{"id":1056,"date":"2019-06-07T11:59:28","date_gmt":"2019-06-07T16:59:28","guid":{"rendered":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=1056"},"modified":"2019-10-07T10:59:16","modified_gmt":"2019-10-07T15:59:16","slug":"practica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=1056","title":{"rendered":"Lia Cigarini y Luisa Muraro \/ Pol\u00edtica y pr\u00e1ctica pol\u00edtica"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1086\" src=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2019\/06\/libreria-delle-donne.jpg\" alt=\"\" width=\"1000\" height=\"707\" srcset=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2019\/06\/libreria-delle-donne.jpg 1000w, https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2019\/06\/libreria-delle-donne-300x212.jpg 300w, https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2019\/06\/libreria-delle-donne-768x543.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\"><strong>El siguiente art\u00edculo (<a href=\"http:\/\/www.url.it\/donnestoria\/testi\/percorso_900\/politicaepratica.htm\">\u00abPolitica e pratica politica\u00bb<\/a>, en <em>Critica marxista<\/em>, n\u00fam. 3-4, mayo-agosto de 1992) fue escrito por Lia Cigarini y Luisa Muraro, quienes fueron algunas de las fundadoras de la Librer\u00eda de las mujeres (<em>Libreria delle donne<\/em>) de Mil\u00e1n desde 1975. Este art\u00edculo resuena con el tiempo presente a trav\u00e9s de una cr\u00edtica de la pr\u00e1ctica pol\u00edtica que se articula con base en el modelo de la organizaci\u00f3n, en particular en la tradici\u00f3n izquierdista, as\u00ed como a trav\u00e9s del intento de redefinir el lugar de la pol\u00edtica en la vida. Unos a\u00f1os despu\u00e9s del derrumbe del Bloque del Este, las autoras prefieren la palabra \u00abcomunismo\u00bb para hablar de su pr\u00e1ctica: as\u00ed, se proponen \u00abpartir de s\u00ed\u00bb para hacer pol\u00edtica desde una realidad vivida y un conjunto de relaciones reales.<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\"><em>La pr\u00e1ctica de la organizaci\u00f3n<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">Nos sorprende, todo el tiempo, constatar lo dif\u00edcil que resulta hacerse entender sobre la pr\u00e1ctica pol\u00edtica \u2014no s\u00f3lo su importancia, sino incluso la simple noci\u00f3n\u2014 tambi\u00e9n por mujeres y hombres comunistas. Nos sorprende porque la tradici\u00f3n marxista siempre ha puesto el acento en la pr\u00e1ctica. Basta con pensar en Gramsci, quien hablaba de filosof\u00eda de la praxis para indicar el pensamiento mismo de los comunistas. Lo que es cierto es que, entre la cultura de izquierda y la cultura del movimiento de las mujeres, la comunicaci\u00f3n se ha vuelto dif\u00edcil por una notable distancia de lenguajes y de posiciones. Distancia que, seg\u00fan nosotras, se debe precisamente a la diferencia de las pr\u00e1cticas. Vamos pues a medir esta distancia a la luz de las diversas pr\u00e1cticas pol\u00edticas. Nos parece que la pr\u00e1ctica dominante en la izquierda es (fue) la organizaci\u00f3n. Esto se corresponde con el hecho de que la izquierda est\u00e1 repleta de organizaciones. El partido est\u00e1 organizado, los movimientos est\u00e1n organizados, la propia condici\u00f3n humana (mujeres, j\u00f3venes) estuvo organizada, por no hablar de los obreros, de los campesinos, etc.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Hoy en d\u00eda, es bien sabido, esta pr\u00e1ctica pol\u00edtica atraviesa una crisis importante, que se sostiene en una unidad, puede decirse y se entiende por qu\u00e9, con la crisis de la izquierda. Las organizaciones est\u00e1n desconectadas de la realidad; no ejercen ninguna atracci\u00f3n sobre las personas m\u00e1s j\u00f3venes ni tampoco en general. En efecto, parece existir un rechazo difuso a esta pr\u00e1ctica social (sin embargo, no se puede decir que se trate de un fen\u00f3meno irreversible: \u00e9ste no es el punto). El movimiento de las mujeres, por su parte, no tiene organizaci\u00f3n ni tampoco un centro coordinador. De hecho, es positivamente contrario a cualquier forma de organizaci\u00f3n, incluida aquella de la mera coordinaci\u00f3n. Y esto es as\u00ed desde sus or\u00edgenes. Existen, en ocasiones, intentos de innovaci\u00f3n sobre este punto, pero siempre son fracasos y tampoco han dado nunca ning\u00fan fruto significativo.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\"><em>Las pr\u00e1cticas de las mujeres<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">En el puesto de la organizaci\u00f3n tenemos cierto n\u00famero de pr\u00e1cticas que muchas reconocen como v\u00e1lidas, que se transmiten de una situaci\u00f3n a otra y que se retoman tambi\u00e9n por las mujeres m\u00e1s j\u00f3venes o por mujeres que no se consideran feministas. En este sentido, solamente, puede reconocerse un tejido unitario.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La pol\u00edtica de las mujeres es algo que se asemeja a un conjunto de pr\u00e1cticas, conjunto que tiene una parte m\u00e1s estable y reconocible, y que a pesar de ello puede variar (y de hecho var\u00eda). Por su importancia y reconocibilidad, corresponde al primer puesto la pr\u00e1ctica que consiste en el partir de s\u00ed. \u00c9sta significa que la palabra se usa, y la pol\u00edtica se hace, no para representar las cosas, ni para cambiarlas, sino para establecer, para manifestar o para cambiar una relaci\u00f3n entre s\u00ed y lo otro de s\u00ed. O tambi\u00e9n entre s\u00ed y s\u00ed, en la medida en que la alteridad atraviesa tambi\u00e9n al ser humano en su singularidad. En otras palabras, la pr\u00e1ctica del partir de s\u00ed presupone que todo decir o hacer es una mediaci\u00f3n, e impone dejar bien en claro aquello que se juega en ella por parte del sujeto. \u00bfPara desenmascararlo? S\u00ed, en su caso, pero tambi\u00e9n y sobre todo para liberar sus energ\u00edas, a menudo frenadas por representaciones falsas y proyectos llenos de esfuerzos. De este modo, seg\u00fan nosotras, es posible tener una disposici\u00f3n para la realidad que cambia.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Mucho se ha discutido en el movimiento a causa del proyecto de un campo de la paz en Palestina, llevado adelante por un grupo de mujeres. Esto ha suscitado discusiones y cr\u00edticas porque el partir de s\u00ed de esta iniciativa no est\u00e1 claro y no se lo ha planteado claramente; una mujer que se form\u00f3 por aquella pr\u00e1ctica, en aquella iniciativa \u2014cuyas buenas intenciones nadie pone en duda\u2014, no puede no ver el riesgo de un voluntarismo y de un activismo que no resultan extra\u00f1os al imperialismo occidental. Demos otro ejemplo, en positivo. Se nos ha reprochado hacer pol\u00edtica sin contar ya con un an\u00e1lisis de la condici\u00f3n femenina. Quien razona as\u00ed, tiene en mente (o, tal vez, sigue mec\u00e1nicamente) un esquema que no es el nuestro.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Nosotras no partimos de un marco general, sino de contradicciones vividas en primera persona (por ejemplo: el bloqueo de la palabra en los lugares mixtos, la atracci\u00f3n-repulsi\u00f3n por el poder, el desconocimiento social de sentimientos sentidos por s\u00ed como muy importantes, etc.), que ponemos en el centro del trabajo pol\u00edtico. Lo que ocurre con esto es que elementos que la representaci\u00f3n del mundo pon\u00eda en los m\u00e1rgenes, se encuentran puestos en el centro del marco, en correspondencia con el hecho de que se encuentran de antemano en el centro de la vida vivida. Es as\u00ed como la visi\u00f3n de las cosas cambia y, al mismo tiempo, se abre otro camino de hacer pol\u00edtica, m\u00e1s directo e incisivo. En efecto, este camino se ha revelado fecundo. Muchas se han reconocido en \u00e9l y esto ha dado lugar a aquello que se llama movimiento de las mujeres; por otra parte, las ideas y los textos que nacen de este movimiento conocen una circulaci\u00f3n y una aceptaci\u00f3n extensas. A la pr\u00e1ctica del partir de s\u00ed nosotras dos remitimos el hecho de que hoy las mujeres incluso pueden ser vistas y designadas como un \u00absujeto fuerte\u00bb (Gaiotti De Biase, en <em>Unit\u00e0<\/em>, 10 de julio de 1992), t\u00e9rmino que, dicho sea de paso, no compartimos. Un resultado semejante no habr\u00eda sido nunca alcanzado si desde el primer momento, en el centro del discurso pol\u00edtico \u2014al contrario de lo que, en el discurso de la izquierda, era la condici\u00f3n femenina\u2014, no hubiera sido puesta la experiencia vivida en primera persona.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Observemos, adem\u00e1s, c\u00f3mo este procedimiento, para pasar del caso concreto a la teor\u00eda \u2014procedimiento que sustituye el viejo de la abstracci\u00f3n\u2014, antes de nosotras fue practicado por Freud: sus escritos lo ilustran bien.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\"><em>Pol\u00edtico y no pol\u00edtico<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">Otra pr\u00e1ctica en la que todas nos reconocemos ata\u00f1e al paso de lo pol\u00edtico a lo no pol\u00edtico, que para nosotras carece de una soluci\u00f3n de continuidad. Por eso nosotras nos encontramos gustosamente en lugares que son y no son pol\u00edticos, como librer\u00edas, c\u00edrculos o casas, y mezclamos las ocupaciones pol\u00edticas con otras que no tienen este nombre, como las vacaciones, los intervalos del trabajo, los amores, las amistades. No decimos que todo sea pol\u00edtico, sino m\u00e1s bien que todo puede volverse pol\u00edtico. O, de modo m\u00e1s sencillo, que no encontramos criterios y no nos interesa separar la pol\u00edtica de la cultura, del amor, del trabajo. No nos gustar\u00eda una pol\u00edtica separada de este modo y no sabr\u00edamos hacerla. A esta exigencia de no separar la pol\u00edtica de la vida, responde tambi\u00e9n el uso de la palabra, que tambi\u00e9n lleva en cierta medida la marca de la pr\u00e1ctica psicoanal\u00edtica.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En nuestros congresos la toma de palabra no est\u00e1 codificada; soportamos tiempos vac\u00edos, silencios tambi\u00e9n prolongados, incidentes de cualquier g\u00e9nero; evitamos en la medida de lo posible los informes ya escritos, las intervenciones preparadas. Por otra parte, es una tradici\u00f3n que los congresos se autofinancien. Los congresos y las dem\u00e1s iniciativas dan vida a un nomadismo pol\u00edtico, auxiliado por la pr\u00e1ctica de la hospitalidad, que crea una red de relaciones a trav\u00e9s de las cuales circulan historias, cintas, fotograf\u00edas, fotocopias y textos impresos. Se dir\u00e1 que todo esto es t\u00edpico de un movimiento relativamente joven y, por lo mismo, capaz de vivir con pocos medios. Pero tambi\u00e9n existe de por medio una selecci\u00f3n de pr\u00e1cticas pol\u00edticas y una apuesta en favor de una pol\u00edtica cuyas formas no suplantan las formas de la vida. As\u00ed, tenemos la costumbre de reflexionar sobre las cosas que hacemos de forma m\u00e1s o menos contextual, lo que da, a las mismas que act\u00faan, la posibilidad de corregir paso a paso su hacer. Por otra parte, nada impide (y los hechos nos lo confirman cada d\u00eda m\u00e1s) que las pr\u00e1cticas que nosotras inventamos se traduzcan en pr\u00e1cticas comunes a la vida social o se salden con viejos comportamientos femeninos, restituyendo o d\u00e1ndoles un significado de libertad femenina: en este punto, ya no se puede hablar, en sentido estricto, de movimiento.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\"><em>La cuesti\u00f3n del poder<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">En su editorial del segundo n\u00famero de <em>Critica marxista<\/em>, Aldo Tortorella retoma unas palabras del arzobispo de Mil\u00e1n, Martini, quien dijo que \u00abel problema est\u00e1 en el interior de los hombres\u00bb, y comenta que s\u00ed, pero que, de esta manera, somos llevados a concluir que la pol\u00edtica importa. Por eso, agrega, \u00abintentamos (yo tambi\u00e9n intento) proporcionar una traducci\u00f3n institucional y pol\u00edtica a la cuesti\u00f3n moral\u00bb. As\u00ed parece, a partir de estas palabras, que la pol\u00edtica es, por definici\u00f3n, una exterioridad.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Ahora bien, admitamos que no se quiera llevar la pol\u00edtica a la interioridad por el temor justo de no recaer o caer en cualquier forma de integralismo. Pero hay una cuesti\u00f3n m\u00e1s simple que plantear, a saber, de d\u00f3nde viene esa oposici\u00f3n entre interioridad y exterioridad, que no corresponde a la experiencia efectiva. Ciertamente, no a aquella femenina, si nos basamos en las pr\u00e1cticas que caracterizan a la pol\u00edtica de las mujeres. Con la oposici\u00f3n entre interioridad y exterioridad, quiz\u00e1 Tortorella y Martini se est\u00e1n dividiendo de una manera equilibrada competencias y esferas de competencia. Pero esto parece corresponder a una necesidad de orden hist\u00f3rico (y del orden social) m\u00e1s que a la experiencia humana com\u00fan, corroborada por la experiencia pol\u00edtica de las mujeres. Tal vez, por tanto, la necesidad de mantener esa oposici\u00f3n, y de conservar la pol\u00edtica en la exterioridad, no surge tanto del miedo al integralismo, cuanto de la cuesti\u00f3n del poder; un poder dividido en dos, indudablemente, es una barrera en contra del integralismo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La cuesti\u00f3n de la pr\u00e1ctica pol\u00edtica se salda as\u00ed con la cuesti\u00f3n del poder, central para la pol\u00edtica (al igual que para la vida de los seres humanos y para la vida en general).<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\"><em>La pr\u00e1ctica de la disparidad<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">Actualmente, en el movimiento de las mujeres muchas se dedican a reflexionar sobre este tema, al cual hemos llegado a trav\u00e9s de la pr\u00e1ctica de la disparidad y del debate que \u00e9sta ha suscitado. Se empieza a hablar de una pr\u00e1ctica de la disparidad en la d\u00e9cada de 1980, no antes. A ella nos ha llevado (y aqu\u00ed nos referimos especialmente a la Librer\u00eda de las mujeres de Mil\u00e1n) el hecho de que no tenemos organizaci\u00f3n ni roles ni funciones ni otros dispositivos para solucionar las disparidades reales. Lo cual nos expon\u00eda indefensas a las fuertes emociones que suscita la disparidad. La pr\u00e1ctica de la disparidad naci\u00f3 como respuesta a este problema. Su formaci\u00f3n, por un lado, y su aceptaci\u00f3n, por el otro, se obstaculizan por el igualitarismo que caracteriza a la cultura de izquierda. Simplificando, decimos que se trata de no ocultar y de no evitar el sentimiento de una disparidad con respecto a una semejante cuando este sentimiento se hace sentir dentro de s\u00ed. Se trata m\u00e1s bien de tomarlo como la se\u00f1al de que un deseo despierta, haciendo de la relaci\u00f3n dispar con la otra la palanca para la realizaci\u00f3n del deseo mismo. Como se puede ver, no se trata, como algunos han cre\u00eddo, de avalar las disparidades de una sociedad injusta.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Sin embargo, el sentido de la disparidad que esta pr\u00e1ctica dice no ocultar, tambi\u00e9n puede suscitarse de este tipo de disparidad. De nuevo, por tanto, nos encontramos en presencia de una pr\u00e1ctica que pasa por encima de la separaci\u00f3n entre realidad interna y realidad externa, volvi\u00e9ndolas rec\u00edprocamente traducibles. A prop\u00f3sito de la pr\u00e1ctica de la disparidad \u2014tambi\u00e9n llamada \u00abla puerta estrecha\u00bb\u2014, aquellas que la aceptan dicen que se trata de un paso esencial. Esta pr\u00e1ctica, de hecho, es vital para una pol\u00edtica de la libertad femenina, en cuanto produce autoridades femeninas en lugar de poder. Este punto est\u00e1 hoy en el centro de una reflexi\u00f3n que no podemos anticipar. Muchas nos orientamos a una pol\u00edtica centrada en la autoridad y descentrada del poder; esta orientaci\u00f3n, por otra parte, nos parece que interpreta de la manera m\u00e1s precisa al movimiento de las mujeres: interpretado, se entiende, no sociol\u00f3gicamente, sino pol\u00edticamente, como una apuesta sobre el sentido de la realidad que cambia.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El inter\u00e9s que dirigimos a este enfoque se resume cuando se considera que el poder es homologante y destruye la diferencia femenina, como cualquier diferencia cualitativa. No se trata de un descubrimiento original nuestro. Como otros ya observaron para el movimiento obrero, la conquista del poder o tener siempre como objetivo esta conquista, ha llevado a perder de vista el m\u00f3vil originario, que era crear una sociedad libre y m\u00e1s justa.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\"><em>Autoridad y poder<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">Nosotras aportamos como algo nuestro un elemento adicional, y es la posibilidad, que se ha probado pr\u00e1cticamente, de crear autoridad sin poder en las relaciones sociales. \u00bfHasta la destrucci\u00f3n de toda forma de poder? Nuestra f\u00f3rmula, hoy, es \u00e9sta: \u00abel m\u00e1ximo de autoridad con el m\u00ednimo de poder\u00bb. No hacemos una propuesta voluntarista: la mayor parte de las mujeres, de hecho, est\u00e1n internamente oprimidas por el poder, por su l\u00f3gica y por sus s\u00edmbolos. Lo demuestra el hecho, seg\u00fan nosotras no lo suficientemente considerado por la izquierda, de que las marchas de acercamiento a los puestos de poder, que se intentan de varias formas (igualdad de oportunidades, acciones positivas, pol\u00edticas de cuotas, representaci\u00f3n femenina), dan resultados sorprendemente escasos. Esto se constata tambi\u00e9n en pa\u00edses de emancipaci\u00f3n avanzada, como los Estados Unidos, donde, por ejemplo, veinte a\u00f1os de \u00abacciones positivas\u00bb para llevar m\u00e1s mujeres al parlamento han conseguido un aumento de un solo punto porcentual, del 16 al 17 % (seg\u00fan el <em>Herald Tribune<\/em> del 15 de julio de 1991).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La peque\u00f1ez de estos resultados contrasta con la visibilidad y la autoridad que las mujeres est\u00e1n adquiriendo en la vida social. Si esto vale para gran parte de las mujeres, no sabemos si vale para los hombres, aparte de una peque\u00f1a minor\u00eda en la que reconocemos f\u00e1cilmente nuestra misma repugnancia por una pol\u00edtica que se reduce a lucha por el poder. Hace falta, de hecho, por parte masculina, un trabajo de toma de consciencia. As\u00ed pues, no podemos saber cu\u00e1nto vale para un hombre y para la sexualidad masculina tener poder. Por consiguiente, no sabemos si la izquierda, en su conjunto, puede actuar pol\u00edticamente fuera de la impronta del poder, impronta que equivale, cabe se\u00f1alar, a un orden simb\u00f3lico. Dicho de otro modo, a un lenguaje.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El rechazo a este lenguaje nos ha hecho sentir, en el pasado, extra\u00f1as a la pol\u00edtica. Ya no m\u00e1s: ahora nosotras hacemos pol\u00edtica contrarrestando la toma del poder con la existencia humana. Para que podamos hacer pol\u00edtica junto a hombres, es indispensable que haya toma de consciencia masculina sobre el poder. La espontaneidad masculina, de hecho, se deja compenetrar por el lenguaje del poder y bloquea as\u00ed todo posible entendimiento.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\"><em>Contra el capitalismo<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">Por lo dem\u00e1s, no nos falta el deseo de un intercambio y, en su caso, de un entendimiento con hombres dedicados a la cr\u00edtica y a la lucha contra el capitalismo. En nosotras dos, al igual que en otras, existe una aversi\u00f3n al capitalismo que nos empuja a buscar alianzas con personas o grupos que lo combaten, aunque siendo conscientes de que, probablemente, nuestro anticapitalismo tenga razones que no coinciden con las de la izquierda tradicional. Pero esto no es en s\u00ed un impedimento, si hay intercambio.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Las razones de nuestra oposici\u00f3n a la s\u00edntesis capitalista son de dos tipos. Est\u00e1n las razones espont\u00e1neas de la condici\u00f3n humana femenina: \u00e9sta, como ya subray\u00f3 Claudio Napoleoni, en <em>Cercate ancora<\/em>, se sustrae en algunos aspectos de la comprensi\u00f3n capitalista. Est\u00e1n las razones de nuestra pr\u00e1ctica pol\u00edtica, que hace de la relaci\u00f3n dual de intercambio que se basa en la confianza \u2014relaci\u00f3n marginal en una sociedad capitalista\u2014 la mediadora de la libertad femenina. En esta b\u00fasqueda de un intercambio, que es ya un intento de intercambio, ponemos en primer plano la cuesti\u00f3n de la pr\u00e1ctica ya que nos parece que puede dar la medida justa tanto de las dificultades como de las oportunidades que tenemos delante.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">A la carencia de una pr\u00e1ctica pol\u00edtica adecuada, m\u00e1s que a la confusi\u00f3n mental, le atribuimos el resbalamiento que nos parece resaltable en la izquierda, entre los muchos que tienen el ansia de adaptarse (y no es, no siempre al menos, por conformismo) y otros que se inclinan hacia actitudes apocal\u00edpticas, desinteres\u00e1ndose m\u00e1s o menos de aquello que en la realidad se presenta como algo pendiente o en suspenso. No nos parece que esto sea menor o insignificante: el juego no est\u00e1 perdido, como unos piensan, ni completamente jugado, como otros piensan. Ciertamente, los t\u00e9rminos del juego (es decir: del sentido de la realidad que cambia) han cambiado bastante. Pero quien tiene una pr\u00e1ctica, sostenemos, no resulta nunca completamente desorientado.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Quien tiene una pr\u00e1ctica tiene el modo de estar en la realidad presente en los t\u00e9rminos que esta realidad impone (y ahora, indudablemente, para un anticapitalista son t\u00e9rminos dif\u00edciles) sin tener que renunciar a s\u00ed, a la experiencia propia, a los deseos propios. Es cierto que esto vale si el s\u00ed, la experiencia propia y los deseos propios no pasan existencialmente a trav\u00e9s de la posesi\u00f3n de un poder; vuelve la cuesti\u00f3n anterior, vuelve la necesidad de una toma de consciencia sobre la cuesti\u00f3n tambi\u00e9n personal del poder.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El promete\u00edsmo pol\u00edtico del movimiento comunista fue desmentido. Pero la realidad que dio esta acci\u00f3n de desmentir, dio prueba con ello de ser independiente de nuestros proyectos, no contrario. Se trata de una bella diferencia; s\u00f3lo la voluntad de dominio no consigue atraparla.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\"><em>\u00abComunismo\u00bb<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">La invenci\u00f3n y la atenci\u00f3n por la pr\u00e1ctica, en el movimiento de las mujeres, son verdaderamente importantes, y esta importancia se impuso as\u00ed \u2014al menos en el caso italiano, caso que el movimiento internacional de las mujeres ha terminado por observar\u2014 establecer el cuasiabandono del t\u00e9rmino \u00abfeminismo\u00bb, para nombrar en su lugar la pr\u00e1ctica, fundamental, de la relaci\u00f3n entre mujeres. (En \u00e9sta se resumen las pr\u00e1cticas antes expuestas de manera distinta). Lo decimos teniendo en mente el t\u00e9rmino \u00abcomunismo\u00bb. Muchas mujeres dan con gusto este nombre a su anticapitalismo, pero temen a la carga ideol\u00f3gica que corre el riesgo de establecer debajo suyo el vac\u00edo: vac\u00edo de existir y de efectualidad. Durante la reuni\u00f3n con la redacci\u00f3n de <em>Critica marxista<\/em>, en Roma, el 3 de julio pasado, incluso compartiendo el sentido que la mayor\u00eda expresaban de la dificultad del tiempo presente, varias veces percibimos tambi\u00e9n una tendencia al catastrofismo, s\u00edntoma de una dificultad bastante m\u00e1s importante, la dificultad de estar en el presente junto con aquello que tiene de vivo. Dificultad que se debe, nos parece, a las ganas de permanecer en el marco que ahora se ha desmentido, ganas unidas al peso que se da excesivamente a estos hechos que desmienten.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La pr\u00e1ctica del partir de s\u00ed, en un contexto semejante, significa que se puede hablar de comunismo si \u00e9ste empieza a existir en las relaciones que se establecen en ese lugar en el cual se habla de comunismo. Y puede suceder as\u00ed que resulte m\u00e1s preciso y m\u00e1s significativo poner en palabras la pr\u00e1ctica en vez de hablar de comunismo. Cuando existe la pr\u00e1ctica, los nombren vienen por s\u00ed solos, cambian y, en su caso, se representan.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El siguiente art\u00edculo (\u00abPolitica e pratica politica\u00bb, en Critica marxista, n\u00fam. 3-4, mayo-agosto de 1992) fue escrito por Lia Cigarini y Luisa Muraro, quienes fueron algunas de las fundadoras de la Librer\u00eda de las mujeres (Libreria delle donne) de Mil\u00e1n desde 1975. Este art\u00edculo resuena con el tiempo presente a trav\u00e9s de una cr\u00edtica de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":10716,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[90,91],"class_list":["post-1056","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general","tag-lia-cigarini","tag-luisa-muraro"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1056","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/10716"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1056"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1056\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1181,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1056\/revisions\/1181"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1056"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1056"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1056"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}