{"id":1021,"date":"2019-05-20T10:58:32","date_gmt":"2019-05-20T15:58:32","guid":{"rendered":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=1021"},"modified":"2019-05-21T11:13:24","modified_gmt":"2019-05-21T16:13:24","slug":"mascolo-izquierda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=1021","title":{"rendered":"Dionys Mascolo \/ Sobre el sentido y el uso de la palabra \u00abizquierda\u00bb"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1022\" src=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2019\/05\/Dyonis-Mascolo.jpg\" alt=\"\" width=\"558\" height=\"359\" srcset=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2019\/05\/Dyonis-Mascolo.jpg 558w, https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2019\/05\/Dyonis-Mascolo-300x193.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 558px) 100vw, 558px\" \/><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\"><strong>Este texto (\u00abSur le sens et l\u2019usage du mot \u201cgauche\u201d\u00bb) se public\u00f3 por primera vez en el n\u00famero especial 112\/113 de\u00a0 la revista francesa <em>Les Temps modernes<\/em> (mayo de 1955) dedicado a \u00abLa Gauche\u00bb, (\u00abLa Izquierda\u00bb) el cual tuvo contribuciones de Simone de Beauvoir, Claude Lanzmann, Jean Pouillon, Jean-Toussaint Desanti, Marcel P\u00e9ju, Claude Bourdet, Pierre Naville, Gilles Martinet, etc. La actualidad del comunismo de Dionys Mascolo sigue por ser explorada en nuestra lengua.<\/strong><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\"><strong>Mascolo naci\u00f3 en 1916 en una familia de inmigrantes italianos. Como miembro del comit\u00e9 de lectura de la editorial francesa Gallimard, se uni\u00f3 a la Resistencia durante la ocupaci\u00f3n nacionalsocialista en Francia, y form\u00f3 parte del \u00abgrupo de la calle Saint-Beno\u00eet\u00bb en torno a Marguerite Duras (con quien \u00e9l se casar\u00e1 luego de la Segunda Guerra Mundial). Aqu\u00ed entr\u00f3 en contacto con Robert Antelme, Edgar Morin, Maurice Merleau-Ponty, Claude Roy. En la liberaci\u00f3n, particip\u00f3, con Fran\u00e7ois Mitterrand, en la repatriaci\u00f3n de Antelme, quien estaba en cautiverio en el campo de Dachau. Se uni\u00f3 al Partido Comunista Franc\u00e9s en 1946, pero muy pronto lo rechaz\u00f3 por su rigidez. Fue excluido del partido en 1950, con Duras y Antelme. En 1953 escribi\u00f3 <em>Le Communisme<\/em>, donde expone su concepci\u00f3n de un comunismo diferente. Anticolonialista convencido, coescribi\u00f3 con Maurice Blanchot el texto de la Declaraci\u00f3n sobre el derecho a la insumisi\u00f3n en la guerra de Argelia (el \u00abManifiesto de los 121\u00bb) cuya repercusi\u00f3n fue enorme. En mayo de 1968, cre\u00f3 con Blanchot un Comit\u00e9 de acci\u00f3n de estudiantes-escritores del que varios textos ser\u00e1n presentados en el pr\u00f3ximo libro de <em>La r\u00e9volution par l&#8217;amiti\u00e9<\/em> que editar\u00e1, en octubre de 2019, la editorial francesa La Fabrique. Este libro presentar\u00e1 una serie de textos de los que resaltan su estudio sobre Saint-Just, su reflexi\u00f3n sobre Nietzsche y los textos del 68 sobre los comit\u00e9s de acci\u00f3n. Todo su trabajo se sit\u00faa en la \u00f3ptica de otro comunismo, diferente al comunismo objetivo y puramente racional que era dominante en la \u00e9poca. Su concepci\u00f3n de una versi\u00f3n sensible del comunismo tuvo gran influencia, en particular en los situacionistas y Guy Debord. Mascolo no buscaba ser famoso, y hoy en d\u00eda su papel es bastante desconocido.<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">Incluso en su sentido estricto, la palabra resulta poco clara. En su origen, como m\u00ednimo, es una palabra peyorativa. Inicialmente, izquierda significa desviado, torcido, mal hecho, por tanto desma\u00f1ado, y de aqu\u00ed provendr\u00eda que el lado del cuerpo donde se encuentra el brazo m\u00e1s d\u00e9bil, se dice (y el coraz\u00f3n, se a\u00f1ade con cuidado, cuando se considera el caso de los zurdos), haya sido designado con esta palabra. Esto es al menos lo que los diccionarios han alcanzado para definir el <em>lado izquierdo<\/em>. Como puede verse, esta definici\u00f3n no corresponde al uso real de la palabra, que sirve para nombrar una orientaci\u00f3n del espacio que ocupamos, y nada m\u00e1s.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El empleo pol\u00edtico de la palabra, por su parte, tiene un origen claramente accidental. La izquierda fue llamada as\u00ed, primero en Francia, porque ella (es decir, los partidos de la oposici\u00f3n) se colocaba a la izquierda del presidente de la asamblea (desde la Constituyente, por lo que parece). En otras asambleas, por cierto, fue al rev\u00e9s. Pero, otra curiosidad, la izquierda pol\u00edtica apenas deja definirse mejor que el lado izquierdo, el cual sirvi\u00f3 de manera fortuita para designarla. El empleo de la palabra es, a pesar de todo, corriente, e izquierda y derecha, en pol\u00edtica, pasan por querer decir algo tan espec\u00edfico como lo que izquierda y derecha quieren decir cuando es el caso de orientarse de modo concreto en el espacio. Esto lo entendemos de manera inmediata, sin mayor examen. Cuando es el caso de los hombres tomados en particular, por ejemplo, la palabra forma parte de las caracter\u00edsticas, por as\u00ed decirlo, antropom\u00e9tricas de cada persona, aquello a lo cual todos estamos obligados a dar una respuesta.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Este acuerdo sobre la palabra abarca todos los desacuerdos posibles. La gente cree que se pone de acuerdo con palabras a medias cuando ha pronunciado \u00abde izquierda\u00bb. Pero si izquierda es en efecto una palabra a medias, y no una palabra entera, desempe\u00f1a a pesar de todo el papel de una verdadera palabra. De aqu\u00ed emergen los malentendidos y la confusi\u00f3n en un orden de cosas en el que la confusi\u00f3n no perdona. \u00abEs de izquierda\u00bb, \u00abes de derecha\u00bb, casi siempre esto implica: es bueno, es malo. Y unos se enga\u00f1an a s\u00ed mismos, otros desean en\u00e9rgicamente no pasar por malos. Por consiguiente, son bastantes los que se creen \u00abirreprochablemente\u00bb, resueltamente, de izquierda, y en ning\u00fan caso lo son con la claridad m\u00e1s insignificante (el impulso m\u00e1s peque\u00f1o del coraz\u00f3n les parece una prueba irrevocable de ello), pero no entienden por qu\u00e9 no lo ser\u00edan, y se preguntan qu\u00e9 habr\u00eda que hacer para serlo verdaderamente. Adem\u00e1s, son bastantes los que son de izquierda del mismo modo en que respiran, y no lo saben, o no se atrever\u00edan nunca a pensar que esto es \u00abser de izquierda\u00bb, y sospechan de s\u00ed mismos que son malos, y sucumben a la verg\u00fcenza.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En efecto, son igualmente de izquierda \u2014 se pueden llamar y se los llama igualmente de izquierda a hombres que no tienen nada en com\u00fan: ning\u00fan gusto, sentimiento, idea, exigencia, rechazo, atracci\u00f3n o repulsi\u00f3n, costumbre o partido tomado\u2026 No obstante, tienen en com\u00fan <em>ser de izquierda<\/em>, sin ninguna duda de por medio, y sin que tengan nada en com\u00fan. Algunas veces se lanzan quejas en relaci\u00f3n a que la izquierda est\u00e1 \u00abdividida\u00bb. Corresponde a la naturaleza de la izquierda estar dividida. No es el mismo caso para la derecha, a pesar de lo que una l\u00f3gica bastante ingenua har\u00eda pensar. Lo que ocurre es que la derecha est\u00e1 hecha de aceptaci\u00f3n, y que la aceptaci\u00f3n es siempre la aceptaci\u00f3n de lo que es, el estado de las cosas, mientras que la izquierda est\u00e1 hecha de rechazo, y que todo rechazo, por definici\u00f3n, carece de esta base irreemplazable y maravillosa (que puede incluso parecer propiamente <em>milagrosa<\/em> a la mirada de cierto tipo de hombre, el pensador, por poco que se promueva por el cansancio): la evidencia y la firmeza de lo que es. Casi nunca son exactamente las mismas cosas las que se rechazan (habr\u00eda que ser capaces de rechazarlo todo, para que sea seguro, lo cual equivale a no vivir). Trataremos de precisar aquello que es rechazado constantemente en cualquier rechazo \u00abde izquierda\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Y antes que nada, la cuesti\u00f3n no es condenar el empleo de esta palabra incierta. Su incertidumbre misma es rica. Alain dec\u00eda: \u00abCuando se me pregunta: \u201c\u00bfqu\u00e9 es izquierda o derecha?\u201d, de inmediato me doy cuenta de que estoy hablando con un hombre de derecha\u00bb. \u00c9sta es la sensibilidad de izquierda. Es seguro que Alain era de izquierda. Y en efecto, todo resulta claro a este nivel.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Todo resulta claro a este nivel. Pero \u00bfcu\u00e1l es exactamente este nivel en el que todo resulta claro? Nada menos que el nivel del liberalismo burgu\u00e9s. Pens\u00e1ndolo bien, el autor de esta frase, que expresa perfectamente la sensibilidad de izquierda, \u00bfno era m\u00e1s bien de derecha? Parece establecido que fue siempre reaccionario. As\u00ed pues, el empleo correcto de la palabra izquierda ser\u00eda posible <em>\u00fanicamente a un nivel de pertenencia indudable a la burgues\u00eda<\/em>. Uno puede ser un burgu\u00e9s de izquierda o de derecha, estar m\u00e1s a la izquierda o m\u00e1s a la derecha, ser m\u00e1s o ser menos reaccionario. La palabra \u00abizquierda\u00bb, en cualquier caso, s\u00f3lo tiene contenido cuando se aplica a una cierta manera de ser burgu\u00e9s. Esto equivale a decir que lo que distingue derecha e izquierda es siempre superficial, arbitrario, azaroso: del orden de la opini\u00f3n. Entre tantas opiniones contrarias, y tan fundamentalmente c\u00f3mplices entre s\u00ed, resulta completamente imposible elegir. Ninguna tiene sentido, o cada una lo tiene tan ligeramente que, si se acepta participar en el juego de este tipo de disputas, uno siempre corre el riesgo de verse llevado a sostener la opini\u00f3n de derecha en vez de la otra, aunque en contra de su voluntad, y sin ninguna verdad: nos encontramos entonces ante el triste horror de una de esas noches profundas en que todos los gatos son pardos. Ser\u00eda muy poco decir que las preguntas est\u00e1n mal planteadas cuando se las formula en t\u00e9rminos de izquierda y de derecha. En estos t\u00e9rminos, no est\u00e1n realmente planteadas. Si est\u00e1 permitido decir que toda verdadera exigencia intelectual debe conducir en principio a una posici\u00f3n de izquierda, como se cree, la exigencia intelectual que s\u00f3lo se dedica a aplicarse a un problema particular puede en efecto conducir a una posici\u00f3n de izquierda frente a este problema particular, pero le es imposible permanecer ah\u00ed, contentarse con ser esto: posici\u00f3n de izquierda frente a este problema, sin dejar precisamente de ser una exigencia intelectual y volverse una opini\u00f3n, y nada m\u00e1s. Ahora bien, cada uno sabe que tales opiniones de izquierda pueden acumularse indefinidamente en las mentes sin nunca provocar una verdadera revisi\u00f3n. La saturaci\u00f3n extrema apenas permite volverse el \u00absimpatizante\u00bb de los revolucionarios \u2014ya que es de revoluci\u00f3n de lo que se trata: es con respecto al proyecto revolucionario que la izquierda deja que su sentido se vislumbre, y no con respecto a la derecha\u2014, postura donde uno puede fijarse, como al borde de un vac\u00edo al que uno sabe claramente que no se lanzar\u00e1, despu\u00e9s de todo, o se obstina a disfrutar esta atracci\u00f3n durante toda su vida. La cantidad de posiciones de izquierda asumidas sucesivamente no es lo que permite acceder finalmente a la posici\u00f3n revolucionaria, como si \u00e9sta fuera tan s\u00f3lo su suma. Pasar de la saturaci\u00f3n de izquierda a la posici\u00f3n revolucionaria exige a\u00fan un acto cualitativo, verdadera conversi\u00f3n incluso a los ojos de hombres de izquierda saturados, tanto como sea posible, pero a los que tal acto asusta. En este sentido, importa poco ver que se acumulen las posiciones de izquierda, si el principio com\u00fan a cada una de estas posiciones permanece desapercibido, o sin ser reconocido, porque en este reconocimiento es que consiste precisamente el acto de consciencia que la extrema saturaci\u00f3n nunca permitir\u00e1 en s\u00ed misma cumplir. M\u00e1s ac\u00e1 de este acto se da finalmente \u2014entre la izquierda que se mantiene como izquierda y la revoluci\u00f3n\u2014 una oposici\u00f3n m\u00e1s radical que entre el promedio de las opiniones que constituyen a la izquierda y aquellas que constituyen a la derecha. Nunca, por ejemplo, se le ocurrir\u00e1 a un revolucionario decir que es de izquierda. Si el empleo de la palabra marca una frontera, \u00e9sta es la frontera entre aquello que es conscientemente revolucionario y aquello que no lo es, mucho m\u00e1s que la frontera entre aquello que es de izquierda y aquello que es de derecha. Esta \u00faltima frontera es m\u00f3vil, no se deja trazar. Y \u00bfqu\u00e9 revolucionario hablar\u00e1 de Izquierda francesa para referirse a la congregaci\u00f3n ideal entre los revolucionarios (llamados entonces \u00abla extrema izquierda\u00bb) y los no-revolucionarios, o burgueses, que son de izquierda? Con riesgo de matizar esto m\u00e1s adelante, diremos: del mismo modo que Alain ve\u00eda inmediatamente en aquel que busca negar el sentido de la distinci\u00f3n izquierda-derecha a un hombre de derecha, as\u00ed tambi\u00e9n el revolucionario reconoce inmediatamente en aquellos que piensan en t\u00e9rminos de izquierda y de derecha a hombres que no son revolucionarios, burgueses, aunque sean de izquierda. Despu\u00e9s de todo, estas disputas son las de ellos, no las suyas. La distinci\u00f3n izquierda-derecha tiene entonces un \u00fanico sentido seguro. Sirve para distinguir entre burgueses. La palabra \u00abizquierda\u00bb tiene, pues, un contenido claro. Pero este contenido significa en primer lugar no-revolucionario. Hay que agregar que incluso puede llegar a significar (no siempre por astucia o juegos de palabras, sino de un modo bastante real) reaccionario de alg\u00fan g\u00e9nero \u2014 en resumen: de derecha. Y eso es, de hecho. Lo que se entiende es simplemente que el reaccionario de izquierda ser\u00e1 menos reaccionario que el reaccionario de derecha. En efecto, el empleo de este vocabulario vuelve necesarios matices de esta talla. De lo anterior no habr\u00eda que inferir que este vocabulario no se corresponde con una realidad. S\u00ed se corresponde. Existe una izquierda por todas partes. Existi\u00f3 una izquierda del partido nazi, sin ning\u00fan chiste de por medio. Esta izquierda era una izquierda, y nazi. Pasarlo por alto ser\u00eda c\u00f3modo, si no equivaliera a resignarse a no comprender ya nada. Pero las cosas se entremezclan m\u00e1s: <em>hay algo de izquierda por todas partes<\/em>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Todo lo que se designa como de <em>izquierda<\/em> es ya equ\u00edvoco. Pero lo que se designa como \u00abla izquierda\u00bb lo es mucho m\u00e1s. El reino de la izquierda se extiende desde todo aquello que no se atreve a ser franca y absolutamente de derecha, o reaccionario (o fascista), hasta todo aquello que no se atreve a ser francamente revolucionario: dudosa, inestable, mixta, inconsecuente, aquejada de todo tipo de contradicciones, impedida a ser ella misma por el n\u00famero indefinido de las maneras de estar unida que se le proponen, siempre dividida, como se dice, y nunca por desgracia, maldad o torpeza, sino por naturaleza.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Ahora puede precisarse la definici\u00f3n de antes. Es de izquierda, lo hemos visto, todo rechazo, incluso parcial, <em>de lo que es<\/em>. Todo juicio, todo acto que puede llamarse de izquierda, tiene este sentido: es rechazar cierto aspecto de lo que es. Es una contestaci\u00f3n, t\u00edmida o radical, fortuita o sistem\u00e1tica, a lo que se presenta como establecido. Niega algo de aquello que intenta imponerse como no superable, como imposible, como <em>prohibido<\/em>. Todo acto de izquierda tiene este sentido: es el rechazo de un l\u00edmite establecido. Toda reflexi\u00f3n de izquierda tiene este sentido: es la negaci\u00f3n de un l\u00edmite te\u00f3rico. Toda sensibilidad de izquierda tiene este sentido: el asco por los l\u00edmites, te\u00f3ricos o pr\u00e1cticos. Toda exigencia de izquierda es la exigencia, incluso insensata, de superar un l\u00edmite que se reconoce como l\u00edmite. M\u00e1s adelante volveremos a ver qu\u00e9 distancia separa la decisi\u00f3n revolucionaria del acto de izquierda. Que baste con notar por ahora que el rechazo opuesto a la realidad revolucionaria, rechazo que se vuelve posible, e incluso atractivo, desde que existe una empresa revolucionaria efectiva, este rechazo puede \u00e9l mismo llamarse <em>de izquierda<\/em>, e incluso puede pasar por ejemplar. Oponer tal rechazo a la realidad revolucionaria, y no motivarlo una y otra vez a continuaci\u00f3n, es el \u00fanico acto \u00abde izquierda\u00bb que hayan nunca realizado ciertos hombres a los que se reconoce universalmente como representantes eminentes de la izquierda. Tambi\u00e9n destaca que la vocaci\u00f3n del artista, del escritor, del poeta, es inmediatamente \u00abde izquierda\u00bb. Es al mundo exterior, a la fortaleza insoportable y pretenciosa de las apariencias, a lo que est\u00e1 fuertemente obligado a comenzar a atacar, tan pronto como comienza a realizar una obra. En este sentido, resulta cierto decir que no existe ninguna gran <em>obra de derecha<\/em>. Proust, que en nada se parec\u00eda a alguien que niega, no recibi\u00f3 nada tal <em>como es<\/em> en su obra. La mirada nueva del artista sobre el mundo exterior es en s\u00ed el equivalente de la revuelta (pol\u00edtica) ante el estado de cosas.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Vemos de inmediato la infinita diversidad posible de las actitudes que pueden igualmente llamarse de izquierda. Ser\u00eda necesario poder negar todo lo real. El rechazo indefinido de todos los l\u00edmites ser\u00eda la actitud de la revuelta ideal. Pero a su vez el rechazo se limita por s\u00ed mismo. El impulso de contestaci\u00f3n m\u00e1s grandioso se tropieza un d\u00eda con el objeto que considera digno de amor o de respeto, y que lo deja turbado. Y menos mal que sea as\u00ed, quiz\u00e1, pero tambi\u00e9n hay que percatarse de que aqu\u00ed est\u00e1 la eterna ventaja de lo real, del mundo exterior, de las apariencias, del estado de cosas, del orden establecido, y que se asemeja mucho a la eterna ventaja del mal que P\u00e9guy constataba: mucho bien no modifica el estado del mal, que lo absorbe inmediatamente, un \u00e1tomo de mal basta para corromper una gran masa de bien. Parece que lo real siempre tiene que acabar triunfando (al menos entre los individuos separados, ya que algo completamente diferente ocurre con las colectividades). La desigualdad es demasiado grande entre lo que es y el rechazo que se intenta oponer a ello. <em>Las cosas son reaccionarias<\/em>. Por lo tanto, habr\u00eda que ser infinitamente desconfiados, y a pesar de todo tener como algo cierto que ella vendr\u00e1 de s\u00ed misma a dormirse en los laureles, y siempre demasiado pronto. Pero tambi\u00e9n es por eso que la izquierda s\u00f3lo puede ser inconsecuente. Est\u00e1 por todas partes \u2014o hay algo de ella por todas partes\u2014 donde se declare el rechazo a un l\u00edmite, es decir, una revuelta contra lo que es. Pero lo que es, unas veces es la familia, unas veces la religi\u00f3n, o el r\u00e9gimen social, la divisi\u00f3n de los hombres en clases, su separaci\u00f3n en especies diferentes, la explotaci\u00f3n capitalista, o el colonialismo, o el academicismo, incluso la propia revoluci\u00f3n (desde 1917). Siempre tienes la posibilidad de operar laudablemente tu revuelta en tal o cual sector de la realidad, expulsar uno de los mundos a los cuales perteneciste hasta entonces, es decir, un mundo que te limitaba, te disminu\u00eda, te mutilaba, sin tener el miedo ni la verg\u00fcenza de continuar formando parte de alg\u00fan otro de estos mundos, asumi\u00e9ndolo en cambio sin siquiera pensarlo. Este rechazo parcial, rechazo opuesto a uno u otro de los mundos que te retienen prisionero, es el acto que en realidad merece llamarse de <em>izquierda<\/em>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Una vez m\u00e1s, para acceder a la determinaci\u00f3n revolucionaria no basta con multiplicar los rechazos de este g\u00e9nero. Y es necesario subrayar, en primer lugar, que la cuesti\u00f3n misma de rechazar o no rechazar se plantea solamente a aquel que no se encuentra en el estado de la desposesi\u00f3n (desposesi\u00f3n pr\u00e1ctica o <em>te\u00f3rica<\/em>). Aquel a quien todo le es negado ciertamente no cuenta con demasiados esfuerzos que proporcionar para rechazar algo, demasiados esfuerzos que hacer para repeler tentaciones inexistentes, ni mucho de qu\u00e9 felicitarse por los m\u00e9ritos que algunas veces se reconocen al ser de izquierda a quienes habr\u00edan podido seguir con las ilusiones en las que su clase los apresa, al mismo tiempo que reciben sus privilegios. Es por esto que la persona a la que todo le est\u00e1 ya negado de forma natural no considerar\u00e1 proclamarse de izquierda. Ella es, al menos en potencia, el revolucionario-nato, el hombre de necesidad, o proletario, incluso aquel en cuya cercan\u00eda los hombres de izquierda se sienten siempre plebeyos de una forma realmente desesperada y c\u00f3mica, como si la suerte, desde su nacimiento, hubiera excluido de ellos para su desgracia este t\u00edtulo de nobleza, cuando depende de una disposici\u00f3n del esp\u00edritu completamente natural y que adem\u00e1s frecuentemente es posible compartir esta nobleza con todos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">A\u00fan m\u00e1s, la cuesti\u00f3n misma de rechazar tal o cual cosa puede ser tan s\u00f3lo <em>burguesa<\/em>. El esp\u00edritu de simplicidad, igual de bien e incluso mejor que nacer fuera de las clases dominantes, permite ver su inconsistencia. El rechazo \u00abde izquierda\u00bb es todav\u00eda un lujo. Se distribuye s\u00f3lo a los ricos, se dice, e igualmente sigue siendo necesario ser <em>rico<\/em> para considerarse de izquierda. Abandonar algo que forme parte del patrimonio que representa la pertenencia a una clase privilegiada, incluso si es un abandono de pensamiento \u2014una negaci\u00f3n\u2014, eso es lo que com\u00fanmente basta para ser llamado o sentirse de izquierda. Se trata del eterno lado franciscano de los ricos, completamente necesario, lujo suplementario, gracias al cual se vuelve posible gozar libremente de las riquezas conservadas. Hubo un tiempo en que el rico franciscano tuvo un sentido. Y hace no mucho tiempo que el hombre de izquierda pod\u00eda encontrarse a\u00fan un sentido. Ante la existencia de un movimiento revolucionario cuya naturaleza <em>revolucionaria<\/em>, a pesar de todas las melancol\u00edas que el esp\u00edritu de perfecci\u00f3n puede fomentar en su contra, lo que es perfectamente evidente es que el hombre de izquierda ya no tiene ning\u00fan sentido seguro. Se hunde en la ola, puede acus\u00e1rselo de todas las hipocres\u00edas, de todas las debilidades, de todas las habilidades, es capaz de ceder a todos los caprichos, de sufrir todas las intimidaciones, de ser el autor de todas las falsas iniciativas, de todos los retornos, vuelcos, conversiones, negaciones posibles. El hombre de izquierda no posee ninguna figura. No tiene identidad, porque la izquierda no posee ning\u00fan concepto.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u00bfQu\u00e9 es entonces aquello que ser\u00eda tan necesario para volverse revolucionario, y que hace falta a los hombres de izquierda? Para continuar con los \u00abricos\u00bb \u2014y precisemos que todo intelectual es por definici\u00f3n un rico\u2014 y para emplear la \u00fanica terminolog\u00eda que aqu\u00ed resulta adecuada, les hace falta en primer lugar el simple esp\u00edritu de pobreza o, de nuevo, de simplicidad, el cual habr\u00eda podido facilitares al menos y de una manera completamente natural las ganas de ceder a contagiarse por los rechazos, de difundir en todos los mundos que los aprisionan el acto de rebeli\u00f3n que los har\u00eda libres. Llegados a este punto, les seguir\u00eda haciendo falta descubrir el criterio revolucionario que es capaz de dar a todos estos actos de rechazo burgu\u00e9s, o de izquierda, un sentido com\u00fan, y que los forzar\u00eda en efecto a cumplirlos todos con coherencia. Es entonces cuando podr\u00edan verse \u2014\u00a1al fin!\u2014 como los iguales del revolucionario-nato, de aquel al menos que les parece que naci\u00f3 completamente preparado con el criterio y con el estado de necesidad que siempre fue el suyo, lo cual resulta inexacto, ya que sigue haciendo falta que el revolucionario-nato se deje persuadir por medio de la <em>teor\u00eda<\/em> de que su estado de desposesi\u00f3n es precisamente el estado revolucionario fundamental, para volverse \u00e9l mismo un revolucionario. Pero finalmente, mediante sus v\u00edas, por lo menos habr\u00edan llegado a este estado de desposesi\u00f3n que es el \u00fanico que permite, e incluso si es puramente te\u00f3rico, concebir el acto revolucionario.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Es de izquierda el acto de rechazo que a s\u00ed mismo se limita a la negaci\u00f3n de uno de los mundos que impiden a un hombre ser un hombre. As\u00ed por ejemplo, rechazar admitir como l\u00edmites leg\u00edtimos aquellos l\u00edmites del claustro mental que es la religi\u00f3n, da lugar, en pol\u00edtica, al laicismo. En el partido llamado RGR (Rassemblement des gauches r\u00e9publicaines), G significa <em>gauche<\/em>, izquierda, e izquierda significa aqu\u00ed simplemente laicismo, y laicismo es el \u00fanico rasgo que comparten todos los hombres de este partido. Sin embargo, tiene cat\u00f3licos autodenominados cristianos progresistas que no son de ninguna manera laicos, y que se sit\u00faan bastante a la izquierda de los primeros, porque rechazan con un vigor completamente comunista el r\u00e9gimen social al que se conforman puntualmente los hombres de izquierda del RGR, prisioneros del claustro mental que es la burgues\u00eda. En el l\u00edmite de la ambig\u00fcedad tambi\u00e9n podemos encontrar otros tipos de evasi\u00f3n. A los ojos de los republicanos reaccionarios sabios, el realismo de Maurras pas\u00f3 siempre por jacobino. La tristeza y la desolaci\u00f3n son tan grandes, debemos creer, en las j\u00f3venes generaciones burguesas que una especie bastante frecuente de revuelta, todav\u00eda hoy, conduce a la adhesi\u00f3n realista.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">As\u00ed pues, tomado de manera individual, cada uno presentar\u00e1 alg\u00fan rasgo de izquierda, y es imposible encontrar a un hombre, incluso muy original, muy \u00abanormal\u00bb, o muy anormalmente sano, que haya permanecido indemne, preservado de todo perjuicio de este mal: la izquierda, que ser\u00eda entonces puramente de derecha. Todo el mundo est\u00e1 contaminado en mayor o menor medida, hay algo de izquierda por todas partes, y por consiguiente no hay m\u00e1s derecha pura que izquierda absoluta. Al azar de los encuentros individuales, de las experiencias y de los lectores, de las amistades y de los conocimientos adquiridos, los rasgos de izquierda se encuentran distribuidos desigualmente en todas las vidas, y cada uno siempre puede considerarse como una peque\u00f1a nebulosa de izquierda en su propio g\u00e9nero. El profesor Massignon conoce lo suficientemente bien la cultura \u00e1rabe como para no sublevarse a causa de la pol\u00edtica francesa en \u00c1frica del Norte. Del mismo modo, ni siquiera la suerte de los obreros franceses lo ha movilizado espont\u00e1neamente, y los l\u00edmites que la religi\u00f3n cristiana \u2014y la musulmana\u2014 impone al pensamiento nunca lo han indignado. Y as\u00ed sucesivamente\u2026<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Es posible encontrar tales complejidades incluso a la escala de una naci\u00f3n, y tal esquema se aplica tambi\u00e9n a la actitud pol\u00edtica de un pueblo, considerado en su conjunto, en un momento dado de su historia. Estados Unidos en su conjunto es <em>de izquierda<\/em>. Cualquiera que haya visto vivir a los soldados estadounidenses de 1944-1945 no puede ponerlo en duda. Y los europeos que han vivido en Estados Unidos han sido afectados por el tono democr\u00e1tico que reina <em>en las costumbres<\/em>. \u00bfPor qu\u00e9, pues, el estadounidense m\u00e1s dem\u00f3crata parece en Europa un patr\u00f3n? Estados Unidos, en efecto, desde la guerra se comporta como el hombre rico del globo. No conoc\u00eda nada del mundo, no se interesaba en \u00e9l, se aislaba incluso voluntariamente, pareci\u00e9ndose en esto a un joven burgu\u00e9s liberal, tolerante, que busca en s\u00ed mismo su propia libertad, no se ocupa de los dem\u00e1s, y se propone que los dem\u00e1s tambi\u00e9n lo dejen en paz. Entonces vino la guerra, recibi\u00f3 la advertencia de intervenir o abdicar absolutamente. Descubri\u00f3 entonces que el resto del mundo pod\u00eda ser pobre. Se atemoriz\u00f3, incluso cay\u00f3 enfermo, y no se ha recuperado. Todo lo que sigui\u00f3 se asemeja a las reacciones del rico que tiene miedo. Del aislacionismo pas\u00f3 entonces a la soledad. A la soledad del amo, ese incomprendido, que en efecto no entiende que es su potencia misma la que le impide ser comprendido, y que, incomprendido, se asusta. La burgues\u00eda liberal del mundo entero ha seguido una evoluci\u00f3n semejante. El liberalismo muri\u00f3 al mismo tiempo que el rico se asust\u00f3, y se asust\u00f3 al mismo tiempo que descubr\u00eda su soledad. Hasta aqu\u00ed, pod\u00eda considerarse como un dem\u00f3crata, hombre de izquierda, hombre entre los hombres de la sociedad estable del liberalismo. Ya no puede hacerlo de ning\u00fan modo, descubre que es de derecha, y que la derecha es soledad, y por a\u00f1adidura, que esta soledad es la mala soledad. El rechazo de los l\u00edmites, la suspensi\u00f3n de las prohibiciones, por s\u00ed solas, dejan entrever una comunidad posible: la verdad ser\u00e1 la obra y el privilegio de todos, o de nadie. No hay raz\u00f3n para no ser de derecha si uno no se horroriza con la soledad \u2014 de esta actitud podemos decir que no proviene de que el acto solitario por excelencia, y prometido a cada uno, sea la muerte. Pero de este modo no tendr\u00eda que ser posible ser de derecha m\u00e1s que a solas. Mientras los solitarios se re\u00fanen, del mismo modo que se asocian los h\u00e9roes de Sade (antes de supliciarse los unos a los otros) porque tienen en com\u00fan creer que no existe ninguna posibilidad de quebrar la soledad, que para ellos es absoluta. Hay, pues, una derecha, pero esta derecha no es menos inconsecuente ni menos impura que la izquierda. Simplemente, una vez m\u00e1s, y sin siquiera saberlo, la derecha posee la fuerza de las cosas, o m\u00e1s bien su peso, la fuerza de inercia del estado de cosas, la simple pesadez. Es el peso de las cosas el que se encarga siempre de devolver una coherencia ah\u00ed donde \u00e9sta empezar\u00eda a faltar. En la fortaleza de los l\u00edmites recibidos, uno puede jugar tanto como quiera a oponerse a algo de lo que es, permitirse el lujo de un desorden, de una risa, de un capricho, de una hora de ebriedad, de un acceso de generosidad, de un acto de imaginaci\u00f3n, del mismo modo en que hac\u00edan los pr\u00edncipes que se paseaban de inc\u00f3gnito entre la muchedumbre de sus s\u00fabditos. El agenciamiento gigantesco de los l\u00edmites no queda sacudido, el edificio del mundo exterior permanece intacto. Un rasgo de izquierda en un hombre de derecha no es una inconsecuencia real. As\u00ed pues, la derecha siempre parece coherente, y una. Una vez m\u00e1s, esta coherencia es la coherencia de lo que es, esta unidad es la unidad del estado de hecho. La inconsecuencia est\u00e1 s\u00f3lo en los hombres, y los hombres, a este nivel, ni siquiera pueden ya equivocarse, por as\u00ed decirlo. Que ellos acepten el sistema en bloque, y a partir de ah\u00ed multiplicar\u00e1n f\u00e1cilmente los actos de izquierda, son de derecha, y siguen si\u00e9ndolo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Continuando con la b\u00fasqueda de precisar el sentido de la palabra \u00abizquierda\u00bb y el uso que es posible hacer de ella, resulta de mayor importancia subrayar ahora que un hombre pol\u00edtico revolucionario \u2014es decir, el \u00fanico tipo de hombre en quien el pensador y el hombre de acci\u00f3n coinciden en principio\u2014 tiene el deber, y por lo dem\u00e1s se ve en la necesidad, de contar con los rasgos de izquierda as\u00ed sembrados en el abanico de las formaciones pol\u00edticas y de las ideolog\u00edas, de los grupos diversos, e incluso de las actitudes individuales. Estas <em>contradicciones<\/em>, como \u00e9l dice, que vigila sin cesar, y a las cuales intenta siempre que se <em>aferre<\/em> la acci\u00f3n revolucionaria \u2014y la acci\u00f3n revolucionaria tiene efectivamente este sentido: ella es el esfuerzo <em>l\u00f3gico<\/em> que se injerta a las cosas, que se enfrenta a ellas (podr\u00eda estarse tentado a decir que las interpela, por analog\u00eda con el di\u00e1logo) para tratar de que desarrollen sus propias consecuencias\u2014, estas contradicciones, consideradas aqu\u00ed como la inconsecuencia de la izquierda, y a las que en otros lugares se ha llamado el desgarramiento de la izquierda (si se piensa la izquierda como un todo), el revolucionario ve en ellas otra expresi\u00f3n, la expresi\u00f3n ideol\u00f3gica, de las contradicciones capitalistas. A las contradicciones capitalistas corresponde la inconsecuencia idealista. Inconsecuencia, precisamente porque no hay idealismo que no contenga rasgos de izquierda.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Seg\u00fan los acontecimientos, podr\u00e1 entonces hacer alianza con tal colonialista laico antes que con tal socialista, con tal papista \u00absocial\u00bb antes que con tal radical, con tal fil\u00f3sofo idealista antes que con tal te\u00f3rico marxista \u00abizquierdista\u00bb. Le resulta imposible actuar de otro modo. En todo burgu\u00e9s, o peque\u00f1oburgu\u00e9s, o en toda consciencia prerrevolucionaria, los rasgos de izquierda y los de derecha, los rechazos y las aceptaciones de los l\u00edmites, las repugnancias y las sumisiones se mezclan en proporciones variables, seg\u00fan un n\u00famero de acuerdos infinitos, como los electrones en los \u00e1tomos. Los is\u00f3topos de la izquierda son innumerables.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Para el hombre de acci\u00f3n revolucionaria, la izquierda, aunque equ\u00edvoca e incierta siempre, es por tanto una realidad que no puede ser ignorada. Es una realidad para \u00e9l. No puede ignorarla. Y sin embargo, qu\u00e9 extra\u00f1a realidad es \u00e9sa, incluso para \u00e9l, a la que nunca puede asir. De verdad, incluso a sus ojos, la izquierda es s\u00f3lo un proyecto. La izquierda \u2014la Izquierda sobre la cual los peri\u00f3dicos publican todos los d\u00edas informaci\u00f3n\u2014 es la reuni\u00f3n ideal de todos los rechazos separados, la unidad nunca realizada de todos los rasgos de izquierda sembrados en la variedad sin l\u00edmites de las actitudes individuales, la reagrupaci\u00f3n te\u00f3rica de los actos de contestaci\u00f3n de la realidad cumplidos en las diferentes esferas de la realidad. El juego de las alianzas, bajo la presi\u00f3n de ciertos acontecimientos graves y muy excepcionales (pero tan graves que hacen que uno se vuelva serio y obligan a todo el mundo a ser consecuente durante algunos meses, desempe\u00f1ando aqu\u00ed los acontecimientos mismos el papel de partera l\u00f3gica que se reserva com\u00fanmente a la acci\u00f3n revolucionaria), puede dar lugar a fen\u00f3menos como los frentes populares, donde la izquierda est\u00e1 muy cerca de adquirir una realidad. Para\u00edsos reales de la consciencia de izquierda, ef\u00edmeros, inolvidables, son de manera inmediata el objeto de enormes nostalgias, cuando las cosas han reanudado su curso aburrido, y que ellas orillar\u00edan a un c\u00famulo de esfuerzos suplementarios a aquellos que sue\u00f1an con recuperar su vieja unidad, ca\u00edda del cielo en tiempos de facilitaci\u00f3n bienaventurada.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">O bien es una realidad no despreciable para el hombre de acci\u00f3n, o bien, ante la mirada de la reflexi\u00f3n te\u00f3rica, la izquierda as\u00ed definida no tiene ning\u00fan empleo. Aquel que no es un hombre de acci\u00f3n, pero que intenta simplemente pensar la empresa revolucionaria y sus razones, y que termina por darles su consentimiento, y por prometerles ocasionalmente su apoyo, s\u00f3lo puede pretender que haya un pensamiento de izquierda, o que es incapaz de definirlo. Cualquier negaci\u00f3n de los l\u00edmites, en s\u00ed, es de izquierda. El hombre de acci\u00f3n puede todav\u00eda saber, en tal momento, en tal situaci\u00f3n, lo que quiere decir izquierda, aproximativamente. El hombre de reflexi\u00f3n no puede pretenderlo. Si se habla de izquierda es como resultado indispensable distinguir lo que se admite llamar <em>la izquierda pol\u00edtica<\/em>, cuya realidad es incontestable y no necesita justificarse, y aquello que se llama la izquierda intelectual \u2014los intelectuales de izquierda\u2014, cuya existencia no puede negarse, que puede estudiarse por ejemplo sociol\u00f3gicamente, pero cuya identidad espiritual es dudosa \u2014 lo que significa que no es completamente f\u00e1cil, por su parte, justificarla, a pesar de los deseos que se tengan.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Lo que precede ten\u00eda por objetivo que se admitiera algo muy sencillo: si <em>izquierda<\/em> tiene un sentido al nivel de la acci\u00f3n pol\u00edtica, izquierda, al nivel de la reflexi\u00f3n o de la b\u00fasqueda de verdad, s\u00f3lo puede oponerse a <em>revolucionario<\/em>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Es algo sencillo, y puede incluso parecer f\u00e1cil que se admita. En realidad, por el contrario, es algo que casi siempre se niega sordamente, y es en los m\u00e1rgenes de esta negaci\u00f3n sorda donde se desarrollan los odios inexpiables entre aquellos que se llaman a s\u00ed mismos \u00ab<em>enemigos \u00edntimos<\/em>\u00bb, quienes no saben a ciencia cierta qu\u00e9 los separa, y se sorprenden de verse tan cercanos y de estar obligados a odiarse tanto. Como consecuencia, es de la mayor importancia saber si se admite o no tal oposici\u00f3n, y por qu\u00e9. \u00bfQu\u00e9 reprochan, en el fondo, los hombres de izquierda a los revolucionarios? No ser de izquierda, sin duda, pero con esto entienden: no ser <em>de verdad<\/em> revolucionarios. \u00bfY qu\u00e9 reprochan los revolucionarios a los hombres de izquierda? No ser revolucionarios, s\u00ed, pero sobre todo, no ser <em>de verdad<\/em> de izquierda. Ahora bien, es cierto que ser de izquierda no tiene el mayor sentido para el revolucionario: \u00e9l por ejemplo no se siente de izquierda. Y aquel que es de izquierda tiene dificultades para imaginar que ser revolucionario no es simplemente ser un poco m\u00e1s \u00abde izquierda\u00bb. La negligencia de esta oposici\u00f3n real, la ignorancia, sostenida por ambas partes, de esta diferencia de naturaleza, engendra los resentimientos m\u00e1s tenebrosos. De la pretendida \u00abdesgracia de la izquierda\u00bb, siendo desconocida la naturaleza profunda, se comete el crimen de unos o de otros, como en las malas parejas. A fuerza de escatimar en demas\u00eda las oportunidades para ponerse de acuerdo, fingiendo ser siempre <em>los mismos<\/em>, disimulando las diferencias, se acaba en el reino de la acusaci\u00f3n permanente.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Ahora bastan pocas palabras para precisar esta oposici\u00f3n. Su desarrollo completo equivaldr\u00eda a exponer la teor\u00eda revolucionaria completa. Esto llevar\u00eda demasiado lejos. Y en primer lugar hay que decir, por poco realista que esto parezca, que las disputas sobre el partido comunista franc\u00e9s actual, el estalinismo, la posibilidad de adherirlo, no tienen nada que ver aqu\u00ed. Eso es algo que ata\u00f1e a otro orden. Muchos se ven impedidos a adherirse al movimiento revolucionario porque se encuentra acaparado por este partido comunista \u2014 cuando nunca se habr\u00edan adherido a ning\u00fan movimiento revolucionario, simplemente porque son realmente hombres de izquierda, es decir, opuestos por teor\u00eda a la <em>teor\u00eda<\/em> revolucionaria.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Volvamos a la ilusi\u00f3n completamente caracter\u00edstica y que antes fue se\u00f1alada: se trata de la ilusi\u00f3n de que los comportamientos de izquierda conducen insensiblemente a la actitud revolucionaria, de que la izquierda es <em>ya<\/em> revolucionaria. Esta ilusi\u00f3n, a decir verdad bastante superficial, tambi\u00e9n resulta importante, y de hecho de una gran importancia. De modo normal y riguroso, ha de conducir a quien la sostiene a la actitud contrarrevolucionaria. No hay aqu\u00ed ninguna paradoja, y ninguna mala fe por parte de aquellos que siguen este camino. Las cosas ocurren as\u00ed. En cada instante, la empresa revolucionaria <em>real<\/em> se presenta a s\u00ed misma como un conjunto de l\u00edmites. Algunas adhesiones individuales al comunismo tienen incluso este sentido: son l\u00edmites nuevos, la seguridad de nuevas prohibiciones con las que uno se casa, as\u00ed como alguien podr\u00eda hacer de una religi\u00f3n. Sin embargo, es bastante cierto que la lucha revolucionaria no tendr\u00eda ning\u00fan tipo de existencia posible si no se impusiera participar \u00fanicamente en ciertos l\u00edmites, e incluso l\u00edmites de una estrechez extrema. As\u00ed pues, el rechazo te\u00f3rico a todos los l\u00edmites, que constituye el alma del movimiento revolucionario, conduce a la aceptaci\u00f3n de los l\u00edmites de la lucha revolucionaria, de la disciplina, de la \u00abl\u00ednea\u00bb, etc. Semejante necesidad puede molestar de manera descomunal, sobre todo durante los periodos que no son revolucionarios, en los que parece no subsistir otra cosa que la simple prohibici\u00f3n. Tambi\u00e9n es por esto que un hombre de izquierda puede parecer m\u00e1s a la izquierda que cualquier revolucionario (salvo en un periodo revolucionario, de nuevo, donde todo se aclara). En particular parece a los intelectuales de izquierda que la honestidad los obliga a rechazar los l\u00edmites de la acci\u00f3n revolucionaria del mismo modo en que han rechazado los dem\u00e1s l\u00edmites. Esto equivale a ir hasta el extremo de la actitud de izquierda, ser de izquierda \u00abhasta la izquierda\u00bb, si nos atrevemos a decir, lo cual significa: hasta la actitud contrarrevolucionaria inclusivamente. Esta ca\u00edda en la abstracci\u00f3n no deja de ser atractiva. Pero vemos perfectamente que la mera actitud del rechazo indefinido, que es el acto de izquierda esencial, est\u00e1 lejos de conducir de forma fatal a la decisi\u00f3n revolucionaria: ella llevar\u00eda m\u00e1s bien a pasar por encima de \u00e9sta.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Ahora no resulta demasiado dif\u00edcil ver aquello que hace falta a los actos de rechazo \u00abde izquierda\u00bb, para que sean actos de rechazo revolucionario. Es el criterio materialista.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El \u00fanico criterio que puede unificar todos los rechazos de izquierda en el acto simple del rechazo revolucionario es la definici\u00f3n materialista del hombre como hombre de necesidad. Uno puede volver de todos los modos posibles una y otra vez a esto: todo rechazo, toda revuelta de <em>izquierda<\/em>, son por naturaleza idealistas. S\u00f3lo el humanista no-revolucionario puede decirse de <em>izquierda<\/em>. La izquierda coincide entonces con los buenos sentimientos; se es de izquierda porque no se es malo, porque se tiene una cierta idea del hombre, y porque es demasiado visible que fuerzas reales impiden al hombre realizar tal ideal. Todo intelectual que acepta llamarse de izquierda obedece a un humanismo, ya sea que lo sepa o lo quiera o no, es decir, a un sistema de pensamiento que pretende saber ya qu\u00e9 debe ser un hombre. Dicho de otro modo, \u00e9l da una definici\u00f3n positiva del hombre. Ser\u00eda vano buscar semejante pretensi\u00f3n en la teor\u00eda revolucionaria materialista. Es por esto que resulta imposible constituir un humanismo de las necesidades. Un humanismo de las necesidades se resolver\u00eda enseguida en acci\u00f3n revolucionaria. El hombre que es presa de la necesidad no es un hombre \u2014 o lo es s\u00f3lo de otra parte, precisamente en cuanto la revoluci\u00f3n no tiene ya ning\u00fan inter\u00e9s para \u00e9l, y nunca lo ha tenido: en cuanto no es presa de la necesidad al mismo tiempo, es decir, en cuanto <em>olvida<\/em> la necesidad, y por tanto en cuanto es ya un hombre: este ser <em>olvidadizo<\/em> justamente, distra\u00eddo, desinteresado, curioso, gozador, risue\u00f1o, jugador, bebedor, so\u00f1ador: por encima de todo so\u00f1ador. El hombre que es presa de la necesidad, cuando exige que esta necesidad sea satisfecha, lo que expresa es siempre su necesidad de ser un hombre. Y para esto no es de ning\u00fan modo necesario, como lo creen los humanistas, que sepa ya qu\u00e9 es un hombre. Basta con que experimente la necesidad de suprimir lo que le impide ser un hombre. En este sentido, todo hombre es presa de la necesidad, incluyendo el burgu\u00e9s que se muere de privaciones que tiene que soportar para seguir siendo de su clase. La b\u00fasqueda de la verdad menos ambiciosa, la de un criterio de universalidad, obliga a negar cualquier definici\u00f3n del hombre que excluir\u00eda a un hombre de la humanidad. Hace falta entonces definir al hombre por su carencia, o necesidad. Se trata de definirlo negativamente, y por consiguiente despedir cualquier humanismo <em>sine die<\/em>. La necesidad, que no es un valor, es el \u00fanico valor que no puede negarse. Ajustar todas las necesidades sobre la necesidad material de los hombres es poner el acento en el alcance pol\u00edtico de tal definici\u00f3n. Es esto solamente, y observamos perfectamente que la definici\u00f3n posee un alcance m\u00e1s general. El estado de necesidad, m\u00e1s la exigencia de que esta necesidad sea satisfecha, es as\u00ed el ejemplo perfecto de la negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n. Es positivo solamente en este sentido, pero este positivo es lo desconocido, lo que no es todav\u00eda, o lo que est\u00e1 a punto de hacerse. Es lo que expresa de manera inmejorable el siguiente texto, de Alexandre Koj\u00e8ve: \u00abEn la interpretaci\u00f3n dial\u00e9ctica del Hombre, es decir, de la Libertad o de la Acci\u00f3n, los t\u00e9rminos \u201cnegaci\u00f3n\u201d y \u201ccreaci\u00f3n\u201d deben tomarse, por lo dem\u00e1s, en sentido estricto. Se trata no de reemplazar algo dado por otro dado, sino de suprimir lo dado en provecho de aquello que no es (todav\u00eda), realizando as\u00ed lo que nunca se ha dado. Esto significa que el Hombre no se cambia a s\u00ed mismo y no transforma el Mundo a fin de realizar una conformidad con un \u201cideal\u201d que le ha sido dado (impuesto por Dios, o simplemente \u201cinnato\u201d). Crea y se crea porque niega y se niega \u201csin idea preconcebida\u201d: se vuelve otro simplemente porque no quiere ya ser el mismo. Y es \u00fanicamente porque no quiere ser lo que es que lo que ser\u00e1 o podr\u00e1 ser es para \u00e9l un \u201cideal\u201d que \u201cjustifica\u201d su acci\u00f3n negadora o creadora, es decir, su cambio, confiri\u00e9ndole un \u201csentido\u201d. De manera general, la Negaci\u00f3n, la Libertad y la Acci\u00f3n no nacen del pensamiento, ni de la consciencia de s\u00ed y del exterior; por el contrario, son estos \u00faltimos los que nacen de la Negatividad que se realiza y se \u201crevela\u201d (mediante el pensamiento en la Consciencia) en cuanto acci\u00f3n libre efectiva\u00bb (<em>Introducci\u00f3n a la lectura de Hegel<\/em>).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Lo que impide al hombre que se dice de izquierda ser un revolucionario es precisamente que tenga del hombre una idea preconcebida, un ideal al que nada justifica. No hay nada as\u00ed en el revolucionario consciente. Si sucede que el hombre de izquierda congenie con el revolucionario es, pues, siempre por un malentendido. El rechazo idealista de un l\u00edmite dado puede siempre coincidir con un episodio de la acci\u00f3n revolucionaria negadora. No obstante, no hace falta que el hombre de izquierda se crea un revolucionario, mientras que el revolucionario no corra el riesgo sin embargo de que se crea un hombre de izquierda. Lo que es realmente importante saber, lo m\u00e1s a la izquierda que se est\u00e9, es si se es idealista, o materialista, y conocer las consecuencias que esto tiene. En particular, es importante observar que a nivel de la reflexi\u00f3n no hay izquierda, no hay pensamiento de izquierda, o que lo que se llama as\u00ed no es m\u00e1s justificable que aquello que es de derecha. A un lado la generosidad, un idealismo \u00abde izquierda\u00bb vale estrictamente por un idealismo \u00abde derecha\u00bb. Que el comunismo, en la coyuntura presente, tenga o no tenga atractivos, \u00e9se es otro asunto. Es necesario admitir como m\u00ednimo, para evitar errores considerables, y desacuerdos a\u00fan m\u00e1s considerables, dejando adem\u00e1s a cada uno elegir seg\u00fan sus medios, sus disposiciones, su cansancio o incluso sus humores, que ninguna exigencia intelectual \u00abde izquierda\u00bb es justificable (\u00e9sta siempre corre el riesgo de transformarse en su contrario) si no va de la mano de la <em>exigencia comunista universal<\/em>, si no la moviliza esta \u00faltima o la toma en s\u00ed. De no ser as\u00ed, esta pretendida exigencia se convierte de nuevo en la exaltaci\u00f3n de un nuevo valor entre todos los dem\u00e1s, la pr\u00e9dica de un nuevo humanismo entre los innumerables otros humanismos, sus rivales y semejantes (con alguna diferencia), la continuaci\u00f3n de la vana disputa de sordos a lo largo de los siglos. Cada uno puede tener sus razones para seguir manteni\u00e9ndose al margen de la empresa comunista. Pero en teor\u00eda, si se except\u00faan las teolog\u00edas, no hay pensamiento no comunista posible. Que los idealistas de izquierda dejen, por tanto, de acusar a los revolucionarios de no ser de izquierda: lo \u00fanico que as\u00ed hacen es reprocharles no ser idealistas. Que comprendan que los revolucionarios pueden con facilidad preferir un idealismo de izquierda a un idealismo de derecha en la acci\u00f3n pol\u00edtica, pero que en teor\u00eda, para ellos, uno y otro valen lo mismo. Y que comprendan, adem\u00e1s, que una menor cantidad de rigor bastar\u00eda en corto tiempo para que desaparezca toda apariencia de acci\u00f3n revolucionaria. Que sepan finalmente por qu\u00e9 pueden aliarse con los revolucionarios y en qu\u00e9 medida, en lugar de no aliarse nunca con ellos a no ser que por alg\u00fan malentendido.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">A lo que tend\u00edan las reflexiones que anteceden es a reducir tales malentendidos.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este texto (\u00abSur le sens et l\u2019usage du mot \u201cgauche\u201d\u00bb) se public\u00f3 por primera vez en el n\u00famero especial 112\/113 de\u00a0 la revista francesa Les Temps modernes (mayo de 1955) dedicado a \u00abLa Gauche\u00bb, (\u00abLa Izquierda\u00bb) el cual tuvo contribuciones de Simone de Beauvoir, Claude Lanzmann, Jean Pouillon, Jean-Toussaint Desanti, Marcel P\u00e9ju, Claude Bourdet, Pierre [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":10716,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[89],"class_list":["post-1021","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general","tag-dionys-mascolo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1021","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/10716"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1021"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1021\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1032,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1021\/revisions\/1032"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1021"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1021"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1021"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}