, la m\u00e1s eficaz, para una colectividad de depredadores<\/em>.<sup>1<\/sup> El <em>meson<\/em>\u00a0es el lugar del reparto s\u00f3lo porque es el lugar donde se deposita el bot\u00edn del saqueo, <em>bajo la mirada celosa de todos<\/em>. La isonom\u00eda, antes de ser igualdad ante la ley, es la igualdad en la distribuci\u00f3n del bot\u00edn. El sorteo al azar delega en los dioses una repartici\u00f3n que se convertir\u00eda en una masacre si se encargaran de hacerlo los humanos. Ya sea para el reparto del bot\u00edn, de las cargas o de los trozos de carne cocida al final del sacrificio, el sorteo al azar no tiene en cualquier caso nada que ver con la igualdad moderna ante el azar \u2014 diga lo que diga Ranci\u00e8re. La comunidad democr\u00e1tica nunca ha dejado de ser una comunidad en el saqueo y el asesinato. \u00abLos primeros griegos eran todos piratas\u00bb, resume Montesquieu. Y no en vano las primeras constituciones aut\u00e9nticamente igualitarias de la modernidad son las constituciones piratas: \u00abToda la historia de la democracia es quiz\u00e1 la de un r\u00e9gimen de bandolerismo, una forma de pirater\u00eda; y esto, desde el inicio hasta hoy\u00bb (Jean-Paul Curnier, <em>La piraterie dans l\u2019\u00e2me<\/em>). El <em>meson<\/em> se ha convertido en el lugar vac\u00edo de la toma de palabra p\u00fablica s\u00f3lo porque el bot\u00edn se ha desmaterializado. Con la Liga de Delos, el estatuto de ciudadano se convierte en una realidad rentable. El hombre es un lobo para el hombre, desde la famosa f\u00e1bula de Esopo; y en la tradici\u00f3n arc\u00e1dica, es Lica\u00f3n, el hombre-lobo, quien funda la primera ciudad, Licosura, el \u00abMonte del Lobo\u00bb. Se dice que no ten\u00eda rival en su habilidad para esculpir la luz del sacrificio con justicia. La igualdad, pues, como punto de encuentro de todas las rapacidades, y la democracia como el encanto de este mecanismo. O para decirlo con Freud, \u00abla sociedad se funda sobre la participaci\u00f3n en el crimen colectivo\u00bb (<em>T\u00f3tem y tab\u00fa<\/em>). Existe una genealog\u00eda de la moral que se remonta directamente a la Atenas cl\u00e1sica \u2014 Atenas, la \u00abfuente de toda polic\u00eda\u00bb, seg\u00fan Nicolas de la Mare.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Si bien Meuli tiene raz\u00f3n al rastrear el ritual sacrificial griego \u00abde la calavera y los huesos largos\u00bb hasta la caza paleol\u00edtica y explicarlo a trav\u00e9s de la necesidad de mitigar la emoci\u00f3n del derramamiento de sangre, hay un mundo entre la matanza del mamut o del ciervo en la caza prehist\u00f3rica y la escenificaci\u00f3n hip\u00f3critamente calculada del sacrificio del buey en la ciudad griega \u2014 los hombres enmascarados y disfrazados que matan al animal, los lamentos, el arma del crimen escondida bajo los granos de cebada, el animal embalsamado que \u00abda su consentimiento\u00bb a su ejecuci\u00f3n. S\u00f3lo aqu\u00ed se puede hablar de una verdadera \u00abcomedia de la inocencia\u00bb que se da la jaur\u00eda igualitaria. Porque la <em>polis<\/em> es un barco cuyos ciudadanos son los remeros. Es una construcci\u00f3n <em>puramente humana<\/em> que navega \u2014la met\u00e1fora gubernamental de su necesaria direcci\u00f3n no es casual\u2014 en un entorno que se ha vuelto esencialmente extra\u00f1o, silente, hostil. Walter Bukert no duda de que \u00ablos <em>tragod\u00f3i <\/em>son originalmente un grupo de hombres enmascarados que realizan el sacrificio de la cabra de primavera\u00bb (<em>Origen salvaje<\/em>). Si la tragedia cumple y al mismo tiempo suspende la comedia de la inocencia que es la vida de la <em>polis<\/em>, es porque esta vida no s\u00f3lo es el producto de todas las rapi\u00f1as posibles y se basa en la masacre de falanges o incluso de poblaciones enemigas, sino que se basa <em>en el asesinato de los h\u00e9roes, los dioses y la naturaleza<\/em>. Pero son precisamente los dioses, los h\u00e9roes y la naturaleza los que la tragedia pone en escena: los incluye en la vida de la ciudad en la forma de su exclusi\u00f3n. Independientemente de lo que se piense de la tesis de Julian Jaynes en <em>El origen de la conciencia en la ruptura de la mente bicameral<\/em>, entre la humanidad de la <em>Il\u00edada<\/em> y la de la ciudad cl\u00e1sica hay un abismo; un abismo que no es s\u00f3lo el que separa a una humanidad m\u00edtico-aristocr\u00e1tica de una humanidad racionalista-democr\u00e1tica, sino m\u00e1s bien el abismo entre una plena presencia a-subjetiva en el mundo, todav\u00eda con acceso a lo invisible, ignorante de la conciencia, ajena a la reflexividad incluyendo la moral, y una existencia filtrada por un Yo an\u00e1logo, que <em>narra <\/em>su experiencia, flanqueada por una interioridad que autoriza <em>metis <\/em>y simulaci\u00f3n, una existencia en la que el tiempo se espacializa, en la que las voces se silencian y en la que los videntes se convierten en excepciones dignas de curiosidad \u2014 unos \u00abinspirados\u00bb. Esto no contradice en absoluto la tesis de Walter Otto de que, para disgusto de los Modernos, los dioses griegos <em>son<\/em>; con el paso de los siglos, s\u00f3lo son <em>cada vez menos<\/em>. De hecho, siguen muy vivos hoy en d\u00eda, en estado de supervivencia. El gran Pan ha tardado mucho tiempo en morirse, el proceso de secularizaci\u00f3n y desencantamiento del mundo contin\u00faa desde hace tres mil a\u00f1os, y los rituales sobreviven mucho tiempo a la extinci\u00f3n de los dioses. Con la tragedia, la nueva humanidad, que ya no conocer\u00e1 la certeza, \u00abtrabaja p\u00fablicamente en su infraestructura mental [\u2026]. La tragedia revive, regenera y desarrolla el fundamento \u00e9tico de la pol\u00edtica, de ese \u201ccr\u00e9dito de sentido\u201d que debe satisfacer la aspiraci\u00f3n a comprender [\u2026], y proporciona el fundamento mental de lo pol\u00edtico\u00bb (Christian Meier, <em>De la trag\u00e9die grecque comme art politique<\/em>). Si la asamblea organiza las condiciones de la palabra, es en el silencio de los espectadores donde la tragedia organiza las condiciones de la escucha, <em>y por tanto de la sordera<\/em>. La autonom\u00eda de la forma est\u00e9tica responde, de hecho, a la autonom\u00eda de la pol\u00edtica. \u00c9sta dota a la nueva humanidad civilizada de un aparato de percepci\u00f3n y problematizaci\u00f3n <em>socializado<\/em>, que s\u00f3lo puede serlo si permanece tejido de ambig\u00fcedad, indecisi\u00f3n e iron\u00eda falsamente soberana; <em>la cultura ofrece un sentido a a quienes los han perdido<\/em>; con motivo de las Grandes Dionisias, Atenas puede incluso ofrecer a sus vasallos que han acudido a pagar su tributo el deslumbrante espect\u00e1culo de sus cuestionamientos abismales, art\u00edsticos y provocadores. Desde los antiguos griegos hasta los estadounidenses de hoy, Occidente se define con un gesto: el de <em>apropiarse de lo que ya no se puede sentir<\/em>. <em>Occidere<\/em>: matar, despedazar, aniquilar \u2014 tantas formas de apropiarse radicalmente de lo que vive fuera de nosotros. Hasta qu\u00e9 punto la avaricia del civilizado se debe al vac\u00edo que se ha creado en \u00e9l es lo que a\u00fan no hemos comprendido.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La invenci\u00f3n del dinero, de la pol\u00edtica, de la tragedia, de la especulaci\u00f3n filos\u00f3fica, de un arte decididamente representativo, de la moral como \u00e1mbito especial de interrogaci\u00f3n, forman una respuesta, la respuesta <em>griega<\/em>, a esta mutaci\u00f3n antropol\u00f3gica, al punto de inflexi\u00f3n metaf\u00edsico que Jaynes llama \u00abel nacimiento de la consciencia\u00bb. Es dentro de este punto de inflexi\u00f3n donde hay que situar al orfismo, como una v\u00eda menor, como una bifurcaci\u00f3n desconocida, cuya propia existencia se redujo durante mucho tiempo a un rumor. No fue hasta el descubrimiento en 1962 del papiro griego m\u00e1s antiguo, el de Derveni, que hab\u00eda escapado <em>del fuego<\/em> en un enterramiento cerca de Sal\u00f3nica, y el creciente n\u00famero de hallazgos arqueol\u00f3gicos de tiras de oro, jarrones o huesos grabados, cuando todo el mundo se puso de acuerdo sobre la evidencia de su existencia y su antig\u00fcedad. Como todo lo que es menor en una civilizaci\u00f3n, quienes se dedicaron al estudio del orfismo tuvieron que desprender la importancia de su objeto de estudio de la escasez de los vestigios dejados, de lo indirecto de los testimonios, de la incertidumbre en cuanto a la dataci\u00f3n de los escritos, del escarnio de los <em>grandes<\/em>. Quien, como Carchia, mantiene un perfil bajo, aprecia m\u00e1s a sus amigos que a la publicidad, escribe para quienes est\u00e1n dispuestos a entender y no para convencer y existir, sabe que en cualquier momento es probable que las figuras mayores pongan en duda su propia existencia y el sentido de la misma \u2014 no sin haberla saqueado antes, por supuesto. La historia de los vencedores no ha dado cabida al orfismo, y por una buena raz\u00f3n: <em>el orfismo es un nombre en clave para la destituci\u00f3n de toda una<\/em> <em>civilizaci\u00f3n en el momento mismo en que \u00e9sta se instituye. <\/em>Ahora que la cat\u00e1strofe que es esta civilizaci\u00f3n est\u00e1 atestiguada en todos los \u00e1mbitos, quiz\u00e1 sea el momento de volver a esta bifurcaci\u00f3n olvidada.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El gesto occidental de apropiarse de lo que no se puede sentir, la tradici\u00f3n filos\u00f3fica comenz\u00f3 ya en Plat\u00f3n a aplicarlo a sus propios fundadores m\u00edticos. <em>Todos los conceptos pregnantes de la filosof\u00eda antigua son nociones m\u00edsticas secularizadas<\/em>. Como Peter Kingsley se esfuerza en se\u00f1alar despu\u00e9s de tantos otros, se entiende que Pit\u00e1goras, Emp\u00e9docles y Parm\u00e9nides nunca fueron \u00abfil\u00f3sofos\u00bb, sino magos, curanderos, chamanes, \u00abmaestros de la verdad\u00bb. Abandonar sus cuerpos y moverse en esp\u00edritu en un sue\u00f1o catal\u00e9ptico, resucitar seres de entre los muertos, atravesar la propia muerte, saber \u00ablo que es, lo que fue y lo que ser\u00e1\u00bb, <em>sin haber aprendido<\/em>, gobernar los elementos, son algunos de sus notorios atributos. <em>Mnemosyne <\/em>no es el nombre de una facultad humana, de un conocimiento del pasado, sino del acceso a un plano de lo real situado fuera del espacio y del tiempo. Pero incluso entre ellos, la figura de Orfeo, que canta y no habla, para quien \u00ab<em>Gesang ist Dasein<\/em>\u00bb y cuyos cantos conmueven incluso a las piedras, es una excepci\u00f3n, y no s\u00f3lo como figura m\u00edtica. A pesar de la proximidad doctrinal e hist\u00f3rica a menudo se\u00f1alada entre orfismo y pitagorismo, una diferencia esencial los separa: y es que <em>hay una pol\u00edtica pitag\u00f3rica<\/em>. Pit\u00e1goras constituye hermandades y tiene un proyecto de reforma para la ciudad. Lo mismo ocurre con Emp\u00e9docles, figura p\u00fablica de Agrigento. Orfeo sigue otro camino, el camino \u00abdel fundador, tan nuevo en este siglo VI, el fundador no de una ciudad, sino de un <em>g\u00e9nero de vida<\/em> [\u2026]. Pit\u00e1goras elige as\u00ed lo \u201cpol\u00edtico\u201d, un \u201cg\u00e9nero de vida\u201d nuevo, trazado dentro del c\u00edrculo de la ciudad y su \u00e1gora. Mientras que su contempor\u00e1neo Orfeo elige un g\u00e9nero de vida al margen de lo pol\u00edtico, e incluso uno que rechaza la ciudad y su sistema de valores. [\u2026] Del siglo VI al IV, los \u00f3rficos son marginales, errantes y, sobre todo, \u201crenunciantes\u201d, es decir, eligieron renunciar al mundo, al mundo de quienes viven en la ciudad [\u2026]. Renunciar al derramamiento de la sangre de las v\u00edctimas animales no es s\u00f3lo un rechazo a comer carne, lo que podr\u00eda parecer \u201cser vegetariano\u201d en el sentido que se nos ha hecho familiar de otras maneras, sino que es situarse voluntariamente fuera del mundo de la ciudad y al margen de los ciudadanos que, durante las fiestas y actos m\u00e1s \u201cpol\u00edticos\u201d, participan en los sacrificios p\u00fablicos, financiados por la ciudad, cuando la asamblea de los llamados \u201casuntos sagrados\u201d fija el precio de las v\u00edctimas y el calendario sacrificial de las fiestas de la ciudad. La mitad de las \u201cleyes\u201d de Sol\u00f3n, cabe se\u00f1alar, se presenta como un enorme calendario sacrificial\u00bb (Marcel D\u00e9tienne, <em>Les dieux d\u2019Orph\u00e9e<\/em>). Rechazar participar en el asesinato fundacional de la vida en la ciudad, en su comedia de la inocencia y, por tanto, en la mentira de la vida social, sostener que la verdadera vida est\u00e1 en otra parte \u2014Rimbaud escribe \u00f3rficamente, en una carta de 1874 encontrada recientemente: \u00abadem\u00e1s, una vez resuelto el asunto, ser\u00e9 libre de andar m\u00edsticamente, o vulgarmente, o eruditamente\u00bb\u2014, no fundar en cualquier caso <em>otra realidad social<\/em>, otro colectivo humano desapegado de los v\u00ednculos que me unen al mundo, a m\u00ed mismo, a lo impalpable, a mis amigos, a mi Eur\u00eddice, desapegado, pues, de las singularidades, tal es la antipol\u00edtica \u00f3rfica, o m\u00e1s bien la destituci\u00f3n \u00f3rfica de la pol\u00edtica. Es esta indiferencia por la moral social lo que hizo que el orfismo fuera tan popular, y tan indescifrable. En uno de sus \u00faltimos textos, Marshall Sahlins zanja la absurda idea de que las sociedades llamadas \u00abprimitivas\u00bb son modelos de democracia porque carecen de tendr\u00edan relaciones jer\u00e1rquicas. Tal ilusi\u00f3n proviene del hecho de que los antrop\u00f3logos tienden a observar el mundo social \u00abprimitivo\u00bb abstray\u00e9ndolo del conjunto de presencias metahumanas, de potencias naturales o m\u00e1gicas, de deidades \u2014en resumen, del cosmos densamente poblado\u2014 de las que es inseparable y que mantiene con los humanos, as\u00ed como en su interior, relaciones no precisamente democr\u00e1ticas. \u00abSi efectivamente no hay l\u00edmites entre el cosmos y el <em>socius<\/em>, entonces no es exactamente lo que algunos llamar\u00edan una \u201csimple sociedad\u201d, y mucho menos una sociedad igualitaria\u00bb (\u00abThe Original Political Society\u00bb, en <em>On Kings<\/em>). El orfismo responde a lo que en Occidente consiste en no ver como un problema: \u00abLa catarsis \u00f3rfica bien puede no buscar resolver una crisis ocasional, sino <em>la <\/em>crisis existencial; no pretender purificar de una locura epis\u00f3dica, sino purificar de la vida profana entendida como una larga locura [\u2026] curar al sujeto no de su estado de alienaci\u00f3n, sino de una \u201cnormalidad\u201d inaceptable\u00bb (Dario Sabbatucci, <em>Essai sur le mysticisme grec<\/em>). En esto radica tambi\u00e9n la relaci\u00f3n central de Orfeo con la m\u00fasica: como entend\u00eda Schopenhauer, la m\u00fasica se refiere esencialmente a un plano que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 del mundo de la representaci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El \u00f3rfico, al exiliarse de la ciudad, la exilia. <em>Lleva consigo la ciudad habitable<\/em>. Contra la <em>polis<\/em>, toma el partido de la <em>chora<\/em>, de la tierra adentro, de los lugares y de los mundos contra el mundo social, \u00fanico y alucinado. El \u00f3rfico, por otro lado, <em>se hace \u00e9l mismo lugar<\/em>, haciendo uso del nuevo \u00abespacio interior\u00bb, que la conciencia reflexiva ha generado ahora en cada uno y, por tanto, entre los seres. Esto es el famoso \u00ablibre uso de lo propio\u00bb de H\u00f6lderlin, la \u00abpsique entre amigos, el pensamiento que se forma en el intercambio de palabras, por escrito o de viva voz\u00bb, y fuera del cual estamos \u00abpara nosotros mismos sin pensamiento\u00bb. \u00ab<em>Psyche ist ausgedehnt<\/em>\u00bb \u2014\u00abLa psique es extensa\u00bb\u2014, escribe Freud en una nota p\u00f3stuma. Es la mirada de la ciudad la que hace del \u00f3rfico un \u00abpuritano\u00bb obsesionado con la salvaci\u00f3n de su alma, alguien que \u00abrenuncia al mundo\u00bb, porque s\u00f3lo la ciudad cree que no hay m\u00e1s mundo que el suyo propio \u2014 cuando, en realidad, <em>es ella la que ha perdido el cosmos<\/em>. El \u00f3rfico es entonces m\u00e1s bien \u00abaquel que cree en el mundo, ni siquiera en la existencia del mundo, sino en las posibilidades en movimiento, y en las intensidades para hacer surgir nuevos modos de existencia todav\u00eda, m\u00e1s cercanos a los animales y a las rocas\u00bb (Deleuze, <em>\u00bfQu\u00e9 es la filosof\u00eda?<\/em>). Hay otro <em>nomos<\/em> que el de la ciudad, un <em>nomos <\/em>m\u00e1s original. Como recuerda Laroche en su famoso estudio de 1949 (<em>Histoire de la racine -nem en grec ancien<\/em>), <em>nem\u00f4<\/em>, <em>nemomai<\/em>, en la \u00e9poca de Homero, significa distribuir, compartir, pero sobre todo significa pastar y hacer pastar una tierra a\u00fan no apropiada. Significa tomar h\u00e1bitos y, por tanto, habitar. El <em>nomos <\/em>original, el anterior a la ley y a la administraci\u00f3n de la ciudad, no s\u00f3lo designa un lugar de pastoreo con todo el material necesario para albergar a las bestias y a las personas, es sobre todo el <em>modo de vivir<\/em> que tiene una forma sin por esto fijarse en una explicitaci\u00f3n que la abre a todas las manipulaciones, una forma que no sobrepasa la existencia de los vivos, tanto humanos como no humanos. Como nos recuerda Monica Ferrando en <em>Il regno errante<\/em>, este <em>nomos <\/em>designa inseparablemente el hecho de alimentarse, <em>cantar<\/em> y tener usos. Significativamente, a medida que la humanidad se urbaniza y coloca la <em>polis <\/em>entre ella y la naturaleza, <em>nem\u00f4 <\/em>deja de significar habitar, <em>oike\u00f4 <\/em>lo sustituye; a partir de entonces, <em>nem\u00f4<\/em> s\u00f3lo significa habitar para los pastores, los campesinos, los b\u00e1rbaros, los errantes \u2014 los <em>n\u00f3madas<\/em>. En Her\u00f3doto, recuerda Laroche, \u00ab<em>nemomai <\/em>se dice de cualquier naci\u00f3n o tribu que ignora las <em>poleis <\/em>o <em>astea<\/em>, en particular los b\u00e1rbaros, <em>oike\u00f4 <\/em>se reserva para las aglomeraciones urbanas, especialmente en Grecia. Por eso el grupo <em>polin nemesthai <\/em>significa \u201cexplotar, aprovechar\u201d, habiendo desaparecido toda idea de distribuci\u00f3n, compartici\u00f3n y pastoreo\u00bb.<sup>14<\/sup> Vemos de paso, una vez m\u00e1s, lo falaces que son <em>todas las etimolog\u00edas de Carl Schmitt<\/em>. Si la ley de la ciudad hubiera sido habitable, si hubiera sido una verdadera morada, no habr\u00eda sido necesario, a medida que avanzaba el proceso de explicitaci\u00f3n de la forma de vida social en las leyes, a\u00f1adir a <em>nomos <\/em>\u00ab<em>e \u00eath\u00ea<\/em>\u00bb para hacer ver que esta ley todav\u00eda ten\u00eda alguna sustancia \u00e9tica, que todav\u00eda ten\u00eda que ver con la vida.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En las placas \u00f3seas del siglo V a. C., encontradas en Olbia desde 1978, se lee, junto a la palabra \u00ab<em>orphik\u00f3i<\/em>\u00bb, \u00ab<em>bios thanatos bios<\/em>\u00bb, y \u00ab<em>eir\u00e9n\u00e9 polemos al\u00eatheia pseudos<\/em>\u00bb \u2014 \u00abvida muerte vida\u00bb y \u00abpaz guerra verdad mentira\u00bb. Tambi\u00e9n en Olbia, se encuentran estas inscripciones del siglo III a. C. como un eco hipn\u00f3tico: \u00ab<em>bios bios apoll\u00f4n apoll\u00f4n \u00ealios \u00ealios kosmos kosmos ph\u00f4s ph\u00f4s<\/em>\u00bb. Sabemos por otras l\u00e1minas \u00f3rficas que a la <em>psych\u00ea<\/em> sedienta del difunto, al entrar en el Hades, se le ordena alejarse de la primera fuente que encuentre a la izquierda cerca de un cipr\u00e9s blanco \u2014la fuente de <em>l\u00eath\u00ea<\/em>\u2014 y dirigirse a la fuente fresca de <em>Mnemosyne<\/em>. La v\u00eda \u00f3rfica es notoriamente asc\u00e9tica, pero de un ascetismo que no es exactamente el de una est\u00e9tica de la existencia o de un cuidado de s\u00ed donde se tratar\u00eda, seg\u00fan una met\u00e1fora completamente social, de gobernarse a s\u00ed mismos. Se puede calificar de \u00abm\u00edstica\u00bb a condici\u00f3n de que quede claro \u2014el papiro de Derveni ofrece un ejemplo sorprendente\u2014 que no hay materialismo consecuente que no sea m\u00edstico, y viceversa, y que una humanidad salvada ser\u00eda quiz\u00e1 integralmente m\u00edstica. En el movimiento de constituci\u00f3n de la ciudad, de la socializaci\u00f3n de las existencias, la v\u00eda \u00f3rfica se ofrec\u00eda como un contramovimiento. En el punto extremo de la socializaci\u00f3n de la sociedad al que hemos llegado, quiz\u00e1 deber\u00edamos meditar sobre esta posibilidad desatendida.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En <em>El velo de Isis<\/em>, Pierre Hadot llama \u00abactitud \u00f3rfica\u00bb a la que contrarresta la actitud prometeica de la civilizaci\u00f3n occidental. Ve en ella la alternativa que se ha vuelto urgente a una relaci\u00f3n con la <em>physis<\/em> basada en la extorsi\u00f3n de los secretos de la naturaleza, en su explotaci\u00f3n como fondo inerte. \u00d3rfico ser\u00eda una relaci\u00f3n atenta a la venida a la presencia de los fen\u00f3menos, una relaci\u00f3n paciente, intuitiva, po\u00e9tica, con los diversos reinos \u2014\u00abel estudio de la naturaleza como ejercicio espiritual\u00bb\u2014, una apertura al \u00ab\u00e9xtasis c\u00f3smico\u00bb. Este tipo de alternativa dulce es la definici\u00f3n <em>soft<\/em> de la v\u00eda \u00f3rfica \u2014 el orfismo socialdem\u00f3crata. La relaci\u00f3n \u00f3rfica con la <em>Aletheia<\/em>, con la <em>llanura de la Aletheia<\/em>, no es desgraciadamente compatible con el mundo social de la <em>doxa<\/em>. Por lo dem\u00e1s, es m\u00e1s estricto. \u00ab<em>En la medida en que la Aletheia <\/em>es sentida como un valor radicalmente aislado de los otros planos de lo real, en la medida en que se define como el Ser en su oposici\u00f3n al mundo turbulento y ambiguo de la <em>Doxa<\/em>, el \u201cmaestro de la verdad\u201d de las sectas filos\u00f3fico-religiosas se hace m\u00e1s consciente de la distancia que lo separa a \u00e9l, el que sabe, el que ve y dice la <em>Aletheia<\/em>, de los otros, los hombres que no saben nada, los desgraciados zarandeados por el incesante flujo de las cosas\u00bb (Marcel D\u00e9tienne, <em>Los maestros de verdad en la Grecia arcaica<\/em>). Esto no es, ciertamente, muy democr\u00e1tico. Parad\u00f3jicamente, no hay nada m\u00e1s \u00f3rfico que la <em>Metaf\u00edsica de la tragedia<\/em> de Luk\u00e1cs. El rumor de que el ascetismo est\u00e1 b\u00e1sicamente \u00aben contra de la vida\u00bb es correcto. El ascetismo est\u00e1, en efecto, en contra de la <em>vida <\/em>en la medida en que \u00e9sta \u00abes una anarqu\u00eda del claroscuro: nada en ella se cumple totalmente, y nada llega nunca a su fin. [\u2026] Todo fluye, todo se mezcla sin freno y forma una aleaci\u00f3n impura; todo se destruye, todo se desmantela, nada florece en la verdadera vida. Vivir es poder vivir algo hasta el final\u00bb (<em>El alma y las formas<\/em>). La ciudad puede tolerar esa relaci\u00f3n con la <em>vida<\/em>, pero no puede aceptarla. Quien se relaciona con el horizonte de su propia finitud deja de ser gobernable. Para quienes se a\u00e9gan al sentido nada es ya negociable. La sugesti\u00f3n social no resiste a la plena presencia hacia s\u00ed mismo, hacia el mundo \u2014 hacia el mundo de la vigilia como al de los sue\u00f1os y los difuntos. O para decirlo con Landauer: \u00abEl camino que debemos tomar para lograr la comunidad con el mundo no es hacia afuera, sino hacia adentro. Quien pudiera entender completamente una flor, entender\u00eda el mundo\u00bb (<em>Por la separaci\u00f3n a la comunidad<\/em>).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Si la historia es una pesadilla de la que algunos intentan despertar, la civilizaci\u00f3n es una enfermedad de la que pocos, al parecer, pretenden curarse. Adem\u00e1s, hay una fragilidad inherente al ser espiritual que lo destina al exterminio. Las formas de vida m\u00e1s sensibles son tambi\u00e9n las m\u00e1s delicadas. En todas partes, parece que las especies m\u00e1s toscas y monstruosas son tambi\u00e9n las m\u00e1s invasivas; esto es cierto hoy en d\u00eda tanto en la naturaleza como entre los humanos. Esto significa que la cuesti\u00f3n central del presente es <em>metapol\u00edtica<\/em>, o \u00ab\u00e9tica\u00bb, o \u00abantropol\u00f3gica\u00bb. El retorno a la posibilidad \u00f3rfica es lo m\u00e1s opuesto al \u00abretorno natal\u00bb a los griegos. Ahora que el orbe fatal de la civilizaci\u00f3n se cierra, se trata m\u00e1s bien de la exploraci\u00f3n de una posibilidad original, pero continuamente difamada. Una nueva constituci\u00f3n pol\u00edtica no tiene ninguna posibilidad de remontar un desastre que es de naturaleza antropol\u00f3gica, y patol\u00f3gica en el fondo. En la medida en que s\u00f3lo hay cura singular \u2014\u00abLa enfermedad es realmente, y de caso en caso, la ocasi\u00f3n para que quien la soporta ponga a prueba su verdad\u00bb (Viktor Von Weizs\u00e0cker)\u2014 o, m\u00e1s bien en la medida en que no hay cura sin deseo singular de curarse, la v\u00eda asc\u00e9tica no es una fantas\u00eda aristocr\u00e1tica: es una necesidad general. O bien hay que abogar con cierto opera\u00edsmo para una aristocracia de masas. \u00abLa v\u00eda de la salvaci\u00f3n es la del esfuerzo: es la v\u00eda de Meletea, de la larga <em>askesis<\/em>, del ejercicio de la memoria\u00bb (Marcel D\u00e9tienne, <em>Los maestros de verdad en la Grecia arcaica<\/em>). Si la filosof\u00eda sigue teniendo alguna relaci\u00f3n con la curaci\u00f3n, es porque vivir con concepciones excesivamente err\u00f3neas enferma fatalmente. La experiencia de los c\u00edrculos \u00f3rficos pertenece claramente a la tradici\u00f3n de los vencidos. Ha llegado hasta nosotros a trav\u00e9s de qui\u00e9n sabe qu\u00e9 canales subterr\u00e1neos, a trav\u00e9s de su propia represi\u00f3n, de la que el archivo ha conservado la huella. Un siglo despu\u00e9s, hay que admitir que Erich Unger no estaba demasiado equivocado cuando escribi\u00f3, en <em>Politik und Metaphysik<\/em>, que \u00abla subsistencia de arreglos humanos no catastr\u00f3ficos \u2014una pol\u00edtica cualquiera no catastr\u00f3fica\u2014 s\u00f3lo es posible sobre una base metaf\u00edsica\u00bb. Y desde entonces a\u00fan no hemos visto \u00absurgir de los elementos y factores de la experiencia pol\u00edtica presente y pasada un arreglo \u00e9ticamente satisfactorio de la coexistencia humana\u00bb. Es bien sabido que Unger s\u00f3lo ve\u00eda la salvaci\u00f3n en la constituci\u00f3n de una \u00ab<em>universitas<\/em> metapol\u00edtica\u00bb que diera la se\u00f1al, mediante la afirmaci\u00f3n de una intensidad propiamente espiritual, de una secesi\u00f3n con esas colectividades metaf\u00f3ricas, inconsistentes, que son las sociedades y las naciones. Pensaba en una gran migraci\u00f3n que terminar\u00eda de socavar las unidades pol\u00edticas existentes, en una sustracci\u00f3n de las personas san(t)as con respecto al <em>ethos<\/em> democr\u00e1tico y ciudadano. En 1979, mientras se consuma la \u00abcrisis del hombre social\u00bb (Camatte) y se aplastaba en Italia una insurrecci\u00f3n metaf\u00edsicamente frustrada, Carchia sugiere la v\u00eda \u00f3rfica como una posible salida al reino de la biopol\u00edtica consumada. Hay una \u00abVida fuera de la vida\u00bb.<sup>2<\/sup> Hay lo pol\u00edtico sin <em>polis<\/em>. \u00ab<em>Es ist hier wahrhaft, was es nie gegeben hat<\/em>\u00bb (Gianni Carchia, <em>Zur physiognomie von Carlo Michelstaedter<\/em>) \u2014 \u00abAqu\u00ed lo que es verdaderamente es lo que nunca ha sido\u00bb.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: right\">Par\u00eds, 7 de diciembre de 2018<\/div>\n<hr style=\"height: 1px\" align=\"left\" width=\"25%\" \/>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>1<\/sup> \u00abGobernados por tiranos, los atenienses no eran superiores en la guerra a ninguno de los pueblos que viv\u00edan a su alrededor; liberados, pasaron de muchos al primero\u00bb (Her\u00f3doto, <em>Historias<\/em>, V, 78).<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify\"><small><sup>2<\/sup> M\u00e5rten Bj\u00f6rk, <em>Life Outside Life. The Politics of Immortality (1914-1945)<\/em>.<\/small><small><\/small><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A prop\u00f3sito de Gianni Carchia hab\u00edamos publicado ya la traducci\u00f3n de su \u00abGlosa sobre el humanismo\u00bb, uno de sus textos donde es m\u00e1s manifiesto su parentesco con ese comunismo de la destituci\u00f3n del que Marcello Tar\u00ec ha consagrado recientemente un libro \u2014y quien, dicho sea de paso, escribe tambi\u00e9n en el enlace antes citado algunas [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":10716,"featured_media":1059,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[82,64],"class_list":["post-1058","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-general","tag-gianni-carchia","tag-julien-coupat"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1058","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/10716"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1058"}],"version-history":[{"count":19,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1058\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1061,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1058\/revisions\/1061"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1059"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1058"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1058"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1058"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}